Tentar una cuerda.

Cuatro

-Quiero decir...-reinició el oncólogo en un farfullo atropellado.-Es imposible. Yo jamás hubiera podido siquiera imaginar...

Fue incapaz de seguir mirándolo. Lo esquivó y se alejó. House se puso de pie con dificultad. Los nervios no más alterados de lo que ya estaban y una sonrisita fina y colada le adornaba los pétreos labios.

Lo siguió con los ojos meditabundos hasta que el otro se detuvo justo antes de salir por la puerta. Dios sabe qué le hizo darse la vuelta a afrontarlo nuevamente, muy quedamente.

-¿Cómo es que...?-comenzó Wilson con un dejo dócil, y al levantar los ojos tras instantes, vencido, no pudo hacer más que mostrar su animosidad por no haber podido tenerlo desde un principio.

-Olvidas que eres demasiado simple y que yo estoy fuera de las estadísticas.-emergió House escrupuloso a su mirada, dudando en aproximarse tras su resignación, pero penetrándolo agudamente con los ojos.-Eres un cobarde.-reiteró, contemplando la posibilidad de algo. Pero Wilson no sabía qué, aún sintiéndolo en el tono de su voz.-Me debes quedarte conmigo. Ignorar la culpa que sientes por la muerte de Amber.- y sospresivamente se le comenzó a acercar con apuro, refugiado impredeciblemente fuera de la perplejidad. La necesidad del bastón era deprimente.

-¡No entiendes nada!-gritó Wilson indignado, lívido de ira y con la voz hecha pedazos.-Yo sí la llegué a querer. La extraño. La siento. Me duele su ausencia... Esto no tiene nada que ver con lo que sienta por ti...

El momento parecía irreal, de artificio, y reprimir, colar o guardar esos sentimientos ocultos desde hacía años, parecía algo irrelevante, impropio del instante.

-Si en algún momento hubiera sabido que tú...

-¿¡Cómo es que no podías intuirlo!?- jodió House frustrado, casi a punto de alcanzarlo.-Todos los demás lo insinuaban.-Tomó la puerta con una mano antes de llegar hasta él y la aventó violentamente, cerrándola de forma abrupta y sonora; el último zarpazo a las cuerdas de su guitarra no había sido menos estremecedor.

-Tú jamás..., jamás...- pero Wilson perdió el hilo de su propio diálogo cuando House estuvo a centímetros de él, aguerrido y arrollante, con el eco de la melodía presumida y triste bañándole los rasgos poderosos y disolutos, colocándole sin advertencia y trabas exiguas, como si no fuera la primera vez que lo hiciera, la mano en la cintura.

Suavidad inconexa, fantasía calcificada.

Wilson sintió que se colapsaba. Traicionado por las sensaciones comenzó a sacudirse fuera de control.

House se sonrió triunfante e imponente, como lo habría hecho tras cualquier otra conquista victoriosa. No obstante, era incuestionable que había cierta incredulidad compendiada y deliciosa en sus ojos azul.

Se echó lenta y constantemente sobre él. Wilson retrocedió con un esfuerzo casi desgarrante, pero quedó paralizado cuando House lo cogió con rabia por la camisa, arañándole la carne débil de la cintura, reteniéndolo más allá en contra de su voluntad.

-Eres patético.-le dijo ferozmente, la cabeza ladeada; sus bocas conectadas en centímetros por una línea recta imaginaria, y el espesor de los alientos.-A pesar de tu instinto natural (desearme)... insistes en ser tú.

-Detente.-gruñó el oncólogo con la voz cortada por los temblores contagiosos, a una nada de ser vitales.

Y entonces Ámber vibrando en su mente suspendida, alejándose. El fuego extraño y enclenque de la traición surcándole las extremidades aturdidas por la impresión del vaho ácido del nefrólogo, resbalando sedosamente por su garganta. La mirada de perro capturando cada pedazo de piel erizado en su ser.

Miedo. Deseo. Traición.

Amor.

House alzó las manos de pronto y cercenando al instante cualquier tipo de pensamiento, las cerró brutalmente en su cuello, lastimándolo de forma aguda. Wilson sollozó sin aliento y entonces el primero se inclinó remisamente sobre sus labios.

Continuará.

N/A: Cortito. Lo sé. ¡Pero yo desde un principio dije!

Los amo tanto porque me siguen en esta travesía y me disfrutan. No saben lo enormemente halagada y agradecida que estoy. Quisiera hacérselos ver de forma individual, pero es que hoy no me siento inspirada y si he de agradecer explayadamente que sea con todas las ganas sinceras del mundo, ¿no lo creen así?

¡Hasta luego!

Matuk.