Capítulo 4:

Culpa

Nowaki P.O.V.

Podía ver señas de que el escritor quería despertar, eso me aliviaría un poco y sé que a la vez me daría un dolor de cabeza. Primero, el verlo consciente y en perfecto estado sería lo ideal, significaría que no sufrió de daños severos durante el accidente. Pero sabía que cuando recuperara por completo la consciencia, sería cuestionado y vigilado acerca de Misaki. No podía adelantarme a conclusiones, no podía hacer mucho en la posición en la que estábamos.

-Misaki-kun, necesito que me ayudes…-

Traté de abrir la puerta de su lado, pero como esperaba, era imposible. El espacio que normalmente separaría la puerta, del resto del vehículo, había desaparecido en el golpe, y todo era una masa de metal amontonado de manera extraña. Imposible de abrir. Lo único que se me ocurría era sacarlo por la ventana, pero no podía hacerlo solo. Quizás por el lado de la puerta de Usami-san, pero el hombre seguía luchando por recuperar la consciencia.

Solo era yo quien trataba de hacer algo. Necesitaba ayuda, las sirenas todavía no se escuchaban.

Podía ver que Misaki estaba cansado. En realidad me había sorprendido que estuviera consciente después de los golpes que sufrió el auto, pero ahora cabeceaba, claramente a punto de perder la consciencia.

-Te necesito despierto, Misaki-kun… vamos- No sé por qué, solo no podía encontrar la forma de acomodarme para comenzar a sacarlo de ahí. Usualmente no perdería la calma de esta manera, pero la situación comenzaba a frustrarme.

Esa era una de las razones por las que a los doctores se les impedía participar en el tratamiento de alguien con quien estaban relacionados o conocían. Esa mezcla de sentimientos podía llevarnos a cometer errores que podían costarle la vida a la otra persona.

Maldición.


Akihiko P.O.V.

Escuchaba las palabras, pero mi cerebro no podía asociarlas con ningún significado. Todo era bastante confuso y algo doloroso, pero me aferraba a la consciencia, esperando poder darme cuenta de lo que estaba pasando.

-Te necesito despierto, Misaki-kun… vamos-

Misaki… ¿Misaki?


Nowaki P.O.V.

Si no fuera porque era el único responsable por lo que pasaba ahora, ya hubiera dejado que el total de mis nervios tomaran el control, pero no lo permitiría. Mi ética me movía a seguir tratando de encontrar una forma de resolver esto.

Sabía que si movía a Misaki por la ventana, corría el riesgo de lastimarlo más. Tampoco era que pudiera dejarlo ahí, pero ninguno de los ojos curiosos podía hacer algo bueno por una vez, y acercarse a ayudar. En más de una vez giré sobre mi espalda, tratando de ver si alguien se encontraba dispuesto a prestarme una mano, pero cada vez que lo hacían, muchos giraban la vista o admiraban la escena con horror. Que poco valor.

-Creo que necesitas ayuda- dijo una voz.

Levanté la mirada, enderezándome con esperanza en mi rostro. Al mismo tiempo que sorpresa.

-¿Hiro-san?-

De todas las personas, quizás él era la que menos esperaba en este momento. Ahora sabía que él no tenía un fuerte contra este tipo de situaciones, pero había más decisión –testarudez- que miedo a hacer lo que cualquiera debía. Estoy seguro de que me encontraba sonriendo, porque él también lo hizo. Mi salvador.

Se acercó más al auto, su vista se posó antes que nada en el destruido cofre, luego en Usami-san.

Me preocupó la reacción que podría tener, pero aunque palideció un poco, se mantuvo tranquilo. Creo que sabía que si hubiera algo mal en el escritor, ya estuviera haciendo algo al respecto. Además de que el hombre todavía luchaba por regresar a su lado consciente.

-¿En qué te ayudo, Nowaki?-

Sería lo mejor mantenerlo ocupado. Además, no quería que viniera del lado del auto en el que yo estaba, la perspectiva de todo se veía mucho peor desde aquí.

-¿Podrías sacar a Usami-san de ahí?- señalé con la cabeza.

Se acerco más, halando de la puerta ya abriéndola exitosamente. Al inclinarse, ambos nos lográbamos ver desde dentro del auto, y mientras maniobraba por encima de Usami-san para desabrochar su cinturón de seguridad, notó a Misaki. Se detuvo en lo que estaba haciendo, claramente sorprendido, a la vez que preocupación también se hacía presente en su rostro.

Hiro-san no era el tipo de personas que formaban vínculos sentimentales con facilidad, mi trabajo me había costado aprenderlo. En su interior solo había espacio para un reducido grupo de personas que ni él mismo admitía. En primer lugar, me gustaba pensar que estaba yo, después, venía por supuesto el gran escritor. Y desde ahí la lista se encogía. Personalmente creo que el Profesor Miyagi también era una de las personas que le importaban, y no me ponía celoso por eso, me agradaba que tuviera con alguien con quién más convivir aparte de mí. Ahora, creo que una de sus últimas adiciones a ese pequeño grupo muy especial, era Takahashi Misaki. Podría negarlo todo lo que quisiera, pero sé que después del incidente en la universidad, había aprendido a abrirse un poco más.

Estaba tan orgulloso de él. Pero odiaba que hubiera sido esa situación la que lo había hecho cambiar.

Movió la cabeza tratando de alejar cualquier pensamiento que se hubiera aparecido, continuó tratando de sacar al pesado autor.

-Misaki-kun... necesitas ayudarme, necesito que pongas tu brazo alrededor de mi cuello- instruí. No estaba tan seguro de que me hubiera escuchado del todo, sus ojos habían perdido enfoque. No me gustaba eso.

Hiroki encontró la forma de jalar al escritor fuera del auto, no muy cariñosa, pero lo hizo. Lo arrastró unos metros más allá antes de recostarlo en el suelo. No tuve necesidad de decirle que pusiera algo cómodo debajo de su cabeza y que deshiciera su corbata, parecía saber lo básico en esto.


Hiroki P.O.V.

Akihiko era pesado, más de lo que recordaba. Cuando éramos niños yo solía ser un poco más grande que él, pero supongo que eso había sido hacía tanto tiempo, así que no me quedó de otra más que arrastrarlo lejos del auto. Nowaki no me dijo que no podía hacerlo, y al ver su mirada entre sorprendida y divertida por la forma en que lo hacía, supuse que no tenía nada de malo.

Demonios Akihiko, ¿Por qué siempre haces este tipo de estupideces?

Estaba preocupado por él, y mucho. Pero sabía que Nowaki me hubiera dado indicaciones más concretas si debía evitar de hacer algo mal. Además, no se veía tan preocupado por él. Yo tampoco podía ver algo malo, aunque no era doctor.

Quien sí ocupaba de atención era Takahashi, eso de seguro.

Levanta tu perezoso trasero del asfalto y ve con tu amante, Bakahiko.

Resistí las ganas de zarandearlo y gritarle. Pero por más de una razón me encontraba enojado.

Una de ellas era la impotencia de no poder hacer nada más en esto para ayudar, y la otra quizás era haber dejado a Nowaki verme tan débil frente a la situación. Nunca planeé que pasara esto, pero al destino parecía encantarle ponernos en estos problemas. ¿Por qué estaba sucediendo esto de nuevo?

-Kamijou…-

Giré con sorpresa para ver sobre mi hombro.

-¿Miyagi-sensei?- y a su lado el pequeño terrorista.

No esperaba encontrarlos en un lugar así. Podría decir algo como… ¿Estamos juntos de nuevo en una situación parecida, no?

-¿Te ayudo con algo, Kamijou?-

Volví mi vista a Akihiko. Luego a Nowaki.

En realidad no estaba haciendo nada más que vigilar al escritor, y podía ver que Nowaki tenía ciertas dificultades. Por más que no quisiera "dejar" a Akihiko, Nowaki en realidad me necesitaba.

Asentí, señalando que sólo lo vigilaran.

Más te vale despertar, y hacerlo rápido.

Caminé al auto, Nowaki sintió que me acercaba.

-¡Espera, Hiro-san!- gritó.

Me detuve como él lo dijo, pero realmente me extrañó esa orden. Sabía que necesitaba ayuda, pero aún así no me permitía acercarme al lado del auto en el que él estaba. Miraba nerviosamente a su alrededor, ¿Acaso no quería dejarme ver algo?

-Necesitas ayuda, Nowaki- insistí. Sabía que causaría problemas el que me hubiera visto así, demonios.

Pareció pensarlo por un momento, pero no teníamos un momento. Así que mientras él se ocupaba de pensar, sin que se fijara me di la vuelta, solo para encontrar el motivo por el que me quería mantener del otro lado.

Al principio, sí debo admitir que fue algo impactante, y sumamente aterrador. Mientras que el deportivo parecía estar bien por un lado, el otro estaba prácticamente irreconocible. De no ser porque vi a Takahashi respirando y bien, realmente dudaría que después de ese golpe siguiera vivo.

Akihiko, tienes una suerte…

No me resignaba a darle la razón, debía permanecer fuerte.

Su cara reflejó sorpresa y alivio cuando me acerqué, en unos pasos ya estaba a su lado. Me sonrió, antes de volver a nuestras vistas a Takahashi.

Cuando lo vi por primera vez, la sangre que ahora corría por un lado de su rostro y cabeza había sido pasada desapercibida, al verlo desde un ángulo muy distinto. Pero ahora me daba miedo que la situación fuera peor de lo que había querido creer desde un principio. La preocupación de Nowaki me estaba contagiando con rapidez.

Takahashi, esto no debe ser nada en comparación con lo que pasó dentro de la Universidad, recuérdalo.

Apenas y estaba consciente.


Akihiko P.O.V.

Sentí algo duro contra mi espalda, a diferencia de mi cabeza. Sabía que si estuviera en mi cama, en mi habitación, no me sintiera como si hubiera tomado y los recuerdos tan revueltos como podían.

Algo dentro de mi interior de todas formas me decía que no estaba en el condominio. A decir verdad, recordaba haber desayunado con Misaki, y después de eso acordamos en salir en una cita. Es tan difícil de convencer en veces. Pero algo no cuadraba. ¿Dónde estaba? ¿Por qué me sentía tan incómodo? Además de que sentía una opresión en el pecho que me hacía respirar más rápido de lo que quería.

¿Por qué no estaba Misaki conmigo?

Apreté mi mano, sintiendo nada más que algo rocoso y duro bajo ella. Tanteé más, esperando encontrarlo. Simplemente encontraba más vacío.

Desesperado, abrí los ojos para toparme primero con figuras danzantes que poco a poco se convirtieron en una sola. La cara de un hombre mayor me dio la bienvenida.

-¿Mi…Misaki?-

Era lo primero que había llegado a mi boca, no pude detenerlo.

-¿Está usted bien?- me preguntó el hombre con preocupación en su voz, ¿Por qué no estaría bien?

Levanté mi mano hacia mi cabeza, no recuerdo mucho, no sé por qué me dolía así. ¿Dónde estoy?

Giré un poco de lado, enfocando poco a poco. La imagen de mi deportivo visto desde un ángulo muy bajo, hizo que todo cayera en su lugar de manera dolorosa.

-"Usagi-san… en serio, no deberías ir tan rápido!-

-"Perderemos la reservación"

-"No importa…si estamos juntos yo"-

Estaba demasiado cerca.

Misaki… lo siento.

Las luces venían de frente, fue un golpe duro. El cinturón no me detuvo lo suficiente, mi cabeza sin más remedio chocó contra el volante.

Todo se volvió negro.

Me senté rápidamente, mi cuerpo protestó dolorosamente pero no me importó por un segundo.

-¡MISAKI!-

Traté de levantarme, pero el hombre de antes me detuvo tratando de hacer que me quedara sentado. Incluso distinguí a un joven muchacho ayudándole a hacerlo. Eso no me detendría… no… Misaki ¡Misaki!

Es mi culpa, yo no debí…

Busqué frenéticamente a mí alrededor, todavía tratando de pararme. Pero no había señas de él.

Mi vista se detuvo en el destrozado frente de mi deportivo, pero eso no importaba. Misaki…

Por favor…

-¡Akihiko!-

Giré mi vista hacia atrás, mi cuello protestó al principio pero seguí sin darle importancia. Hiroki ¿Hiroki? Corría hacia donde estaba.

-Akihiko, ¿Qué demonios haces? ¡Quédate quieto!-

No esperaba que nadie comprendiera como me sentía. No podía ser que de nuevo, hubiera lastimado a quien más quería. No podía ser, que… no, no me resignaba a perderlo. ¡No!

-Hi..Hiroki… ¿Dónde… Misaki?- no podía formar bien mis oraciones. Los labios me temblaban, mi cuerpo también.

-Calma, cálmate Akihiko. Nowaki está con él, confía en Nowaki-

¿El alto doctor? ¿Misaki necesitaba de la atención de un doctor?

-No respondiste mi pregunta- contesté, intentando pararme de nuevo -¿Está bien, dónde está?-

Su silencio…

No, ¡Misaki!

-¡MISAKI!—

Hice a un lado al hombre y al joven que me detenían, no me importaba ser cortés, o una reputación que mantener. Encontré un poco de estabilidad en mis piernas que se negaban a quedarse quitas, temblaban demasiado. Hiroki se levantó tras de mí, insistiéndome, jalando de mi hombro, tratando de alejarme de mi auto.

No pudo.

Por la puerta abierta de mi lado, la imagen de mi amante con ambos ojos cerrados me golpeó en el rostro.

-¡MISAKII!-

Por favor, no.

Traté de correr alrededor del auto, pero Hiroki se aferró tan fuerte como pudo.

-¡Quédate aquí!- me advirtió

-¡Hazte a un lado!- no estaba dispuesto a perder mi tiempo.

Todo había sido culpa mía.

Rodeé el auto, para la desgracia de Hiroki que maldijo libremente tras mi espalda, todavía aferrándose a mi brazo. Su fuerza de voluntad no era tanta como la mía.

Por un momento deseé que sí hubiera podido detenerme. Estaba dentro de una de mis peores pesadillas.

-Mi…saki-


Misaki P.O.V.

Tantas personas llamaban mi nombre, o quizás solo era una. Había pasado mucho tiempo aquí, y solo era minutos. No podía decir nada, tenía miedo a equivocarme, de nuevo. Era algo que venía conmigo, era una marca que parecía no querer alejar aunque ya hayan pasado más de 10 años.

Todavía no puedo creer lo que pasó, todo se repitió.

Malditos caprichos.

No debí insistir.

No debí distraer a Usagi-san.

No debí haberme dejado llevar por el miedo.

No debí haberme enamorado en primer lugar.

¿Qué estaba pensando, que las cosas serían distintas? Las personas a mi alrededor, que alguna vez me querían o me quieren, terminan siendo lastimadas. Por más que siempre traté de no causar ningún inconveniente, parecía imposible.

Como aquella vez que intenté cocina para Nii-chan. Quizás en ese momento era muy chico para comprenderlo, pero todo mundo podía decir que solo era cuestión de tiempo para que me diera cuenta de aquél error. Cuando tuve la madurez suficiente para comprenderlo, me esforcé en hacerlo bien, sin importar qué. Nii-chan creyó que los momentos que pasó enseñándome fueron lo suficientemente buenos para que hoy pudiera cocinar, pero la realidad era que yo no me detenía cuando me dejaba de explicar. Yo no dejaba de buscar información y poner en práctica todo. Cuando él no se diera cuenta, cuando no le pudiera causar un inconveniente.

Mis caprichos no solo le quitaron la vida a nuestros padres, sino también a él, de cierta forma. Tener que hacerse cargo de mí a tan joven edad, tuvo que esforzarse más que nadie. De hecho sacrificó varias cosas para poder darme a mí, lo que él creía que necesitaba. Perdió la oportunidad de entrar a Mitsuhashi y con ello la oportunidad de un mejor empleo.

Creo que cuando llegó Usagi-san, me dejé llevar por dos cosas. Una de ellas era la posibilidad de liberar a Nii-chan de mi presencia y de ser una molestia en su vida, tan solo por una vez. La otra era la manera en que todo pasó tan rápido con Usagi-san, todo parecía tan perfecto que en alguna parte del camino olvidé cuál era mi meta principal en la vida.

Éstas eran las consecuencias.

Pensé en más de una vez que esto estaba bien, que Usagi-san en realidad me necesitaba. Pero tantas personas me lo dijeron a su tiempo, creer en sus palabras fue doloroso y el escritor me hizo olvidarlas –en su mayoría- reescribiéndolas con tantos, te quiero.

Estaba siendo caprichoso, he aquí las consecuencias.

Usagi-chichi, Isaka-san. Incluso Nii-chan cuando insistió que volviera con él a Osaka.

Nunca los escuché.

Como castigo, esto estaba pasando.

No me importaba qué me pasara a mí, mientras Usagi-san saliera bien de esto.

-¡Misaki!-

Nunca quise causar nada de esto.

-¡MISAKI!-

Todo estaba poniéndose oscuro y caliente. Aún así podía escuchar su voz.

-Mi…saki-

Lo siento Usagi-san, ¿No sería mejor que los dejara a todos? No más molestias.


hehehehe Gomen! Sé que debí actualizar antes n.n pero... "Me escapé olvidando intencionalmente que debía escribir, en un auto rojo rumbo a la playa. Sabiendo a la furia que me arriesgaba cuando regresara si no terminaba. A decir verdad, el trabajo estaba a medias, solo me faltaban unas cuantas hojas" Mmmm esa última explicación se me hace familiar... a ustedes no? XD

Próximo capítulo, el final. Y una noticia muy... muy importande :D

QUIEN QUIERE FINAL? El que deje review.

any!