Bien…

Estaba listo.

O al menos eso creía.

Dos horas de estudio intensivo en google sobre la "amnesia" junto con el red bull que bebió deberían de rendir sus frutos para afrontar una situación como aquella.

Apretó el celular en su mano derecha para enfundarse algo de valor; a su lado, Phichit se encontraba de la misma manera que él, bueno, no tanto, pero igual estaba nervioso.

— ¿Se van a quedar parados ahí todo el día? —Cuestiono incrédulo Seung Gil presionando el puente de su nariz. — Les dije que entraran a la habitación, no que se quedaran a temblar en la entrada de la puerta.

Hacía casi unos veinte minutos que el rubio había despertado. Por lo que, Seung, quien se encontraba vigilando cada cierto tiempo al chico, estuvo cuando este reacciono; una vez que estuvo seguro de que era estable que Katsuki y Chulanont entraran a la habitación del primero, los llamo para que entren, advirtiéndoles no mencionar nada acerca del accidente o de su memoria; a lo que este par se quedo quieto justo afuera de la puerta antes de abrirla siquiera, ninguno sabía qué hacer que hacer con exactitud. También, era algo obvio que ellos no supieran cómo actuar, o siquiera decir en una situación como aquella. No podían entrar y decir algo como:

"mucho gusto chico rubio desconocido, es una alegría de que hayas despertado por fin, nos preocupaste mucho a todos con esa heridota en tu frente, y el hecho de que la primera vez que despertaste casi nos saltas a aruñar la cara, por lo que obligadamente este médico coreano con licencia dudosa que te noqueo para calmarte. Además de que este japonés te encontró tirado atrás de unos basureros."

Si… nada de eso era buena idea.

Tanto el tailandés como el nipón seguían de pie, estáticos, en el pasillo con temor. Seung rodo los ojos colocándose a atrás en sus espaldas, empujándolos sin cuidado hacia adentro al mismo tiempo.

… …

Aun se sentía desorientado, el efecto de las medicinas continuaba actuando en su cuerpo, y no podía pensar las cosas como quería; el doctor con cejas grandes que estaba a su lado desde que despertó entablo una conversación con el, a la vez que examinaba su vista, sus reacciones u otra cosa necesaria que él dijo que era para asegurar su estado.

Antes de que el médico saliera de la habitación le aviso que traería a unas personas que estaban muy preocupadas por el, cosa que, a pesar de la ligera sorpresa, no surtió ninguna reacción en el.

En estos momentos podría estar realizándose un millón de cuestionamientos en su cabeza, relacionados todos con su imposibilidad de poder recordar muchas cosas, su nombre era un claro ejemplo.

Más, no podía sentir u hacer otra cosa que observar al frente sin movimiento alguno, con la mirada perdida en ningún pensamiento observaba el muro pintado de azul oscuro.

Desvió su vista de la pared cuando la puerta se abrió de golpe, enfocándola en el par de hombres que cayeron de cara al piso y del doctor pasando como si nada por encima de ellos.

Ladeo su cabeza un poco antes de ignorarlos, continuando con su vista hacia la pared sin ningún motivo en específico.

Escuchaba como aquellas personas hablaban algo que el no entendía para nada, de nuevo, tomo atención a lo que sucedía cuando escucho un golpe. El hombre moreno se sobaba su cabeza con los ojos cerrados teniendo al médico que lo fulminaba con la mirada y el hombre de lentes que movía sus manos pronunciando algo, que como ya había dicho antes, el no entendía nada.

"Idiotas". Pensó carente de emoción sin inmutarse.

Observo de la misma manera como el médico tomaba dos celulares con sus manos, se acerco a la cama disculpándose por esa pequeña escena absurda que acababa de presenciar, asintió lentamente en respuesta.

Luego de presentarle al hombre Chuleta, tomo más tiempo en la presentación del hombre de lentes; explico que la persona que lo había ayudado en un principio era esa misma que se rascaba la mejilla con una sonrisa nerviosa y acomodaba sus anteojos varias veces seguidas.

Gracias a uno de los teléfonos, Phichit y Yuuri podían entender lo que Seung hablaba en ruso, mientras con el otro el rubio podía entender lo que el tailandés y el japonés decían. Pero eso no significaba que el ruso hablara algo, él se mantenía en silencio; asintiendo o negando con la cabeza dependiendo de alguna pregunta de parte del coreano o el tailandés.

Phichit se acerco al chico llevando una mano a su mentón mirándolo con detalle, cosa que en cierta forma, molesto al rubio.

—Ahora que lo veo bien… su cara se me hace conocida. — Murmuro alejándose volcando su mirada a los otros dos.

— ¿De qué hablas?

—Es extraño. — Respondió volteando su vista hacia Yuuri. — Pero por alguna razón tengo la sensación de que he visto su rostro. — Señalo con la cabeza hacia la cama. — En algún lado. Solo que no me acuerdo de dónde con exactitud.

—No hablemos de eso ahora. —Corto Seung con seriedad. — No es el momento.

Después de eso, pasó otro rato en silencio, el rubio por fin emitió una palabras avisando que tenía sed, el coreano asintió con la cabeza volteándose hacia Phichit.

—Chulanont, ¿Podrías traerme un vaso de agua? — Seung pregunto con formalidad.

El tailandés sin pensar, le respondió a Seung lo mismo de siempre:

— ¿Tengo cara de tu sirvienta? — Al darse cuenta de lo que dijo abrió los parpados asustado. — Digo… ¡no tardo! — Dijo saliendo de la habitación a toda prisa.

—Katsuki. — Llamo Seung en tono siniestro luego de unos segundos.

— ¿S-si?

— ¿Podrías encargarte de él unos momentos por favor?

— ¿Ah? Pero…

—Gracias. — Se volcó hacia el rubio. — Regreso en unos momentos, no tardare, tranquilo te dejo en buenas manos. — Hablo en ruso antes de salir de la habitación con una mueca molesta.

… …

—P-pero, Seung.

Antes de terminar la oración siquiera, el coreano ya no estaba.

Suspiro en rendición. Infúndanse de valor miro directamente al rubio sentado en su cama. Aclaro su garganta incomodo; el hecho de que aquel chico no realizara ningún movimiento, permaneciendo quieto con la mirada perdida en ningún punto especifico, aumentaba en mayor cantidad su nerviosismo.

— ¿Cuál es tu nombre?

La voz del rubio lo regreso a la realidad. El menor lo observaba de reojo con un mechón de cabello tapando su ojo izquierdo. Tartamudeo un poco, pero pudo responder una respuesta entendible.

—Yuuri. Katsuki Yuuri.

El japonés no podía pensar en alguna otra cosa que decir luego de decir su nombre, preguntarle algo al rubio no le parecía buena idea, por el mismo hecho de saber que el menor no recordaba nada de si mismo.

— ¿Yuuri? — Un fuerte dolor invadió su cerebro bajando como ráfagas que se extendían por toda su columna vertebral, hizo una mueca encogiéndose de dolor.

El nipón reacciono como creyó correcto, al ver como el rostro estático del rubio cambio por uno adolorido, llego a su lado con rapidez, tomándolo por los hombros hizo que la cabeza del menor se apoyara de frente en su hombro. Tratando de por lo menos ser un soporte, avisándole al rubio que no estaba solo.

Cuando el dolor había reducido, el rubio se reincorporo alejándose del moreno con suavidad. Levanto la vista hacia los ojos del mayor cuando este aparto los cabellos que cubrían su rostro en totalidad.

—Listo, mucho mejor. — Yuuri sonrió con amabilidad cerrando los ojos una vez que despejo los cabellos rubios del chico. —No te esfuerces en recordar. — Dijo observándolo con una sonrisa comprensiva. — Seung dijo que recordaras las cosas a su debido tiempo; vamos a ir pasado mañana al hospital para hacerte ver. Así que tranquilo, no te pasara nada.

El menor tenía el ceño fruncido con levedad, no entendía el actuar del moreno en absoluto. Se pregunto así mismo si ya lo conocía, y a eso se debía su preocupación por el. Pero recordó que el doctor cejudo le había explicado como esa persona en frente de el fue quien lo encontró inconsciente, sumándole de que cuando intentaba recordar algo se sentía mareado y el dolor invadía su cabeza con fuerza. Creyó imposible que ese hombre y el ya se conocieran.

Ah, un pequeño detalle más confirmaba ese pensamiento; ninguno de los dos hablaba el mismo idioma.

—Gracias. — Murmuro en voz baja bajando la mirada. — Tu… yo…— Apretó sus labios sin saber que decir. — El doctor dijo que fuiste tú quien me ayudo. — Yuuri lo observaba con atención, acerco el teléfono que traducía más cerca al menor, ya que el sonido del la voz del rubio era muy bajo. — Así que… muchas… gracias… — Bajo su vista jugando con sus manos. — Disculpa si he sido una molestia… pero no recuerdo nada, así que…

El japonés respondió con una sonrisa negando con suavidad.

—Discúlpame tú a mi mejor. — Le interrumpió tranquilo, el rubio lo observo sin comprender. — Discúlpame por no poder responder a ninguna pregunta que, estoy seguro, tienes en tu cabeza en estos momentos… El que se siente más inútil que esos momentos creo que soy yo.

—Hay una pregunta que si me puedes responder. — Añadió despacio el menor.

Yuuri ladeo su cabeza a la expectación.

— ¿Por qué… por qué me ayudaste?

El japonés abrió los parpados en sorpresa, llevo una mano a su mentón ante la atenta mirada fija del ruso, emitiendo un sonido de reflexión entrecerró los ojos.

—Bueno… es que… ¿Cómo decirlo?... —Se cuestiono a si mismo moviendo su pierna derecha. — Que difícil. — Se rasco su cabeza nervioso. — Digamos que… simplemente no pude ser capaz de dejarte a la deriva en esos contenedores fríos. — Lo observo con una sonrisa. —Fue algo que ni yo mismo pensé, solo… solo lo hice. No tengo una respuesta concreta en sí. Perdón. — Termino rascándose la nuca.

El rubio lo observo extrañado, aquella persona sí que era bastante rara; es decir ¿por qué el pedía perdón? Si debería ser el quién estuviera volviéndose a disculpar por ser una molestia ya que no era nada de él, y aun así, esa persona lo tenía bajo su techo.

No pudo evitar pensar que esa persona o, era muy buena y gentil ó era un idiota muy inocente.

Guardo esos pensamientos para sí mismo realizando una mueca que se asemejaba a una sonrisa para responder al moreno de la misma forma.

En ese momento entro Seung sacudiendo sus manos, llamo al nipón con seriedad al momento en que Phichit entraba a la habitación con un chichón en la frente mientras abrazaba alegre un libro colorido con una mano, y con la otra sostenía un vaso con agua.

Yuuri volteo su mirada hacia el menor, indeciso en si dejarlo solo o no con su hiperactivo amigo. El ruso al percatarse de la mirada del moreno en el, asintió dando a entender que estaría bien.

Cerró la puerta despacio. Vio como Seung escribía unas cosas en su celular concentrado antes de centrar su vista en el.

—Ya logre que Sala atienda mañana al chico. Me deben una. — Dijo suspirando, acordándose del seguro acoso de su compañera de trabajo. — Lo que quiero preguntarte es… ¿Qué vas a hacer?

— ¿Ah? — Lo miro sin entender.

—Claro, ¿Qué vas a hacer? — Repitió. — Las medicinas que recetamos en casos como estos, no miento, son muy costosas.

— ¿Eso que tiene que ver? — Parpadeo aun sin entender.

Seung apretó el puente de su nariz.

—A lo que quiero llegar es, que si quieres, el hospital se puede encargar de él. — Señalo la puerta. — Tratar con alguien en su estado es complicado, mucho más si no eres nadie de su familia; lo que hiciste al ayudarlo es un gesto noble, no lo niego, es más te has ganado algo de mi respeto, pero…

—Seung. — Interrumpió con amabilidad. — Yo decidí ayudarlo incluso después de saber que tiene amnesia. Y quiero continuar ayudarlo. — Enfatizo el "quiero" —No importa si tengo que pagar sus medicinas, o tener que cuidarlo.

—Katsuki, esto es serio. — Continuo Seung. — No estamos hablando de un objeto. Es una persona, una persona que incluso no es nada tuyo, ¿Tienes una idea por lo menos de lo que sucederá si aceptas tenerlo a tu cuidado? — Lo observo preocupado. — Si no lo sabes, te puedo asegurar que en el hospital estará bien, incluso a pesar de mis vacaciones lo iré a ver seguido para continuar su avance.

—No. — Negó con firmeza. Le era imposible imaginarse lo que el rubio debía estar pasando o pensando en esos momentos, pero estaba seguro de que esos pensamientos empeorarían el doble al verse rodeado de paredes blancas con aparatos a su alrededor; cuando incluso comunicarse entre ellos era difícil, lo sería aun peor cuando estuviera rodeado de personas que no hablan nada de su idioma. — Ya dije que yo me encargaría de él.

—Es una enorme responsabilidad Katsuki, ¿crees poder con ella? Las medicinas son costosas, el tiempo de recuperación es largo e incluso si es la pérdida de memoria que creo, ese chico podría no recordar nunca nada de su pasado. — Confeso tratando de hacerle ver al japonés en lo que se estaba metiendo. El era medico, y como tal, observaba cada lagrima de distintas familias afligidas por su ser querido, había incluso otras familias que dejaban a su suerte a los pacientes con ese problema una vez que los sacaban del hospital. El mismo observaba con rabia como muchas personas tachaban de "molestias" a las personas en ese estado, incluso muchas veces él se hacía cargo de varios de sus pacientes con ese mismo asunto. Puede que confiara en que Katsuki no mentía al decir que se encargaría, pero la parte fría de él no confiaba en eso. Así que por eso tenía que tratar de seguir insistiendo en que el chico estaría mejor a su cuidado en el hospital que en la casa del nipón, por muy malo que se escuchara o quedara él. — Tendrías que salir de tu trabajo muchas veces por los chequeos; incluso después de un tiempo podría parecerte un problema y…

—Lo acepto. — Susurro con voz calmada.

Se había molestado un poco con Seung por no creer en su palabra cuando ya le había dicho que se encargaría; ¿qué el sabía en lo que se metía? No, pero incluso así el decidió hacerse cargo de aquel chico, desde el momento que lo metió en su departamento ya había aceptado las posibles consecuencias de eso. Aceptaba cada cosa que Seung había hablado con anterioridad. Algo en el le decía que no debía abandonar a aquel chico rubio; no sabía que era, pero era una sensación fuerte que con el solo pensar que el ruso, quien con solo su mirada afligida cargada de miedo cuando despertó por segunda vez lo había hecho sentir una opresión fuerte en su pecho en la necesidad de protegerlo, pensar que ese chico se fuera en ese mismo estado… no podía ni imaginarlo, y tampoco quería hacerlo.

— ¿Qué?...

—Si quieres verlo como un problema para mí en un futuro, está bien. — Sonrió divertido. — No tengo inconveniente alguno. Es más, lo acepto, el hecho de que en un futuro podría ser un problema, pero… — Enfrento la mirada ajena con decisión. — Seria mí problema, después de todo, yo fui quien decidió ayudarlo. Así que… es mi responsabilidad cargar con ese problema, ¿no?

… …

… …

… …

¡Perdón por la demora en actualizar x.x!

Reescribí el capitulo como dos veces ya que no me convencía ninguno de los anteriores que escribí, y aun así creo que hay muchas fallas en este cap :b

Y… ya comencé la universidad también, so… tratare de no demorar demasiado en actualizar.

Muchas gracias por leer n.n