Ante ello me levante de la mesa, Jaky fue conmigo para indicarme donde estaba el nuevo cuarto de Takeru, me dispuse a caminar sigilosamente, mi prima me había dejado sola, decidí ir a su cuarto, suponía que ya había terminado de bañarse, ya que a lo mucho yo tardaba 15 minutos y siendo que dicen que las mujeres tardaban mucho en el baño, me dispuse a tocar la puerta, no escuchaba ningún ruido, tal vez ya se había ido, di un largo suspiro ante ello o quizás estaba demasiado enojado conmigo y los demás por aquello que había sucedido, tirarle el café en la cara no era muy grato, más un delicioso café como ese que el mismo me había preparado, ahora residía en su ropa y en aquel rostro, de ojos grandes y cafés, de esos labios gruesos y bien formados, su facciones, ojos, nariz y boca iban de acuerdo a su rostro, siempre sonriente pero ante lo sucedido aquella expresión había regresado , ¿dolor? ¿Tristeza? No lo podía comprender, solo estaba aquella persona desconocida para mí que al parecer teníamos lazos importantes pero ahora no recordaba nada y no sabía cómo estaba realmente nuestra relación.

Entre sin previo aviso, al parecer no había nadie en aquella habitación, tal vez se había ido a entrenar o ver los documentos robados, eso sería un buen método de distracción si yo estuviera en su situación. Me senté en la cama, por alguna razón quería sentir su olor, podía ser el de una pervertida, pero la razón era para ver si recordaba algo, en eso me di cuenta, que el cuarto donde yo dormía estaba impregnado su olor.

Entonces nuestra relación no iba mal – susurre al viento, el sonido de una puerta abrirse se escuchó.

Rosa – una voz masculina, voltee hacia aquella puerta que no era la salida del cuarto, más bien era la del baño.

Esto – me voltee rápidamente al verlo en toalla, con su rostro lleno de sorpresa – lo siento – me levante de la cama, otra vez lo había arruinado, me disponía a irme.

Espera – me tomo de la mano -¿Qué sucede? – sonaba preocupado.

Esto – no volteaba a verle – solo vine - estaba completamente sonrojada – a disculparme – me dispuse a irme.

Uno debe disculparse de frente ¿no es así? – aquellas palabras se notaban una malicia inocente.

Pero - fui interrumpida.

Las disculpas se dan de frente, si no, no cuentan - recalco aquello.

Esto – me voltee – siento haberte tirado el café – hice el ademan correspondiente, esto me estaba poniendo muy nerviosa, él estaba ahí solo con una toalla.

Solo eso – sonaba decepcionado.

También por lo del anillo – no sabía cómo expresarme, estaba demasiado mareada debido a la vergüenza dada. El me volvió a tomar de brazo y me jalo hacia su cuerpo.

No es necesario – dijo melancólicamente - siento hacerte pasar por esto - hizo una pausa – pero – no sabía que decir, yo escuchaba su latidos del corazón, después fui soltada y salí de aquel cuarto, mi cabeza me daba vueltas, no sabía si era por dicha situación o algo más, realmente no sabía cuál era mi rol en esta casa, no sabía que había sentido por él y si podíamos remediarlo de alguna forma.

Después de aquel embarazoso momento me regrese al comedor, Johnny ya había terminado de comer y mi prima me esperaba contenta con la comida en la mesa, parecía estar emocionada por algo.

¿Qué tal te fue? – me pregunto con picardía.

¿Tú sabes cómo era nuestra relación antes? – conteste sin entender mi entorno.

¿Por qué lo dices? – mi prima denotaba sorpresa.

No lo sé, simplemente quiero intentar hacer algo, para ello necesito saberlo – le mire con gran preocupación.

¿Por qué no le preguntas a él? – repuso con sinceridad Jaky.

Si no me responde - agache la cabeza.

Entonces no puedo tampoco puedo decírtelo yo – contesto firme – no deseo que por mi culpa se destruya tu relación – dio un gesto de afirmación.

Pero – no sabía que decirle cómo iba saber si se destruiría, en primer lugar no sabía cuál relación era realmente la de nosotros, las cosas no parecían estar en su lugar, comencé a comer para luego terminar de hacerlo, el silencio era presente, mi prima se permanecía en su lugar para cuidarme ante mi estabilidad al nuevo mundo, un mundo que no conocía.

¿Qué están haciendo flojas? Es momento de entrenar – dijo Johnny con tal ímpetu que fuimos con él.

Al llegar aquel lugar donde el bosque ocultaba la verdad, estaba aquel chico que me tenía extraña, era mi esposo pero no sabía cómo actuar ante él, no pude mirarle a los ojos debido a lo sucedido en su cuarto, cada momento que le observaba mis mejillas se encendían en un pronunciaste rojo, estaba completamente vulnerable.

Bueno, deben aprender a usar más sus armas - reitero Takeru – Jaky y Johnny ustedes te irán a esta área, está preparada especialmente para sus habilidades, tanto con una bazuca como la ametralladora, además de que ya saben que tienen que darle mantenimiento.

Claro maestro – mi prima se disponía a irse, pero ante de ello me entrego la espada.

Bueno – sonaba algo nervioso – quiero ver tus habilidades con la espada, al parecer aquella misión no fue fácil para ti, así que - me dio una Shinai – toma, practiquemos con esto- comienza por tomar la espada – me observo detenidamente.

Así está bien – las piernas me temblaban.

Veo que tus habilidades se han ido – se acercó a mí – viendo que eres zurda, la mejor manera y la correcta de tomar la espada es de esta manera - se acercó por detrás de mí y acomodo la espada como debería ser en mis manos, aquel acto me mareaba a tal grado lleno de vergüenza.

¿Entonces? – no sabía que decir.

Bueno, será difícil comenzar desde cero, pero todo se puede lograr- dio una gran sonrisa, su piel blanca hacia contraste con su cabello oscuro, sus ojos observándome detenidamente me hacían sentir lo más nerviosa posible.

Así fueron días tras días, comenzábamos por las posiciones debidas, luego una pelea entre shinai, me dio la espada que me correspondía explicándome que los códigos era por medio de voz y algunos botones, me los señalo y de esa manera al menos de 3 meses sabia usar la espada de manera normal, todavía no me acostumbraba a los códigos, pero debido a la situación era necesario que fuéramos contra aquella organización, aunque no era lo suficientemente buena, cada día entrenaba más para ser mejor.