Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko-sensei. En cuanto a la historia y narración, son sacados de mi loca cabeza
Capítulo 4.- beso
Los chicos en la escuela, la señora Izayoi y el señor inu no Taisho trabajando en alguna de sus tantas empresas en alguna parte del país. La única al pendiente de la casa era kaede, cocinaba lo que sería el almuerzo del amo Sesshomaru cuando llegara, mientras lavaba las sabanas y lavaba los platos, el timbre de la casa sonó y dejo lo que estaba haciendo para ir a atender.
-bueno días traigo un encargo para la señorita kagome.- el hombre parado en la puerta con vestimenta de repartidor, sostenía en las manos unos sobres color blanco con el sello de la universidad shikon y a un lado del sello el emblema del área de medicina.
-ella no se encuentra pero lo recibiré yo.- extendió la mano para tomar el sobre y el hombre le indico que tenía que firmar de recibido, hizo lo solicitado, después de despedir al hombre, cerró la puerta y llevo el sobre al cuarto de su sobrina dejándolo sobre la cama.
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Kagome se encontraba en total parálisis, su cuerpo no le respondía y sus manos empezaban a sudar
-entonces ¿Qué dices?- ladeo un poco su cabeza y respiro para poder hilvanar una respuesta coherente.
-Koga…yo.- hacia unos momentos él le había pedido que tuvieran una cita el fin de semana y ella tanto había esperado poder tener una oportunidad como esa estaba bien que le mandara flores para proponérselo, pero tenerlo enfrente era otra cosa y más cuando cambia la fecha de la cita.
-kagome respira…-rio.- no te estoy pidiendo que te cases conmigo solo es una cita.- ¡demonios! ¿Por qué se volvía torpe cuando estaba a su lado? Asintió tragando duro, Koga solo volvió a reír y beso el dorso de su mano para después despedirse de ella y sango que solo estaba como espectadora, pero igual de sorprendida que la azabache.
-kagome…creo que deberías tratar de calmarte.
-ya lo sé sango parecía una idiota.-apretó los ojos y se tapó la cara con las manos
-tranquila después de todo te entiendo, Koga es un chico muy guapo.- kagome la miro dudosa y luego la jalo del brazo.
-sango ese no es el problema.-hizo caminar a la morena bueno arrastrándola literalmente hasta la salida de la universidad.
Caminaron hasta llegar al parque, compraron unos helados, la azabache uno de chocolate mientras la castaña opto por uno de fresa, después la volvió a jalar hasta una de las bancas e hizo que la castaña se sentara frente a ella.
-bien, ya estoy, supongamos que esto es una cita ¿ahora qué hago? Sabes muy bien que nunca he tenido una cita antes y mucho menos con alguien que me guste, a lo mucho que llegue respecto a una cita, fue una de las tantas cenas que tuve con papa, también tomando en cuenta de que era de pocas palabras por lo cual no hablábamos nada, sango las posibilidades de que lo arruine todo son muy altas y por lo tanto me dejara de hablar cuando vea lo torpe que soy por supuesto la ropa que llevare será desastrosa como todo lo que ocupo a diario o si además ¿Por qué me invito a salir habiendo un millón de chicas guapas? O por dios me voy a volver loca y…
-kagome ¡basta! Me mareas, tu monologo es muy interesante pero cálmate.- interrumpió sango antes de que la azabache pudiera seguir hablando.- ¿sabes que debes respirar cuando hablas?- la azabache soltó en risa al escuchar lo dicho por su amiga.
-lo siento sango, pero es que estoy muy nerviosa.- le dedico atención a su helado antes de que este se derritiera.
-muy bien, primero que nada amiga, tienes que ser totalmente natural, no aparentes lo que no eres ¿quieres? … Koga no es el tipo de chicos que se deja llevar por una cara bonita y si él te pidió esta cita es porque le gustas tal y como eres, así que cálmate.- la azabache asintió mientras terminaba de comer su helado.
-tienes razón sango.- la castaña la abrazo y se levantaron de la banca para seguir caminando pero esta vez con destino a casa.
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Sesshomaru se encontraba dentro de su auto, afuera de su casa, tenía las ventanillas cerradas y el auto estaba impregnado de humo de cigarrillo, pero a él parecía no importarle, de pronto escucho que alguien tocaba la ventanilla, al percatarse que era su molestia bajo el vidrio y sonrió al ver la cara que puso la azabache al recibir todo el olor que salía del auto.
-¿estás loco? ¿Quieres morir?- dijo mientras tocia y trataba de alejar el olor con la mano.
-¿loco? Por supuesto que no, además no estoy molestando a nadie, ya que mis ventanillas estaban cerradas y si te pasó eso fue por metiche.-kagome frunció el ceño.
-maldito loco, solo quería saber qué hacías aquí afuera.-giro en sus talones y se apresuró a entrar a la casa para dirigirse directo a su habitación, al pasar por la sala vio que su tía estaba metida en la cocina, la observo por unos segundos, respiro profundo y siguió su camino hasta la habitación, al entrar vio el sobre blanco sobre su cama y corrió a tomarlo
Vio que era sobre el área para la que había aplicado y esbozo una gran sonrisa, dejo rápido lo que tenía en las manos y se apresuró en abrir el sobre.
-esto tengo que contárselo a sango.- busco su celular en su mochila y casi le da el infarto al no encontrarlo ¿Dónde demonios lo había dejado?, busco los bolsillos de su pantalón y nada, luego puso de cabeza su bolsa y de plano era su peor día de suerte, había perdido su celular.
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Abrió la puerta del auto para poder alejar un poco los olores de él, se disponía a bajar cuando vio un celular tirado.
-¿es el celular de la mocosa?- salió del auto y lo levanto.- podría cobrarme las que me ha hecho, empezando por la bofetada que muy tierna me regalo.- estaba por guardarlo cuando sonó el celular, dudo en contestarlo pero al ver el número soltó una carcajada, no por el numero sino por los corazones que tenía el nombre de la persona que marcaba, decidió no contestar y mejor devolver el celular a la azabache aunque ahora tenía con que molestarla.
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-¿demonios podría pasarme algo peor? Si alguien de la escuela lo ve me moriré de vergüenza al ver mis contactos en especial el de Koga.-daba vueltas de un lado a otro de la habitación, mientras se mordía el labio inferior cuando escuchó que tocaban la puerta, corrió a abrir topándose con unos orbes dorados.
-¿Qué quieres aquí Sesshomaru?
-solo vine a devolverte esto.-extendió el celular hacia la azabache y esta se puso pálida al verlo en manos de, él.- por cierto. No creo que a Koga le gusten las niñas.- rio con sorna al ver lo colorada que se puso la chica.
-vete al demonio Sesshomaru.-cerró la puerta bruscamente en cara del ambarino que solo volvió a reír sin importarle la acción de la chica, al menos ya había logrado fastidiarla.
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La semana paso rápido para suerte de la azabache, el día que tanto había esperado llegó, aunque con él, los nervios por no saber qué hacer en una cita.
El cuarto de la chica estaba de cabeza, su ropa regada en la cama y otra en el piso tratando de escoger lo que mejor le quedara para la cita, se puso frente al espejo y se hizo varios cambios de ropa, mientras miraba desconsolada que lo suyo no eran los vestidos como se lo había aconsejado sango, volvió a revolver la ropa y encontró una de sus playeras preferidas con mangas tres cuartos holgada y un pantalón de mezclilla perfectamente a juego con la blusa, después de todo sango le dijo que se comportara tal y como era, así que empezó desechando la idea de los vestidos.
Para cuando Koga paso por ella, se llevó una gran sorpresa al ver que la dirección que ella le había dado para que pasara a buscarla era la misma donde vivía Sesshomaru, pero no le importó, y menos después de ver lo linda que se veía la azabache.
Primero fueron al cine y después a la playa, kagome estaba tan contenta que olvido por completo su nerviosismo y se divirtió con el chico, empezaron arrojándose agua en la cara como un juego por parte de la chica y terminaron mojados después de una guerra campal en ver quien mojaba a quien, entre risas ella corrió para tratar de alejarse y el salió tras ella, cuando la alcanzo la abrazo por detrás haciendo que cayeran los dos a la arena.
-kagome…yo…- estaba tan nervioso como ella al tratar de hilvanar lo que le diría
-¿sí?- la azabache trato de incorporarse pero él la devolvió de nuevo a la arena.
-¿sabes? Desde que estábamos en la preparatoria me gustabas.- la chica trago duro.- pero nunca pude decírtelo, tal vez por estúpido, pero, ahora que tengo la oportunidad de estar a tu lado decidí decírtelo.
-Koga…- el chico puso un dedo en los labios de ella
-déjame terminar.- ella asintió.- kagome ¿quieres ser mi novia?-la azabache abrió los ojos como plato y vio la cara de Koga tratando de encontrar alguna pisca de duda en sus palabras la cual no encontró
-no sé qué decirte.- "demonios kagome que estás diciendo, porque no le puedes contestar un simple si, ¿acaso no es esto lo que querías?"- pensó para ella
-tranquila, sé que esto es muy apresurado, pero, piénsalo.- la ayudo a levantarse y sacudió su pantalón.
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-joven Sesshomaru tengo que salir rápido, prometo no tardar.- se dirigió al chico que estaba sentado en el sofá tomando una taza de café mientras leía el periódico con las piernas cruzadas.
-de acuerdo.- la anciana asintió y salió de la casa dejando solo al albino.
En cuanto Sesshomaru se quedó solo, cerro el periódico y se fue a su cuarto, mientras buscaba entre sus discos para poner algo de música encontró un disco en especial, lo coloco en la DVD y se sentó a verlo
En la pantalla aparecía una chica de cabello lacio, negro, tan espeso, sostenía un pastel en sus manos y estaba entrando en una habitación, para ser más precisos la del ambarino, detrás de ella venían Izayoi e inu no Taisho, siendo seguidos por inuyasha que llevaba una caja grande envuelta en papel de regalo, Sesshomaru aparecía acostado en la cama y acabando de levantarse, las personas le cantaron las mañanitas y el chico mostraba una gran sonrisa en sus labios
-patético.- apago el reproductor y arrojo el control a un lado de la cama divagando en sus recuerdos
Corrió lo más rápido que pudo al hospital donde le habían dicho que estaba internado inuyasha
-¿Qué paso? ¿Dónde está kikyo?-pregunto a Izayoi que se encontraba hecha un mar de lágrimas.
-Sesshomaru ella… está muerta.- cayo de rodillas al suelo, derramando lágrimas, mientras golpeaba el suelo.- inuyasha….tu hermano acaba de morir también.- se levantó bruscamente del suelo entrando a la habitación del ahora difunto
-maldito ¿qué demonios hacías con kikyo?-hablo y reclamo como si el chico le fuera a responder.
Se levantó bruscamente de la cama y se dirigió a la habitación que le perteneció alguna vez a inuyasha. Entro y encendió la luz de la habitación que estaba oscura por tener las cortinas abajo, camino al escritorio y abrió uno de los cajones donde encontró unas fotos, las cuales ya había visto cientos de veces, pero era un maldito masoquista que las seguía viendo cada vez que se acordaba de ella. En una foto aparecía kikyo con inuyasha el día del cumpleaños de Sesshomaru, en otra inuyasha abrazando a kikyo en un día de playa, pero había una en especial con una dedicatoria: querido inuyasha, lo he pensado ya varios días y debemos decírselo, ya no quiero seguir ocultando esto que siento por ti y menos sabiendo que él tiene planes de boda conmigo, sabes que te amo y solo me casaría contigo, no sé cómo vaya a reaccionar cuando lo sepa, pero sé que en pocos meses se va a notar y no abra forma de esconderlo. En la foto estaban inuyasha y kikyo besándose, en un campo, la foto tenía la fecha de un día antes de la muerte de ambos.
El ambarino estrujo la foto en sus manos y la arrojo a una esquina de la habitación, luego salió apagando la luz y cerrando bruscamente la puerta.
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Después de lo sucedido en la playa Koga decidió llevar a kagome de regreso a su casa, esta iba muy metida en sus pensamientos mientras el chico manejaba y la veía de reojo, no cruzaron palabra, ella se sentí tan incómoda por lo tonta que había sido, ¿Por qué le salieron así las cosas? Solo era de contestarle a Koga, pero de alguna manera había duda en su corazón y no podía responder.
-ya llegamos.- la saco de sus cavilaciones y ella giro su rostro para ver que estaban frente a la casa de los Taisho
-gracias Koga… me la pase genial, la verdad hacia mucho desde que no me divertía tanto.- el chico sonrió y ella se sonrojo
-deberías entrar, la noche está fresca y tu ropa esta húmeda te vas a enfermar.
-oh si.- abrió la puerta del carro y salió, camino hasta la puerta y espero a que el carro desapareciera entre las calles.
Camino hasta la casa y vio que las luces estaban apagadas ¿A dónde se habían metido todos?, entro y busco el apagador tanteando con la mano
-ya llegaste.- se asustó al escuchar la gélida voz, que provenía de uno de los muebles.- no prendas la luz así está bien
-¿Sesshomaru, eres tú?-camino y vio al peli-plata tirado en el sofá.
-claro que soy yo, ¿Quién más podría ser?- kagome miro dudosa al albino su voz sonaba rara
-oye ¿Dónde está mi tía?
-¿tu tía? Ha sí, me dijo que no tardaba.- empezó a reír tontamente y kagome se sorprendió ¿acaso estaba borracho?, rayos algo realmente malo debió pasarle para que estuviera en esas condiciones, ya que no era propio de, el tomar y menos con la carrera que profesaba.
-Sesshomaru ¿has estado tomando verdad?- se sentó a su lado y él se incorporó en el mueble.
-vamos, solo fueron…a ver…- puso sus dedos contando con ellos.-…si fueron dos.- la chica resoplo y paso el brazo del chico por su cuello y paso una mano en su cintura.
-eres tonto…primero fumas y ahora esto.- lo levanto con esfuerzo y empezó a caminar con él.
-¿Quién te crees para regañarme? ¿He?- subieron las escaleras a duras penas.
-cállate y mejor camina.- cuando estuvieron arriba caminaron hasta el cuarto, abrió la puerta y lo arrastro hasta la cama dejándolo caer, pero en el acto ella también cayo, terminado encima de este.
Quedo tan cerca de, él, que podía sentir su respiración en su rostro acompañado del olor característico del alcohol, haciendo que sus mejillas se volvieran carmesí. Trato de incorporarse y sacar su brazo de la nuca del chico pero sin tener éxito.
Sintió que el chico la tomaba del rostro y la acerco a él.
-pero… ¿Qué haces?- él no le respondió y unió sus labios con los de ella, la chica se tensó ante el roce de sus labios, pero no duro mucho tiempo ya que la sensación que estaba experimentando la encontró agradable, dejándose llevar por los agiles labios del chico el cual mordió su labio inferior haciendo que ella los despegara mientras el introducía su lengua , el vaivén y el juego empezó, ella sintió el sabor del licor en su boca, por lo que él había.
Sintió una de las manos del ambarino en sus caderas y la otra entrando sigilosa debajo de su blusa haciéndola volver a la realidad, se separó bruscamente de él, mirándolo sonrojada. Ahí iba su primer beso, el cual se suponía que tendría que ser de…Koga…, trato de calmar su respiración la cual se había tornado agitada, Sesshomaru la miro igual de sorprendido por lo que había hecho, se acomodó en sus codos y vio a la azabache dirigirse a la puerta para salir de la habitación, resoplo y se dejó caer en la cama.
-kikyo no te vayas…-
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¿Qué les pareció?... bueno sé que me querrán matar pero, así son las cosas… espero que les haya gustado.
En cuanto a la duda de Breen, pues sí, es un recuerdo de kaede, la parte del capítulo anterior donde ella mira un punto indefinido, pufs no soy muy buena describiendo pero intentare mejorarlo. También trate de hacerlo más largo, ya que sasunaka doki me dijo que estaba muy corto espero y este sea de su agrado.
Gracias a todos los que me dejan sus reviews y se toman la molestia de leer mi historia, se los agradezco mucho.
Les deseo un buen martes y que el resto de la semana sea genial suerte y hasta la próxima actualización.
¿Reviews? :3
