Hora de poner los galeones donde está tu boca
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Capítulo 3
La dama malhumorada
A su madre le dio un ataque cuando vio el nuevo mural en la pared.
Harry recordó el momento en el que ella regresó de su reunión social solo para ver las grandes sombras sobre el muro. Ella le gritó a Kreacher para que lo quitara, después procedió a patearlo para que rodara por las escaleras cuando el elfo no pudo quitarlo de la pared. Los elfos domésticos podrían ser poderosos, pero no eran capaces de sobrepasar el poder de las reliquias. Harry había regresado al elfo a su dormitorio una vez que Walburga dejó la habitación para desmaquillarse y cambiarse de ropa, ayudando a la criatura lo mejor que podía mientras Kreacher lo miraba con una reverencia que en su vida pasada había sido reservada sólo para Regulus Black.
Incluso ahora, casi tres años después, el viejo elfo estaba encima de ellos para cuidad a los tres hermanos. Harry sólo había tenido que regañar dos veces a Sirius por ser malo con el elfo doméstico. Aunque Regulus había sido el que lo había detenido en realidad, señalando lo mucho que se parecería Sirius a su madre si él actuaba de esa manera. Harry no tuvo que regañarle más después de eso.
Actualmente, Harry había sido forzado a usar un conjunto de túnicas de corte elegante, el conjunto lujoso que estaría usando para asistir al baile, el último baile al que asistiría antes de ser enviado a Hogwarts para estudiar su primer año.
Su primer año lejos de Sirius y Regulus.
Se preocupaba por ellos, y con motivo si tomaba en cuenta el temperamento de su madre. Había empezado a mostrarse irritada de que los pequeños no se mostraran tan prometedores como él. Harry había sido forzado a distraer a Walburga de sus hermanitos varias veces este año. Necesitaba algo para chantajear a su madre, pero no había sido capaz de encontrar algo que pudiera garantizar la seguridad de sus hermanos. O mejor, ver la manera en que sus hermanos no pudieran ser heridos de ninguna manera mientras él estaba en Hogwarts.
Tenía un as bajo la manga, un as que le hubiera gustado conservar para otra ocasión. Pero parecía que iba a tener que usarlo ahora, si es que no se presentaba ninguna otra oportunidad.
Arrodillándose junto a Sirius y Regulus, quienes estaban sentados en el piso de su cuarto, jugando con las figuras de criaturas mágicas que les había hecho como regalo de Navidad, Harry les dio una sonrisa cansada.
"Pórtense bien, no quiero tener que lidiar con el temperamento de madre después de tener que ir a socializar" Escupió la última palabra como si fuera una maldición, los Black más jóvenes sonrieron con sus palabras.
"Nos vamos a portar bien Turais, lo prometemos."
Asintiendo, Harry se levantó, girando sobre sus talones y dirigiéndose hacia el pasillo donde Orion lo esperaba. Mirando a su madre, Harry le ofreció su mejor sonrisa, ofreciéndole una educada inclinación con su cabeza.
"Bueno, creo que estoy listo."
"Felicitaciones Arcturus, debo decir que estoy un poco envidioso, como cualquier otro Lord en este lugar, sin duda."
Frunciendo el ceño internamente, Arcturus le dio un ligero asentimiento de cabeza a sus palabras, tratando infructuosamente de saber de qué, en el nombre de Merlín, estaba hablando Lord Nott.
Había muchas cosas de las que los otros Lords podrían estar celosos, pero por su vida, él no podía imaginar nada que hubiera pasado desde el último baile que había visto la Casa Black que lo convirtiera en la envidia de la nación. De nuevo.
Por supuesto que mantuvo su confusión fuera de su rostro, pero Lord Nott dejó escapar un deseoso suspiro, sus ojos deslizándose hacia la creciente multitud al otro lado del salón. De hecho, esa multitud había crecido de ser una pequeña reunión de los herederos para incluir a la mayoría de los Lords y Ladies del salón. Su hijo y Walburga parecían estar tan fuera de la multitud como él, ellos estaban mirando hacia la manada de sangre pura con expresiones confusas.
"Debo admitir", continúo Lord Nott, obteniendo la atención deArcturus de nuevo, uniéndose lentamente a él en su camino hacia la multitud mientras Arcturus se volvía más determinado de saber que era lo que estaba pasando, "Estaba un poco preocupada cuando supe que tu hijo se había casado con su prima segunda. Bastante cercanos, algunos dirían. E incluso cuando tu reportaste que el heredero había tenido una pequeña ráfaga de magia cuando nació, admito que lo tomé como un grano de sal*. No tecreí realmente. Pero, bueno, puedo per porque no permitiste que el chico asistiera a ninguna reunión hasta que tuviera una varita. Muy riesgoso de otra manera. Los contratos matrimoniales estarán inundándolos, sin duda.
Ahora Arcturus estaba aún más confundido. Se sentía casi medio cegado. ¿Que en el nombre del cielo había hecho el hijo mayor de Orión esta vez?
Había mantenido al chico alejado del foco debido a que él se negaba a ir a ningún lado sin sus hermanos. Había peleado con uñas y dientes, la magia accidental –que desde hace dos años había empezado a sospechar que no era accidental de ninguna manera- emanando de su cuerpo hasta que Arcturus acepto que era mejor para el chico no aparecer en público hasta que su magia estuviera bajo control. No estaba seguro si todo había sido un acto, sólo para poder quedarse con sus hermanos menores y entretenerlos mientras sus padres estaban fuera. Era bueno ver que los lazos entre los hermanos Black eran fuertes, pero eso no paró a Arctutus de cabrearse por haber sido timado por un niño de seis años.
"Asumo que has estado enseñándole al niño como defenderse, él seguramente se convertirá en un gran blanco ahora. Quien lo hubiera pensado, un Parseltonge en la familia Black."
Arcturus no escuchó nada después de eso.
¿Parsetonge? ¿De qué en el nombre de Merlín estaba hablando Nott?
Obtuvo sus respuestas cuando la multitud se separó, mostrándole exactamente qué estaba pasando. El heredero de su hijo, el primero de sus nietos en nacer, estaba parado hablando con el heredero de Parkinson y el pequeño chico Crouch, quienes se veían un poco asustados. Si recordaba correctamente, el chico Crouch era un año más pequeño que Regulus, no podía ser mayor de seis, el niño Parkinson era un año mayor que Turais. Aunque lo que realmente capturó la atención de Arcturus fue la serpiente enredada alrededor de los hombros de su pequeño heredero.
Estaba inseguro de que lo aterrorizaba más, la idea de la gran serpiente sofocando al heredero Black, o cuando su propia carne y sangre se giró hacia la serpiente y le siseó.
"¿Qué dijo ella?" Parkinson, el heredero de la casa en la que estaban actualmente, estaba mirando fijamente a Turais con ojos grandes, mirando alternadamente a Turais y a la serpiente. No era el único, Arcturus no podía encontrar la voluntad para mover sus piernas hacia su heredero. Estaba pegado, aun intentando absorber lo que pasaba frente a él.
El heredero de su hijo, el heredero de la Casa Black, era un Parselmouth.
"Está disgustada con el nombre que le diste, Ella había escogido el nombre de Lady antes de venir a tu casa. Y quiere algo de comida viva. Aparentemente no es lo mismo si no hay esfuerzo." Y entonces el chico paso sus dedos por la barbilla de la serpiente, quien presionó su cara contra los dígitos.
Arcturus se forzó a si mismo a no reaccionar cuando el chico empezó a sisear de nuevo. Era mejor aparentar que esto era noticia vieja para él, incluso si podía ver a Orión del otro lado de círculo, luchando para mantener su sorpresa tanto como él.
"Turais"
La cabeza del chico giró hacia arriba desde donde estaba conversando con la serpiente, una sonrisa complacida formándose en sus labios cuando se dio cuenta de quien lo estaba llamando. Le habló a la serpiente, Lady, quien se las arregló para parecer un poco un poco abatida mientras se deslizaba de vuelta a Parkinson, sin dudar de su dueño.
"Abuelo," Turais agacho su cabeza, pero Arcturus podía ver la chispa de diversión en sus ojos. El chico había planeado esto, revelar su talento de forma llamativa de manera que no pudiera ser encubierto. Eso, junto con su impresionante control de su magia, era algo que el reconocía como distinguir a la familia Black. Arcturus estaba más que complacido de que el chico tuviera tan significativo talento, aunque de donde venía, no tenía ni idea. De cualquier manera, estaba bastante seguro de que el chico iba a sacar algo al segundo de que estuvieran en casa.
Simplemente tenía esa mirada en los ojos.
"Creo que es suficiente espectáculo por esta noche. La familia Black se marchará en media hora. Despídete."
Turais asintió, alejándose con gracia, sin duda para informar al resto de la familia de que se estarían yendo muy pronto.
Arcturus lo miró irse, preocupado.
Había subestimado al chico una vez.
No lo volvería a hace de nuevo.
Con los oídos presionados contra la madera de la puerta del cuarto de Turais, Sirius y Regulus compartieron una mirada, una promesa de mantenerse callados para poder escuchar la conversación completa que estaba pasando bajo sus narices. Su madre había regresado del baile primero, furiosa. Había ordenado a Kreacher que los mantuviera en el cuarto de Turais, pero no dijo nada acerca de espiar. El elfo doméstico que Turais trataba tan bien había estado de acuerdo en amplificar lo que estaba pasando al otro lado de la puerta; Sirius podía ver ahora porque su hermano había sido tan bueno con él. Los elfos domésticos eran unas criaturas muy útiles una vez que te ganabas su lealtad.
"¡Como te atreves a no informarnos sobre tal talento!"
"¡Que te poseyó para mostrar algo tan delicado donde todo el mundo pudiera verlo!"
Turais estaba aparentemente en grandes problemas.
Su padre raramente, si es que nunca, alzaba la voz a alguno de sus hijos. Sirius no estaba ciego, Orión Black amaba a sus hijos más de lo que su esposa lo hacía. Sin embargo, Turais parecía tener un lugar especial en su corazón, incluso si el hombre intentaba lo mejor que podía para no mostrarlo. Así que si su padre estaba gritándole a Turais, debía estar en grandes problemas.
"Porque ahora tengo la ventaja," la suave, calmada voz de su hermano fluyó a través de la puerta, las palabras llegando a ellos sólo gracias al trabajo de encantamiento de Kreacher, "así que si ustedes tratan de forzar a Sirius y Regulus a creer en los Mortífagos y su causa, voy a ir directo a Gryffindor."
"¡¿Tú vas a hacer qué?!"
"Imaginen a un Parselmouth en Gryffindor, que tan anti-Slytherin tiene que ser para que no termine en la casa conocida por este regalo."
El sonido de carne golpeando carne resonó tan fuerte que Sirius y Regulus brincaron del susto, compartieron una mirada asustada ´pero sabían que no valía la pena intentar salir del cuarto; Kreacher había sido forzado por su madre a lanzar un conjuro de bloque, diciendóles que no tenían permitido salir. Pero no dijo nada acerca de espiar.
A pesar de que el sonido había sonado sospechosamente a una cachetada, una muy fuerte cachetada, la voz de Turais se escuchaba calmada.
"Y si ustedes los lastiman, dejaré la Casa Black."
Ahora todo estaba en silencio, como si sus padres y cualquier otro que estuviera en la sala, trataran simplemente de comprender que, en el nombre de Salazar, acababa de decir Turais. Aun así, su hermano continuó inafectado.
"¿Pueden imaginarse las caras de sus conocidos? ¿Qué tan mala tiene que ser la Casa Black para perder a su heredero, un heredero que puede hablar Pársel? No me tengo que preocupar, sin duda cualquier familia me aceptaría para me casara con su hija, simplemente por el don que les puedo dar. Se arriesgaría a enemistarse con la Casa Black por un Parselmouth."
Sirius tragó pesadamente, apretando sus dedos hasta que las uñas se le encajaron en las manos. Turais no podía irse realmente, el prometió que estaría con ellos. No podía.
Su madre pareció recobrarse del shock.
"¡Crucio!"
Sirius no conocía el hechizo, pero tenía que ser más que doloroso. Turais nunca había gritado así antes. Regulus dejo salir un ligero llanto a su lado, pero podía oír al abuelo Arcturus sobre el grito.
"¡Detente!"
Turais dejó de gritar y Sirius abrazó a su hermanito más fuerte, sin atreverse si quiera a respirar en caso de que se perdiera algo importante.
"Tú mujer estúpida, ¡no ves que así es exactamente como él quiere que respondas! Turais."
Sólo se escuchó silencio por parte de su hermano.
Sirius sabía muy poco acerca de los mortífagos, todo lo que sabía era que no les gustaban las sangres sucias. Turais siempre los sacaba del lugar cuando el tema se presentaba. Pero sabía que a Turais no le gustaban los mortífagos. No estaba seguro de si Turais estaba de acuerdo con los ideales de sus padres acerca de los sangre sucia, su hermano siempre jugaba sus cartas cerca del pecho. Sólo jugaba su carta ganadora cuando sabía que sería lo más ventajoso para sus metas. Su hermano mayor no tomaría un riesgo, un gran riesgo por como sonaba todo, a menos que supiera que iba a ganar.
Turais estaba en desacuerdo con matar a los sangre sucia y a los traidores de la sangre, ¿para quienes serían los trabajos de bajo nivel si ellos no estuvieran ahí? Eso era lo único que había mencionado Turais sobre el tema, y había animado a Sirius y Regulus para que esperaran a formar sus ideales hasta que fueran a Hogwarts. Y Turais siempre tenía la razón.
"Que quieres." Arcturus no había hecho una pregunta, había demandado una respuesta.
Hubo una pausa, como si Turais estuviera tratando de recuperar el aliento para decir sus palabras.
"Dejen que Sirius y Regulus formen sus propias opiniones. No veo ninguna necesidad para nosotros en ser marcados como ganado por un hombre loco e hipócrita. Soy el heredero Black, me niego a inclinar mi cabeza a un hombre que ni siquiera puede usar el nombre de su familia con orgullo. ¿Qué harán cuando todos esos no pura sangre estén muertos? ¿Quién va a atender las tiendas? ¿Quiénes van a ser los empleados y las secretarias? Seguramente no esperan que los pura sangre se rebajen a ese nivel, la sociedad podría colapsar si sólo existimos nosotros. No siento la necesidad de mostrarle a la gente que soy superior por mi sangre y mi linaje. Yo sé quién soy, ¿Por qué debería sentir la necesidad de presumírselos? Si ustedes afirman que ellos están debajo de nuestro nivel, ¿por qué gastar nuestro tiempo en ellos, incluso si es para empequeñecerlos? No necesito hacer menos a nadie para hacerme sentir superior. Sé que soy un poderoso mago, sé que nadie puede derrotarme a menos que yo lo permita. No tengo tiempo para esas pequeñeces. Soy mejor que eso. Sirius y Regulus merecer algo mejor que tener sus vidas dictadas por nadie, ya sea por el hombre loco o por la familia. Y me niego a mantenerme alejado cuando puedo hacer algo. Incluso si debo enfrentar a mi propia familia, que así sea."
Había un silencio mortal.
El cual fue, por supuesto, roto de nuevo por su madre. El sonido de otra cachetada se escuchó justo antes de su chillona voz.
"¡Como te atreves! ¡Tú-"
"Walburga. Cállate." Arcturus nunca había sonado tan severo, y Sirius no se podía imaginar la cara del anciano en ese momento.
"Turais, me diste mucho en que pensar. Ve a tu cuarto. Te esperaré en mi mansión para el almuerzo de mañana. No llegues tarde."
"Si abuelo."
.
Se escuchó el sonido alguien subiendo las escaleras. Tenía que ser Turais, porque él era el más silencioso de la familia, no hubieran podido oírlo de no ser por el rechinido del séptimo escalón.
Turais abrió la puerta, cerrándola casi silenciosamente tras él. El cabello negro que estaba casi siempre amarrado en una coleta baja o en un chongo despeinado estaba deshecho, cayendo libremente alrededor de su cara.
Sirius y Regulus, quienes habían vuelto rápidamente a la cama una vez que Turais había sido despedido, se acercaron cautelosamente a su hermano mayor una vez que él se sentó a su lado. Sirius le quitó el cabello de la cara, revelando el par de manos marcadas que había en la mejilla derecha de Turais. El trabajo de su madre. El cuerpo de Turais también estaba temblando, sin duda por cualesquiera que haya sido la maldición con la que había sido golpeado. Lo había hecho gritar; Turais ni siquiera había llorado cuando Sirius había brincado sobre él y accidentalmente roto su brazo. Les había dicho a sus padres que había caído de las escaleras desacostumbrado a sus nuevas túnicas. Sirius no quería saber que maldición había hecho a Turais gritar.
"¿Turais?"
Regulus se había arrastrado hacia adelante ahora, su cuerpo de siete años indeciso de tocar a su hermano mayor. Turais dejó salir un largo suspiro a través de su nariz antes de atrapar a ambos en un abrazo, un brazo alrededor de cada uno de ellos.
"Estoy bien. Escríbanme todos los días que este en Hogwarts. No me importa si es sólo para decirme que cenaron. Y si madre se atreve a lastimarlos, ¿recuerdan los espejos lookie-talkies con los que jugamos?"
Sirius asintió. Habían sido un regalo de su abuelo Alphard, algo que el hombre había encantado personalmente. Tres espejos conectados unos con otros, y cuando decían el nombre de un hermano, el espejo perteneciente al hermano meniconado comenzaría a vibrar. Eran el regalo favorito de los tres.
"Me llevaré el mío a Hogwarts. Me pueden llamar al instante de que pase y no me importa que tome. Vendré y los llevaré conmigo."
Sirius asintió, enterrando su cabeza en el hueco del cuello de Turais, Regulus copiando sus movimientos.
Su familia podría estar mal, su padre estricto y desacostumbrad a mostrarles el amor que sentía, su madre, lejana y severa con su varita, anteponiendo la casa antes que sus hijos.
Pero a Sirius no le importaba nada de eso. El amor incondicional que Turais siempre les mostraba a él y a Regulus era más que suficiente.
Sirius jamás traicionaría a su hermano por nada del mundo.
*Que era mentira
A. N./ Bien, un capítulo mucho más interesante. Dudo que alguno de los futuros capítulos sea más largo que este, serán algo entre este y las 1000 palabras. De cualquier manera, espero que les haya gustado este capítulo.
Obviamente esos no eran los verdaderos ideales de Harry, está balanceándose entre ser el heredero de la familia Black y quien es realmente por dentro. Así que su carácter no será modificado, lo prometo.
Gracias por leer,
Tsume.
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