Como lo prometí antes, aquí está otro capítulo de esta historia.
Ninguno de los personajes me pertenece, son propiedad de Hiro Mashima.
Bueno, en este capítulo sufrirán un cambio de cuerpos, perdón por el spoiler, pero quería aclarar eso para que pudieran comprender la historia.
-¡Ábrete puerta de la portadora del agua! ¡Acuario!-gritó Lucy, después de un estallido de luces, apareció dicha sirena invocada.
-¡Cuantas veces te he dicho que no me llames en medio de una cita!- fue lo primero que dijo la peli turquesa, tomando a la maga celestial de la chaqueta.
-¿Cita, creí que tú y escorpio habían terminado?- y esto era verdad, así que supuso que Acuario solo estaba buscando pretextos para no obedecer-Como sea, ayúdame a acabar con esos magos de una vez.
-Bien, mientras más rápido acabe esto, más rápido me iré-respondió Acuario, lanzando una gran masa de agua al susodicho grupo. Pero no tenía previsto que esquivaran su ataque, lo intentó 1, 2, 3 veces y consiguió lo mismo.
-"Maldita sea dejen de moverse"-pensó el espíritu y lo intentó nuevamente, pero el resultado fue igual, a excepción de que esta vez contraatacaron, el que parecía el líder lanzó una especie de luces, que impactó directamente hacia las dos.
-Espero que disfruten nuestro regalo-gritó el hombre que había lanzado el hechizo, a la vez que él y su equipo salían corriendo del lugar.
-Maldita sea, regresen aquí-gritó Lucy en vano. Después de eso todo pareció volverse negro y cayó desmallada, igualmente pasó con Acuario.
Cuando despertó, lo primero que sintió fue algo extraño, especialmente alrededor de sus piernas, miró hacia dicho lugar y lo que vio no le gustó para nada.
-¡Qué demonios pasó aquí!-gritó la rubia al verse a si misma convertida en una sirena, en Acuario para ser precisos.
-¡Eso es lo que te pregunto yo!-Lucy se sorprendió al ver que quien le había dicho eso no era nada más y nada menos que ella misma. Le tomó unos segundos para darse cuenta de que esa persona era Acuario.
-Pe…pero, qué significa esto- preguntó Lucy.
-La respuesta está clara, ese bastardo intercambió nuestros cuerpos de alguna manera.
-Pero yo no quiero estar así-lloriqueó la maga celestial.
-Y crees que es bonito estar en este cuerpo tan patético, tenemos que encontrar una manera de volver a la normalidad- respondió el espíritu.
Después de pensarlo un poco, Lucy decidió que le pediría ayuda a Levy. De alguna forma se las arreglaron para que Lucy fuera al mundo celestial, y Acuario aprendiera a cómo usar las piernas, esto para no llamar la atención de camino y al entrar al gremio, al llegar allí Acuario se acercó hacia la persona que supuestamente era Levy.
-¿Levy?-preguntó Acuario al acercarse a la chico de pelos azules.
-Se te ofrece algo Lu-chan-preguntó alegremente la maga.
-Yo necesito hablar contigo, pero vallamos a la… a mi casa, es algo personal. "Si que es difícil tratar con alguien que no conoces"-pensó
-Claro, vamos-respondió Levy. Después se dirigieron a la casa de Lucy.
- Y bien que querías decirme-preguntó la peli azul.
-Antes de decírtelo, debo hacer algo- sacó una de sus llaves, dispuesta a invocar uno de sus espíritus, pero recordó que este necesitaba algo especial para llamarlo, así que fué a la cocina por un vaso de agua, "Ahora verás lo que se siente que te llamen desde un vaso de agua"-pensó y una sonrisa maliciosa apareció en sus labios.
-Te siente bien Lu-chan-preguntó Levy al ver que su amiga actuaba de forma rara.
Sin decir nada Acuario metió la llave en el vaso e inmediatamente apareció el espíritu.
-Oye eso no es gracioso-replicó Lucy, oh veo que ya estás aquí-dijo viendo a su amiga con cara confusa.
-Oye Lu-chan ¿Por qué has llamado a Acuario?-preguntó Levy.
-Levy-chan, yo soy Lucy- dijo finalmente la rubia, que ahora estaba en el cuerpo de la sirena.
La maga de escritura no comprendía bien la situación ahora, pero después de ambas se lo explicaran pudo entrar en razón.
-Bien lo tengo-dijo alegremente cerrando un libro.
-Encontraste la solución-preguntó Acuario.
-Si-asintió, pero, es algo…. Aquí dice que para deshacer el efecto, las dos personas afectadas tienen que…besarse.
-¿¡Qué?!-dijeron Lucy y Acuario al unísono.
-Es que al parecer esa magia fue creada para solucionar los problemas de las parejas.
-Pero ella y yo no somos pareja- replicó Lucy.
-Pues al parecer es la única solución- no puedo ayudarlas más.
-Entonces buscaremos al tipo ese y lo obligaremos a regresarnos a la normalidad-dijo Acuario. Salieron en busca de los tipos que les habían hecho eso, no fue muy difícil, pues esos tipos eran unos famosos malhechores en esos días y justo ahora se encontraban en el puerto de la ciudad.
-Vamos Acuario-gritó Lucy mientras flotaba.
-Espera, es que acoso no ves que aún no me acostumbro a estas cosas, hasta que finalmente llegaron al muelle.
-Mire jefe, son las mujeres de esa vez-dijo uno de los hombres al ver que se acercaban.
-Que, acaso vienen por más-preguntó el líder. Inmediatamente se desató la batalla, que al parecer el otro bando la tenía ganada, debido a la gran desincronización de las dos.
-¡Ah!-gritó Lucy al recibir un ataque de lleno provocándole una caída y además de todo jaló a Acuario provocando que esta cayera también.
Acuario salió inmediatamente a la superficie, pero no vio a Lucy. "Maldita sea, es verdad que ella aún no sabe usar las aletas, en verdad que es estúpida "pensó y se sumergió nuevamente.
Lucy no sabía que hacer tenía cola, pero no sabía cómo usarla, en serio que era patética. Pasaron segundos hasta que todo se comenzó a oscurecer, después sintió algo cálido sobre sus labios y poco a poco la luz fue regresando, al abrir los ojos lo primero que vio fue su rostro, que lentamente pareció que se convertía en el de Acuario, la sensación era agradable, esos labios eran sorprendentemente dulces, así que igualmente cerró los ojos.
En la superficie comenzó a aparecer una luz, los hombres voltearon para ver y una enorme ola apareció, seguida de la figura de una sirena y una chica.
-Ahora Acuario-gritó Lucy.
-Pagarán por lo que nos han hecho-dijo la sirena, lanzando un potente chorro de agua, que finalmente acabó con la banda, el muelle y como era de esperarse a la misma Lucy. Todo había acabado.
Lucy estaba sentada en la orilla, mientras se secaba, a la vez pensaba en lo que había pasado en el agua, prácticamente era ella misma la que le había dado el beso, pero aun así ella pudo sentir los labios de Acuario, posó sus dedos sobre su boca, aun podía sentir la calidez del beso y mientras más lo recordaba, su corazón latía más fuerte, necesitaba sentir eso otra vez.
-Te sientes bien-preguntó Acuario tocándole el hombro
-Yo, si, es solo que, jamás pensé que harías algo así.
-Bueno si no lo hacía ibas a morir.
-Puede sonar raro, pero podrías hacerlo otra vez-preguntó Lucy.
-Qué demonios te pasa, yo solo lo hice porque era la única forma de volver a la normalidad.
-Sí, tienes razón-dijo con tono decepcionado la maga celestial.
-Oye Lucy-llamó Acuario a la rubia.
-Qué. Antes de que pudiera decir algo más fue silenciada por Acuario, ella la había tomado del mentón y había unido sus labios nuevamente en un apasionante beso, ese momento fue mágico para Lucy, no quería que terminara nunca, quería seguir saboreando esos dulces y cálidos labios, pero finalmente tuvieron que separarse para tomar oxígeno.
-Que no se te ocurra decirle a nadie lo que pasó.dijo Acuario acusadoramente y tomándola de la chaqueta.
-Esta bien Acuario, será nuestro secreto-dijo Lucy oprimiendo sus manos contra su pecho.
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