CAPITULO 4
La suerte de Draco
Harry, Ron y Hermione disfrutaban de su último día en La Madriguera antes de emprender el viaje que los llevaría al Valle de Godric.
--Mamá esta hecha una bola de nervios
--¿Que esperabas Ron? no sabemos cuando iremos a volver
--¿No me digas que tus padres están encantados con la noticia? - Ron preparaba una maleta pequeña mientras conversaba con Hermione, pues no pretendía llevarse su baúl cargando todo el tiempo que durara su travesía.
--Mis padres creen que estaré en Hogwarts, no me gusta mentirles pero se que no me dejarían acompañar a Harry si les cuento la verdad - Hermione se sintió afligida por eso - Por lo menos algo de cierto hay en eso..
--¿Que? - pregunto Ron sentándose sobre la maleta intentando cerrarla.
--Abrirán Hogwarts este año, pero solo si Harry no asiste
--¡Pfff que novedad!..Nosotros ya sabíamos que Harry no tenia intenciones de volver a Hogwarts de todas maneras
--¡Si, pero es injusto!..Sino fuera por el¡Hogwarts hubiera cerrado hace años!
--Ginny recibió una lechuza con una carta de McGonagall indicándole sobre esta noticia así como la lista de sus libros - confeso Ron.
--Entonces ¿ella si volverá?
--Supongo que si, no creo que aguante estarse aquí en La Madriguera tanto tiempo, por lo menos en Hogwarts vera a los demás.
--Si, pobre Ginny ...al menos yo si tendré cerca a...- Hermione se quedo callada de repente.
--¿Si tendrás que? - Le pregunto Ron que intentaba acomodar un suéter tejido por su mama en la maleta pero de lo esponjado del estambre apenas lo aplastaba y se volvía a expandir.
--¿Ehh¡Nada! - Hermione saco su varita -"Reducto" - Apunto el suéter de Ron que se encogió un poco pudiéndose cerrar sin problema la maleta.
--¡Vaya, Gracias! - Ron le sonrió.
--¿Es eso cierto Hermione? - Harry llego a la habitación.
--¡Harry! Bueno yo solo decía que Ginny iba a estar... pero sobre mi no dije nada yo...
Los dos chicos se quedaron viendo a Hermione que estaba completamente hecha una bola de confusión
--¿Ginny?... ¿Que pasa con ella? - pregunto Harry- Yo me refería a lo de McGonagall...
--Ja ja ¡Por supuesto! claro, Amm si Harry, McGonagall me lo dijo, al parecer no eres precisamente admirado estos días
--Y ¿Cuando lo he sido Hermione? - contesto el chico con un dejo de aflicción dejándose caer en la cama.
--Harry no prestes atención a lo que digan, una vez que quien tu sabes sea derrotado sabrán que fue por ti, ya no tendrás que esconderte mas - Hermione se sentó a un lado de el.
--Todo seria mas fácil si ellos estuvieran aquí - Harry agacho la mirada recordando a sus padres, a su padrino y a Albus Dumbledore.
--Pero estamos nosotros - Ron se sentó del otro lado - Y estoy seguro que lo lograremos
--Si, Debemos lograrlo - Puntualizo Harry, Hermione le tomo una mano y con la otro tomo a Ron sujetándolos con firmeza, los chicos la miraron y se sonrieron entre si.
Muchos kilómetros de distancia en la vieja Mansión de los Riddle Draco Malfoy caminaba de un lado para otro en una oscura habitación, las ventanas estaban cubiertas con pedazos de madera dejando entrecolar algunos rayos tenues de luz, el mas joven de los Malfoy estaba esperando ser llamado a la habitación contigua donde Severus Snape en compañía de Peter Pettigrew dialogaban con el señor Tenebroso que se encontraba sentado sobre un sillón con Nagini enroscada a sus pies, su aspecto se había fortalecido definiendo mas sus facciones de serpiente, las rendijas de su nariz se expandían y contraían con cada respiro.
--Mi Señor Yo creo que el muchacho es un cobarde...¡No cumplió con su tarea!
--No he pedido tu opinión Colagusano
--Señor, mi deber era proteger a Malfoy se lo prometí a su madre y usted sabe que un juramento así no se puede quebrar - Snape con voz pasiva caminaba en el claro de la habitación con la mirada por momentos fija en el suelo y por momentos en las rojas pupilas del que-no-debe-ser-nombrado.
--Colagusano ¡Trae al muchacho!
Colagusano obedeció de inmediato dejando a Snape solo con el Señor Tenebroso.
--Señor¿Que piensa hacer con Malfoy?
--Tu sabes cual era mi intención al asignarle esa tarea Severus, no me sorprende que las cosas hayan resultado de esta manera
--El chico hizo todo lo posible
--Hacer todo lo posible no es suficiente, y el que tu hayas jurado protegerlo para mi no tiene ninguna relevancia.
Colagusano llego a la habitación donde se encontraba el chico de cabello rubio y rostro pálido, en lugar del rostro amargo que le caracterizaba, Draco estaba asustado, ojeroso y mas delgado que nunca, escucho la puerta abrirse y con los reflejos a flor de piel se giro empuñando su varita con la mano temblorosa fijando su mirada.
--¿Huu pensabas atacarme?
Colagusano lo miro sonriendo en tono de burla, Draco dio un suspiro y aun sin estar completamente convencido lentamente bajo la varita
--Lord Voldemort quiere verte.
Draco sin decir nada salio de la habitación, antes de entrar a donde lo esperaban se detuvo, sudaba y sentía que el corazón se le detendría de un momento a otro.
--¿Vas a pasar o te quedaras ahí? - La voz de Snape del otro lado de la puerta lo hizo reaccionar, Nagini se enroscaba en el sillón donde Voldemort estaba sentado siseando algunas cosas en Parsel, Draco entro a la habitación, Colagusano se disponía a entrar detrás de el pero con un movimiento ágil Voldemort hizo cerrar la puerta dejándolo afuera.
--¡Señor! - Draco hizo una reverencia ante Voldemort.
--No tengo tiempo para ponerme a discutir situaciones tontas Malfoy, te di una tarea ¡No la cumpliste!, si Severus no se hubiera encargado, el anciano seguiría con vida y tu lo mas probable es que no, tu lealtad hacia mi se ha quedado corta y tus aspiraciones de convertirte en Mortífago solo las has desperdiciado.
--Señor yo...
--¡¡Cállate!! - El rojo en los ojos de Voldemort se hizo más brillante, Draco no tuvo más que obedecer y quedarse en silencio, Snape solo escuchaba la conversación atento sin intervenir - ¿Que pasara contigo?
Voldemort se levanto del sillón sigilosamente aproximándose a Draco, Nagini se deslizo sobre sus pies, mientras el chico con la mirada fija en aquel rostro mitad humano mitad reptil no se atrevía ni a parpadear, sus azules ojos se fijaron en las rojas pupilas, Voldemort le levanto con un dedo la barbilla
--Debería matarte por tu incompetencia - Espeto Voldemort - pero ¿De que serviría? tu padre ha sido un buen Mortífago y por lo que veo Severus te tiene un afecto especial, tan conmovedor.
--Señor si me lo permite - Snape trato de hablar.
--¡No! No lo permito... ¡Tu! - Voldemort señalo a Malfoy - Estarás vigilado en todo momento, no acostumbro dar segundas oportunidades así que ¡¡No lo eches a perder!!...Severus, hiciste un juramento inquebrantable sabes lo que pasa cuando no se cumple, te harás cargo del chico, lo vigilaras que no cometa estupideces...El tiempo ha llegado...¡Ya nada podrá detener el poder oscuro y será el fin de Harry Potter!
--Tuviste suerte Malfoy
Snape y Draco regresaron a la Calle de la Hilandera hasta la fabrica con la chimenea oscura e imponente a la verja del río de aguas hediondas y negras, lugar en el que habitaba el primero, era un lugar seguro que muchos Mortifagos no conocían y perfecto para que ambos permanecieran ocultos hasta que Voldemort los llamara.
--El señor tenebroso tiene razón, merecía morir - Draco tenia los ojos humedecidos.
--Es verdad, lo merecías - Snape por el contrario lo miro con expresión fría, mas fría de la que normalmente tenia en su amarillento y cenizo rostro - pero no lo hizo, y es porque de alguna manera esta en deuda con tu padre.
--¡Debemos liberar a los Mortifagos que están en Azkaban¡El Señor Tenebroso necesitara de mucha ayuda para derrotar a Potter!
--¡¡El señor Tenebroso no necesita de nadie para derrotar a Potter¡Sin Dumbledore Potter no es mas que un chiquillo¡No pretendas dar ordenes ahora Malfoy! - Draco lo miro con furia amenazante pero Snape no se dejaba intimidar.
La puerta sonó, Snape le pidió a Malfoy guardar silencio mientras se asomaba un poco entre las viejas cortinas de la ventana para ver, entreabriendo la puerta Snape pudo ver a una mujer pálida y delgada cubierta por una túnica negra con capucha.
--Soy yo Severus
--¡Narcisa! - Snape dejo pasar a la mujer que apresurada entro descubriéndose el pálido rostro ojeroso y su cabello largo y rubio -¡Hijo! - Abrazo con fuerza a Draco llorando como si de repente le hubieran regresado la vida - Severus, cumpliste tu palabra, por ti Draco esta bien, el Juramento ha quedado sellado ya ¡Gracias!
Narcisa extendió su mano, Snape la miro un segundo y juntando su mano con la de ella quedaba liberado del juramento inquebrantable, el cual consistía en proteger a Draco mientras cumplía con la asignación que el Señor Tenebroso le había encomendado.
--Hijo, ahora ¿Volverás conmigo?
--No madre, debo permanecer con el profesor Snape, estoy en deuda con el, además son ordenes de Lord Voldemort, debo demostrarle que no soy un cobarde.
Narcisa se quedo sin palabras pero no podía intervenir en ese tipo de decisiones.
--Has logrado tu cometido, tu padre estaría orgulloso, cumplir con las ordenes del Señor Tenebroso es un privilegio, el te ha mandado llamar y yo no puedo intervenir mas por ti Draco, se cuidadoso, estoy segura que Severus te protegerá.
--Claro que lo haré Narcisa, debes irte ya, no debes exponerte a ser capturada y llevada a Azkaban, Draco estará bien.
--Adiós hijo, t-te quiero.
Narcisa se volvió a enredar en el cuello de Draco, le beso la mejilla con los labios secos e incoloros, el muchacho la abrazo y fijando sus azules ojos en los de su madre la miro salir.
--Ya, ya, basta de sentimentalismos - Snape le dio una mirada a Malfoy que disimuladamente se limpiaba una lagrima - Será mejor que recuperes fuerzas Malfoy, vete a dormir debemos estar atentos para cualquier cosa.
Snape le señalo por donde quedaba su habitación, apuntando su varita a la pared de libros que escondían la puerta secreta de la estrecha escalera, estrepitosamente esta se abrió y Draco subió para encontrarse con una aun mas maloliente pieza.
--No hagas caso de la peste, Colagusano solía quedarse aquí - Draco hizo un gesto desagradable -¿Que esperabas¿Que serias tratado como si estuvieras en tu mansión?, o ¿En los dormitorios de Hogwarts? si quieres obtener mi respeto, pero sobre todo el de Lord Voldemort deberás adaptarte, o tal vez después de todo solo seas un chiquillo caprichoso y malcriado.
--¡¡No lo soy¡El que me haya ayudado no le da derecho seguir fastidiándome! yo pude haberlo hecho y ¡Usted lo sabe¡El juramento que le haya hecho a mi madre vale un comino para mí¡Soy mil veces más capaz que cualquiera!
--Entonces ¿Por que no lo hiciste?
--¡No era tan fácil!
--¡El anciano estaba solo y débil ante ti, te acobardaste¡Solo tenias que decir la maldición!
--¡Había alguien mas esa noche! recuerdo haber visto dos escobas, todo paso tan rápido y temí que alguien me atacaría después de atacar yo a Dumbledore.
Snape se quedo pensativo frunciendo el ceño, las cortinas grasientas de cabello negro le enmarcaban el amarillento rostro y sus negros ojos se clavaron en los azules de Malfoy, Snape era un experto en legeremancia y aunque Draco sabia manejar la Oclumancia la verdad era que no tenia nada que ocultar, el solo había visto la escoba pero no comprobó si había alguien mas ahí o no antes de que llegaran Greyback, Amycus y Alecto los mortífagos que lo incitaban a matar a Dumbledore
--Bueno, lo hecho, hecho esta, y hay que concentrarse en lo que venga.
--¡Bien!
Draco con un dejo desinteresado y sin mirarlo se tumbo en la cama, Snape salio a paso tranquilo hacia su habitación.
