Regresaron a casa.

Anna le propuso a su hermana que durmieran juntas.

Elsa aceptó, se sentía tan feliz de por fin poder estar con ella.

Anna tomó su mano y se quedaron dormidas.


Anna despertó, al ver que su hermana seguía ahí comenzó a admirarla.

Era preciosa, su cabello rubio platino era muy suave, tenía largas y rizadas pestañas, una pequeña nariz y sus hermosos y finos labios color cereza.

Elsa despertó lentamente. Su hermana la estaba mirando como si ella fuera algo tan bello que mereciera tanta atención. Eso la hacía sentir incómoda, no se sentía linda, era un monstruo, ¿cómo podía su hermana admirarla de esa manera?

-Buenos días, Elsa.-Dijo la pelirroja.

-Hola, Anna...-Dijo desviando su mirada ruborizándose.

-Te ves hermosa cuando te sonrojas...

-G-gracias...

Elsa no conocía el amor, y quizá lo que sentía por su hermana era lo que llamaban "enamoramiento". Aunque era distinto al de otras personas. Ella no estaba enamorada de su hermana por su físico, como la mayoría de las parejas que conocía, claro que era bellísima, pero había algo más en ella que la hacía amarla.

Normalmente, o eso ella veía, ese tipo de sentimientos era entre dos desconocidos, un chico y una chica.

Su amor era distinto, era un sentimiento de lo más puro e inocente, tal vez no era enamoramiento, era realmente amor.

Se miraron un largo rato.

Elsa recordó lo que le decía su padre "no haz de abrir tu corazón". Ahora no sabía si era correcto haber confesado sus sentimientos a Anna.

De nuevo la invadió un gran miedo. Todo lo que le dijo su padre era para mantener a Anna a salvo.

Estaba confundida, asustada. Debía proteger a Anna.

-Anna...-Dijo Elsa con lágrimas recorriendo sus mejillas.- Tengo miedo...

Anna la abrazó y como estaba preocupada le preguntó:

-¿Por lo que me contaste antes?

Elsa asintió.

-Tengo miedo de herirte... y sobre todo de perderte.

-Lo resolveremos juntas, ahora que lo comprendo no dejaré que vivas con temor. Nunca te dejaré sola.

-Pero, ¿y si no soy capaz de controlarlo?

-Todo mejorará, ya olvídalo, Elsa, ya no hay nadie que te mantenga presa. Eres libre.

Anna tomó la mano de su hermana.

Elsa, asustada, hizo el intento por soltarse, pero Anna se lo impidió.

-No ocurrirá nada. No tengas miedo a herirme. Es mejor eso a que me ignores...-Dijo Anna sonriendo.- Y, en caso de que no seas capaz de controlar tu poder, no me importaría usar guantes y abrigo el resto de mi vida con tal de poder abrazarte y sostener tu mano.

Elsa se sentía reconfortada, ya no estaba sola, no entendía porqué estaba tan asustada, pero no podía evitarlo. Quería creer en Anna... Quería convencerse a sí misma que Anna siempre estaría allí y que ahora era libre, que no debían cerrar las puertas nunca más.

-Anna... te... amo...-Dijo la rubia.

Quería recordarselo todo el tiempo, no quería que pensara que le había parecido indiferente todo este tiempo.

Ese día decidieron faltar a la escuela.

Anna preparó un delicioso desayuno de hot cakes, frutillas y chocolate caliente.

Era un día muy bonito, soleado y despejado.

Se podía ver el hermoso cielo azul.

"Igual que los bellos ojos de Elsa" pensó.

Anna tomó su bicicleta, planeaba llevar a su hermana a su lugar favorito.

Anna se trepó en la bicicleta y miró a Elsa.

-Sube, quiero llevarte a un bonito lugar.

Elsa subió con un poco de torpeza, hace mucho que no iba en bicicleta. Anna comenzó a pedalear y Elsa, para no caerse, rodeó la cintura de su hermana con sus brazos.

Era muy divertido y le resultaba fascinante recorrer la ciudad juntas.

Pasada una media hora llegaron a...

-¡La playa!-Elsa estaba maravillada, nunca había estado allí, a pesar de que vivían cerca de la costa.

Era un lugar maravilloso.

Sentía la brisa en su rostro y el sonido de las olas le parecía relajante.

Nunca había estado en un lugar tan cálido, no era nada comparado con el hielo de su habitación.

-He preparado sandwiches y jugo para hacer un picnic aquí...-Dijo Anna, mostrándole su cajita con comida.

Se sentaron y comieron. Realmente disfrutaban mucho estando juntas.

La marea se acercó a ellas y Anna, aprovechando el descuido de su hermana, le lanzó un poco de agua a su hermana.

-¡Anna!-Dijo Elsa, y entre risas le devolvió el chorro de agua.

Siguieron lanzandose agua hasta que las dos terminaron completamente empapadas.

Anna tomó de la arena una bonita concha nacarada, y se la regaló a Elsa.

-Es preciosa, gracias.

Buscaron muchas conchas de diferentes colores y las guardaron en la bolsa vacía de la comida.

Se encontraron con un pequeño cangrejo tan colorado como un rubí.

-¿Y si hacemos un muñeco?-Dijo la pelirroja.

Elsa sonrió.

Se sentaron, juntaron un montón de arena y comenzaron a hacer su muñeco de arena.

-Me encantaría que fuera de nieve, como antes.

-Pronto haremos uno, por lo mientras hagamos uno de arena...-Dijo Elsa riendo.

Usaron algunas conchitas para formar su rostro y adornaron su cuerpo con algunas otras. Estaban muy felices ambas de pasar tiempo juntas al fin. No paraban de reír. Se notaba cuanta falta les había hecho su hermana antes.

Se recostaron en la arena a contemplar las nubes.


Cuando ya se ponía el sol, caminaron por la orilla del mar descalzas, tomadas de la mano.

-Elsa...

-¿Si?

Anna la miró y se acercó a su hermana. Tomó su rostro delicadamente entre sus manos y la besó.


¡He vueltooo! Lamento tanta espera... He estado corta de ideas y tiempo hahaha

Mi problema siempre es que tengo la idea pero no sé cómo desarrollarla, así que disculpen haberlos hecho esperar tanto y lamento que sea un cap tan cortito...

No quisiera hacer mi larga plática de siempre así que mejor irme :D

Gracias a todos por leerme, de verdad ¡lo aprecio muchísimo!

-Yuuki Hime no Kokoro