Así pasó un buen rato, Inuyasha sentado apoyándose en la pared, a los pies de Kagome, quien ya dormía. Él mantenía su posición de vigilia, pero poco a poco comenzó a sentir cómo el cansancio y las ganas de recostarse en esa superficie blanda, se apoderaban de él. Hasta que al fin después de unos minutos de lucha interna contra su propio cansancio, sus ojos se cerraron y se dejó resbalar hacia un lado, descansando sobre la superficie de la cama.
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Capítulo 4
Ya era de día, y los ojos de Kagome, comenzaban a abrirse lentamente, acostumbrándose a la luz. Cuando por fin pudo enfocar con claridad, lo primero que vio frente a sus ojos fue el angelical rostro de Inuyasha, peligrosamente cerca del suyo, dormía apaciblemente sobre la cama, un poco más abajo de la almohada. Tenía a Kagome rodeada por un brazo, lo que la hizo sentirse muy a gusto, y queriendo quedarse así por mucho tiempo, pero de golpe, y sobresaltándose, recordó que tenía que ir a la escuela, y probabalemente ya iba tarde. Como aún estaba bajo el brazo de Inuyasha, intentaba salirse de su abrazo con cuidado y sin despertarlo, pero ya no era necesario, ya que su brusco sobresalto despertó a Inuyasha, quien acababa de abrir sus ojos, encontrándose con otros color chocolate muy cerca de los suyos, demasiado cerca para permanecer tranquilo.
Cuando pudo asimilar realmente la posición en la que se encontraban, enrojeció fuertemente, y de un salto se separó de Kagome, cayendo a un lado de la cama y mirando hacia la ventana, intentando no mostrarle su vergüenza a Kagome. Ella lamentó que no durara más, pero nuevamente recordó que estaba atrasada, y saltando afuera de la cama, comenzó a desvestirse para ponerse su uniforme, olvidando, por culpa de la prisa y por lo callado que estaba, que Inuyasha aún estaba en la habitación.
- Kagome, yo... de veras lo sien...
- ¡Aaaahh! ¡Abajo! - chilló ésta, al percatarse de que Inuyasha había estado ahí mientras se desvestía.
Unas horas después del incidente, Inuyasha permanecía meditando todo esto a los pies del árbol sagrado, y después de un rato de pensar, concluyó que permanecer en el cuarto de Kagome por mucho tiempo era peligroso, ese lugar le atraía los problemas como abejas a la miel.
Todavía encontraba muy extraño todo lo que había sucedido en la mañana, y se negaba a aceptar lo bien que se había sentido con Kagome durmiendo a su lado. También, al evocar a la chica en sus pensamientos, recordó que ella estaba en la escuela en esos momentos, y como ya no sabía cómo matar su aburrimiento, comenzó a seguir el rastro de Kagome en dirección a la escuela, cuidando de tapar sus orejas con un pañuelo, antes.
Cuando llegó al lugar recordó que Kagome usualmente se enfadaba mucho cuando lo veía dentro, así que se apoyó en la pared de la salida mientras decidía si entraba, o la esperaba ahí. No pasaron ni diez segundos cuando escuchó sonar la campana y comenzaron a salir los alumnos, cuando Kagome por fin salió se sorprendió mucho de ver a Inuyasha esperándola ahí, tan tranquilo.
- Inuyasha... ¿qué...
- Vine a buscarte - la interrumpió él, bastante serio y despegándose de la pared para comenzar a caminar.
Por alguna extraña y desconocida razón, Kagome se sonrojó, aunque no se lograba explicar el motivo. Aún así, comenzó a caminar, situándose al lado de Inuyasha, iniciando su camino hacia el templo.
Caminaron varias cuadras en completo silencio, pero en cierto punto, Inuyasha se detuvo de golpe y subió a Kagome a su espalda. Ésta volvió a enrojecer, no lograba entender por qué ahora le avergonzaba todo aquello, siendo que desde hacía mucho tiempo que viajaba de esa forma. Quizás era porque nunca antes había dimensionado realmente el tipo de contacto entre sus cuerpos, su cercanía al que tanto amaba, a quien la protegía con su vida, al que le perdonaba todo... incluso que no le correspondiera, a su protector, a su querido Inuyasha...
nunca antes había pensado en ello de esa forma, ya que la mayoría de las veces que se transportaba de esa manera, mantenía su mente ocupada y concentrada en salir ilesa del peligro que usualmente los amenazaba en esos casos.
Cuando reparó en el detalle de que Inuyasha había tenido la precaución de taparse las orejas, sonrió, pensando en la gran evolución de su comportamiento. Había aprendido a pensar las cosa antes de precipitarse, cosa que merecía gran mérito, dada su naturaleza impulsiva. Sumida en todos estos pensamientos, volvió bruscamente a la realidad cuando sintió que Inuyasha la bajaba de su espalda, habían llegado al templo;
- Inuyasha... podrías subirme a mi habitación por favor?
Él, un tanto sorprendido la subió sin protestar, y mientras Kagome revolvía sus cosas en busca de algo en especial, él la miraba embobado desde el marco de la ventana. Sólo reaccionó cuando Kagome gritó triunfante un '¡Aquí está!', inmediatamente después de eso salió corriendo de la habitación escaleras abajo, Inuyasha la siguió calmado, y al llegar a la cocina la encontró abrazando a su madre y entregándole el regalo que él había ayudado a comprar.
Esa tarde transcurrió muy alegremente. Celebraron en familia a la señora Higurashi, y comieron muy bien, a todos se les veía muy contentos, pero Inuyashas se mostró muy serio durante toda la velada, como si su conciencia se encontrara en otro lugar, lejos de su cuerpo. Esta actitud tan seria y pensativa fue lo que llamó la atención de Kagome, pero decidió que probablemente no era el mejor momento para preguntar, aunque supuso que su actitud se debía a su impaciencia por volver al Sengoku.
Ya al atardecer, cuando habían terminado de celebrar y ordenar todo, Kagome e Inuyasha subieron nuevamente a la habitación de ésta.
- Bien... ya podemos irnos, sólo tengo que arreglar un par de cosas para llevarlas y nos vamos...
- No Kagome... hoy no.
- ¡Qué? ¡Por qué? Pensé que querías volver lo más pronto posible.
- Eso quería pero ahora...
No terminó la frase, pues en ese momento, el último rayo de sol desaparecía, y su cuerpo comenzaba a sufrir la transformación a humano. Fastidiado, se sentó en un rincón de del dormitorio sin pronunciar ni una palabra más.
- Aaahh... ya veo - suspiró Kagome sentándose pesadamente en la cama - entonces nos iremnos mañana.
Después de un argo e incómodo silencio, Inuyasha se levantó dirigiéndose a la ventana, pero a medio camino de la habitación a afuera Kagome lo detuvo;
- ¿A donde vas ahora? No voy a dejarte dormir afuera, ya te lo dije.
- Tu no me mandas, puedo hacer lo que quiera, no tienes el derecho de dirigirme - dijo él, excepcionalmente serio.
Kagome ya comenzaba a perder la paciencia.
- ¡Mira! - alzando la voz, casi gritándole - !Mientras tengas puesto ese collar no puedes hacer lo que quieras y lo sabes bien! ¡Y yo no tengo la culpa de que hayas tenido que transformarte en humano, así que por favor no descargues tu rabia conmigo porque no te va a ir bien! - ya gritándole - !y no vas a salir!
Sin decir nada, Inuyasha bajó del marco de la ventana, cerrándola a sus espaldas, y comenzaba a dirigirse nuevamente a su rincón cuando estornudó, seguido por un acceso de tos.
- ¡Ah no! ¡Esto es el colmo! ¡Por qué no me dijiste que te sentías mal? Te dije anoche que ibas a resfriarte si te quedabas afuera.
- Es porque no me sentía mal, tonta.
- Ahora mismo comienzas el reposo - dijo agarrándolo del brazo y obligándolo a acostarse en su cama - En ese estado no puedes defenderte, si no te curas es imposible que sigamos con la búsque... - se interrumpió cuando tocó su frente - ¡Por Dios! ¡Estás ardiendo en fiebre!
- Kagome... qué escandalosa eres... - dijo Inuyasha en un susurro lento y muy bajito, comenzando a rendirse frente al cansancio de la fiebre. Los ojos comenzaban a pesarle mucho.
- Espera... le diré a mamá que traiga medicina y un poco de hielo.
- Ya te dije que no necesito eso tonta
- ¡Si lo necesitas! no seas terco. Por lo menos una vez déjame ser yo quien cuide de ti - dijo suavizando su voz,
arrodillándose a un lado de la cama y tomando la mano derecha del hanyou entre las suyas.
Inuyasha se sonrojó ligeramente ante este gesto y sus palabras, pero se dejó llevar por la agradable sensación de seguridad que le provocaba... relajándose y dejando de oponer resistencia ante la insistencia de sus ojos por cerrarse, cayendo en un profundo, pero intranquilo sueño.
Cuando llegó la madre de Kagome con las medicinas y el termómetro, Inuyasha ya dormía, descubrieron que tenía la fiebre altísima y le dieron las medicinas, pero tardarían en hacer efecto
Ya después de un rato, Inuyasha comenzaba a delirar. Venían a su mente imágenes intermitentes de Kagome y Kikyo, alternadamente. También aparecía Naraku y luego Kikyo junto a él. De nuevo aparecía Kagome, y otra vez Kikyo, pero esta vez apuntándole con una flecha con el fragmento de la perla de shikon, y Náraku a su lado, alentándola para que disparara.
Lo siguiente que vio fue la flecha avanzando hacia el corazón de Kagome, y él desesperado corría a interponerse entre la flecha y la chica, pero su condición de humano lo retrasaba, no podía correr más rápido, y Kagome parecía estar cada vez más lejos de él, y más cerca de la flecha... a punto de atravesarla...y...
- ¡Nooo! ¡Kagome! - gritó sentándose de golpe de la cama, encontrándose completamente empapado en un sudor frío... y Kagome... ella estaba a su lado... había estado ahí todo el tiempo. Se sentó junto a él tratando de tranquilizarlo con un abrazo...
- Está bien... estoy aquí... no te preocupes... sólo fue un mal sueño - abrazándolo con más fuerza.
- Es que... yo... - jadeando trataba de explicar - y ... tu... y Naraku...
- Ya no importa... no pienses más en eso... tranquilo, vuelve a acostarte.
- Kagome - dijo abrazándola aún más profundamente - no quiero que te pase nada... no quiero que tu... no... no te alejes de mi...
- No lo haré... y lo sabes, no voy a apartarme de tu lado... pero por favor... vuelve a acostarte, debes dormir para poder recuperarte... por favor.
- Pero...
- Inuyasha... - mirándolo severamente a los ojos - vuelve a acostarte.
- Si... está bien... pero... podrías... - sonrojándose - darme... la mano?
Kaogme lo miró con ternura y volvió a envolver su mano entre las suyas
- Gracias... Ka...go...me... - pronunció a penas, rindiéndose al cansancio y al malestar del resfrío, y quedándose dormido nuevamente.
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Kagome abrió sus ojos con pereza, y se encontró acostada sobre su cama, algo despeinada y con su uniforme puesto, e Inuyasha no se veía por ninguna parte de la habitación, intensamente iluminada por el invernal sol matutino.
Inuyasha despertó cuando amanecía, nuevamente como hanyou y encontró a Kagome durmiendo dulcemente, sentada en el suelo, apoyada sobre la cama y aún sujetando suavemente su mano derecha entre las suyas.
Inuyasha se quedó un rato mirándola... embelesado... para él era el ser más hermoso y dócil de la tierra, claro que esto último "solo mientras duerme" pensó, e inmediatamente después lo acosó un intenso sentimiento de culpa por haber causado que se haya quedado dormida ahí y así, sólo por su tonto capricho de pedirle que se quedara a su lado, y además por haberle ocupado su cama durante toda la noche, se sentía tan egoísta. Guiado por su impulso de culpabilidad, levantó delicadamente a Kagome entre sus brazos y la posó con suavidad en la superficie de la cama, mientras besaba su frente con la ternura de un padre. "perdóname linda"...
Al soltarla, la chica se movió un poco, causándole a Inuyasha la urgente necesidad de escapar antes de que lo viera tan cerca de ella, pero luego siguió durmiendo, tan plácidamente como antes.
Ya pasado el susto, Inuyasha decidió salir un rato a tomar aire... y, asomándose por la ventana, saltó a las terrazas y subió a lo más alto del árbol sagrado, quedándose a observar el resto del amanecer y a pensar en las extrañas situaciones que había vivido en esos días con Kagome. Por alguna desconocida razón, habían estado, ambos, extrañamente sinceros. Lo recorrió un fuerte escalofrío y sobre su regazo se posaron los primeros copos de nieve de la temporada. "ah... así que fue por esto" pensó Inuyasha, encontrándole un motivo a su resfriado "ya me extrañaba ser tan débil... feh! nunca!".
Poco a poco y muy lentamente, la ciudad comenzaba a teñirse de blanco, siendo cubierta por el frío manto invernal. Y ya pasadas unas horas, Inuyasha decidió volver a la casa, pero al infiltrarse a la habitación de Kagome, por su clásica vía de entrada, -la ventana- la encontró vacía, y decidió asomarse abajo en busca de la chica. Ella estaba en la cocina, con su madre y Souta, recogiendo las cosas del desayuno. Inuyasha no fue capaz de comprender la razón, pero en los últimos días, la belleza de Kagome no había dejado de acosarlo, haciéndose notar por sobre todas las cosas, aunque la chica no hacía nada por recalcarla, ella estaba igual que siempre, pero los ojos del hanyou se encandilaban y deleitaban con ella más que nunca... y no había razón atribuible a ello, o al menos él no la encontraba.
Esa mañana, Kagome llevaba unos pantalones de mezclilla ligeramente ajustados en las caderas, que caían holgadamente sobre el resto de sus piernas, hasta sus pies. Y en la parte de arriba, una camiseta ajustada color crema cubierta con un polerón del mismo color de sus ojos.
Eran muy pocas las veces que Inuyasha tenía la oportunidad de verla con una ropa distinta a su uniforme de colegio, y se quedó, literalmente, pegado mirándola. Gracias a Dios que la familia estaba muy ocupada para haberse percatado de su presencia, y de su indiscreta mirada a Kagome, dándole tiempo para reaccionar, recomponerse y entrar de una vez a la cocina.
- Inuyasha, apareciste - le sonrió Kagome - y veo que ya estás recuperado.
- Si... ya sabes que...
Pero no pudo continuar hablando, ya que en ese momento, la señora Higurashi lo obligaba a sentarse y comenzaba a servirle toneladas de comida, mientras largaba un discurso de la mala alimentación que tenían en la época antigua, que por eso se enfermaban, que debían alimentarse mejor y bla, bla, bla.
Kagome miraba la escena con una gotita resbalando por su cabeza (estilo anime, obvio :P), mientras Inuyasha, un tanto desorientado, recibía sin protestar, la comida que se le ofrecía.
- Mamá, no seas tan escandalosa, Inuyasha no esta desnutrido... de hecho está en muy buena forma... ¿No es cierto? - preguntó mirando al hanyou con una sonrisa.
Éste se sonrojó, pero no pudo replicar nada con la boca tan llena de comida.
- Su recaída fue por culpa de su estado humano... como hanyou no se enferma tan fácilmente - terció la chica, dedicándole nuevamente una sonrisa a Inuyasha.
- Ashi esh... - trató de corroborar éste, mientras devoraba su segundo plato de arroz.
Ya terminado el desayuno, Kagome e Inuyasha subieron nuevamente a la habitación de la chica a preparar y alistar todo para irse al sengoku. Una vez que tuvo todo listo, Kagome dejó la pesada mochila en el suelo, y comenzó a revolver su armario, sacando de él, un abrigo verde limón, un par de guantes, dos gorros y dos bufandas. Se puso su abrigo y el resto de los accesorios y antes de que Inuyasha pudiera abrir la boca para preguntar para qué había sacado una bufanda y un gorro adicional, le pasó estos en las manos.
- Emm... Kagome?... yo qué hago con ésto?
- ¿No es obvio? tienes que ponértelos, ¿no ves cómo nieva allá afuera?
- Feh! no necesito estas cosas...
- Te los vas a poner y no te quejes más - dijo ella, dándole una mirada autoritaria y enrollando a bufanda alrededor del cuello del chico y cubriendo sus orejas con el gorro - acabas de recuperarte de un fuerte resfriado y debes cuidarte.
- Que testaruda eres, mujer - dijo Inuyasha con un suspiro, resignándose a usar esos extraños accesorios. Aunque no podía quejarse de ellos, eran muy abrigados y tenían impregnado el dulce y suave aroma que le deleitaba. Además lo hacían verse verdaderamente adorable... hecho que Kagome notó, pero sabiendo que no debía comentarlo, o Inuyasha se enfadaría y no usaría nada.
Continuará...
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Uf! bueno... aquí esta! xD
llevo como una semana transcribiendo el cap desde mi cuaderno... x.x
además como estoy de vacaciones no había tenido acceso a un pc con internet... pero ya volvi D
yap... diganme si les gustó o no, porque la verdad, se me ha ido desviando un poco la historia xD
se suponía que tenía que seguir siendo romance, con un toque de humor... pero me queda cada vez más romántico y nada cómico xD
por eso pido opiniones ;) cualquier comentario es bienvenido
adiosssss
