CASI PERFECTO
Capitulo 3
-SAYAMILKY -
–¿Está usted seguro? –
–Completamente comandante Sae–
–Está bien, siendo así se los notificare de inmediato. Con su permiso director–
La comandante Sae sale de las oficinas de la fiscalía de la sección de don se encontraba el Director de asuntos internos. Un poco desconcertada por la decisión de su superior pero no le queda más que seguir órdenes.
En un día como cualquier otro, las agentes y la forense, que parecía estar cada vez mas acoplada al ritmo del departamento de investigación, trabajaban arduamente en todos los casos que aún no tenían respuesta. Aunque la doctora y su laboratorio fueran muy pintorescos y objetivo de las críticas de la agente Sayaka.
La agente Matsui y la agente Sayaka se encontraban en sus respectivos escritorios, buscando información de un desconocido psicópata que ha estado alterando la paz en Tokio. Hace poco provocó un embotellamiento con un automóvil en la calle más importante dejándolo justo en medio, pero no solo eso también tenía un pequeño obsequio, un cuerpo mutilado, le faltaba extremidades y la cabeza. Y sí, la agente Yamamoto se desmayo al ver el cuerpo, apenas podía asimilar asesinatos y sangre regada pero era su primer caso donde le faltaba algo al cuerpo, por decir algo muy importante. A demás, ella fue quien descubrió el cadáver incompleto sentado en el asiento del conductor bañado en sangre al llegar antes que la Agente Matsui.
Es un alivio que esto sucedió frente a los ojos de otros elementos y no de la forense porque para como están las cosas seguramente se lo recordaría por toda la eternidad.
¿Cómo alguien tan sensible puede ser una investigadora de homicidios?, pues justamente eso es lo que la hace la pareja perfecta para Jurina, la empatía que tiene le ayuda a los casos difíciles y en los careos cuando Jurina observa desde afuera mientras Sayaka hace los interrogatorios. Tiene una agudeza increíble y al contrario de Jurina utiliza la empatía como una arma más que una debilidad. Esta agente era muy conocida por su barrio y más con las abuelitas y los niños al rescatar a los gatitos atrapados sobre los arboles y encontrar a los perros extraviados. Curiosamente no tiene ninguna mascota a pesar de que ama a los animales, dado que no tiene tiempo para cuidarla. Sin embargo detrás de su talento ella cree que es al único departamento en el cual puede servir.
Antes de que llegara la comandante y jefa del departamento Sae, ellas salieron por un llamado a un área un poco lejana, la Doctora Miyuki ya se encontraba en la zona analizando lo que parecían restos de un cuerpo en un área a campo abierto.
++++Escena del crimen++++
–¿Bien, que tenemos hoy?– Pregunta la recién llegada agente Jurina, siempre bien acompañada de su incondicional compañera Yamamoto Sayaka.
La forense Watanabe Miyuki se encontraba revisando el cadáver en la escena del crimen, siempre tan escrupulosa y celosa de su trabajo, sin anticipar nada ni suponer o dar por hecho las situaciones.
–Varón de aproximadamente 35 años de edad, pérdida de extremidades, la víctima se desangro...-
–No…– El sarcasmo no tardo en llegar por parte de la Agente Yamamoto junto a la expresión de su rostro de sorpresa fingida.
–Ay no ahí van de nuevo…– Exclama Jurina en su mente cruzando sus brazos esperando la respuesta ágil y sin piedad de la Doctora.
.–¿Tiene algún problema con mi dictamen, Agente Yamamoto? –
–No, ninguno. Solo que es algo taaaaan evidente cuando al individuo en cuestión le faltan las piernas, los brazos, qué por cierto no los veo… – Respondió sin voltear a vela mientras hurgaba el lugar un poco mas familiarizada con su trabajo. Era bien sabido a estas alturas que ese par de "profesionales" no se llevaban bien, pero nadie sabía por qué.
–¿Eres tú la forense?– Miyuki pregunta poniéndose de pie con el semblante molesto, no cabe duda que la presencia de la agente le irrita.
–No podría,- Responde Jurina metiéndose a la conversación, acostumbrada a este tipo de encuentros entre ellas. –Se desmaya cuando ve la sangre brotando o sobre de ella– Seguía con un tono de Burla.
–¿Qué?, bueno eso es de esperarse es una miedosa con síndrome de cobardía…– Jurina capta la atención de Miyuki con lo que dijo primeramente como si no fuera verdad.
–¡Por supuesto que no!- Exclama la Agente Yamamoto, haciendo que las chicas presentes volteen a verla. –Solo me pone un poco incomoda– Responde voleando hacia otro lado con evidente pena en su cara, a pesar de todo puede recordar su desmayo en aquella escena del crimen.
–Bueno, bueno– Jurina intenta disipar los ánimos. –¿Pero qué fue lo que ocasiono la pérdida, Doctora?-
–Una explosión– Responde la forense mientras Sayaka inspeccionaba el lugar con cara de repulsión pero escuchaba las palabras de la forense y ella, se ponía de pie para ir a registrar algunos fragmentos de las piernas que estaban regados por todo el lugar, mientras Jurina permanecía de pie en el mismo lugar desde que llego.
–¿Explosivos? – Pregunta Jurina, era su primer caso y se sentía como estar encerrado entre cuatro paredes a pesar de estar a la intemperie.
–¡Espera!– Sayaka toma del ante brazo a la Doctora Watanabe dándole alcance al verla pasar a un lado de ella –¡No se muevan! – tenía su rostro verdaderamente preocupado y logro hacer retroceder a la Doctora.
–¿Qué? ¿Por qué? – Cuestiona molesta Miyuki por tan agresivo movimiento. Sayaka se había dado cuenta de algo, pero tuvo que arriesgarse a dar un paso más para que la Doctora Miyuki no corriera peligro.
–Estamos sobre… un campo… minado…. Hay que llamar al escuadrón anti bombas– Les dice con su cara llena de seriedad
–¿Cómo lo sabes?– Pregunta Jurina sorprendida.
–Puedo ver una de ellas– Se limita a decir.
Pasó un tiempo considerable desde que las chicas y parte del equipo de investigación quedaran inmóviles por la percepción de la agente Sayaka.
–Soy el comandante de este departamento anti bombas– Se presenta un sujeto al cual su uniforme parecía pasar más que él.
–Ya era hora– Refunfuña Jurina.
–Bien Señoritas, solo podemos registrar un perímetro de 10 centímetros, por cada rastreo deberán ser pacientes–
Por fin las fuerzas especiales iniciaron con el reconocimiento del área para macar un camino seguro y la detección de las bombas, tres más en el camino que afortunadamente no pisaron al pasar. La primera en salir de ahí fue Jurina quien aguardaba lejos de la zona en una van modificada que contenía monitores y receptores de las señales emitidas desde lejos en la cual monitoreaban todo por cámaras para mayor seguridad, después fue la forense quien aun renegaba por tener que dejar al cuerpo ahí tirado, quien fuera la segunda en salir seguida de otros tres criminalistas.
–Está bien, es seguro Doctora puede irse solo siga las marcas blancas–
–¡Milky…!– Sayaka dice por primera vez su nombre y no solo eso, su apodo el cual no había escuchado en casi 5 años a demás de su rostro que era indescifrable mientras la sostuvo rápidamente de su mano como hace unos instantes para que no avanzara mas.
–S...¿Yamamoto? –
Miyuki veía incomprensiblemente la fuerte mano que apretaba la suya y después pasó a ver su rostro sin comprender por qué de pronto ha hecho eso.
–Ve con cuidado, por favor…– Murmuro sin dejar de verla
–Debe irse– Sin embargo, el oficial del escuadrón anti bombas la forzó un poco a dejar el área mientras veía con incomprensión aquella actitud y el hecho de escuchar su nombre.
Sayaka la miraba a la distancia, mientras un sudor frio recorría su cuerpo. Se había quedado sola y por primera vez podía ver su vida pasar ante sus ojos. Nunca se había sentido tan joven para morir y mucho menos ahora que la ha vuelto a ver. Movida por aquellos sentimientos se atrevió a decir su nombre, aquel apodo que jamás pensó en volver a pronunciar.
–No es necesario que se acerquen– Dijo a los expectantes profesionales de explosivos. –Me he parado sobre una mina–
Todos inmediatamente se miraron, el equipo y la agente estaban en graves problemas, muy cerios por cierto.
–Debemos dar aviso–
–¡No! –
–Debemos hacerlo, mientras nosotros haremos lo que esté en nuestras manos y rastrearemos toda la zona para descartar más minas y poder actuar. Hay que traer equipo especial para usted e intentar salvarle la vida–
Al escuchar eso la agente traga saliva ante la inminente verdad, "intentaran salvar su vida", eso es algo que nunca paso por su cabeza esta mañana mientras se disponía a salir a su trabajo.
En la cabina de la van donde se encocoraba Jurina recibió el reporte el policía de alado, dándole inmediatamente el aviso bajo ciertas restricciones. Pidió desesperadamente ir en su auxilio pero sabía que no podía hacer nada. La vida de la agente estaba en verdadero peligro aunque no era la primera vez, en esta ocasión parece ser realmente inevitable.
A diario arriesgan su vida, si no es en un asalto a mano armada, rescates de secuestros, motines anti drogas, hasta rescatar Gatitos, pero su vida siempre era un riesgo. Ver a su amiga, más que su compañera en esa situación le dolía hasta el alma. Pero había quien lo sentiría mucho más.
Habían pasado 2 largas horas, bajo el inclemente sol, la Agente Yamamoto sentía entumidas sus piernas, pues debía tener siempre la misma presión sobre la mina o de lo contrario moriría inminentemente no tenia permitido el contacto con nadie y mucho menos nadie se acercaba mientras armaban el plan de rescate, si es que existía uno.
–¿Miyuki?– Jurina la ve arribar y sentarse a un lado
–Eso sí que fue toda una experiencia–
–S..si…Lo fue.. –
–¿Por qué aun no ha salido la torpe de tu compañera?– Miyuki llego a esperar junto con ella después de llevar algunas de las muestras frescas que pudo rescatar al laboratorio, llego esperando poder llevarse el cuerpo del lugar aunque ahora parecería que tendría que llevarse dos. Sin embargo mientras veía por la pantalla el rescate, el cual no sabía que era uno, pensaba en la forma en que la agente Yamamoto la llamo por su apodo sin aun saber nada de la gravedad del asunto. –¿Por qué tardan tanto? –
–Ah, pues… Miyu...ki–
– ¿Qué ocurre? –
–Yamamoto…–
–¿Yamamoto? –
–Ella no quería que te nadie más lo supiera…–
–¿Saber qué? –
–Ella esta parada sobre una de las minas–
–¿Qué?...Esa imbécil– Se expresa molestia y alterada, lo cual se le hace un tanto extraño a Jurina.
–¿Perdón? – Pregunta con sorpresa ante esa expresión.
–¡Sayanee, siempre tan imbécil!– Miyuki cerraba sus puños con fuerza y su rostro tranquilo junto con su sonrisa desapareció.
Jurina arqueaba y entre abría la boca por lo que escucha y veía, de un momento a otro pareciera que le habla con mucha familiaridad y de pronto todo se torno en preocupación que se contagiaba solo con verla.
–¿Sayanee, dijiste? –
–¡Oh!, Lo siento. La Agente…–
–Lo sabía– No la deja continuar. –Ustedes dos se conocen ¿Cierto?–
La Doctora Watanabe se quedó sin palabras mirándola como si hubiera dicho algo malo, de pronto simplemente salió a relucir ese resentimiento que le tiene. Pero no porque la odie, sino porque siempre pasaba lo mismo en un pasado que ninguna de las dos ha decidido tocar.
–Si– Respondió mirando la pantalla con nostalgia y más ahora sabiendo que su vida estaba en peligro.
–¿Y por qué no se llevan bien? –
–Porque de verdad es una imbécil– Dice dejando la cabina apresurada siendo seguida por Jurina.
Tenían estrictamente prohibido estar cerca, a pesar de haber concluido la exanimación al campo. Parecía estar todo bajo control y todas las minas localizadas. Con las preliminares de los expertos, el equipo antibombas sabía que la explosión tendría un diámetro de cinco metros en caso de que alguna bomba fuera detonada.
Dicho equipo incluyendo al jefe, ve como se acerca deliberadamente una de las personas que rescato hace unas horas. Detrás de ella venia la otra chica dándole alcance pero él debía hacer su trabajo sin importar que fuera alguien impórtate de su vecino departamento.
–¿Qué hace? ¡No puede pasar!– Le impidió dar más pasos, aunque en realidad venia corriendo y casi la sujeta entre sus brazos generando un ligero forcejeo.
–¿¡Por qué te arriesgas así!?– Le grito sin importar la restricción del oficial y sin hacer caso a nada. – ¿¡Por qué tu!? ¿¡Por que de nuevo tu?! –
Su rostro denotaba una verdadera molestia y preocupación aparte de verse agitada, su mirada era intensa hacia Sayaka. Por otro lado Jurina parecía comprender un poco pero solo podía observar hasta donde los oficiales le dejaron pisar.
–No es como si quisiera hacerlo…– Respondió viendo que todo era muy serio y freno ese acción que se activa de defender siempre su punto con agiles comentarios irritantes.
–¡Idiota!– Grito mientras forcejeaba con el oficial.
–¡Pise por accidente!–
–¡Doblemente idiota!–
Sayaka ya no dijo nada más, solo vio como Miyuki se zafó bruscamente del oficial, dio media vuelta y regreso por donde llego. Viendo Jurina como pasaba por una lado de ella.
–Todo va estar bien– Le dijo levantando un poco su puño dándole las mejores esperanzas a su amiga y compañera Yamamoto Sayaka, quien le respondió asentando su cabeza con el miedo escrito en sus ojos.
También dejo el lugar por las órdenes estrictas y siguió a Miyuki de nuevo a la cabina de la van. La Doctora se concentraba sentada mirando por la pantalla con el ceño fruncido y un comportamiento inexplicable para Jurina.
–¿Miyuki? –
Jurina estaba preocupada al ver la fragilidad repentina de la Doctora. Era inusual y de cierta forma podía percibir a aquella impotencia de no poder hacer nada. Ambas compartían el mimo motivo pero, era obvio que algo ocurría entre la agente Yamamoto y ella.
–Puede que no lo entienda…–
–¿Qué dices? – Pregunta sin mirarla.
–Que puede que no lo entienda pero… te aseguro que saldrá con vida–
–¿A qué viene eso?–
–Como compañeras debemos cuidarnos entre nosotras, como amigas…–
–Ella no es mi amiga–
–¿Eh? –
–Ella no es mi amiga– vuelve a repetir aún mirando la pantalla.
–Pues tu ya no, pero mía sí y la conozco… y sé que tu también– Dijo poniéndose seria por primera vez con la Doctora haciendo que ésta voltee a verla –Por eso, puede que no entienda que está ocurriendo ahora entre ustedes pero sé que te preocupa y mucho–
Miyuki a pesar de su evidente preocupación estaba muy molesta pero contempla las palabras de la agente y sabe que no puede ocultarse mas después de lo que h avisto y escuchado.
–No somos amigas, pero no por lo que piensas…–
–¿A no? –
–…Ella y yo no podemos ser amigas– Dijo devolviendo su mirada afligida y molesta al monitor nuevamente.
Jurina puede jurar que acaba de ver una lágrima caer por su mejilla y limpiar disimuladamente. Ambas veían desde lejos las maniobras de los expertos armar diversos artefactos y brindarle un traje especial a la agente con mucho cuidado y por partes, lo cual les llevaría bastante tiempo.
–Ella… ella lo es todo para mí…–
Confeso Miyuki a Jurina con su mirada perdida en el monitor. La agente se sorprende por esa repentina confesión. Su mano se posa en el hombro de la Doctora en un acto reconfortante haciéndole saber que cuanta con ella.
–Ella y yo nos conocimos en la preparatoria, esa cabeza hueca fue una veredera molestia, pero era una de las mejores estudiantes del colegio. Tan brillante en un lugar tan oscuro, a tal grado de creer que era un sueño conocer a alguien como ella…–
Jurina escuchaba con atención lo que la Doctora le decía, comprendiendo ahora de qué forma se conocen este par de chicas, pero aun sin comprender por qué no pueden estar en el mismo lugar sin pelear.
–¿Y cómo se conocieron? –
Miyuki volvió a mirarla, giro un poco en su asiento para ver a la agente de frente que estaba sentada de igual forma. Perdiendo un poco su mirada como observando hacia sus recuerdos comienza a relatar una breve historia.
-_-_-_- SAYAMILKY parte 01 -_-_-_-
– Ella es la nueva estudiante, viene de Osaka, por favor trátenla con respeto–
-Mucho gusto en conocerlas, mi nombre es Yamamoto Sayaka tengo 15 años espero y podamos llevarnos bien– Ella hace una reverencia para mostrar su educación y respeto ante sus nuevas compañeras aunque en realidad está bastante incómoda de ver solo chicas en aquel amplio e iluminado salón.
Su mirada recorrió rápidamente ese amplia habitación que aun que llena la encontraba vacía, no presto mucha atención a quienes eran esos nuevos individuos con los que tenía que interactuar. Pronto la tutora de la clase le asigno un lugar, cerca de la ventana en el último pupitre.
–Excelente lugar– Piensa ella e su mente.
Sin pensarlo más se dirige hacia él sintiendo las miradas interrogativas de todas las chicas presentes en el aula. No presto mucha atención a esa clase y a las que le siguieron, aunque ya estaban a mediados del curso en su anterior escuela ya había visto esos temas, asé que este último parcial sería pan comido.
En la hora del almuerzo, esta nueva y sencilla estudiante tuvo que ocultarse, pues a pesar de que asistía a un colegio solo para niñas se volvió realmente popular y estaba en boca de todas. Usual mente no había estudiantes nuevas a mitad del año. Y como no parecía ser una simple chica, el rumor de su belleza y elegancia se corrió en un par de horas gracias a las redes sociales. A demás su aspecto no le ayudaba mucho, su cabello corto le daba un toque varonil y eso a un sin saber las demás chicas sus demás talentos. Había que sumar también el uniforme, era color negro con adornos rojos, camisa blanca y saco también con adornos rojos y el escudo metálico dorado del lado izquierdo. Era opcional usar moño o corbata, sin duda alguna le sentaba mejor ese pedazo de tela alargado negro con la terminación en flecha color rojo.
Ella se encontraba oculta detrás de unos arbustos sobre el pasto cerca de un invernadero, pero pronto se dio cuenta de que no estaba sola. Había alguien más ahí, en una banca fuera del invernadero alguien leía un libro. Los rayos del sol hacían brillar su cabello castaño y largo. El uniforme le sentaba tan bien que no parecía una simple estudiante, aunque ella llevaba moño del mismo color de su corbata.
El timbre para volver a clases suena y es distraída por ello volteando hacia la dirección de donde provenía el sonido, cuando regreso su vista a la banca ya no había nadie más ahí.
Al entrar a su nuevo salón, inmediatamente murmuraban cosas por su llegada, pero no les dio importancia solo sonreía a quien la miraba mientras se aproximaba a su asiento. Nuevamente se distrajo cuando su mirada cayó en la misma persona que estaba en el invernadero, caminar por el patio de la escuela tranquilamente con su libro en su regazo. La observaba desde la ventada del segundo piso. Tan fijamente la veía que no escucho la indicación de la presidenta de la clase decir que se sentara provocando así su primera llamada de atención del día.
La primer semana fu la más dura, pero logro adaptarse gracias a que poco a poco sus dotes naturales salieron a relucir durante las clases de música y deportes. Los clubs pertenecientes a las artes intentaron reclutarla y los deportes ni se diga. Pero ella no lo pensó dos veces, se unió a la banda de la escuela la cual era un completo desastre.
Al poco tiempo de estar en esa banda empezó a llamar mucho más la atención a pasar de que ella no quería llamarla. Su presencia hizo que mejoraran mucho y comenzó a escucharse mucho rumores sobre las miembros.
Su nombre era conocido por todas partes e incluso ya tenía un club de fans del cual siempre se escondía en el que encontró como un lugar acogedor, cerca del invernadero. A veces lograba ver a la chica que llamó su atención el primer día de clases pero era muy poco realmente.
Conforme trascurrían los días solo escuchaba el nombre de los pertenecientes del consejo estudiantil y de cómo era toda una dinastía. La mejor élite de la escuela estaba ahí. Tenían un sistema diferente a comparación del que venía. Se rumoraba que el próximo año también quedaría electa la actual presidenta para quien no había competidora y al parecer todos estaban de acuerdo con eso.
–¿Qué pasa con esta escuela? – Pensaba mientras ella solo escuchaba desde su banca esos comentario aparentando hacer notas y escuchar música con sus articulares uno en cada oreja. Había encontrado la forma de que no la molestaran de vez en cuando, nadie sabía que realmente no escuchaba nada. De pronto una mano temblorosa apenas si rosa su hombro, volteando inmediatamente al sentirla.
–Yamamoto-san, hay alguien en la puerta que pregunta por ti– Le dijo una de sus compañeras muy temerosa.
–¿Eh?¿Donde? – Pregunto mientras se quitaba los auriculares.
–Por ahí– Señalo temblorosa la chica.
Sayaka siguió el dedo de la chica y se sorprendió un poco por quien era, la chica del invernadero había venido a ella. Inmediatamente se pone de pie y camina ante la mirada de todas las chicas. Algunas emocionadas por ese encuentro otras enfadadas y sintiéndose incompetentes.
–Yamamoto- San, ¿cierto? –
–Si –
La chica le entrego extendiendo su mano de forma muy seria una nota doblada en tres partes, se veía muy formal ese papel. Al tomarlo Sayaka entre sus manos simplemente la chica se dio media vuelta y se fue. Ella se quedo de pie viendo como se retiraba por el pasillo, y dirigió su mirada después hacia esa hoja de papel doblada des haciendo ese perfecto dobles.
["Yamamoto Sayaka
Por medio del presente solicito su presencia en la dirección de ésta escuela de manera urgente al finalizar sus clases.
De ante mano Gracias
Firma: Directora de la escuela."]
Sin más, al finalizar la última de las clases se dirigió a la dirección. Pasillos nuevos por los cuales nunca había pasado.
–Que lujo, no cabe duda que una escuela de adinerados– Pensaba mientras caminaba por los pasillos que no eran muy concurridos.
Llega una puerta de madera muy amplia y no duda en tocar. Una voz femenina le da la indicación para entrar. Había una figura dentro que alguna vez vio antes pero no presto mucha atención, junto a un agradable aroma que le dieron la bienvenida anticipadamente.
–Sayaka, toma asiento–
–Gracias ¿Por qué me mandó llamar? –
–No había podido darte la bienvenida apropiadamente– Le dijo con una gran sonrisa.
–No era necesario, ya ha hecho bastante–
–Lo entiendo, ¿te hace sentir incomoda? –
–Un poco–
–Bien, solo voy a pedirte que te esfuerces y que mantengas buenas notas–
–Téngalo por seguro–
–Tu madre y tu padre estarían orgullosos de ti, no dejes que lo que ocurrió en tu otra escuela afecte tu desempeño–
–Sí lo sé, en ninguna otra escuela me hubiera aceptado con un semestre suspendido, gracias de verdad–
–Es lo menos que podía hacer por ti, además aprobaste todos los exámenes del curso no fue difícil hacerlo. Le prometí a tu madre que cuidaría de ti como si fueras mi propia hija. Parece que fue ayer cuando te vi gatear por la sala de tu casa ¿Quién vive en tu casa? –
–Nadie–
–Y, ¿estás bien? ¿No te falta nada? –
–No tengo lo suficiente y ya ha hecho demasiado–
–Bien, solo mantén tu palabra–
–Lo haré, Gracias– Sayanee se pone de pie y con una reverencia se despide.
Al final del curso ya tenía un sobre nombre, era el príncipe de la academia y todas las chicas se esforzaban por ser su princesa. Sus altas notas le quitaron el lugar a la número uno en la tabla de promedios, era nada más y nada menos que la presidenta del consejo estudiantil, Watanabe Miyuki a la cual nadie se atrevía a pelearle ese puesto y que ahora, especulaban las alumnas había nueva candidata para el próximo año. Generando un elegante competitividad por parte de Watanabe hacia ella lo que resto del curso.
Solo que había un pequeño problema, aquella alumna Sayaka ignoraba los rumores y solo se dedicaba a la música. Nunca se interesó por conocer a la presidenta y se saltaba las invitaciones que le hacia el comité. Evito a toda costa inmiscuirse y relacionarse más de la cuenta con sus compañeros de clase, no todos, Co el grupo de música era muy diferente. Antes de su llegada a ese elegante colegio, eran llamados perdedoras, simplemente por ser becadas.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-fin de primera parte-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-
–Vaya, era toda una cerebrito– Jurina le arrebata con su comentario una sonrisa apagada a la Doctora, pero vuelve a su cara melancólica– ¿Y cómo supiste todo eso?– Miyuki se movió un poco incomoda por no querer dar mas información, revivir aquello también le lastimaba e irritaba al igual que a Sayaka.
–Como miembro del Consejo estudiantil era mi obligación darle la bienvenida y guiarla, era costumbre en esa escuela, pero un tonto sentimiento de superioridad me impidió hacerlo cuando me entere en qué condiciones venia esa nueva estudiante. Cuando fue llamada a la dirección escuche sin querer en el balcón de al lado, ya que la sala del consejo estudiantil estaba a un lado de la dirección, la directora parecía tenerle mucha consideración…–
Finalmente le dijo en medio de una sonrisa forzada, la cual es cambiada instantáneamente al escuchar una fuerte explosión que sacudió incluso la van. Ambas chicas encogieron de hombros y dirigieron su vista inmediatamente a la pantalla que no podía captar bien la señal, horrorizadas ellas de lo poco que veían. Eso interrumpió lo que la doctora quería decir dando paso al pánico y a la movilización de todos.
-Continuara…-
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia…. Hasta pronto ;)
