Chapter 4.
Bajé las escaleras apresurada. Rosie había mandado un mensaje a mi móvil y me había hecho salir pitando de la habitación.
Estoy a 20 mins, perra.
XO Rosie.
Sonreí.
Había optado por unos leggins negros térmicos de algodón, una blusa de tirantes de la misma tela cómoda igual negra, un cálido suéter de lana a rayas gris con blanco, mis viejos calcetines tejidos gruesos grises que le había robado a mi padre y unas botas de tacón grueso al tobillo cafés. Tomé mi bolso y mientras agitaba las llaves del auto de Phil en mis manos, me encaminé a la puerta.
-Hey, tú.- escuché que me decía. Me giré para encontrar a Tanya, con un abrigo grueso blanco, pantalones de mezclilla y zapatillas de rejilla.
Eso le iba a dar frío. Gemí.
-¿Qué pasa?.- pregunté colocándome mis gafas de sol.
-Papá me llevará al centro comercial, pero quiere que tu pases por mí.- dijo alzando su vista del teléfono.
-Esa no es forma de pedir las cosas, Tanya.- gruñó Phil, mientras salía de su habitación colocándose su abrigo.- Tengo una reunión con directivos.- dijo mirándome apenado.- ¿Podrías pasar por ella a la plaza?.- preguntó frente a mí.
Sonreí. Sentí sus manos apretar mis brazos.
-Voy por Rosie, se hace tarde.- dije.- mas tarde pasaré a la Facultad.- medité.- Ella puede enviarme un texto cuando termine y voy.- dije sonriéndole.
Tanya bufó.
-¿Estás bien con eso Tanya?.- dijo Phil sin mirarla.
Ella colocó sus gafas y pasó por nuestro lado, se subió a un auto KIA plateado. Fruncí el seño. Me giré a Phil y el río.
-Te dejo a tí la camioneta.- se encogió de hombros besando mi mejilla.- no puedo estacionarme con un auto tan grande en la acera de la empresa.- confesó apenado. Reí.
Me despedí de mi padrastro apresurándome a la camioneta, compuse los espejos, coloqué el GPS a la estación de trenes y salí de la calzada. Aparqué en un cajón cerca de la entrada, tomé mi bolso, desprendí mi móvil del tablero y me encaminé a la puerta.
Sentí mi móvil vibrar repetidamente. Lo tomé y palmeé los auriculares.
-Isabella.- bramó Rose. Rodé los ojos.- ¿Dónde demonios estás?.- pareciendo encabronada.
Reí. Me quité las gafas y busqué al rededor con la vista, no había tanta gente en la terminal, caminé al centro y me dediqué a girar sobre mi eje para buscar a mi rubia amiga. Divisé a una mujer de la complexión de Rose con el cabello suelto rubio y haciendo ademanes. Parecía estar vociferando.
Suprimí la voz de mi amiga y sonreí.
-Date la vuelta, rubia.- dije girando los ojos.
La mujer se giró y sonreí abriendo los brazos.
-Oh, que bien.- dijo al teléfono, colgó y se apresuró a llegar a mí. Sentí su cálido y estrangulador abrazos rodearme, le devolví el gesto mientras escuchaba que murmuraba cosas en mi cabello. Reí.
Abrí los ojos y me sorprendí al ver detrás de mi amiga a un despampanante rubio con una sonrisa que me devolvía la mirada. Me separé de mi amiga, ella al darse cuenta que había notado a su hermano tras de sí giró los ojos, tecleó algo en el teléfono haciéndose a un lado.
-Oh sí, decidió tomar sus vacaciones ahora.- murmuró restándole importancia.
Reí.
-Estás hermosa, Bells.- dijo con su suave acento haciendo que me ruborizará.
Cuando había conocido la primera vez a Jasper había caído enamorada de él, sin embargo sabía que prefería disfrutarlo como hermano, a arruinar cualquier cosa entre nosotros, él había admitido alguna vez que le gustaba, pero hablamos acordado que si pasaba algo entre nosotros, iba a ser solo sexo, por lo que mejor optamos por el camino del bien y manteníamos todo a un amor fraternal. Aunque claro, a mis 16 años, había decidido dar el paso de mi vida, unas vacaciones en cuba con los Hale y algunas copas de vino espumoso extras y había entregado mi cuerpo al guapo rubio frente a mí, fue increíble. Jasper era enorme, paciente, cálido y pasional, no habíamos estado equivocados que nuestra relación iba a ser solo carnal, y habíamos resultado tan buenos en ello, pero después de esa vez habíamos decidido solo ser hermanos. Desde entonces, nos respetábamos así.
-Te vez increíble, Jaz.- dije acercándome a abrazarlo.- Te he echado mucho de menos.- dije apretando mi agarre.
Rosalie nunca había sabido de mi boca que Jasper había sido mi primero, y no es que no confiara en ella, era sólo algo que guardaba para mí. Jasper me cuidaba como si fuese Rosie, una hermana más, me apoyaba cuando habían roto mi corazón y me gastaba bromas pesadas como cualquier otro, todo lo que no podía hacer con su hermana de sangre. Éramos un gran equipo.
Me reí.
Me separé de Jasper y ambos rubios me veían interrogantes, me encogí de hombros.
-Me fascina que estén aquí.- dije apretándolos a un abrazo. Jasper besó mi cabeza mientras Rose besaba mi mejilla.- Phil ha dado permiso de que Rosie se quede con nosotros, pero seguro no habrá problema en que estés tu también Jazzy.- dije a lo que Rosie se carcajeó.
-No es necesario Bells, papá nos ha permitido ocupar el loft que tiene en el centro, solo debemos llegar, Rebecca, el ama de llaves está ya ahí.- dijo Jasper. Me sorprendí.
-Entiendo, bueno eso está bien.- dije sonriendo restándole importancia.- Siempre puedo llegar visitarlos.- Reímos.
-Quedarte a dormir siempre ha estado en el plan, Bella.- dijo Rosalie.- ahora vamos, tengo demasiada hambre.- Reímos.
Los guíe a la camioneta, Jasper guardó las valijas en el maletero y con ayuda del GPS nos encaminamos al departamento de Félix Hale.
Rosie iba absorta contándome de todas las cosas que había hecho este invierno, lo que había comprado, sus estudios y de vez en cuando Jasper comentaba que en el trabajo estaba le iba de maravilla.
Dijeron que planeaban una estadía larga, Rose me sorprendió al decirme que había convencido a Charlotte de terminar su diplomado aquí a lo cuál no pude más que abrazarla, asustando a todos pues había soltado el volante. Jasper se carcajeó y Rosie me dio una coleta por tonta pero me sonreía cariñosa.
Sonreí.
Ahora Vancouver lucía prometedor.
-¿Que tal se ha portado nuestra querida hermana mayor?.- preguntó Rose mientras me distraía de observar como Jasper intentaba cambiar los comandos de seguridad de la casa.
Fruncí los labios, me acerqué perdiéndome en mi taza de café y encogí los hombros.
-Realmente no ha hecho nada.- acepté mirándola a los ojos. Evaluó mi mirada y después asintió. Rose se preocupaba por mí, el había presenciado algunas de las rabietas de Tanya tiempo atrás y sabía lo poco que mi hermanastra me soportaba. Ninguna entendía por qué.- Debo pasar a recogerla al centro comercial.- agregué desviando la mirada.
Sabía que Rose iba a lucir indignada, a ella no le gustaba que yo apoyara a Phil con "Tanya" cuando no era una cría, pero no podía negarme, menos después de lo que Phil me había dicho esa mañana.
-¿Qué mierda Bella?.- dijo a lo que torcí el gesto.
-Phil, me lo pidió, después de todo lo que me dijo esta mañana, no podía negarme, Rosie.- dije. Rosalie frunció el seño.- Además, solo será por hoy. No tiene tantas cosas que comprar, le limitaron el crédito.- dije sonriendo. Bebí mi café con cuidado de no tirarlo.
La cara de Rosalie cambió y se carcajeó contagiandome. Sonreímos.
-Ya era hora.- sentenció torciendo sus cejas mientras terminaba de comer sus tortitas.- Esto sigue tan delicioso como siempre, Bella.- dijo con la boca llena.- Te odio. Reí.
Rosie terminó de desayunar recogió sus trastes sucios y mientras me ofrecía u poco de helado, nos encaminamos a la sala, Jasper se había acercado a nosotros, con la tableta de comando se seguridad en sus manos. Rascaba su cabeza de vez en vez. Yo reía.
Rose había puesto algo de televisión, veíamos un programa de cotilleos locas, mis piernas estaban en el regazo de Jasper, ambos estábamos en el sofá largo, había reclinado mi cabeza en el reposabrazos del sofá. Rose se había sentado en el sofá de una plaza a mi costado y estaba limando mis uñas. Reíamos de los chistes de la conductora.
-Maldita Sea.- gruñó Jasper a mi lado. Me giré con una sonrisa. Tecleaba cosas en el el delicado aparato. Moví mis pies en su estomago provocando que se removiera. Cosquillas. Detuvo mi pie y me miró aún con una sonrisa.
-¿Que pasa?.- pregunté recogiendo mis piernas, nos acomodamos en el sofá quedando de frente, Rose había soltado mi mano y se había puesto de pie por algo a la cocina. La escuchaba hablar con Rebecca en murmullos.
-No puedo encontrar los códigos predeterminados.- dijo molesto.- Mi padre dijo que debo cambiar los códigos predeterminados, por cualquiera mientras estemos aquí, pero no logró hacerlo.- puso sus manos en rostro exasperado.
Sonreí.
Le pedí que me tendiera la tableta, me miró sonriendo y me la dio.
Observé la interfaz de la aplicación, cheque los permisos, y vi que era muy similar a la que mi padre había diseñado. Charlie tenía un sistema de seguridad diseñado por él mismo, tenía alarmas hasta para cuando escapaba de casa. Sonreí con melancolía.
-Aquí.- dije mirando a Jasper.- Necesitas resetear la verificación, una vez hecho, te da acceso a los códigos predeterminados, los desactivas y puedes programar alternos.- dije mientras le tendía la tableta.
El me miró y luego a la pantalla, la moví para que la tomará sonriendo. Rodó los ojos y meso mi mejilla.
-Gracias, Charlie.- dijo haciéndome sonreír aún más.
Estaba integrando sus nuevas contraseñas de seguridad y cuando terminó se puso de pie a colocar la tableta a la plataforma de control. Revolvió mi cabello dispuesto a dirigirse a su habitación, cuando Rosalie y Rebecca salían de la cocina. Rosie venía leyendo un pequeño papel en sus manos.
-Chicos.- anunció. Me recargué en el sofá poniéndole atención.- Necesitamos ir al supermercado.- Jasper gimió. Reí.
-No pierdas el enfoque Rosalie.- dijo Jasper bajando de la camioneta. Pusimos los seguros y bajamos con él rumbo al súper mercado.- Apresuremonos, para poder ir a la Facultad de Bella.- dijo mientras tomaba un carrito.
-Rebecca.- dijo Rosie.- Toma esto, nos dividiremos, agrega los utensilios que comentaste hacen falta para la limpieza y demás. Nosotros buscaremos la comida y nos encontramos en cajas, está bien?.- dijo amable. La mujer le sonrió y asintió. Se adentró con nosotros siguiéndola de cerca.
Jasper llevaba el carrito, lo detuve y me deslicé en el interior causando que riera. Rosalie rodó los ojos y empezamos a caminar.
Bueno yo solo me encargaba de acomodar las cosas a mi alrededor. Había dejado mi bolso a propósito en la camioneta, solo bajando mi pequeña cartera con el dinero y mi móvil, pero esté último había sido colocado estratégicamente en el bolsillo trasero de los jeans de Jasper, con el previo botón de encendido activado. Tanya debía mandar un mensaje, le había avisado que iba a pasar al supermercado y ella había contestado con un emoticón rodando los ojos.
Bufé.
-¿Rosie?.- dije mientras leía las letras pequeñas de una caja de barritas bajas en calorías.- La información nutricional de esto es igual a las regulares, y la caja de las regulares trae más barritas.- dije mirándola a los ojos.- Es una mala compra.
Bufó.
-Da igual, si se terminan vendré por más.-dijo aventando vegetales congelados.
Gemí por el frío de las bolsas.
-Hazle caso a Bella, Rose.- dijo Jasper acercándose por el pasillo, traía varios contenedores con carne para asar, pollo, pescado y sazonadores. Los dejo caer a mis pies con cuidado de no lastimarme y me sonrió quitándome la caja de barritas.- Cambialas.- dijo mientras se las tendía a Rose.
Está última rodó los ojos.
-Hisli quisi a Billi.- dijo en burla. Reímos.- Dejen de controlar mi comida, malditos chovinistas.- dijo alzando la voz mientras me pasaba la caja de barritas regulares.- No es como si no pudiésemos pagarlo.- dijo mientras tachaba algo de su lista.
Me carcajeé.
-Piensa que el ahorro de esas barritas, es un chiquito extra en el bar.- dije a lo que me sonrió complacida. Se inclino a besar mi cabeza. Bufé.
-Necesitamos algo más.- preguntó Jasper después de un rato mientras se recargaba en la barra del carrito y aporreaba un paquete de servilletas en mi brazo. Rodé los ojos.
Rosalie miró el carrito, la lista en sus manos y de nuevo a nosotros.
-Me faltan las proteínas, pero no las encuentro.- dijo girándose en el pasillo.- Fuera de eso estamos bien.- se encogió de hombros.
Bufé.
El carrito estaba repleto, yo estaba enterrada en un mar de comida, habían comprado desde comida saludable a golosinas, en especial estás últimas para mí. Jasper me había aventado una bolsa de gomas de chamo, que seguía comiendo con cuidado de no rasgar tanto la envoltura para poder pagarlas.
Vimos como Rosie se perdía de nuestra vista, me giré a Jasper y le tendí mis brazos para que me ayudase a salir de ahí, sentía mis piernas algo entumecidas.
Riendo presionó los seguros del carrito y se acercó a poder sacarme de ahí. Sujeto mi cintura para poder cargarme fuera, me aferré a sus hombros cuando escuchamos un fuerte grito.
-James!.- dijo una voz masculina demasiado molesta. Todo pasó demasiado rápido, sentí como el carrito en el que estaba se movía bruscamente en su lugar, golpeó mi cadera a lo que solté un jadeó, otro carrito venía a mucha velocidad y se había estrellado contra el nuestro, este nuevo carrito-proyectil golpeo las piernas de Jasper, quien me había soltado. Lo último que sentí fue el golpe de mi cuerpo en el frío suelo, mi cabeza golpeándose fuertemente contra el piso.
-Bella!.- escuché el grito de Japer. Abrí los ojos y todo se veía borroso, me dolía la cabeza, solo atinaba a ver como el techo del supermercado se movía.
-Oh mierda.- había escuchado un susurro.- EDWARD!.- gritó lo que parecía un chico.
Parpadeé y aún sin enfocar solo vi como dos esmeraldas detenían a mi vista. Después todo se torno negro.
