Autora: kandra
Rating: PG
Pareja: Tom/Harry, Severus/Harry
Disclaimer: *snif* *snif* Debo mencionarlo?
Resumen: Hace tiempo que no se encuentran... y hay tan poco tiempo.
Nota: Respuesta al reto: "discrepar". Secuela de "Cuando la razón es volátil". Se recomienda leer desde el principio de la cadena. El cual es: "Aquel que debemos proteger" ^^;;
~*~
Su prisionero de honor se hallaba de pie ante él con una expresión en blanco y a ojos cerrados. Tenía las manos atadas tras su espalda, y sin embargo, era claro el orgullo que manifestaba su postura. Su sola aura emanaba poder en bruto.
Sonrió hambrientamente.
-Nos volvemos a encontrar, Harry Potter.
El intenso brillo de sus ojos escarlatas no pasó desapercibido por sus death eaters, algunos de los cuales evitaron conscientemente su mirada.
El muchacho lo ignoró, por supuesto. Imponente en su propia manera, hizo caso omiso del Dark Lord, la sombra de una sonrisa prepotente en su rostro.
~Han sido ocho meses, Harry... -susurró en parseltongue.~
Ninguna reacción de su huésped. Ni siquiera abrió los ojos.
-Déjennos a solas -las enmascaradas figuras se apresuraron a seguir su comando.- Lucius quédate un momento, por favor.
-¿Mi Lord? -reverencia grácil.
En la intimidad de la soledad, Malfoy se remueve la máscara que le cubre el rostro, un tinte divertido en su sonrisa. Harry continuó sin mover un músculo.
Ejerció autocontrol para despegar su vista del exquisito muchacho.
-Confío en que todo está preparado, ¿verdad? -preguntó seriamente- No queremos que Dumbledore pierda a su mascota, después de todo... -añadió con sorna.
Harry siguió sin reaccionar, aunque en esta ocasión detectó un ligero movimiento de cejas.
-Casi listo.
-Perfecto -asintió a Lucius, señalando el final de la conversación.
Su death eater hizo una reverencia nuevamente.
-Hasta mañana, Harry -susurró antes de retirarse.
El muchacho sólo asiente, aún con los ojos cerrados y esta vez con una sonrisa complacida.
La puerta se cerró en silencio.
Finalmente solos.
~Esas ataduras son tentadoras, ¿no crees? -comentó maliciosamente.~
-¿Cuáles ataduras? -se burló él, levantando una mano para pasarla por su cabello azabache.
Voldemort sonrió ante la deliberada demostración de poder.
-Como siempre, me asombras -murmuró seductoramente, cortando el espacio que los separaba, acariciando el rostro de su amante.
Harry sonrió encantadoramente, párpados aún caídos.
-Y como siempre, -responde él- me haces esperar...
Forzando al muchacho a levantar el mentón con sus dedos, le robó un delicado beso. Labios con sabor a chocolate y fresas. Harry respondió rodeándolo con sus brazos y jalándolo hacia su figura, dedos jugueteando con su cabello. Voldemort no pudo evitar abrazarlo por la cintura, recorriendo mentalmente todos los rincones que no había tocado en más de medio año.
Pronto, el pálido cuello de su presa clamó su atención y los gemidos del joven llegaron como susurros del viento a sus oídos, mientras Harry buscaba la manera de penetrar la barrera que proponía la túnica negra de su *captor*.
-No me piensas quitar la maldición, ¿verdad? -inquirió cerca de su oído, respiración caliente enviando corriente por su cuerpo.
-Es un regalo, ¿no lo aprecias? -respondió desde su cuello, fiel imagen de un vampiro.
Con un paso atrás, Harry rompe el contacto de cuerpos. Aire frío reemplazando la cálida presencia de seguridad que Tom experimentaba. Reprimió soltar un quejido, tan sólo porque si lo hacía, probablemente al Gryffindor le diera ganas de jugar a que lo persigan. Voldemort deseaba saborearlo ya.
-No te he visto hace bastante tiempo, Tom -reprochó Harry.- Y francamente, no estoy de humor para estos juegos idiotas... como creo que tampoco lo estás tú -agregó con burla.- Si tuviera mi varita, me habría removido el hechizo ni bien cruzara el umbral de tu habitación. ¿O te agrada que tenga una mirada vacía? -preguntó con una sonrisa engañosa.
Entonces abrió los ojos. Había pasión y sed en su mirada, pero Voldemort entendió lo que Harry le decía. Tal como estaban las cosas, esa atención no era enfocada en su persona. Y si había algo que le gustaba cuando hacía el amor con el muchacho, era la intensa emoción que penetraba su alma, aquella que sólo se reflejaba en esos exóticos iris verde-miel. Además, no quería entretener el pensamiento de que quizás... quizás...
-¿Celoso? -tono pícaro.
Bajando la mirada al suelo, Harry se acercó nuevamente, frotando su mejilla contra la suya.
-¿Celoso? -volvió a preguntar, succionando suavemente el lóbulo de su oreja.
Cerró los ojos para disfrutar más la sensación.
~Es tu elección con quien te acuestas, Harry. Sabes que tienes absoluta libertad. Y si Severus...~
Oyó risitas en su oído.
~Detecto celos... -continuó mortificándolo- ¿Quizás sea porque tu traidor tendrá que cuidar del pobre ciego de Harry Potter tras tu "secuestro"?~
-Te encanta exasperarme, ¿verdad? -sonrió amargamente.
Murmuró unas palabras en latín, y la visión regresa a su disfrazada serpiente.
Harry parpadeó varias veces, ajustando sus pupilas a la intensidad de la luz para luego dirigirle una sonrisa cálida.
-Molestarte es uno de los placeres de mi vida, Tom.
-Lo sé.
~Te extrañé.~
El tono melancólico rompe el corazón del Dark Lord y por un momento en su cabeza, divierte planes para que Harry se quede a su lado, donde él pueda protegerlo y amarlo. Sostiene al muchacho contra su pecho, deleitándose en la esencia viva que desprendía su sola figura.
-Me encanta cuando me proteges, te ves tan dulce -acurrucándose en sus brazos.- Me haces recordar a Sev...
Besando el cabello de su amante, susurra sus siguientes palabras.
~Recelo ese comentario, Harry. Creo que las discrepancias entre nosotros dos son bastante obvias... Pero olvídate de Severus. Esta noche eres mío.~
*
-¿Estás durmiendo?
-¿Cómo dormir en esta noche? No te veré en quién sabe cuánto tiempo...
Sonrió. Un sentimiento cálido embargaba todos sus sentidos, ruborizando sus mejillas en la tenue iluminación.
Se acercó más a su Ángel de la Muerte, como solía llamarlo secretamente. Apoyando la cabeza sobre su pecho, escuchó el corazón de su amante latir con un hipnótico ritmo.
Irónico pensar que no hace un par de años añoraba detener ese sonido... Y más duro el golpe del destino ahora, que era la música que lo acompañaba todas las noches al dormir, sus sueños tan sólo una forma etérea de felicidad temporánea.
-Severus me propuso matrimonio -dijo súbitamente.
El silencio era interrumpido sólo por el crujido de la madera en la chimenea y sus propias respiraciones.
Rió internamente ante la ola de emociones oscuras que arremetían contra su lado de la conexión psíquica con Tom.
*Que fortuna que Sev se encuentra en Hogwarts...*
-¿Has aceptado? -tono escaso de emoción.
Harry sí sonrió en esta ocasión, ocultando su placer por los celos de su amante.
Dejó que la madera continuara murmurando varios minutos. La tensión creciendo con cada segundo.
-Harry Potter está muerto -anunció sombríamente.- Murió hace un par de años, cuando sus parientes tuvieron que llevarlo al hospital para que se recuperara de unas *triviales* heridas al caerse por la escalera -fijó sus ojos en el techo de la cama.- Desde entonces, nadie ha conocido al chico que ha tomado su lugar. El chico que no es Harry Potter, sino... -se encogió de hombros indiferentemente- ...sólo Harry. Harry, un miserable huérfano de diecisiete años que nadie quiere y que todos ignoran. Salvo algunos... nadie se ha dado el trabajo de escarbar bajo la fama tan aclamada del fallecido Harry Potter. Si prestaran atención... quizás se darían cuenta que él ya no está aquí -suspiró.- Pero nadie mira dos veces. Toman la situación como una dada incondicionalmente... -soltó una risa débil- Incondicionalmente, cuando ya es inexistente. ¿No te parece triste, Tom Marvolo Riddle?
-A nadie le interesa un huérfano solitario.
-En cierta medida... podrías decir que ansío que me descubran. Eso demostraría que realmente me reconocen, ¿sabes? -rió amargamente.
-¿Tienes pensamientos suicidas? ¿O son homicidas? -preguntó sardónicamente.
-No te preocupes, Tom. Nadie me descubrirá, tampoco les hago las cosas fáciles -sonrió maliciosamente.- Y no tengo intenciones de provocar tu muerte.
Su pareja asintió.
-Eso es lo que me gusta de ti, Voldemort. Puedo ser quien yo quiero ser, sin necesidad de pretender una realidad diferente. Eres una de las pocas personas que realmente me aceptan como soy. Incluso Severus, quien ha observado mi oscuridad más que cualquier otra persona... -negó la cabeza.- Siento lástima por él, Tom.
-¿Por qué?
-Se ha enamorado de una persona que ya está muerta. Y los muertos...
-No regresan.
