Las joyas son un símbolo que identifica a la diosa Inari, y las representaciones de los zorros sagrados de Inari sin su hoshi no tama son raros.
Luego de la noche que habían pasado, Odajima no había podido (ni querido) volver a dormirse. Temía que el vendedor volviera a descompensarse por lo que, luego de depositarlo con cuidado en su lecho, se había colocado junto a él a la espera de que recobrara el conocimiento. Se había asegurado de que su respiración fuera estable y que no levantara fiebre. Asimismo, había posicionado su cuerpo de forma tal que descansara de lado en el tatami. Sus conocimientos en medicina eran mínimos, pero su experiencia en los campos de batalla le habían dotado de ciertos criterios básicos. Si una situación similar volvía a repetirse quería asegurarse de que su amante no se asfixiara.
Mientras lo veía dormir el samurai, se permitió procesar lo que acababa de suceder. Por más que le diera vueltas al asunto no terminaba de comprender. ¿Qué era esa extraña esfera que había salido del interior del cuerpo de su amante? A juzgar por la manera en que el otro la había buscado y ahora la sostenía entre sus manos debía de tratarse de algo valioso para él. ¿Pero qué era exáctamente?. Si era algo propio de los Kitsunes ¿Por qué el vendedor parecía tan consternado cómo él ante su aparición? ¿Por qué lo había lastimado de esa forma? ¿Por qué todo en relación a su persona siempre eran preguntas? Odajima suspiró. Debía resignarse a ser paciente y esperar a que el otro volviera en sí para poder obtener sus respuestas.
Para distraerse centró su atención en la esfera brillante. En esos momentos se encontraba resguardada entre las manos de su compañero. Definitivamente se trata de algo importante. De otro modo la propia relajación del cuerpo hubiera hecho imposible sostenerla de esa forma. Su tamaño le recordaba vagamente al de una nuez.
Una nuez que brilla inquietantemente como una estrella.
Se encontraba perdido en sus cavilaciones cuando de pronto recordó. Era cierto, aquel monje del templo le había hablado de esferas. ¿Qué había dicho exáctamente? Había mencionado tantas cosas..pero recordaba algo de unas esferas ¿Cómo las había llamado..?
Hoshi no tama.
El nombre apareció en su mente con una certeza que no parecía suya, por lo que el samurai aprovechó el súbito momento de lucidez para atar cabos. Por supuesto, esta esfera contiene parte de su poder, por eso le resulta de vital importancia mantenerla cerca. Satisfecho con las conclusiones alcanzadas hasta el momento, el guerrero pudo relajarse un poco. Ese objeto no era peligroso. Aún desconocía por qué el boticario lo había expulsado de esa manera, pero lo fundamental era que no constituía una amenaza.
Bien, eso es bueno. Entre tanta incertidumbre, el conocer algo ya representaba toda una victoria.
Odajima sonrió.
El boticario había despertado unas horas después. Al principio se encontraba algo perdido, pero luego al ver la pequeña bola brillante que sostenía entre sus manos pareció alcanzar una conclusión.
"Al fín has despertado ¿Te encuentras bien?"
Odajima le hablaba desde un rincón. Allí preparaba algunos elementos que luego constituirían la primera comida de la mañana. Solo se había permitido abandonar el lecho cuando pudo convencerse de que su compañero no se encontraba en real peligro.
El mercader asintió con la cabeza y luego procedió a envolver la esfera entre los pliegues de sus ropas. Al notar esto, Odajima aprovechó para preguntar.
"¿Y bien?¿Podrías decirme que sucedió anoche?"
El vendedor se mantuvo en silencio unos segundos. Parecía pensar con detenimiento lo que iba a contestarle. El samurai, quien ya se había acostumbrado a ese comportamiento, esperó pacientemente a que las palabras salieran de su boca. Sin embargo, al cabo de unos minutos nada pasó. Más precisamente, el boticario movió sus labios pero ningún sonido brotó de ellos. Confundido, volvió a intentarlo pero obtuvo el mismo resultado. Por un minuto, ambos se encontraron desorientados ante tal extraño suceso.
Era evidente que no podía hablar, pero ¿Por qué?. El guerrero ya estaba cayendo nuevamente en un mar de preguntas, cuando el boticario lo iluminó con sus gestos. Primero abrió los pliegues del kimono mostrando la esfera, posteriormente llevó una mano a su cuello indicando con dos finos dedos su garganta y por último elevó los dígitos mostrando un ilusorio recorrido.
"Oh"
Odajima no pudo ser más elocuente, pero a grandes rasgos comprendía lo que quería decirle. La esfera, en su trayecto, había lastimado sus cuerdas vocales.
"¿Crees que volverás a hablar?"
El boticario inclinó la cabeza afirmativamente, señalando su caja de medicinas.
Hablará con ayuda de sus medicinas.
"Bien..que bien"
Al diablo con su esperanza de obtener respuestas.
