Capítulo IV "¿Qué sientes por mí?"
Esta mañana me levante fatal, más de lo normal. Y al verme al espejo por poco me da un infarto.
Parecía sacada de esas típicas películas absurdas y clichés de vampiros. Creo que estos son algo así como "los cambios físicos secundarios".
Estaba totalmente blanca. Se podría decir que aún más blanca que Jade. La mordida se resaltaba sospechosamente aún más que antes. Y pareciera que tengo unas ojeras por el hecho de que alrededor de mis ojos se veía más oscuro que mi piel, sí, parecía ojeras.
Decidí por llamar a Autumn, ella ya había pasado por eso, asique me serviría de ayuda.
-¿Hola…? –Escuché la voz adormilada de Autumn, creo que eso fue lo que me dio sueño, me sentía cansada, así, de la nada.
-Hey, sólo llamaba porque quería una ayudita, es solo una duda. –Escuché un suspiro de su parte.
-¿Ya tienes los efectos secundarios? –Preguntó, ¿cómo lo había adivinado?
-Eh, si…, eso es justo lo que me está pasando. Y, me asusta un poquito, digo, ¿esto va a afectar a mi comportamiento? ¡Oh dios! ¿El sol me afecta ahora? No había pens-
-Victoria…tranquila… -Me tranquilizo. –No tienes que preocuparte, es normal. Te favorece, y a la vez no. La necesidad de sangre se puede hacer aún más fuerte, depende de la persona, y conociéndote, podrías terminar delatándote tu solita. Y acerca del sol…sí, te afecta, pero no es que vas a salir y comenzar a brillar como esa estúpida e absurda saga de vampiros gays. –Hasta me la imagine rodando los ojos ante esto. –El sol te quema, pero ¡ughhh! ¡Quema! Te lo digo, yo alguna vez salí a pleno sol y por culpa de esto tengo varias cicatrices. Así que tú, que tienes que ir a ese colegio de estrellitas mimadas, necesitas cubrirte en lo máximo. En fin, yo creo que eso es lo más importante. Ahora, quiero seguir durmiendo en paz y tranquilidad. –Y me cortó, dejándome con la palabra en la boca.
Genial, ahora tendré que vestirme como esos malditos terroristas.
. . .
Llegué a Hollywood Arts prácticamente irreconocible. Traía una chaqueta gris con capucha puesta, jeans también grises y mis converse grises, como lo demás.
Al llegar el lugar estaba desierto, literal, éste día había llegado particularmente temprano, y era la única en el lugar me acerque a mi casillero y organicé los libros que usaría para la primera clase. Después de más o menos un minuto escuché que alguien más entraba al establecimiento. Me gire a ver y mi boca se abrió en una perfecta "o" en modo de sorpresa.
Lo que observaba no era cosa de todos los días. Porque no es normal ver a cosa tan sexy andando por ahí.
Y no, no era Jade.
Era una chica. Pero no una cualquiera. Esta tenía el pelo corto, negro. Fracciones faciales suaves, pero se podía notar la rudeza tras sus ojos. Llevaba puesta una chaqueta de cuero negro, unos pantalones negros tipo los que usan los soldados ya que también llevaba puesta unas botas de combate. Y era extremadamente blanca. Al igual que yo.
Se sacudió la ropa, ya que hoy día estaba nublado y al parecer había llovido. Yo tampoco sé porque me tapé tanto si ni sol hay.
Caminó hasta su casillero, que estaba dos al lado mío, hacía la izquierda. No había notado que era uno nuevo, que al parecer ya lo había modificado, y era realmente macabro.
Su casillero era totalmente negro, a excepción de que pareciera de había escrito palabras en este pero, ¿con un cuchillo, tal vez? Las palabras eran ciertamente escalofriantes. "Dies" "Blood" "Murder" "Coldest" fueron algunas palabras que logré leer.
-Las hice con mis cuchillas. –Habló, y me asusto. –Jane Black, un gusto. –Sonrió ¿coqueta? Extendiendo el brazo. Yo estreché mi mano amistosamente.
-Victoria Vega, el gusto es mío. –Le devolví la sonrisa del mismo modo que me lo había dedicado.
-Pensé que sería la única en llegar tan temprano. –Pasó su mano por su cabello, y pude notar sus perforaciones por toda su oreja. A lo Becca de Pitch Perfect ¡me encanta esa chica!... Que gay soy dios mío. –Pero al menos no voy a estar sola y poder compartir momentos con usted. –Pronunció con elegancia ¿cómo es que es taaaan elegante?
Estuvimos hablando un tiempo, me enteré que acababa de llegar a la ciudad. Por el trabajo de sus padres. Anteriormente estaba en Londres, y eso daba explicación a su acento inglés. Más tarde fueron llegando más estudiantes, y nos separamos por motivos obvios. Ella necesitaba ir a orientación para que le entreguen su horario escolar.
Ya en el almuerzo, decidí después de mucho tiempo salir al aire fresco, al salir noté a Jane sentada sola en una esquina, degustando de una manzana.
Me acerqué para acompañarla pero a medio camino alguien me detuvo.
-Vega, necesitamos hablar, te espero en el armario del conserje. –Me susurró al oído Jade.
La seguí un tiempo después, al entrar la vi de espaldas.
-Hey. –Le toqué el hombro. –Giró su rostro y me dio un beso en mejilla.
-Solo quería hablar, ya sabes, de nosotras, porque a pesar de todo jamás me dijiste que te gustaba… -Pareció entristecerse, oh mierda, era cierto, jamás la había dicho. –Tori ¿Qué sientes realmente por mí?
Me acerqué a ella y tome una de sus mejillas en mis manos y la acaricié suavemente. Sentí el calor de este, tomando un color rojizo muy adorable.
-No tienes idea de todo lo que siento por ti. Por cada vez que te veo o estoy contigo el estómago se me revuelve en una batalla infinita. Cada vez que pienso en ti, siento esa pequeña presión en mi pecho. Cada vez que recuerdo algún momento nuestro, aunque sea malo, sonrió estúpidamente. Me siento débil a tu lado. No siento seguridad, pero a la vez si la siento, todo es tan confuso… -suspiré sonoramente. –Todo es más que un "me gustas", Jade, tú me encantas. –Me acerqué a su rostro y la besé lentamente, era un beso suave, tierno, tranquilizante…
Me sentía tan liberada. Es como sacarse un peso de la espalda. Es como salir al aire fresco después de haber estado tanto tiempo encerrada. Después de un tiempo sentí su lengua acariciando mi labio inferior. Abrí lentamente mi boca, y ahí está de un nuevo, ese choque electrizante cada vez que mi lengua roza con la suya. La acerqué más a mi cuerpo con mis manos en su espalda, mientras que la de ella reposaban en mi cuello, acariciando este o mi cabello.
Escuchamos la puerta abrirse, y pegamos un salto.
-Perdón, no sabía que había alguien aquí. –Era Jane, dios mío. Salió igual de rápido como entró. Noté la mirada furiosa de Jade y le di un beso en la mejilla.
-¿Tienes algo que hacer este viernes? –Pregunté.
-No –Me susurró por la cercanía.
-¿Quieres quedar para hacer algo? –Pregunté de nuevo.
-Está bien… -Respondió
-¿Paso por ti a las 8:00? –Volví a preguntar. Asintió, le di un corto beso en los labios y agarré mi cartera del suelo. Tenía clase con Sikowitz, pero prefería saltarme el resto del periodo.
Salí, y camine, iría caminando, ya me había acostumbrado.
-Siempre sospeché que serias lesbiana, Victoria. –Escuché a mi derecha y me sobresalté, era Jane. –Pero no te preocupes. No tengo problema alguno, ¡es más! ¿te cuento un secreto? –Me susurro y se acercó a mi oído. –A mí también me gustan ellas. –Me susurró en mi oído y soltó un risita.
-¿Enserio? No lo había notado. –Comenté con sarcasmo. –Terminamos riendo las dos.
Fuimos caminando, estaba lloviznando, pero realmente no nos importaba. Casualmente, ella vivía a unas casas de la mía, así que fuimos juntas.
Al llegar a mi casa, me acompañó hasta la puerta. Y fue que lo noté, ella tenía una cicatriz en su cuello, que era exactamente igual a la mía. Pareció notar que lo observaba e hizo un comentario:
-No es nada, solo me picó algún insecto. –Sonrió nerviosa.
-Pues parece que ese "insecto" anda picando a las personas por ahí, porque por mera casualidad, yo tengo uno igual. –Hice mi cabello a un lado y se lo mostré.
Ella simplemente me miró y me sonrió. Se despidió, y quedamos en volver a hablar en estos días.
Entré a mi casa completamente empapada. Fui a mi habitación y me di una ducha rápida. Me tiré a mi cama y suspiré, estaba realmente cansada. Escuché mi peraphone sonar, lo agarré y noté que era de Jade.
-"¿Estás bien? No estuviste en la clase de Sikowitz hoy" – Marcaba en éste.
-"Sí estoy bien, gracias, solamente que me dolía un poco la cabeza y estaba muy cansada, pero estoy bien, no te preocupes ;)" –Respondí.
Volví a acostarme, no sin antes avisarle a Autumn que no iría hoy, que estaba muy cansada. Escuché nuevamente a mi peraphone sonar, entonces lo volví a agarrar y vi que era una notificación de TheSlap.
"Jane Black ahora te está siguiendo" –Marcaba, al parecer, Jane se creó una cuenta. La acepte y vi que estaba en línea. Recibí un mensaje de ella.
-"Con todo lo que paso, me olvidé de preguntarte algo, ¿quién era la chica con la que estabas intercambiando saliva en el armario del conserje? –Sonreí ante su comentario.
-"Ay Jane, si supieras…" –Respondí con una sonrisa.
Nota del autor.
¡Holaaaaaaaaaaaaaa! *eco* ¡Cómo están, queridos! Le traigo este capítulo, porque tenía ganas de escribir huehue. En fin voy a aclarar algo:
NO odien a Jane. Jane probablemente será la persona más buena de todo el fic ¿Alguien ve "Pretty Little Liars" Bueno, Jane es como Caleb, sí, así de buena es.
En fin, eso es todo por hoy, tengo sueño :3, igual, nos vemos en unos ¿días, tal vez?
¡Adiós!
Anon.
