Su mirada pasaba de uno al otro.¿ No se daban cuenta? Eran tal para cual y si lo dijera en voz alta seguro ambos se le tirarían encima. Sin embargo era la verdad, lo era. Debían verlos, se peleaban uno por tratar de hacerlo quedar mal, lo cual nunca lograría y ella lo defendía, lo cual no agradecía tanto. Podía gritar a los cuatro vientos que ella era su mayor fan, pero él lo único que quería era; se alejara de su persona.
Pero al saber que no le harían caso solo los dejo pelearse y reír por dentro. Aunque los otros espectadores tenían una gota resbalando por la cabeza, ellos llamaban mucho la atención. Parecían que se conocieran desde hacía años, cuando en realidad solo habían pasado 30 minutos.
-¡Basta ya!- ambos sin ponerse de acuerdo pararon esa batalla verbal. Se admiraron de ver al calmado, paciente y siempre feliz y tranquilo, Taro, gritar casi desesperado. De la joven castaña no sabían que decir, porque si apenas la acababan de conocer.
Genzo y Yami callaron, mas por el grito que por propia voluntad. Moka se había hartado de los gritos, esa pelea era de niños de Kinder. Lo que le hizo sorprenderse fue del joven el cual, como ella, gritaron. Ambos se miraron, sorprendidos y con medio sonrisa.
-No griten- pidió Yami.
-Deberían calmarse. Vaya Taro no creí que tu fueras a gritar- Genzo sonrió de medio lado.
-Si ustedes hubieran dejado de gritar y pelear como esposos de 40 años de matrimonio, entonces no hubiéramos gritado- expreso Moka.
-¿Casada? ¿Con este? Primero muerta- dijo Yami.
-Para muchas mujeres soy un buen candidato para esposo- se deleito Genzo.
-Si claro, para las ciegas o malos gustos-Yami se burlo de él.
-Sera posible que te parezca atractivo y no lo quieres reconocer- Jun, Hikaru y Taro, incluso Schneider, creían al portero japones muy presumido y con un gran ego.
-¿Tu atractivo? No le llegas a los talones a mi querido Karl- se apresuro a abraza al rubio alemán quien solo bufo, de nuevo lo estaba usando como ella quisiera. ¿porque no se la quitaba de encima? Chantaje, asi era.
-Tu alemán no es tan atractivo como yo, las mujeres se mueren mas por mi que por él.-
-Te equivocas- intervino Moka- se ha comprobado que existe un solo futbolista por él cual las mujeres mueren. Y es Pierre LeBlanc. Yo soy una de esas mujeres.
Taro frunció el ceño, ¿acaso tan guapo les parecía Pierre? A pesar del tiempo aun existía esa rivalidad entre ellos. Moka sonrió de haberlos dejado callados, al menos al chico trajeado y con gorra.
-Eso no me importa, para mi él mas importante es Schneider y apoyar su equipo el Bayern Munich.- Yami dijo.
-Yo también juego en el Bayern Munich- declaro Genzo.
-¿Enserio?- pregunto Yami. Schneider asintió- ¿Porque nunca te vi?- había pasado desapercibido si el japones jugaba o no en el equipo de su juguete favorito.
Genzo se preguntaba lo mismo.
Sanae y Tsubasa veían esa platica entretenidos, también veían la línea de atracción entre ellos dos, bueno solo ella, Tsubasa solo le parecí divertido que su amigos peleara mucho porque era raro lo que hacía. Pero él no se daba cuenta de nada.
Dentro, en la recepción para Yoshimoto, un brasileño se estiraba y observaba todo a su alrededor. Buscaba a una persona pero por mas que recorriera todo el lugar no había rastro de esa persona. Nojiko sonreía con dulzura observando a Roberto tratando de disimular su desilusión. Yoshimoto también lo noto, pero él no era la persona indicada para tratar de ayudar. El mismo había dicho tiempo atrás que no obligaría ni se entrometería en aquel suceso.
3 años atrás Sao Paulo, Brasil.
Estaba nervioso, se notaba por el tamborileo de sus dedos en la mesa del pequeño restorant, sentía emoción al mismo tiempo un aplastamiento en su interior. No podía dejar de recordar el motivo de esa reunión.
Llevaba tiempo buscando a alguien, y hacía una semana se entero donde y con quien estaba. Eso le produjo, miedo y estrés, porque no sabría como reaccionarían ellos, los mas importantes. Espero 10 minutos, para que ellos hicieran presencia. La pareja de esposos, estaba seria y contrariada. Sabrían que algún día, alguien llegaría con esa información.
-Hola Roberto-
-Nojiko, Yoshimoto- saludo los mas breve.
-Roberto estas al tanto de lo que has descubierto y por la rapidez de esta reunión creo que quieres saber si te permitiremos tratar con ella ¿cierto?- hablo Yoshimoto.
-No desconfió de ustedes, yo solo quiero saber, si ella no me odiara.
-Roberto, es ella quien lo decidirá, cuando lo sepa. También sera tu responsabilidad decírselo. Ella sabe suficiente, lo primordial. Pero lo demás recaerá en ti.- hablo Nojiko serena.
-Yo no sabría como decírselo. Temo su reacción, que me odie- Roberto tenía miedo. Por primera vez en su vida tenía demasiado miedo.
-Tomate el tiempo que quieras Roberto, no te apresures, cuando lo creas correcto, entonces lo harás. Por el momento disfruta de su compañía, el tiempo te dirá cuando.
-Gracias Nojiko, Yoshimoto, por no enojarse o prohibirme estar cerca de ella.
-Tranquilo Roberto, soy padre, se lo que se siente cuando te enteres que lo eres por primera vez. Pero permitame decirte que no intervendré en nada, cuando tu le digas y pase lo que pase, no estaré del lado de nadie, no puedo prohibirte a ti tu paternidad, pero tampoco puedo obligarla a nada.
-Lo entiendo Yoshimoto, no puedo obligarte a elegir un bando.- Roberto lo comprendió.
Ahora solo era cuestión de él tomar la decisión y dar ese paso, el cual no sabía las consecuencias aun.
Actualidad...
Nojiko le daría una mano, ese enojo no debía durar por mucho tiempo, la conocía y sabía que ella no era rencorosa.
-Roberto, cariño ven conmigo- Roberto junto a Santana la siguieron fuera del salón. Yoshimoto sonrió les deseaba lo mejor.
-Nojiko... yo...-
-Tranquilo Roberto, ten paciencia, mucha paciencia.- aconsejo Nojiko.- Y tu Santana, quieres ver a mis hijas. ¿te gustan?-
Santana no demostró lo avergonzado que se sentía ante la pregunta de la mujer de Nakazawa, seguía con su rostro neutral y mostrando poco interés en lo que le rodeaba.
-Sus hijas son hermosas señora Nakazawa, pero solo las vería como unas jovencitas amables y cariñosas.- trato de escoger sus palabras.
-¿Así que no te parecen hermosas? o ¿No te gustan las mujeres?- Nojiko siempre se divertía con los futbolistas jóvenes. Eran tan fáciles de avergonzarlos. Santana palideció, esa mujer era de temer con sus preguntas.
-Señora, yo no quise decir eso, ni que me mal interpretara...- fue cortado por la risa divertida de Nojiko. Roberto trataba de no reír alto.
-Los futbolistas son tan divertidos- le dijo Nojiko.
Ella sabía donde estaban sus dos hijas. E iba por el camino correcto. Roberto no se sorprendió que la mujer conociera a sus hijas. Habían llegado al campo de fútbol, ahí estaban algunos integrantes del equipo de Japón, las hermanas Nakazawa y los dos alemanes invitados.
-Imaginan muchas cosas, nunca me fijaría en alguien que usa gorra en una fiesta de gala- escucharon la reconocida voz de Yamileth.
-Quisieras ser ella para estar cerca mió y sentirme- y la voz de Genzo.
-Agh... en esa cabeza sudada. Que asco-
Todos rieron ante lo dicho, aunque esos dos no se dieron cuenta ambos despedían una atracción mas que física y sexual.
Tsubasa se sentía bien al rededor de ellos, toda la felicidad, como extraña aquello. Y también la sensación, aquella extraña sensación de sentir al lado de la joven morena. Sanae se sentía completa, no solo por lo que pasaba sino por la presencia de el joven de cabellera negra. Sentía hormigas que recorrían su brazo, lo cual no había en ellos.
Estuvo tentada a rozar sus dedos, muy tentada. Pero no lo hizo. Noto la presencia de tres personas detrás del grupo y las conocía. Los nervios estaban de nuevo apareciendo. Quería irse. Carraspeo dos veces, llamando la atención de cada uno de ellos.
-Yami... debemos regresar adentro ¿recuerdas?- Yami entendió rápido.
-Claro. Schnii vamos adentro, quiero ponche- el alemán no pudo negarse ya era llevado adentro.
Sanae fue por sus zapatos y junto a Moka se despidieron de los japoneses quienes les pareció extraña su despedida. Ambas jóvenes pasaron a la par de las tres personas quienes solo les miraron sin decir nada.
-Pudo haber sido peor ¿no?- Roberto dijo.
-Si tu lo dices- Santana no veía ningún progreso.
La fiesta siguió... un par de horas más...
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7 am
Sanae se terminaba de preparar. Solo debía bajar a desayunar y escuchar, seguro, el regaño por haber desaparecido en la fiesta. Su hermana no sentía el mas mínimo arrepentimiento de lo hecho en la fiesta. Bajo a pasos lentos. Escuchando las voces de su familia.
-Buenos días- se presento ante ellos.
-Buenos días hija, tu desayuno esa servido- Nojiko le sonrió.
-Al fin estas lista Sanae, tardas mucho sabías- le saludo su hermana.
-Buenos días hija, siéntate a comer- pidió su padre.
Los cuatro se sentaron a desayunar, rodeados de calma.
-Oye papá, si nos darás permiso ¿cierto?- pregunto Yami con toda inocencia.
-¿Debería?- pregunto Yoshimoto, Yami asintió, Sana prefirió callar- No hicieron lo que les pedí. Desaparecieron de la fiesta varias veces. Lo cual no fue lo acordado.
-Lo siento papá, fue mi culpa que Yami estuviera fuera de la fiesta, yo se lo pedí- Sanae tomo toda responsabilidad del regaño el cual sabía tendrían.
-Yoshimoto- Nojiko intervino por ellas- sabes que nunca cambiaran. Por mas que intentes cambiarlas no podrás querido. A Yami le encanta planear y Sanae gusta de la adrenalina y dejarse llevar por su hermana.
-Esta bien- Yoshimoto se dejo convencer- Pueden ir, espero tengan todo listo. Tendrán que quitar el polvo a algunas cosas. ¿como irán?
-Auto- contestaron ambas.
-De acuerdo. Le diré a Wong que las lleve-
-Podrían también acompañarnos. Schneider y Moka- Yami le mostró la cara mas tierna que tuviera.
-De acuerdo. Ese chico me da lastima, lo tratas como tu títere, lo compadezco-
-Yo también papá.- concordó Sanae.
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9 am
Tsubasa hizo una pequeña maleta, tomo su balón. Salió de su departamento antes de cerrar recordó el paquete especial, el cual era para su hermano. Al cerrar la puerta y salir del edificio se topo con Wakabayashi, quien al igual que él iba de viaje.
-Ozora ¿ya vas de salida?
-Hola Genzo. Iré a tomar el tren bala para Shizuoka, llegare mas rápido-
-Yo también voy a Shizuoka, veremos como esta mi casa.-
-Claro Genzo. Ya quiero llegar a casa para ver a mis padres y hermano.
-Bien, vamonos entonces...
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Shizuoka, Japón.
Llegaron a la casa, la cual llevaba 3 años sin que nadie fuera a ella. Su padre tenía razón al decir que debían sacudir el polvo.
Aun recordaba, como 10 años atrás, había conocido por primera vez a Tsubasa, si, ahora sabía como se llamaba el joven. Y sonreía por ello.
-Oye Sanae, deberemos limpiar todo- le saco de sus cavilaciones Yami.
-Solo eso faltaba, ¿acaso tengo cara de conserje?- se quejo Schneider.
-Para mi si- dijo con burla Moka.
-No empiecen a pelear, mientras mas rápido empecemos a limpiar mas rápido estaremos afuera, recorriendo las calles de Shizuoka.
-De acuerdo- exclamaron todos. No les tomaría tanto tiempo...
Tsubasa llegaba a su casa, les daría una sorpresa. Estarían felices de saber que estaba ahí con ellos. Llego a la puerta y toco, espero a ser recibido. Escucho los paso de alguien, del cual aseguraba era su hermano, apresurado para abrir. Cuando lo hicieron no se equivoco. Su hermano menor fue quien lo recibió.
-Tsubasa- Daichi estaba feliz, emocionado, de ver a su hermano mayor, el futbolista al cual tanto admiraba y por el cual también le gustaba el fútbol.
-Hey Daichi- abrazo a su hermano.
-Hijo- Natzuko abrazo a su hijo, el cual solo mantenía comunicación por teléfono y lo veía por la TV.
-Hola Mamá-
-Cariño, que alegría tenerte de vuelta. Porque no nos dijiste que vendrían hoy- pregunto Natzuko.
-Quería sorprenderlos- contesto Tsubasa.
-Pues lo hiciste cariño- Natzuko estaba feliz de ver a su hijo.
-¿Quien era Natzuko?- pregunto el padre de Tsubasa haciendo presencia junto a ellos. Viendo a su hijo- Tsubasa, hijo.
Tsubasa y su padre se abrazaron. Tsubasa estaba feliz, pues hacía 2 años que no veía a su familia e iba a Shizuoka, debía admitir que los tenía abandonados, mas su familia lo comprendía, su mas grande sueño desde pequeño era ser futbolista profesional y empezó con Roberto. Por tal motivo no reclamaban nada a él. Nunca le impedirían seguir su sueño y su destino.
-Pasa hijo- Kudai dijo.
-Me has traído algo hermano?- pregunto Daichi, emocionado por ver a su hermano y por saber si le traía algún regalo.
-No cambias Daichi-
La familia Ozora fueron rumbo a la sala, ahí platicarían, preguntarían a su hijo como le iba en España. Daichi deseaba escuchar a su hermano relatarle como iba en el equipo del Barcelona. Natzuko fue a preparar la comida, una especial por su hijo. Kudai escuchaba a Tsubasa hablar sobre los partidos en los cuales había jugado. Su hijo a pesar de haber crecido y tener 23 años no cambiaba en nada, siempre seguiría hablando de su deporte favorito.
Genzo llego a su mansión. Parecía que nada cambiaba en la ciudad, todo era igual a como se fue por primera vez a Alemania. Se quedo fuera unos minutos, no quería entrar aun. Lo que no contaba era que una de las casas de enfrente vería a una persona conocida. Creía no ver bien. Pero no se había equivocado. La persona que veía era un rubio alto y con cara de fastidió y a la par de este una pelirroja la cual llamaba mucho su atención.
-Schneider sigue sacudiendo- ordeno Yami.
-Estoy empezando a fastidiarme, no se porque vine- se quejo el alemán.
-Porque cierta hermana mía te obligo- señalo su punto Sanae.
-Vamos Schnii- sabía que a él no le gustaba ese diminutivo- tu quisiste venir, ahora te aguantas- le dijo Moka.
Genzo sonrió, al parecer se encontraría en todo lugar a la pelirroja y le agradaba hacerla enojar y ponerse a pelear. Había algo que le atraía de ella, quizás porque no fue la primera en caer en su belleza y fama. No tuvo que llamar la atención, uno de ellos lo vio.
-Vaya, el chico parece no quitarse nunca la gorra- exclamo Sanae. La única que lo escucho fue Moka quien volteo a ver al japones.
-Esos dos tienen que encontrarse en todos lados- se quejo la castaña.
-Quieres apostar?- pregunto Sanae.
-Ok ¿que?-
-Apuesto a que sera él quien se le declare a Yami por un arranque de celos- dijo la morena.
-De acuerdo. Pero sera Yami quien se le declare gritándole y frente a todos- Moka estaba segura en su apuesta.
-Bien, es una apuesta- cerraron con un apretón de manos.
-Pero ¿que recibirá la ganadora?- pregunto Moka.
-Quien pierda hará lo que la ganadora quiera por dos semanas.
-Me gusta-
Yami seguía ordenando a Karl para que pusiera los muebles en su lugar de nuevo. Sanae y Moka sonreía y desde lejos saludaron a Genzo. Este solo devolvió el saludo y entro a su mansión. Se sentía solo en una gran casa.
En otro lugar dos brasileños arribaban a Shizuoka. Habían, uno de ellos, prometido a Tsubasa ir a visitar a sus padres y lo estaban haciendo. Roberto dejaría pasar unos día para volver a hablar con ella. Mientras vería como estaba Ozora Kudai, aun le tenía un gran estima a esa pareja. Le debía mucho. También disfrutaría de Shizuoka.
Lo que ninguno sabía era que pronto el destino los haría verse, muy pronto.
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Continuara...
