Me habían preguntado si ya lo había abandonado que porque pasó mucho tiempo sin que actualizara, pero la verdad es que no... yo no abandono cosas, las olvido o las postergo, pero abandonarlas no... así es que quise echarle muchas ganas a este capítulo y espero que les guste mucho jejeje ojalá compense la espera~

Bueno, pues aquí se los dejo, disfruten c:

~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Sueños y fantasías ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

-Tienes razón…

Las palabras habían salido de sus labios aún antes de que terminara de procesarlo, pero no se refería específicamente a que estuviera dispuesto a quitarse lo que le cubría la cabeza, sino que estaba de acuerdo con que tener esa obsesión le había traído muchos problemas y hacía que su vida realmente fuera difícil. Eddward alzó la mirada al cielo y luego cerró los ojos, pensando en lo que debería de hacer, aquél lugar y las condiciones le hacían sentirse libre y capaz de todo, en medio de aquella inmensidad era difícil no sentirse diminuto y que todos sus conflictos eran mínimos.

Después de varios minutos, Kevin suspiró y le hizo bajarse de la moto, llevándola hasta una sección de la playa donde había unas cuantas palmeras y no se veía ni un alma a la vista. Se daba cuenta de que el menor estaba muy ocupado pensando y sabía que eso podría tomar muchísimo tiempo, así que se resignó a hacer lo que él quería hacer y darle su espacio; notó que Doble D lo seguía y se sentaba en la arena junto a la motocicleta, así que se encogió de hombros y se sacó la camisa, sin importarle ni lo más mínimo que el otro lo viera, así se deshizo también de sus pantalones para quedar en ropa interior, unos sencillos boxers de color azul.

-Voy a meterme al agua… -avisa, antes de caminar lo que le faltaba hacia allí y comenzar a remojarse.

Las olas estaban muy tranquilas y el agua estaba cálida, estaba seguro de que Eddward disfrutaría mucho aquello si tan solo se lo permitiera, pero no eran mejores amigos de toda la vida como para poder manipularlo y que lo hiciera. En su memoria tenía registrado que él solía ser uña y mugre de aquél otro par de bobos, pero no sabía qué era lo que había pasado para que aquél aparentemente indestructible trío se separara, sólo había notado de lejos que se habían disuelto, y él había terminado aislándose. Los otros bobos habían hecho su vida por allí, estafando aún a los pobres ingenuos que se dejaban y haciendo de cuenta que Doble D había dejado de existir. Sentía algo de curiosidad acerca de lo que había pasado, pero no la suficiente como para meterse y preguntar, después de todo él prefería mantenerse a raya de todo lo que pasaba a su alrededor.

Nadó un par de minutos, sin poder quitarse esas ideas de la cabeza… hacía mucho tiempo que estaban en la misma escuela pero no se había tomado la molestia jamás de acercarse a él, su existencia le era indiferente al igual que a los demás, ya que el moreno se había hecho cargo de prácticamente mimetizarse con las paredes y sólo era conocido debido a sus altas calificaciones, habían pasado años desde la última vez que lo vio hablar con alguien que no fuera un profesor, pero recientemente había notado que se notaba particularmente… vacío… era como si se hubiera rendido y estuviera dispuesto a pasar toda su vida sin hacer nada además de estudiar, andaba con la mirada gacha y ya ni siquiera se inmutaba cuando algún integrante del equipo de fútbol americano lo empujaba por los pasillos, eso lo había impulsado a hablarle, no para revivir una antigua amistad sino para hacerle algo de compañía y quizás entretenerse un rato.

Por su parte, el más joven tenía la mirada perdida en la playa, en el camino hasta allí había sentido que moriría de angustia, pero una vez que ya estaba todo decidido y estaba demasiado lejos como para dar marcha atrás, la calma había llegado y descubrió que tenía un amplio rango de horas para hacer lo que fuera. Respiró profundamente, dejando que sus pulmones se llenaran de aquél aroma salado y delicioso que tenía aquél lugar, era tan bello que era imposible no sentirse bien frente al mar azul turquesa, el cielo despejado y la arena casi blanca que prácticamente brillaba por el sol, y por si fuera poco tampoco había calor, era solamente cálido, lo suficiente como para meterse al mar sin que diera frío y también lo suficiente como para tenderse en la arena, cerrar los ojos y tomar una reconfortante siesta… y pensando en siesta, se sentía tan bien como si el ambiente lo estuviera abrazando, así fue deslizándose poco a poco hasta quedar recostado en la arena, se sentía tan bien en su espalda, calientita y deliciosa, sonrió y su sonrisa perfecta se mostró; cuando era pequeño solía tener un agujero en su dentadura, pero como era natural, conforme creció aquél espacio fue llenado por un incisivo que sencillamente había tardado mucho en crecer, así que ahora en su adolescencia ya tenía una sonrisa muy linda, aunque rara vez la mostrara por ser tan serio.

-Esto… es muy reconfortante… -aún con la sonrisa en los labios, entrecerró los ojos y poco a poco se fue quedando dormido sin siquiera darse cuenta de ello, su mente fue quedándose en blanco hasta que su respiración se acompasó y entró al mundo de los sueños con aquella dulce expresión de felicidad.

Los sueños de aquél chico normalmente eran muy neutrales, se limitaban a remembranzas de las clases en la escuela o a proyectos futuros innovadores que su yo científico fantaseaba con hacer, eso o eran un velo negro en su mente, pero aquella vez estaba sucediendo algo diferente, su cerebro había decidido mandarlo a un pasaje montañoso, estaba feliz en una cabaña de madera, en alguna parte de una zona arbolada de clima frío, llevaba puesto un suéter tejido a mano de los que solía guardar para el invierno en su armario, y estaba en una sala muy cerca de una chimenea rústica y tradicional, jugando ajedrez con una persona, todo iba bien, estaba jugando con las fichas blancas y ya había devorado casi la mitad de las fichas ajenas, pero a pesar de ir ganando presentía que no era normal del todo, así que en cierto momento rio y miró a su contrincante.

-¡Oye! ¡Eso no es justo! Me estás dejando ganar intencionalmente, ¿verdad? Yo sé que tú puedes hacerlo mucho mejor…

Aquella persona le sonrió mientras le miraba a los ojos y extendió una mano hasta su mejilla, atrayéndolo para darle un beso en los labios, eso hizo que su corazón diera un vuelco en su pecho y desviara la mirada.

-N-no hagas eso… es vergonzoso…

De alguna manera aunque la situación fuera tan extraña y desconocida para él, en aquél momento de su sueño se encontraba absolutamente feliz, su corazón latía rápido y fuerte, no había ningún problema, así que suspiró y continuó soñando.

-Esto no es divertido si no pones resistencia… Ya sé, si me ganas, haré algo por ti… si no, tú lo harás por mí, ¿vale?

El juego prosiguió así, con aquella nueva perspectiva su contrincante pareció tener más motivación para rendir pelea y se volvió un duelo muy difícil, la mitad de las piezas ya habían sido consumidas y hacer jaque era algo complicadísimo. El moreno ya casi se arrepentía de haberle dicho aquello, pero era sencillamente tan divertido tener a un oponente suficientemente competente para hacerle sacrificar piezas valiosas que no podía evitar tener una gran sonrisa. Terminó perdiendo, pero estaba bien, no le preocupaba ni se arrepentía de ello, no fue hasta que tuvo que pagar aquella condición que había puesto.

-¿U-u-un qué? ¿un beso? –tartamudeó con la vergüenza colándose por cada una de las vocales, mirándole con inseguridad.

Sin esperar más, sus labios fueron atrapados en un beso suave y tierno, pero lento y por lo mismo, largo; cerró los ojos y se dejó llevar con suma torpeza, siempre le incomodaba un poco que los labios del mayor fueran tan hábiles a comparación de los suyos, porque no le quedaba de otra más que seguirle el ritmo de la mejor y más patosa manera que fuera capaz, y le estremecía cómo después de sólo unos cuantos segundos su mano se deslizaba hasta su nuca y hacía que sus vellos se erizaran al primer toque, como creando una dimensión loca en que todo se volvía mermelada en su interior. Un par de soniditos se escaparon de entre ellos, no era la primera vez que le había besado, así lo sentía en su sueño, pero aquella ocasión su corazón de verdad dio un vuelco y sus labios podían percibir lo suave de los ajenos, eran cálidos y tersos aun cuando ejercían presión sobre los suyos.

-Mmm… -respiró y sonrió contra sus labios, pero al prestar atención se dio cuenta de que a pesar de que estaban en la montaña, de pronto podía escuchar las olas del mar rompiendo en la orilla, y que el sol que se reflejaba en la nieve ahora parecía inundarlo por todas partes.- mmm… -entreabrió los ojos para ver aquella mirada que había ambicionado por tantos años desde que era niño, pero encontró algo diferente, una sensación húmeda en la boca y pronto un par de gotas sobre el rostro.- ¿mnn? … ¿Ed… gar? –salió de sus labios antes de darse cuenta.

Aquella deliciosa sensación en sus labios se detuvo y poco a poco fue desapareciendo, él parpadeó torpemente y por fin abrió los ojos, encontrándose con el rostro de Kevin a apenas unos centímetros del suyo y todo se volvió confuso.

La persona con la que había soñado no era él, era cierto que había algo en el pelirrojo que le parecía muy interesante y atractivo hasta cierto punto, pero el que había sido su razón de suspirar durante años era Edgar, el hermano mayor de Eddy… aquél sujeto maduro y encantador con quien jugaba ajedrez en sus fantasías era él, desde el momento en que lo había conocido en casa de Eddy no había podido dejar de pensar en él, nunca supo si habría tenido algo que ver con la enorme admiración que le habían contagiado o el porte cool… o la forma de actuar tan seguro de sí mismo… era él quien le había gustado desde hacía muchísimo tiempo, era él el causante de que la amistad del trío se hubiera terminado, en cuanto su amigo percibió algo raro en la forma en que miraba a su hermano comenzó a sospechar y poco a poco aquellas sospechas se fueron convirtiendo en certezas, hasta que llegó el momento de mirarse a los ojos y contestar a la pregunta con un sí o un no, agachó la mirada y aquello fue suficiente para ganarse el repudio de sus, hasta entonces mejores amigos.

-¿Edgar? –repitió Kevin.

La voz del mayor resonó en sus oídos estridentemente, haciéndolo volver al mundo real, así de cerca podía ver sus pecas y sus ojos perfectamente claros, su cabello goteaba y era aquello mojado que sentía sobre sus mejillas, también su aliento podía sentirse en sus labios aún… ¿labios? Un momento… entonces el beso de su sueño… aquellos labios… habían sido… ¿él?

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ FIN DEL CAPÍTULO ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Aquí lo tienen jeje sé que es un poco más corto que los demás pero creo que el contenido también está un poco más eh... ¿intenso?

Comentarios y cualquier cosita, déjenme un hermoso review, ¿sí? De verdad me motiva muchísimo leerlos y me hace escribir c: