Los personajes no son míos, pertenecen a J.K Rowling y yo sólo los tomo para acomodarlos a lo que inventa mi alocada cabecita. No hay ningún fin de lucro asociado con esta historia. Aquí les dejo el nuevo capítulo, ojalá les guste (:

(Explicaciones acerca de mi larga ausencia en la nota final.)


La vida no siempre lleva tu ritmo

-Harry agradecería que prestaras atención a lo que te estoy diciendo-dijo Draco algo fastidiado, el pelinegro despertó de su viaje mental y miró a su amigo con cara de circunstancias-¿Podrías dejar de darle vueltas a eso y volver a la coreografía que estamos armando?

-No puedo, hay algo que no está bien, es rarísimo que me llamen tan pronto y lo sabes. Sé que hay algo que no me están diciendo y necesito salir de la duda-El ojiverde se daba vueltas como león enjaulado, haciendo excelentes referencias a como el rubio solía decirle.

-Estás en lo cierto, pero no sacas absolutamente nada masticando tus dudas, sabes que ellos no te dirán nada hasta que lo crean conveniente, así que mientras tanto puedes enfocarte en hacer esto y hacerlo bien-El ojigris tomó por los hombros a su amigo y lo miró seriamente-sabes que si hay algo que yo pueda hacer, lo haré y no me importa si eso va en contra de las reglas

-Después de todo no eres tan desagradable eh?-una pequeña sonrisa se escapó de los labios de su amigo-Gracias, siempre es útil contar tu ayuda, aunque espero no tener que recurrir a ella-confesó Harry con convicción

-¡Ay si el leoncito es tan autosuficiente!-exclamó Draco con sorna-Ya deja de hacer drama y mueve tu trasero, tenemos mucho que ensayar.

Ciertamente el aire en esa sala de ensayo no era el mejor, olía a incertidumbre, frustración y molestia, mucho sin resolver que tenía a los dos amigos algo idos, su instinto les decía que algo grande se venía. Habían vuelto a Londres no hace mucho y ya estaban de nuevo con señales de alerta, eso de ninguna forma, podía considerarse como algo bueno. Es increíble cómo hasta lo más oculto puede volver para hacerte frente y recordarte que no se ha ido a ningún sitio.


Con las señoritas…

-Hermione, te traje los papeles que me pediste-dijo el problemático compañero castaño que tanto la hacía rabiar

-Gracias, déjalos sobre la mesa de ahí. ¿Revistaste los datos de la audiencia? ¿Qué opinas? ¿Crees que vamos por buen camino?-preguntó la castaña apenas mirando a su interlocutor, muy concentrada en los documentos que tenía delante

-¡Vaya, vaya, vaya! La super competente e independiente Hermione Granger, preguntando la opinión de un simple abogado como yo-se burló Andrew con soltura, sentándose a lo indio en el escritorio frente a él y soltándose un poco la corbata como si estuviera en su casa

-No estoy para tus idioteces Foster, responde o simplemente sal de aquí-claramente nuestra chica no estaba de humor, se cruzó de brazos e hizo un gesto despectivo con su cabeza señalando la puerta.

-Calma leona, no me rujas-la diversión seguía presente en las palabras del joven, pero su gesto se endureció al proseguir con su respuesta-Sí, la verdad la evidencia es bastante contundente, no creo la defensa de ese cerdo tenga oportunidad contra nosotros, podría apostar mi sueldo a que ganamos este caso

-Me alivia escuchar eso, no quiero que el señor Farlow siga siendo víctima de las estafas de nadie-aseveró la ojimiel relajando su gesto y sacando un cigarrillo de su bolso. Su compañero abandonó su relajada posición y le ofreció fuego, encendiendo a su vez, un cigarrillo propio.

-Deberías hacer algo para liberar tensiones, estás muy estresada jefecita-la última palabra fue dicha con cierto rintintín. Canela, como la llamaban sus amigas, lo miró directamente con gesto molesto, ese chico sí que lograba hacerla enojar con una facilidad impresionante, pero la mirada intensa y sonrisa ladeada que él le dedicaba, la dejó congelada. Empezó a sentir como sus mejillas se calentaban y súbitamente un pensamiento bastante extraño cruzó por su cabeza

-No me mires así-ordenó con los dientes apretados de enojo por culpa de sus propias reacciones-sigue trabajando, necesito los archivos MA listos para el Lunes y la corte te espera este viernes.

-Nadie es de hierro querida jefecita-ahí estaba de nuevo ese tonito-De acuerdo mami, prometo hacer bien mi trabajo, así tú me darás mi estrellita de premio, ¿sí?-una sonrisa para nada inocente habitaba los labios de Foster y luego de mirar a su superior una vez más, estudiando su rostro, salió de la oficina a paso ligero.

Al escuchar el sonido de la puerta cerrándose, Hermione dejó caer los brazos sobre su escritorio, en gesto de rendición y apoyó la frente contra el borde de este. Estaba agotada, su trabajo, su mente, su vida, la tenían exhausta.

-Maldito seas Andrew, si no fueras tan bueno, ya te habría echado hace rato. En serio este tipo es como una patada en el culo-pensamientos nada agradables o tranquilos transitaban por la mente de la señorita Granger, hasta que la vibración de su celular anunciando la llegada de un mensaje, interrumpió las pintorescas imágenes mentales de ella matando a Andrew lenta y dolorosamente.

Mensaje: Canela tengo algo que contarte, juntémonos donde siempre en media hora. Besos. L.

-Ay Lu, ¿Qué locura habrás hecho esta vez?-preguntó al aire la castaña, soltando un suspiro, tomó sus cosas en un movimiento rápido y miró su reloj, a esa hora ya no habría tanta congestión. Su espíritu curioso hizo acto de presencia, haciéndola apresurar sus pasos hacia la puerta, apagó las luces y miró la oficina de enfrente, donde las luces seguían encendidas, la imagen hipotética de su compañero sumergido entre papeles la atacó, pero no quiso darle más vueltas, tenía un sitio al que llegar y ella no era precisamente, la más fanática de llegar tarde.


Con los señores…

-Hombre que no, deja el asunto en paz, nosotros dejamos todo resuelto en Rusia. Dijimos que era la última vez y volveríamos a nuestra vida normal en Inglaterra-la voz del menor de los varones Weasley no se escuchaba para nada alegre o relajada como solía ser, al parecer esa conversación no era de su agrado, sus acompañantes lo observaban con atención, el pelirrojo no era el único interesado en lo que decía la persona al otro lado de la línea-No me jodas, no me vengas con esa basura ahora, sabes que no me la trago, no hay absolutamente nada que discutir, así que agradecería que pudiéramos finalizar esta desagradable charla para poder seguir bebiendo tranquilamente con mis amigos. Si no tienes nada más que decir, adiós-Así, Ron cortó la llamada sin delicadeza alguna y agarró su, hasta entonces, olvidado vaso de cerveza y se lo tomó de un trago.

-¿Qué pasó Halcón?-preguntó Draco, seriamente, como pocas veces se había dirigido al ojiazul, sin siquiera un leve atisbo de burla

-No sé qué se creen estos tipos, que con su tonito serio y sus asuntos super importantes pueden intimidarme, parece que no entienden el significado de la palabra no-la rabia palpitaba en cada una de las palabras del joven

-Sabía que esto pasaría-comentó Harry, quien hasta ese entonces se había mantenido silencioso, sus dos amigos lo miraron y el silencio reinó en su mesa

Estaban los tres reunidos en un tranquilo bar londinense, en lo que pretendía ser una relajada junta entre amigos, hasta que esa llamada interrumpió cualquier intento de disolver la tensión. La situación no pintaba nada bien y ninguno de los tres estaba muy contento con eso, nuevamente la incertidumbre y la frustración se respiraban en el ambiente

-Yo sólo tengo una cosa que decir-declaró el pelirrojo con gesto serio-yo tomé mi decisión hace mucho y dudo que haya algo que pueda hacerme cambiar de parecer y tengo la certeza que para ustedes es lo mismo, así que no permitiré que un grupo de idiotas prepotentes me amarguen la noche-justo en ese instante pasaba una camarera y él la detuvo-Tráeme tres cervezas más y una porción extra grande de papas fritas, por favor guapa-pidió guiñándole un ojo a la joven que se ruborizó al segundo y asintió con una leve sonrisa, retomando su camino. Los tres exhalaron el aire contenido y sonrieron, no había nada más que decir respecto al tema, estaban ahí para relajarse y era precisamente eso lo que harían, el resto podía irse al demonio, aunque fuera sólo por unas horas.


Mientras tanto, en alguna parte de la campiña inglesa…

Las luces de la casa estaban encendidas y se veía la sombra de sus habitantes en las ventanas, lo que le aseguraba que su llamado sería respondido prontamente. Una mujer de rasgos serios, ataviada con un largo abrigo gris, era la autora de los golpes en la puerta, que interrumpieron la tranquila cena que se llevaba a cabo dentro del hogar. Al pasar unos segundos un hombre alto, de rosto sereno y con algunas marcas asociadas al paso del tiempo, se presentó en el umbral y miró a la dama con sorpresa.

-Minerva ¿Qué haces aquí?-su voz iba totalmente acorde con su aspecto, profunda y con un leve toque rasposo

-Necesitamos hablar Sirius, las cosas están bastante serias y al parecer, ellos no quieren involucrarse esta vez-No hubo saludos, ni preguntas corteses. Como siempre, Minerva o Minnie como la llamaban rara vez, iba directo al grano, había algo urgente entre manos y era obligatorio tratarlo con la rapidez debida. Sin decir más, el hombre permitió la entrada de la mujer y la llevó directo al comedor, donde los demás comensales estarían tan o más sorprendidos con su presencia. Sería una noche larga, todos lo sabían y al parecer, nada bueno venía en camino.


Con las señoritas…

-Por dios Luna, ¿Cómo hiciste eso?-preguntaba una pelirroja, dándole un corto sorbo a su copa de vino

-Haciéndolo-contestó la rubia con simpleza, como si no hubiera cosa más sencilla y normal que casi atropellar a un chico, disculparse y terminar teniendo una cita con él

-En serio mujer, que esto es de película-comentó la tercera integrante de ese pintoresco grupo, mirando a Miel con cara de: Tú estás totalmente chalada.

-Aaay Canela, no me mires así, claramente yo no lo planeé, sólo sucedió-se quejó Luna-ya decía yo que el alineamiento cósmico afectaría mi día, tenía la corazonada de que algo así sucedería-su usual gesto soñador se acentuó-aunque no creo que lleguemos a nada más, la verdad el chico no es mi tipo

-Claro que no es tu tipo, si no es mi hermano Ron-dijo Ginny como quien no quiere la cosa, mirando atentamente como su amiga sonreía ampliamente y le guiñaba un ojo sin vergüenza alguna

-Puede ser, pero ya veré, no sé lo que el cosmos tiene preparado para mí-Lu se acomodó mejor en su silla y un brillo de regocijo brilló en sus grandes ojos azules al probar su recién servido plato de lasaña. La castaña del trío, se contuvo de rodar los ojos al oír el último comentario de su amiga, tan esotérica que podía ser a veces, ciertamente ella no entendía esa parte de la vida de su casi hermana.

-Lovegood contigo no hay caso, eres una rareza entre las rarezas-dictaminó Hermione con una sonrisa impregnada de afecto.

Así transcurría una tranquila noche para las amigas, llena de anécdotas, sonrisas y compañerismo, algo que siempre las había caracterizado desde el primer momento en que se conocieron. Cada quién con sus extrañezas, manías y visiones de vida, pero perfectamente sincronizadas con las de las demás. Ninguna sospechaba que el alineamiento cósmico como lo llamaba Luna, el destino como prefería decirle Ginny; o simplemente, la vida, como lo denominaba Hermione, estaba a punto de mostrarles algo completamente nuevo, que podía cambiar muchas cosas.


Hoooooooooooola! Tantos milenos, lo sé, lo sé, lo sé, soy un absoluto desastre… mi vida sufrió giros impresionantes en este tiempo y dejé absolutamente abandonada la escritura. Sé que no hay excusa que valga, pero es la única y más sincera respuesta que puedo darles. Sólo puedo decir que ya estabilicé mi vida nuevamente y pretendo volver con todo a esto, porque me apasiona.

Como ya dije arriba, espero les haya gustado este capítulo. :3

La historia está tomando algunos giros un poco oscuros, pero no se preocupen, no dejaré que el lado más humorístico y liviano se pierda. Acepto comentarios, críticas, recomendaciones y todo lo que tengan para ofrecerme; de antemano les agradezco el tiempo dedicado a leer mi historia.

Muchos cariños y espero que todo les ande de maravilla.

Un abrazo, Witch.