Los personajes no son míos, son de la increíble JK Rowling, la trama si me pertenece.

Dulce ser que se cierra bajo un velo de nostalgia, ofuscada tras una máscara de sonrisas y alegrías.

Primer error...

—Tú, maldito Hurón, ¿qué crees que haces aquí?, deberías estar en Azkaban con todos los de tu calaña, deberías haber sido condenado al beso como el asesino de tu padre.

—Weasley resulta que yo no te tengo que dar ninguna explicación de lo que hago o no con mi vida, así que apártate que tengo cosas más importantes que hacerte mi obra de caridad del día.

El pelirrojo se puso muy rojo, casi tanto como su pelo, el blondo sólo sonrió con superioridad molestar a la comadreja era muy fácil.

Segundo error…

—Mira albino de mierda, ¿Por qué no regresas por donde entraste y te desapareces del mundo? Nadie extrañaría a un asesino, es más creo que sería fiesta Nacional, bueno nunca como el día en que la rata de Lucius murió ese fue un muy buen día.

Malfoy empezaba hartarse de ese pobretón, haciendo acopio de toda su paciencia trató de pasar de largo al pelirrojo pero este no se lo permitió, mucha gente empezó a juntarse alrededor de ellos.

Tercer error….

—Sabes Weasley, ¿por qué no le preguntas a tu novia que hago aquí?, ella te aclararía que tiene una cita conmigo, a solicitud de ella claro.

Ron cerró sus manos en puño lastimándose en el proceso por la fuerza que ejercía.

—Escucha bien Malfoy, nunca quiero volver escuchar de tu boca sucia de asesino que hables de ella, es demasiado para ti me oyes. Aún no entiendo porque quiere ayudar a los de tu calaña.

—Qué raro un Weasley sin entender.

Ron fingió no escuchar ese comentario.

—Ah no, espera, sí entiendo, lástima es el único sentimiento que pueden causar los asesinos como tú y tu padre.

— ¡Oh! Eso explica porque Hermione —saboreó cada letra del nombre de la castaña — sale contigo comadreja, lástima.

Varias risas sonaron alrededor.

—Y si ya terminaste de comportarte como un crío ya voy tarde, para ver a Hermione —su reloj apuntaba las ocho y cinco, genial ya iba cinco minutos tarde, maldita comadreja, paso al lado de Weasley y este lo detuvo del brazo y le susurró de la forma más venenosa que pudo.

El peor error de todos…

—Malfoy eres igual que tu padre, una maldita rata, un asesino, la escoria del mundo mágico, y el día que mueras, será magnifico, aunque para ser realistas a quien le importaría la muerte de una basura como tú.

No sintió en qué momento se soltó de la comadreja y le atinó un golpe en la cara con toda la fuerza posible rompiéndole la boca, ni en qué momento Weasley se lanzó contra él llevándolo al suelo y en cuestión de segundos todo era un caos.

Y así los encontró el Héroe del mundo mágico… Malfoy y su amigo rodando en el piso, golpeándose con toda la ira que tenían contenida, y la gente a su alrededor gritando.

—Dale duro Ron, golpea a ese asesino.

—Yo voy por Malfoy tiene buen gancho.

Y entre una marea de golpes, patadas, rasguños ambos fueron separados por un movimiento de varita. —Ebulio —por lo que en segundos ambos se encontraban dentro de una burbuja gigante flotando.

—Ron, Malfoy compórtense este no es un maldito circo.

Y Malfoy observó con hastío a quien los separó, ahí en el ministerio con su traje de auror estaba Harry Cara Rajada Potter.

Harry era de una estatura media, ya no era tan flacucho como antaño, de hecho había sacado cuerpo por entrenar como auror, ahora su figura era la de un hombre atlético, su cabello alborotado y negro estaba un poco más largo de cómo lo solía usar en Hogwarts, siempre andaba con sus lentes redondos que le daban un aire de inocencia, pero todas sus facciones ya eran de un hombre, un rostro cuadrado con la mandíbula fuertemente marcada, una nariz fina y unos ojos verdes iguales a los de su madre, y claro su cicatriz en forma de rayo que lo distinguía como el salvador del mundo.

—Por Merlín, Potter al rescate, ¿no te cansas de ser el salvador de todos? —dijo con sorna el rubio.

—No lo sé Malfoy, ¿tú no te cansas de ser un cretino? —el blondo lo miro con odio.

—Harry, el empezó, habló de Hermione —se quejó el pelirrojo.

El pelinegro rodó los ojos. —Ron cuántos años tienes ¿cinco? Eres un auror por Merlín compórtate al nivel. Ambos compórtense, ya no están en Hogwarts.

—¿Saben? Por muy a gusto que me encuentre flotando en el aire y teniendo una charla con el dúo de tarados, tengo cosas que hacer y por culpa de la comadreja ya voy diez minutos tarde.

—Hunter, Jenkins, ¿podrían ser tan amables de escoltar a cada uno de los caballeros? Lleven a Malfoy a la oficina de Hermione Granger y a Ron a mi oficina.

—Potter quizás Weasley necesita niñera pero yo no, puedo llegar solo.

El pelinegro lo ignoró. —Y por favor llenen un reporte de cada uno con lo sucedido.

—Harry, me amonestarás ¿es en serio? Soy tu amigo, además yo no hice nada que no mereciera.

Hunter se colocó a lado del blondo y Jenkins con el pelirrojo.

—Finito— recitó el pelinegro.

Ambos cayeron al piso y soltaron un quejido de dolor, al momento los aurores los estaban levantando y llevando a donde el héroe del mundo mágico les había indicado.

~~o~~

Malfoy creía que su mañana no podría ser más sorprendente pero se equivocó, al llegar a la oficina de la leona se encontró con algo que no esperaba.

La primera en reaccionar por semejante imagen fue Daphne, como expulsada por un resorte se paró a abrazar al ex príncipe de Slytherin.

—Draco por Merlín, ¿qué te pasó? No te miro por más de dos años y cuando lo hago llegas en semejantes fachas —soltó la pelinegra.

—Pans, también me alegra verte —soltó con ironía.

—Dragón te ves bien —soltó Zabini con sorna, el blondo ignoró la risa de Nott y la de la menor de las Greengrass, solo rodó los ojos, sus amigos no cambiaban eran igual de idiotas que antes.

Draco se percató de los brazos que rodeaban su cintura, ahí estaba Daphne tan hermosa como la recordaba, solo que ya no era un niña como la última vez que la vio, ya era una mujer. Daphne era tan blanca como la nieve, tenía una figura fina y esbelta, una cintura estrecha y piernas largas con las que cualquier hombre soñaría, su pelo largo rubio caía con unos bucles perfectos, su cara estaba maquillada con colores naturales menos sus labios que estaban pintados con un rojo intenso, pero lo que vislumbraba al blondo eran esos ojos azules tormenta en donde se asomaban unas lágrimas.

Mientras ella lo sujetaba más fuerte sintió el confort que hace tiempo no experimentaba, se sintió envuelto en una marea de recuerdos en donde ellos se cuidaban mutuamente, ella había sido su roca en sus momentos más oscuros.

El blondo de una forma delicada como si de una muñeca de porcelana se tratara levantó con su mano la barbilla de la mayor de las Greengrass, la miró intensamente y no necesitó de palabras, ellos se conocían demasiado bien para necesitarlas, la rubia se fue alejando de Draco, se irguió como si no hubiera pasado nada y sonrió mostrando una dentadura perfecta.

—Draco, me alegra volverte a ver.

—A mí también Daph —el blondo le sonrió de manera dulce y sincera.

Tan ensimismados estaban en ellos, que no se dieron cuenta como una castaña con los ojos abiertos no lograba asimilar lo que miraba, Malfoy sonrió de una manera que nunca había visto, sabía que ellos eran amigos pero no pensó ver tantas emociones por parte de las serpientes, y no solo eso, los ojos del blondo observaron a la mayor de las Greengrass con un sentimiento que no logró determinar pero la intrigaba, nunca supo que ellos tuvieran una relación en Hogwarts, de hecho pensaba que Parkinson había sido su novia, bueno con ella fue al baile del torneo de los tres magos, aunque la verdad sea dicha la última vez que vio a Malfoy fue en los juicios de su familia y no sabía que había pasado previo a eso, claro además del día de la guerra en Hogwarts o cuando la loca de Bellatrix la torturó en la casa del rubio, a excepción de esas veces no se habían visto en otras situaciones, no supo nada de él cuándo la guerra estalló, solo que Voldemort se instaló en la mansión Malfoy, luego de los juicios tampoco se hablaba de él, ni una noticia en el profeta, es como si el rubio se hubiera desaparecido. Se dio cuenta que no sabía nada de la vida de Malfoy, y eso la inquietó y no supo por qué.

Pero lo que no la sacaba del asombro era lo cambiado que estaba, en definitiva Malfoy ya no era el mismo crío que los molestaba en el colegio, estaba más alto, decir que alcanzaba un metro ochenta era quedarse corto, ya no usaba el pelo engominado ahora lo llevaba natural y estaba más largo y despeinado por lo que le daba un aire de rebelde, tenía una barba de unos días que era más oscura que su color de pelo, sus facciones eran finas y aristócratas pero a la vez muy masculinas, su nariz era afilada y tenía pómulos que sobresalían, sus labios eran delgados y finos, el blondo no era flaco, pero tampoco tan musculoso tenía el cuerpo perfecto a su opinión, estaba usando un traje gris, unos zapatos finos negros y una camisa blanca, a pesar de verse desaliñado, parecía modelo de Calvin Klein, la castaña tan abstraída estaba en el rubio que no se dio cuenta en qué momento se giró a verla, solo fue consciente de la mirada intensa de esos ojos grises azulados, casi plata.

Malfoy le sonrió con superioridad y ella como una colegiala solo se sonrojó, odiaba sus mejillas, decidió ignorar la sonrisa del blondo y enfocarse en el auror Hunter que llevaba quién sabe cuánto tiempo hablándole.

Después que Daphne se alejara un poco, volvió su vista a sus amigos ahí estaba Blaise sonriéndole con malicia y guiñándole un ojo, solo le dio un asentimiento de vuelta en forma de saludo, Tori y Pansy le sonrieron, estaban tan hermosas como las recordaba, Nott lo observó con intensidad, habían muchas cosas que decirse pero no era el momento, y sintió como alguien lo observaba, volteó su cara y se encontró con la castaña, ella estaba tan absorta viéndolo, que no se dio cuenta que la miraba, la leona no había cambiado mucho a decir verdad, claro ya no era una niña, pero no se podía comparar con sus amigas, la leona era bonita pero no despampanante, Granger se dio cuenta de su mirada, canela y gris chocaron.

Le divirtió como Granger abrió los ojos al verse descubierta, así que le sonrió de lado y levanto su ceja como diciéndole te descubrí, la castaña se sonrojó y quitó la mirada de sus ojos y se dirigió al auror que ya tenía un buen rato hablando de quien sabe qué cosa.

—Señorita Granger, este es el reporte que el señor Potter pidió que se llenara —el auror le acercó el pergamino a la castaña y esta lo empezó a leer con gran rapidez.

Las serpientes se percataron del cambio de colores de la castaña, su cara se volvió roja y sus facciones se endurecieron y los ojos canelas se vieron como lava hirviendo, se levantó del escritorio y con la espalda erguida giró para ver al auror.

—¿Dónde se encuentra el señor Weasley?

El auror dudó antes de contestar, pero consideró que era mejor no enojar a la leona, el blondo se encontraba divertido con la situación.

—El señor Weasley fue escoltado por Jenkins a la oficina del señor Potter.

—Bien, eso sería todo señor Hunter, yo me encargo desde aquí.

El auror salió casi corriendo de esa oficina, sabía de la fama de la castaña enojada por lo que era mejor no estar ahí cuando explotara, compadecía a Ron.

Hermione no lo podía creer, Ron era un idiota, el reporte registraba toda la conversación previa a la pelea, si ella hubiera sido Malfoy también lo hubiera golpeado, se pasó de la raya y se alegraba que Harry lo amonestara aunque a su parecer un hechizo de moco murciélago de Ginny era un mejor castigo. Sabía que Ron estaba enojado con ella, pero ella también lo estaba, era por eso que estaban dándose un tiempo, aún no lo perdonaba por lo que le dijo el día de la pelea, cuando le contó sobre su proyecto, y después de este comportamiento de cavernícola creía que le costaría aún más perdonarlo. Ron había madurado después de la guerra ya no era ese niño inseguro de antes que se sentía intimidado por la sombra de su mejor amigo y hermanos, pero habían veces como esta que se comportaba como el Ron del colegio, y ella ya no podía liar con ese Ron, cada vez le costaba más.

Inhaló y Exhaló, volvió su mirada a las serpientes en su oficina, si alguien le hubiera dicho que llegaría a eso, probablemente hubiera pedido que internaran en San Mungo a la persona capaz de decir tal desfachatez.

—Vuelvo en un momento —la castaña salió de esa oficina con una misión, descuartizar a un pelirrojo.

Tras que la leona dejara la oficina, seis serpientes quedaron solas, se voltearon a ver entre ellas y solo atinaron a reírse.-

—Por Salazar, ¿vieron la cara de Granger? Creo que hoy habrá comadreja ahumada —dijo la pelinegra.

—Asumo que… ese ojo es… resultado de un encuentro… con el pobretón de Weasley —preguntó Zabini entrecortadamente apenas pudiendo respirar por la risa.

El rubio solo lo miro con hastío, aunque una sonrisa se asomaba en sus labios. —Asumes bien, parece que hay problemas en el paraíso, y Weasley no está de acuerdo con lo que sea que es el plan de Granger con nosotros.

—Sobre eso, el estúpido del encargado de mi caso solo me dijo que es un programa de rehabilitación, ¿saben algo más? —pregunto la pelinegra.

—¿Qué piensas? —todos voltearon a ver a la menor de la Greengrass mientras esta observaba a Theo.

Este solo la miró por unos segundos y redirigió su mirada a los demás. —¿No les parece curioso que estemos todos aquí? Según entiendo ahora Granger es la encargada de nuestros casos en este proyecto. ¿Por qué nosotros? ¿Por qué ahora?, todos estamos por terminar la condena, tres años y "libertad", y ahora resulta que hay que hacer horas sociales, no sé ustedes pero a mi parece que hay más.

Todos se quedaron en silencio por un momento asimilando las palabras de Nott, él de todos siempre fue el que analizaba y estudiaba las situaciones y a las personas, y nunca se equivocaba con sus conclusiones.

—Saben, creo que es solo Granger queriendo jodernos nada más que eso —Draco seguía molesto por la pelea con Weasley que a su parecer todo era culpa de la castaña.

—Puede que Nott tenga un punto —razonó la mayor de las Greengrass, ella también pensaba que había una razón para que Granger decidiera hacer este proyecto, por lo que recordaba de Hogwarts la castaña no actuaba por actuar, siempre había una razón.

—Con razón o sin ella, estamos todos juntos otra vez y eso es lo importante, así que quiten esa cara de Crabbe cuando le decían que se perdió una comida, y díganme que han estado haciendo, ¿portándose mal? — la pelinegra sonrió de forma que solo las serpientes lo hacían.

Antes de que alguien contestara, una castaña malhumorada entraba refunfuñando por lo bajo, escucharon algo como maldito Ron, por mí se puede meter el tiempo por donde le quepa….

Un carraspeo de Blaise hizo volver a la leona a la realidad y se dio cuenta que seis serpientes la miraban con ojos de asombro y burla, más que todo esto último, la situación con Ron no fue bien y ahora recordaba que tenía que lidiar con los ex slytherin, este día sería demasiado largo.

~~o~~

Aún se encontraba en la oficina de Harry esperando que regresara su amigo después que su secretaria lo buscara quien sabe por qué razón, el moreno ya lo había sermoneado sobre como él era un ejemplo al ser un auror, y por ende tenía que actuar como tal y eso significaba que no podía andar agarrándose a golpes con quien mencionara a la castaña, él se trató de defender alegando que el rubio había dado el primer golpe pero Harry solo le contestó que él lo había insultado, y también le recordó el hecho de que Hermione se podía defender sola y que no necesitaba que nadie peleara sus batallas, ya sabía todo eso así que solo ignoró a su amigo.

Escuchó como una puerta se abría y pensó que era el pelinegro que regresaba pero no, ahí se encontraba su castaña viéndose hermosa como siempre, estaba usando una falda de tubo negra, con una camisa blanca y zapatos negros altos, su pelo estaba amarrado con un moño alto con varios mechones sueltos, le picaban las manos para tomarlos entre sus dedos y colocárselos detrás de su oreja, no llevaba maquillaje, ella nunca usaba, no lo necesita su cara era perfecta.

Hermione se sintió un poco incómoda por la mirada de Ron, se la estaba comiendo viva, carraspeó y recordó porque estaba ahí.

—Ronald me puedes explicar lo que pasó con Malfoy.

Ron volvió a la realidad tras oír su nombre completo, que ella lo llamara así nunca era algo bueno.

—¿En serio Herms? No hablamos hace semanas y lo primero que me preguntas es por el hurón —él ya estaba irritado y que Hermione viniera molesta por la pelea con Malfoy lo enojaba demasiado, como siempre el rubio era el culpable de sus problemas.

—Ron, no puedes ir por ahí peleando con la gente porque no estás de acuerdo con mis decisiones. Malfoy no tiene nada que ver con el proyecto así que deja de culparlo.

Sabía que estaba mintiendo, pero aceptarle a Ron que Malfoy era una gran parte de la razón por la que inició el proyecto no era buena idea.

—¿Sabes? Pensé que lo del tiempo significaba que no teníamos que hablarnos, ¿o solo es cuando te conviene y no quieres hablar sobre nosotros? —sabía que no estaba mejorando la situación pero ella defendiendo al hurón no ayudaba.

La leona lo miró con asombro, no podía estar diciendo eso. Merlín Ron la sacaba de sus casillas. —Tienes razón no tenemos hablar, pero no estoy aquí como Hermione simplemente, si no como Hermione Granger directora del departamento de Cooperación Mágica y encargada del Proyecto de Rehabilitación de Ex Mortífagos, y tú te estas metiendo con mi proyecto y no lo permitiré. Señor Weasley le pediré que se mantenga alejado de todo lo que involucre el proyecto.

Ron iba a decir algo pero la castaña no lo dejo. —Y si vuelve interferir de alguna manera me veré en la obligación de exigir una suspensión a su persona por un comportamiento inadecuado.

En ese momento Harry Potter iba entrando a su oficina y solo alcanzó a escuchar lo último que dijo su amiga, eso solo significaba que Ron la había cagado y posiblemente había dicho algo que enojó a la castaña, su amigo a veces lo asombraba.

La leona se dirigió a la puerta. —Harry —saludó al pelinegro y se fue azotando la puerta.

Harry solo miró a su amigo, sabía que estaba enojado pero también triste. Que él y Hermione no estuvieran juntos de verdad le afectaba, pero él prefería no meterse, ambos eran sus hermanos y en los problemas del amor era mejor ser un espectador.

Tomó aire, sabía que le esperaba una mañana de gritos, más ahora que iba empeorar la situación de su amigo al decirle que tenía que pasar el sábado cumpliendo su castigo entrenando a los aurores de primer año, necesitaría una poción al final del día, su cabeza no iba aguantar tanto.

~~o~~

Daphne había visto más temprano como la castaña miraba a su Draco, y no le gustó para nada. Si bien la relación con el blondo la confundía, de algo estaba segura no dejaría que nadie lo alejara de ella, cruzando la pierna de forma elegante la mayor de las Greengrass observó a la castaña. —Bien Granger, no tenemos toda la mañana ¿qué hacemos aquí?

~~o~~


Hola a todas la maravillosas personitas que leen mi historia les comento que los primeros tres capítulos han sido reeditados para corregir algunos errores ortográficos, Gracias a Doristarazona, la mejor beta que existe.

Espero que les haya gustado el capítulo, fue más largo que los anteriores espero que los demás sean igual de largos. Muchísimas gracias por seguir la historia y ojala se animen a dejarme un review diciéndome si les gusto o no, si odian a Ron o no, lo que quieran.

Un abrazo