Nota del autor:
Escribo este capítulo apenas recién terminado el primer pronunciamiento de las partes negociadoras en la ciudad estival de Hůrdal, a dos horas de Oslo. El segundo encuentro, acontecido después de los encuentros exploratorios de La Habana han mostrado muchas de las verdaderas intenciones de las FARC. Los discursos de Humberto de La Calle e "Iván Márquez" difirieron mucho en cuanto a tiempo y contenido, resaltando en especial el hecho de que siguen anquilosados a sus posturas anacrónicas marxisto-leninistas que con el tiempo han demostrado su más evidente fracaso. Se nota entonces las pocas (por no decir nulas) intenciones que tiene las FARC de negociar, dejando de lado todos los estereotipos de "gobierno oligárquico, explotador y déspota" y "organización narcoterrorista".
Solo queda entonces esperar. Sin embargo, parte de esas esperanzas se han esfumado en medio de la consabida retórica de "lucha de clases" que en fin de cuentas ya no vale de mucho en el siglo XXI, retórica anacrónica y sinsentido que no sirve para solucionar la realidad que estamos viviendo en Colombia. En fin de cuentas, es sabido por todos lo de la desigualdad social, pero no en el concepto de la "lucha social" se tienen que tomar las armas. Hay que manifestarse si, pero por los medios constitucionalmente establecidos. Mas sin embargo, el hecho está en que puede pasar en esta segunda etapa, aunque los negociadores de las FARC simplemente están buscando ganar tiempo.
Para gusto de todo mundo, le voy a poner algo de Den/Noru (por cuestiones de Rating).
Disclaimer: Hetalia no me pertenece, es de Hidekaz Himaruya, los OC de Colombia (Juan Pablo), Venezuela (José Francisco) y Ecuador (Enrique) le pertenecen a Sirbluemoustache (o Katcardenas) y MEBON. Solo la trama me pertenece.
Capitulo 3: La paz no implica el silencio de los fusiles.
La pequeña localidad noruega de Hůrdal, por lo general era tranquila y pacifica. Mas sin embargo, desde esa fría mañana del miércoles 18 de octubre, el barullo de periodistas de diferentes latitudes del mundo había crecido alrededor del hotel de la ciudad. En pocas horas miles de agentes de los servicios de seguridad noruegos, diplomáticos, periodistas y entre otros intentaban conseguir algo de la tan ansiada información en medio del hermetismo de lo que podía suceder al interior del hotel.
Entre tanto, en un chalet cercano, con vista al lago de la ciudad, también fuertemente custodiado por la seguridad sueca, se encontraba Juan Pablo, abrigado por un sobretodo de lana, abrigo de chaqué, traje ejecutivo color negro, camisa de fondo blanco, corbata color rojo cereza y mocasines negros. No estaba acostumbrado al frio nórdico, y estaba arrebujado en el abrigo, mientras un edecán del servicio de seguridad noruego le esperaba en la puerta del chalet, sosteniendo una sombrilla que lo alejaba de la gélida brizna.
Colombia por su parte se había dirigido hacia el cuarto de Venezuela en el chalet, tenía que despertarlo, pues en ese momento era muy importante su presencia en el hotel en donde se establecerían los diálogos.
—José, levántate… son las ocho…
—déjame dormir Juan… hace frio…
Silencio. Al colombiano se le había ocurrido una idea.
—hace unos días Japón me enseño "Ippon Seoi"1…
José por su parte estaba dormido aun. El hábito madrugador del colombiano lo obligaba a iniciar la rutina de aquel agobiante y gélido día, en el que se daría apertura oficial a la segunda fase. Había pasado por mucho durante las primeras etapas, pero era mas llevadero el sol y el calor sofocante de la habana que el frio punzante de Hůrdal. Y para colmo estaba esa mutua desconfianza.
—ya, ya me levanto —contestó el venezolano algo aterrado.
Había llegado dos días antes que las dos comisiones a Oslo en un avión Júpiter de la Fuerza Aérea Colombiana, bajo un riguroso secreto. José había partido en un vuelo comercial, que tenía que hacer una escala en Ámsterdam, hacer un trasbordo de nuevo en Berlín y de nuevo esperar casi tres horas en Copenhague. Se había tardado casi 48 horas de vuelo. Pero en fin de cuentas, allí estaba junto con el señor Chadderton2, uno de los diplomáticos del gobierno Chávez que había sido enviado como observador a las negociaciones.
Entre tanto, en Oslo…
Lukas por su parte se había levantado con algo de pereza ese día en especial, en su apartamento de Oslo. Se dirigió hacia la cocina, en donde se dispuso a preparar el café matutino, mientras cierto danés estaba dormitando profundamente en la cama, algo "ligerito" de ropa.
—mmm… ¿porqué te levantas tan temprano?... son las seis de la mañana, es muy temprano… ven a la cama —le decía taimadamente el danés.
—no puedo Sören, tengo importantes asuntos que atender en Hůrdal.
—¿Lo dices por lo de Colombia y sus negociaciones? —respondió el danés— sabes bien que al rey del norte no le agrada ese idiota..
—tu no sabes por lo que ha pasado Juan Pablo, Sören —espetó malhumorado el noruego— y no deberías juzgarlo de forma tan severa, tenía razón en enojarse por lo de esas camisetas.
—no fue mi culpa, y se lo he repetido cientos de veces y aun no me cree.
—pero en fin de cuentas eso es lo que te ganas por tus tontas imprudencias —le respondió Noruega de forma cruda.
Aun estaba acostado en la cama, que estaba en un altillo improvisado del apartamento del noruego, el cual era un sobrio y acogedor loft que mezclaba modernidad con rusticidad, con varios paneles decorativos que mostraban tallas primorosas en las que se plasmaban mitos nórdicos, unos cuantos muebles sencillos de Ikea y una acogedora chimenea para el invierno en la sala principal, amén de un televisor plasma.
—Vamos… ven acá… calienta esta cama… el rey quiere algo de atención de sus súbditos… —insistió entonces Dinamarca de forma aun más taimada.
No le hizo caso. Desayunó a la carrera, tomó algo de café con unos cuantos pastelillos de canela, se vistió acorde a la situación con un conjunto sencillo de traje ejecutivo, un sobretodo de gamuza gris, además de sacar una sombrilla.
Dinamarca se levantó con algo de pereza, mientras se enrollaba la sabana a la cadera. Noruega por su parte se disponía ya a salir, después de haber tomado unos documentos de su escritorio personal y su laptop. Ya al abrir la puerta y salir al pasillo, el danés le detuvo.
—aunque sea despídete de mi de forma adecuada.
Noruega se libró del rudo agarre.
—Adiós, Sören —se despidió el noruego de forma seca.
—no, así no…
Lo agarró de nuevo, lo acercó hacia si con rudeza y le robó un apasionado beso. El noruego se sonrojó levemente. Sabía que Sören siempre conseguía lo que quería, así le costara un par de golpes en el proceso. Maldito danés obstinado. Pero que se le puede hacer.
—deséame aunque sea suerte.
—sé que no la necesitas, eres un excelente negociador.
Salió entonces de la casa, mientras caminaba con paso firme por el pasillo hacia la calle, en donde un auto de la cancillería noruega le estaba esperando.
De regreso a Hůrdal…
Las dos comisiones ya habían arribado de forma discreta a la ciudad estival. El alboroto de la prensa internacional era notorio, todos estaban enfocados en la pequeña y tranquila localidad noruega, que ya no era tan tranquila.
Juan Pablo se había encontrado con la comisión de negociadores del gobierno, presidida por el señor Humberto de la Calle, ex vicepresidente de la republica. Le extraño de sobremanera la no presencia del general Oscar Naranjo, ex director de la policía, mas sin embargo era mejor así. Se dirigió entonces con paso rápido y firme hacia el hotel, evadiendo a la prensa que lo acosaba por alguna declaración.
Noruega había llegado con algo de tardanza. Venezuela por su parte también había llegado un poco mas tarde que Colombia, y ya estaba hablando con el embajador Chadderton. Se notaba que el venezolano de cabello castaño estaba menos acostumbrado al frio que el colombiano, pues estaba bastante arrebujado en los abrigos que estaba usando.
—¿mucho frio?
—demasiado, no estoy acostumbrado a estar en una maldita nevera como esta.
—díselo a Carlos, creo que se va a demorar mucho para venir.
—no podemos seguir esperando más al señor Machado— exclamó seriamente el noruego— tiene que venir, o si no daremos inicio a la rueda de prensa sin el.
Y dicho y hecho, el cubano llegaba con algo de retraso al hotel. Ya estaban a punto de iniciar las reuniones previas a la instalación de los diálogos.
Sin embargo, sentía en el muslo derecho un leve y punzante dolor. Sabía lo que había sucedido en el valle del cauca, ese hostigamiento no daba a entender mucho la "voluntad de paz" de la guerrilla. No podía evitar desconfiar. Y su escepticismo no se reducía con aquellos diálogos, pues ya había pasado por ese trance tantos años.
—perdón por la tardanza chicos —se excusó el cubano.
—¿podemos iniciar ya?, no soporto este maldito frio —exclamó el venezolano.
Los cuatro entonces se dirigieron al interior del hotel, en donde iniciaron la reunión preparatoria para la declaración conjunta.
En el interior del hotel…
El tenso ambiente se palpaba en el interior de la sala. Las partes negociadoras estaban distanciadas por la mesa de forma rectangular, mirándose atentamente. El señor de la Calle los recibió, mientras se disponían a sentarse en las sillas, salvando la tensa distancia entre las dos partes.
—como ustedes saben, esto simplemente es una reunión protocolar. —dijo el señor de la Calle— todo está definido por la agenda previa que concretaron en la habana
—si, si ya sabemos —exclamó Colombia con agobio.
Siguieron discutiendo en medio de la tensión, hasta que decidieron entonces salir a hacer el pronunciamiento conjunto en la sala de prensa.
Noruega y Cuba entonces tendrían que actuar, oficiando de portavoces dado que tendrían que leer el comunicado conjunto que habían conseguido.
La larga y aburrida retórica de aquel comunicado estaba imbuida de esperanza y algo de optimismo cauteloso. No era el "fin del fin", ni el "principio del in", sería un largo camino y tortuoso. Lukas leía impasible y sereno el comunicado conjunto en ingles, mientras Carlos hacía lo propio en español. Los periodistas por su parte estaban tomando atenta nota de las conclusiones a las que habían llegado en La Habana, y que se conocerían entonces en Hůrdal. Lo que estaba sucediendo en ese momento no revestía entonces de una importancia táctica o política. Era simplemente un gesto simbólico para demostrar que las negociaciones estaban iniciando con buen pie.
Habían concluido en que se iniciarían los acuerdos propiamente dichos el 15 de noviembre en la habana, previa reunión de las comisiones técnicas el 5 de ese mismo mes, en donde se trataría el primer punto: el de política agraria. Sería muy difícil tratar ese tema, dado los profundos resquemores y problemas con la restitución de tierras. El despojo maquinal de ciertos grandes terratenientes no era nada nuevo, todos lo habían hecho en pasadas épocas: grandes empresarios, paramilitares, incluso la misma guerrilla habían hecho un expolio sistemático de tierras a campesinos indefensos. Las verdaderas victimas del conflicto.
Comenzaron entonces las primeras declaraciones.
Pasaron entonces al discurso de Humberto de la Calle, el jefe negociador del gobierno. Su discurso estaba algo imbuido de cautela, reconociendo los errores del pasado, e intentando no volver a repetir de nuevo aquellos errores que habían cometido en pasadas ocasiones. Recordaba entonces san Vicente del caguán, y toda aquella parafernalia que se le dio al evento. Y el estrepitoso fracaso que tuvo.
Años atrás, febrero de 2002.
La ira lo dominaba. Colombia estaba encolerizado de sobremanera con lo sucedido. La voladura de un puente en Antioquia, que se llevó consigo a una ambulancia y cobró la vida de una mujer embarazada y los médicos que la acompañaban, y el secuestro del senador Jorge Eduardo Gechem después de hacer aterrizar el avión en el que lo transportaban, le habían colmado por sobremanera la paciencia.
—COMO CARAJOS HACEN ESTO! —espetó la nación iracunda esa noche en palacio, al enterarse de lo sucedido en el Meta con el avión de Aires— ponen bombas, matan gente, secuestran, violan y asesinan, ¿Y CREEN QUE POR UN P***O ACUERDO VOY A PERMITIR ESTAS MALDITAS BESTIALIDADES!
—cálmate Juan… no podemos dejarnos llevar por la ira —respondió el presidente pastrana.
—NO SOY UN MALDITO TITERE, BASTARDO IMBECIL! —le gritó iracundo el colombiano—¿ELLOS CREEN QUE SEGUIRÉ HACIENDOLES CONCESIONES?, SE EQUVOCAN! VOY A ACABAR ESA MALDITA FARSA!
Afuera del despacho presidencial todos estaban aterrorizados por los procaces gritos de ira que salían de la oficina.
—hoy íbamos a firmar el cese al fuego, por una nadería de estas no podemos parar el proceso.
—¿eres idiota, tienes un hueco en la cabeza, o se te pudrió el cerebro? NO-VAMOS-A-SEGUR-NEGOCIANDO-MÁS!, SE ACABÓ, YA NO MÁS
—¿estás seguro juan pablo…?
El colombiano resopló, respiró profundo. Intentó calmarse
—mas que seguro. Esto ya no tiene vuelta de hoja. —exclamó con tristeza el colombiano de ojos esmeraldados— creía que tenían voluntad de negociar, pero después de esto, no creo que valga la pena seguir con la farsa.
El mandatario entonces llamó a su secretaria.
—Amparito, llama al secretario de prensa y al ministro de defensa3.
San Vicente del Caguan fue un fracaso descomunal. Aun recordaba claramente el gran bombo mediático que se les dio a las negociaciones. La apertura estuvo imbuida de desconfianza y de ese intento de trapacero aprovechamiento político, de ese intento de legitimación de una "lucha revolucionaria" sin sentido que en ese momento había llegado a su punto de mayor auge. Y después de eso no quiso mas diálogos falsos, y se dedicó entonces a seguir con la contraofensiva armada con mayores bríos y rabia, recordando siempre aquellos diálogos bizantinistas de la zona de despeje, el fracaso inmenso que tuvieron, el sufrimiento, la intestina y visceral rabia.
"No venimos a catequizar" dice el negociador del gobierno. Él tiene razón: ¿para que seguir discutiendo modelos políticos en la practica inviables si el cometido final es el cese del conflicto?, era de por si tonto insistir cual proyecto político era el mejor. Venían simplemente a esa perdida localidad noruega en el mapa a simplemente negociar sobre paz.
Se dispuso entonces a iniciar Iván Márquez, el vocero de la comisión negociadora. Su discurso había comenzado en medio de la retórica de buscar un proceso que no llevara a una "paz express", que sería un proceso largo que no terminaría ahí. Hablaba de recursos naturales explotados por las multinacionales, de los grandes conglomerados comerciales que lo desangraban, Juan Pablo lo miraba pétreo: ¿Qué derechos tiene el de decir eso?. Hablaba del polémico proyecto de Anglogold Ashanti en el paramo de Santurbán, él sabía que tres ciudades dependían de ese paramo para el sostenimiento del agua potable y se había opuesto vehemente, y el como guerrillero no tenía derecho de hacer reclamación alguna sobre esos atropellos. ¿Qué no existía entonces el derecho a la libre protesta y herramientas jurídicas como la acción de tutela que podían evitar atropellos como este?, ¿acaso para ellos era simplemente letra muerta la constitución de 1991, que para mal o para bien era la carta fundacional que le sustentaba y le daba vida?... La lucha social solo se puede hacer por las vías democráticas, por medio del derecho a la libre protesta, por las vías políticas correctas y establecidas, cualquiera puede alzar su voz, levantar un derecho de petición, establecer una acción de tutela. Sus hermanos lo podían acusar de "legalista" pero ese era el ordenamiento que había creado y que había constituido a costa de muchos sufrimientos y dolores. Mas sin embargo, las guerrillas insistían en cambios de fondo que eran inviables que consiguieran ellos a través de la lucha armada.
Mas sin embargo, lo que prácticamente lo sacó de sus cabales fue lo del proceso de restitución de tierras
Había empezado entonces a hablar de los procesos de restitución. Iván Márquez hablaba entonces de prácticamente un proceso de "despojo legal" de parte del estado y los grandes empresarios. Un sistemático y continuo latrocinio en contra de los más desamparados según el. Mentira tras mentira. Juan Pablo sabía que el proceso de restitución de tierras era un proceso muy complicado que requería desbaratar una serie de martingalas legales que habían puesto varios jueces muchos años atrás. La usurpación de tierras no era nada nuevo, pero estaba intentando revertir eso. Varios enormes latifundios estaban empezando a ser devueltos, pero estaba el hecho de que muchos grandes ganaderos y terratenientes del norte del país se oponían. Y el, con respecto a eso, intentaba hacer lo que podía, más sin embargo el aparato criminal del que guerrilla, paramilitares, empresarios codiciosos, políticos corruptos y jueces sin conciencia moral hacían parte estaba ya bastante arraigado y no permitiría tan fácil los procesos de restitución.
Seguía entonces hablando. Habían pasado casi 20 minutos de discurso. "La paz no implica el silencio de los fusiles", dice el. Eso le sorprende a Colombia un poco, aunque no es nada nuevo. Su concepto de paz difiere al del cabecilla, pues este cree aun que los problemas sociales de fondo se solucionan por medio de la violencia armada. Insisten nuevamente en lo de "Simón Trinidad". Hablan de lo "Injusto" de su condena, y siguen rogando por que se integre a la mesa de diálogos. Alfred fue muy enfático en decirle que no podía permitir que Simón Trinidad se uniera a los diálogos, él había sido ya procesado por la justicia Norteamericana bajo los cargos de secuestro y narcotráfico, delitos claramente comprobados. Obstinación tonta e inconmensurable.
En fin de cuentas, es un discurso que claramente mostraba la poca disposición de los negociadores de las FARC en ceder. Habla entonces de los grandes empresarios del país. Habla de Santodomingo, de Ardila Lulle, de Efromovich, de Sarmiento Angulo de la forma más despreciable posible, refiriéndose a ellos como "filibusteros", entonces… ¿ellos que son?, ¿salvadores de la patria?, ¿libertadores de la nueva Colombia?, aun no le cabía en la conciencia a ellos que Colombia los rechazaba, y en su terca obstinación programática se escudaban en la lucha social para justificar sus atroces actos. Colombia sabe bien que son empresarios capitalistas, no se puede esperar más de ellos que el enriquecimiento y engrandecimiento personal, aunque debe reconocer que ellos han en cierto modo lo han "compensado". La fundación Santodomingo para la promoción del arte y la cultura y Sarmiento Angulo con sus proyectos sociales han intentado resarcir sus ganancias al pueblo. Pero eso no les desmerita su posición de capitalistas voraces, que a fin de cuentas son. Mas sin embargo, la guerrilla no tiene derecho alguno a criticarlos, ¿no era el ex presidente de la ANDI4 uno de los negociadores?, era una insensatez.
Si Julio Mario Santodomingo y Fernando Ardila Lulle eran filibusteros, entonces ellos serían viles ratas de alcantarilla.
Su discurso simplemente estaba imbuido de aquel recalcitrante ímpetu guerrerista y anacrónico, que no era en su más mínima expresión conciliador. Siguieron entonces hablando de aquel "asesino metafísico" que era el mercado. ¿Cuál asesino?, si, tenía que reconocer que la economía de libre mercado era dañina mal manejada, pero en fin de cuentas era necesaria. El mundo había cambiado, todo estaba a la libre disposición, el comercio no se restringía a las veredas perdidas, los acuerdos comerciales a fin de cuentas se habían convertido en cosa común, cada quien comercia con lo que tiene y lo que puede… entonces, ¿Qué tiene de malo?, la economía de libre mercado era lo que imperaba en el mundo, y ya algunos "recalcitrantes comunistas" lo habían aceptado: Yao en todo sentido era un capitalista consumado, a pesar de que aparentemente siguiera los lineamientos socialistas, Carlos empezaba a abrirse de forma lenta pero segura hacia una economía de libre mercado de forma cautelosa.
Juan Pablo intentaba entonces encontrar algún punto de coherencia entre la sarta de improperios y acusaciones. Grandes multinacionales, empresarios ambiciosos, políticos inmorales, paramilitares sedientos de sangre… ¿Dónde quedan entonces las victimas?, ¿Dónde está la mención de aquellos infaustos hechos que le habían calado en lo más profundo de su alma?, ¿Dónde quedaba Bojayá, el atentado al club el nogal, las constantes tomas e incursiones a Toribío en el cauca, las tomas de Patascoy y Miraflores, la sangrienta toma de Mitú en el Vaupés, los ataques a San Pedro en el valle del cauca?, ¿Dónde quedaban entonces los 11 diputados del valle asesinados de la forma más infame, la ex ministra Consuelo Araujo, el mayor Julián Ernesto Guevara, el sargento Libio José Martínez, el intendente Álvaro Moreno, el coronel Edgar Yesith Duarte, el teniente Elkin Hernández Díaz, el ex gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria, el consejero para la paz Gilberto Echeverry?, ¿Dónde quedaban entonces los cientos de desaparecidos civiles y militares de los cuales se desconocía paradero alguno, algunos con casi 20 años de no saber nada de su existencia?. Olvidados en medio de la pútrida verborrea guerrerista de una guerrilla moribunda, intentando defenderse como puede.
El discurso ha terminado, casi treinta y seis minutos de duración. Colombia toma un vaso de agua. Mira con iracundo reproche a Iván Márquez. Este por su parte mira a todos con aires de suficiencia, ha conseguido lo que pretendía.
Sin embargo, una profunda decepción le embarga al colombiano de ojos verde esmeralda. Se dispone entonces a salir, cabizbajo de la sala de prensa con dirección a uno de los cuartos. No desea hablar con nadie.
En fin de cuentas, Colombia siente que algunas cosas, al parecer nunca cambian.
1 Técnica de judo japonés que sirve para arrojar al oponente. Es similar a la primera escena del capitulo 52 de la segunda temporada de Hetalia axis powers.
2 Roy Chadderton: ex embajador de Venezuela ante la OEA. Durante su periodo, se destacó por los virulentos ataques que hizo al gobierno colombiano durante la crisis diplomática de 2008. Chávez lo nombró representante plenipotenciario en las negociaciones.
3 El día 16 de febrero de 2002 se dan por rotos los diálogos de paz después del secuestro del senador Jorge Gechem. Agregado a esto, meses antes habían asesinado en la vía a san Vicente del caguán al presidente de la comisión de paz, el senador Julio Cesar Turbay Cote con su familia. El espantoso asesinato, mas el conocimiento público que la zona desmilitarizada se estaba usando como guarida de transito para tráfico de droga, extorsiones y demás obligaron al cese de la zona de despeje y la retoma a sangre y fuego de la misma días mas tarde.
4 La ANDI es la más grande agrupación gremial del país, la cual aglutina la mayor parte de las industrias que existen en Colombia.
