Disclaimer: Ni The Mortal Instruments ni sus personajes me pertenecen, son creación de la maravillosa y talentosa Cassandra Clare. Yo sólo los tomo prestados. Hasta ahora, en ésta historia, los únicos personajes que me pertenecen son Audrey Tanner, Bryce Bonnet, Angelique Bourque y los cachorros de la manada de Luke.

Como siempre, muchísimas gracias por los reviews! Abajo los contesto y dejo las aclaraciones. Por ahora, disfruten el capítulo!


Capítulo 3: Los hijos más jóvenes de la noche.

En circunstancias normales, Simon nunca en su sano juicio accedería a volver al Hotel Dumort en su vida. No después de los horribles recuerdos que tenía de ese lugar, de su rapto como una indefensa rata, de la desagradable sensación a humedad impregnada en todos los muebles y de la que sería su última noche como un ser humano común y corriente, igualmente recordada como la noche de su asesinato. Lamentablemente, uno no podía catalogar como "circunstancia normal" una orden directa de la Clave.

— ¿No te resulta humillante, vampiro diurno? —se mofó Raphael, con su carita de ángel de expresión impasible y una disonante sonrisa burlona en los labios. —Debería de avergonzarte tremendamente que la Clave aún te considere un polluelo después de meses de que te convertiste en vampiro.

Simon soltó un ruidito con la garganta, uno de esos sonidos vampíricos que recordaban mucho a un gato erizándose. Se llevó una mano al cuello, ceñudo, y bufó cuando la mirada de Raphael se volvió aún más divertida.

—Aún tengo que trabajar en eso. —se excusó, refiriéndose al ruido que acababa de hacer; y luego suspiró con pesadez. —Agradecería mucho que dejaras de referirte a mí como "polluelo". Me hace sentir demasiado amarillo y emplumado para mi gusto.

—Así acostumbramos a llamar a los vampiros más jóvenes e inexpertos, y por lo tanto así te llamaré mientras estés bajo mi tutela, vampiro diurno. La Clave te lo dijo de manera muy clara: entrenarás las próximas semanas bajo mi tutela y junto con los demás polluelos, ergo, eres un polluelo. El polluelo más adorable y torpe que haya visto en mi vida, si te hace sentir mejor.

— ¿No funciona de igual manera "novato"? —masculló Simon, cada vez más malhumorado. Quería largarse de ahí, verdaderamente odiaba tener que estar haciendo eso.

—No. —repuso Raphael, ensanchando su sonrisa. — "Novato" no avergüenza a nadie. Polluelo sí lo hace. Es tan vergonzoso que ayuda a estimular a los recién nacidos a querer crecer y madurar pronto para dejar el apodo a un lado. Como cualquier vampiro recién nacido, ya que nunca antes recibiste la guía de un vampiro experimentado, serás llamado polluelo también. Y éste es el fin de la discusión.

— Eso no es justo. —gimoteó Simon, llevándose las manos al rostro y refunfuñando por lo bajo. ¿Por qué la Clave le hacía eso? ¿Qué la cónsul no tenía la sensibilidad suficiente como para darse cuenta de que él no tenía clan por una razón muy bien fundamentada? Era obvio que él no le agradaba a ninguno de los demás vampiros, y ahora ella había llegado tan campante y lo había condenado a las que iban a ser las semanas más largas de su vida. Iba a tener que entrenar con el clan de Raphael, el vampiro que tan sólo unas semanas antes le había prometido un hermoso asesinato si perdía la marca de Caín.

Lo único bueno que podía sacar de todo eso era que la Clave también se aseguraría de que Raphael no tratara de matarlo durante el entrenamiento. Una especie de inmunización a cambio de su esfuerzo. Pero, incluso así, comenzaba a preguntarse seriamente si en verdad valía la pena lo que estaba haciendo.

—Bien, polluelo. Es hora de que tengas tu primer entrenamiento junto a los demás recién nacidos.

Simon suspiró y se armó de valor. Ya no había vuelta atrás.

ooooooo

— ¿Sólo cuatro niños? —bufó Isabelle, decepcionada, mientras husmeaba los expedientes escolares de Idris que su madre le había entregado a Alec. —Yo me esperaba más. No lo sé, tal vez diez. Cuatro es un número muy pequeño.

—No son sólo cuatro niños, son siete. Olvidaste contarte a ti, a Clary y a Jace. —la corrigió Alec, quien parecía muy concentrado haciendo planeando un riguroso horario de entrenamiento. —Y no olvides que también vendrán seis brujos. Tenemos más que suficientes personas, Iz.

—Y no olvides que el Gran Brujo de Brooklyn cuenta como diez personas, Izzy. —añadió Jace, que estaba muy a gusto con la cabeza en el regazo de Clary mientras ella jugaba con su cabello. —Su magnífica personalidad es algo serio de tratar. Recemos porque no nos convierta en ratas cuando se sienta celoso de nuestros movimientos.

Clary le dio un zape en la nuca para silenciarlo al ver que la expresión de Alec cambiaba por una milésima de segundo, aunque suspiró aliviada al notar que en seguida se componía y que incluso alzaba el mentón de aquella manera tan adusta en que Maryse lo hacía.

—Bane tendrá que comportarse y acatar las órdenes, así que no debería de representar gran problema para nosotros. —dijo, sin despegar la mirada de las hojas en las que estaba escribiendo el horario. —Aunque será un desafío lograr hacer que ese brujo pueda aprender a pelear cuerpo a cuerpo. Podrá evocar a un gato, pero su gracilidad a la hora de moverse en batalla es la de un koala enredado en goma de mascar.

Jace soltó una carcajada y Clary abrió los ojos con sorpresa. Alec acababa de hacer una broma. Las bromas de Alec solían ser un suceso casi histórico en el Instituto. Isabelle incluso se había tirado de espaldas sobre la cama y había comenzado a revolcarse mientras reía, abrazando una almohada.

Alec, por otro lado, simplemente frunció el ceño y continuó concentrado en su deber.

—Dejen de reír, me distraen y quiero terminar esto antes de la cena. —se limitó a decir, sin despegar la mirada de los horarios. — Por cierto, ¿Ya saben qué vamos a cenar? ¿Ya pidieron algo? Mamá y papá estarán fuera toda la noche.

— ¿Pedir comida de nuevo? ¡Llevamos semanas haciendo lo mismo! Nunca pensé que diría esto, pero comienzo a extrañar un poco la comida casera de Maryse. —protestó Jace, chasqueando la lengua. —Llevo días sin comer mango. Clary, ¿Cuándo fue la última vez que comí un mango? Extraño los mangos.

—Pese a lo enormemente tentador que resulta el acosarte mientras comes, Jace, debo informarte que últimamente decidí que debo ponerme un alto. Por lo tanto, dejé de escribir mi maravilloso registro de qué alimentos ingieres cada día. —repuso Clary, dándole palmaditas en la cabeza. —Lo siento, guapo.

Jace sonrió y se incorporó sobre sus codos para besarla. Clary le correspondió muy gustosa, aunque entonces sintió las penetrantes miradas de Alec e Isabelle sobre ellos y se separó de él.

— Hey, se me acaba de ocurrir una idea. —dijo ella, con las mejillas rosadas y tratando de desviar la atención de Alec e Isabelle. — ¿Por qué no tenemos una noche de películas en mi casa ésta noche? Creo que es uno de los pocos días en los que no tenemos que salvar al mundo antes de medianoche, así que creo que deberíamos aprovecharlo. Ya sabes, tratar de hacer cosas que los adolescentes normales hacen.

Al principio tuvo tres miradas de profunda consternación sobre ella, pero finalmente los tres parecieron comprender el concepto de "noche de películas" e Isabelle se levantó de la cama de un salto, eufórica.

— ¡Sí, noche de peliculada! —exclamó, alzando un brazo en alto. —Con esas cosas mundanas que se hacen de maíz y que explotan en el microondas y esos chocolates de colores. Sí, me encanta la idea.

— ¿Peliculada? Isabelle, creo que esa palabra no existe. —repuso Alec, arqueando una ceja.

— ¡No me interesa! ¡Tendremos una peliculada, y le estoy avisando a Simon en éste momento! —sentenció, sacando su celular y tecleando con maestría un mensaje de texto. Clary no pudo evitar sentirse un tanto extrañada: normalmente era ella quién le avisaba a Simon de las noches de película. —Bien, ya está hecho. Alec, apresúrate con esa cosa y larguémonos de aquí.

Alec puso los ojos en blanco y Jace palpó el pantalón de Clary hasta que encontró sus bolsillos y le sacó el celular.

—Yo le avisaré a tu madre. Es divertido hablarle a Jocelyn desde aquí.

Clary le arrebató el celular.

— ¿Para que le digas que estoy bailando sobre una mesa de nuevo? No, gracias, yo misma lo haré.

ooooooo

Magnus contempló irritado las marcas negras que las llamas habían dejado en la pared y la alfombra de la habitación. No era un daño irreparable en lo absoluto, pero en ese momento no le apetecía en lo más mínimo arreglarlo. No, dejaría que Audrey lo arreglara por sí solita. Después de todo, ella había sido quién había provocado todo aquel caos.

Hizo aparecer una cama con un chasquido de dedos y la posicionó en el centro de la habitación. Era una cama muy sosa, con un grueso cobertor azul marino y con un colchón de aspecto rígido e incómodo; pero hacía armonía con la sosa habitación en la que se encontraba. Era una habitación bastante deprimente y aburrida, con sus muros de color gris y casi sin ningún mueble dentro. Normalmente sentiría una urgencia por adornarla, pero en ese momento no tenía ánimos en lo absoluto por hacerlo.

Salió de la habitación y se asomó a la sala.

—Ya está listo, Audrey. Y no quiero ninguna queja acerca de la cama, suficiente he hecho por ti haciendo aparecer una nueva. —dijo, utilizando un tono de voz bastante serio y poco común en él. —Y no toleraré que vuelvas a encender llamas en mi casa, señorita. Ni siquiera por accidente. ¿Me estás escuchando, Audrey?

Se quedó en silencio por un momento, esperando escuchar una respuesta, y suspiró profundamente al no recibirla. Justo lo que le faltaba: una niña que no tenía ni la más remota idea de cómo usar la magia y que no tenía modales en lo absoluto. Está bien, aceptaba el hecho de que ninguno a ninguno de los dos le agradaba mucho el otro, pero tenía que ser aunque sea un poco respetuosa.

—Audrey Tanner. Escucha, no sé qué clase de modales te enseñaran en tu casa, pero ahora estás en casa y por lo tanto estás sujeta a mis órdenes. Eso significa que no usarás ni una pizca de magia hasta que no la controles del todo, y también significa que me contestarás cuando me dirija hacia ti. ¿Entendido?

De nuevo no hubo respuesta. Magnus comenzó a perder la paciencia y caminó hacia la sala, dispuesto a darle a Audrey el sermón de su vida. Estaba de muy mal humor y ella tenía que aprender que nadie se metía con el Gran Brujo de Brooklyn ni mucho menos era irrespetuoso con él. Sin embargo, sus planes se destruyeron cuando llegó a la sala y notó el por qué Audrey no le había contestado.

Estaba dormida. Profundamente dormida. Y no estaba cubierta con nada, se convertiría en un témpano de hielo cuando enfriara por la noche. La contempló en silencio por unos minutos, preguntándose si debería…

Terminó por darse la media vuelta y dirigirse hacia su habitación, quitándole importancia al asunto con un ademán de mano. Estaba muy cansado esa noche como para preocuparse por llevarla a su habitación y, además, no se lo merecía. ¡Casi incendiaba el loft! Y él le había encargado una tarea sencillísima: sólo le había encargado hacer aparecer mantas y una almohada para la cama, le había dejado el colchón y todo. ¿Y qué es lo que había hecho ella? ¡Le había prendido fuego a la cama!

Brujos jóvenes. Ni siquiera podían controlar sus chispas. Eran despreciables.

ooooooo

— ¡Vamos, polluelos! ¡Más rápido! ¡A éste ritmo ya estarían muertos! ¡Desátense en los próximos cinco minutos a menos que quieran que yo mismo los rocíe de agua bendita! —exclamó un enfadado Raphael, que no paraba de dar vueltas de un lado a otro en una de las habitaciones de lujo del hotel abandonado. — ¡Dejen de quejarse y concéntrense en lo que hacen!

Raphael se las había arreglado con la ayuda de otros vampiros para encajar una viga de metal en las paredes que cruzaba a lo largo de la habitación, a la altura del techo, y de la cual había amarrado varias sogas. De cada una de las sogas colgaba de cabeza un vampiro recién nacido que se retorcía y se debatía por lograr impulsarse hacia adelante y tratar de desatar los complicados nudos que los mantenían amarrados por los tobillos, la mayoría sin éxito aún.

— ¡Dejen de pensar en el dolor! ¡Concéntrense en los nudos!

Sí, claro, pensó Simon. Era muy fácil decir "No piensen en el dolor" cuando no eras tú el que colgaba de una cuerda y al que se le quemaban las manos cada vez que tratabas de tocarla. Porque la soga estaba empapada de agua bendita, por supuesto, y ese era el verdadero desafío de aquel "entrenamiento". Tenía que librarse de aquellos nudos ignorando por completo las ampollas y heridas que le salían en las manos.

Simon soltó un grito y se soltó por quinta vez después de otro intento fallido, dejándose a sí mismo rebotar bocabajo y extendiendo los agarrotados brazos hacia abajo. Los vampiros no sudaban, pero la humedad del lugar sí que se les impregnaba en la piel y por lo tanto desagradables gotas de agua se deslizaban por su piel desnuda. Se había quitado la camisa después de los primeros minutos, al comprender que no hacía más que estorbarle, y él mismo se sorprendía al ver la contracción de sus músculos cada vez que se impulsaba hacia arriba para sujetarse de la cuerda y tratar nuevamente de deshacer los nudos.

—Oh, Lewis, ¿Ya te diste por vencido? —Raphael apareció justo debajo de él, silencioso como un fantasma, e hizo un ruidito de desaprobación con la lengua. —No, créeme cuando te digo que no quieres darte por vencido. El castigo por no superar esta prueba será mucho peor que las llagas que tienes en las manos, y eso te lo puedo asegurar.

— Eres un sádico. ¿Lo sabías? —gruñó Simon, inhalando profundamente por puro instinto, porque ahora no necesitaba respirar. —Ésta no es la mejor manera de tratar a unos bebés vampiro.

A su alrededor la mayoría de los vampiros eran tan o más jóvenes que él. Muchos de los gritos de dolor aún correspondían a niños.

—El primer entrenamiento siempre es el peor. —respondió Raphael, encogiéndose de hombros. —No es mi culpa tener que ser tan estricto. La Clave me ordenó que los entrenara, yo sólo estoy siguiendo órdenes. No hay muchas cosas que pueda enseñarles, porque ya son rápidos y fuertes, así que me conformaré con hacerlos resistentes a dolor. No te quejes, vampiro diurno, porque es un solo entrenamiento a la semana.

—Es Simon. —repuso él, soltando un gemido. De pronto algo vibró en el bolsillo trasero de su pantalón y se escuchó el tonito que anunciaba que le acababa de llegar un mensaje de Isabelle. Extendió una mano para abrir el cierre de su bolsillo trasero, pero Raphael le dio un manotazo. — ¡Au! Pero qué mala actitud tienes. ¿Celoso de quién podría estar llamándome, guapo?

Raphael le enseñó los colmillos.

—Nada de celulares durante el entrenamiento, polluelo.

Simon suspiró con pesadez. Iba a ser una larga noche.


Para aquellos que me preguntaban por los vampiros, aquí tienen su respuesta. Pobre Simon, aún es un polluelo ante los ojos de la Clave, un polluelo amarillo y gordito. Amo a los pollitos (?) y sí, Audrey es una bruja que no sabe cómo emplear su magia aún. En el próximo capítulo comenzarán los entrenamientos y las cosas se pondrán aún más interesantes, pero por lo pronto espero que les haya gustado éste capítulo (; ¿Comentarios? ¿Críticas? ¿Tomatazos? Me emocioné un montón con todos los reviews que recibí en el último capítulo, ¡Muchas gracias!

Y ahora respondo reviews:

Angeline Sylva W: TUS REVIEWS SIEMPRE SON LOS PRIMEROS EN LLEGAR Y ME HACEN ASDFGFAS TAN ENORMEMENTE FELIZ. Eres la primera en comentar en casi todas mis historias y además escribes fantástico, ¿Cómo no amarte? ERES LO MEJOR, DARLIN. Me alegro mucho de que te haya gustado el anterior capítulo y espero que éste también te haya gustado, aunque no aparecieron Bryce ni Angelique, pero te prometo mucho de ellos en el próximo capítulo. Aquí averigüaste qué pasó con los vampiros, y espero que te haya gustado el sexy Simon sin camisa. Uy, sexy Simon sin camisa, a mí me encanta (?) Y ASDFADFD CLARO QUE MAGNUS SERÁ EL AMANTE SECRETO. BRILLITOS NO PUEDE FALTAR EN NINGUNA RELACIÓN. Dios, ese hombre es tan sensual que debería de ser un delito. Oh, Dios, ¿Por qué creaste hombres tan perfectos como los actores que representarán a los perfectos personajes de la perfecta Cassandra Clare? Muchas gracias por el review, y como siempre, espero que te haya gustado el capítulo!

Astrid Wayland: Lo sé, lo sé, papá Luke es la cosa más tierna de este universo cuando está haciendo de su función de padre, asdfs! Y no te preocupes respecto a Magnus y a Alec, tú sabes que esos dos no pueden permanecer demasiado tiempo lejos uno del otro. Espero que te haya gustado el capítulo!

Divergent4y6: Ya sé, pobre Jace, pero es que mira que si no lo meten a la bañera para que se congele podría incendiar el lugar. No queda de otra (?) y respecto a Magnus, uf, ¡Pero por supuesto que hasta yo me cambiaría en lugar de Audrey! Esa chica no tiene idea de lo que se pierde siendo así con él ;( pero bueno, habrá que ver qué tal conviven juntos. Esperemos que no se maten mutuamente. Muchas gracias por el review, y espero que te haya gustado el capítulo!

07Vampire-Ghost: ¡Hola también! Me alegro de que te guste la historia y es que sí, supongo que imaginarse a la Clave involucrando a los niños no es algo /demasiado/ lejano, tomando en cuenta la situación díficil que está pasando en este momento. Muchas gracias por el review, y espero que te haya gustado el capítulo!

Katherine T Morgenstern Pierce: ¡Por el Ángel Raziel! Me encanta esa expresión, es tan típica de los cazadores de sombras. Ya sé, Alec y Magnus son un par de tontos asddfa! Bueno, tal vez Alec un poco más que Magnus, pero es que igual los dos están mal de alguna manera. Y ya sé, Magnus y Audrey colisionan mucho, será casi un loquero. Me alegra mucho que te esté gustando la historia, y espero que éste capítulo te haya gustado también. ¡Muchas gracias por el review!

HardLohve: ¡Adoro que me hagan preguntas! Ésta clase de reviews se me hacen muy interesentes y útiles, porque hacen que yo misma cuestione mi historia para encontrarle respuesta a ellas. Por lo pronto me sentí satisfecha al notar que tengo respuesta a las preguntas, y ésta contestación será un poco larga porque creo que hay que aclarar varias cosas.

Primero que nada, respecto "A lo mejor yo me he saltado algo pero, si es cuestión de la Clave, ¿por qué hay mundanos por ahí? ¿Y qué no se supone que si eres un submundo es porque tus padres también lo son, o, al menos uno de ellos?" supongo que yo igual debí de haberlo aclarado en anteriores capítulos, pero es que a veces se me pasan esas cosas. Lo que pasa es que en las Crónicas de Bane (Las historias sobre Magnus que Cassandra Clare está publicando periódicamente), en Lo que verdaderamente pasó en Perú se explica que, como todos los brujos son hijos de un humano y un demonio, algunos son aceptados por su familia humana y criados por su padre adoptivo humano y otros son rechazados totalmente por su familia. Catarina Loss y Ragnor Fell (Contestando a la pregunta de quién es Catarina) son unos de los mejores amigos de Magnus y ambos fueron criados por sus familias humanas. Catarina creo que sólo por su madre, mientras que Ragnor por sus dos padres, mientras que la madre humana de Magns (Y ésto se dice en los libros de Mortal Instruments) se ahorcó en un granero cuando se enteró de que Magnus era un brujo, y su padre humano adoptivo trató de ahogarlo en un río. Magnus logró escapar y estuvo bajo el cuidado del cura de una Iglesia por unos años antes de que los Hermanos Silenciosos lo encontraran.

Así pues, se explica el por qué de que hubieran mundanos en aquella reunión. Pese a que hay brujos que son rechazados por su familia (como Magnus), igual hay otros brujos que son queridos y criados por su familia (Como Catarina y Ragnor), por lo que sus padres son sus tutores y por lo tanto están al tanto de que sus hijos son brujos (en su mayoría), así que la Clave se ve obligada a informarlos de sus movimientos porque al fin y al cabo están tratando con /sus/ hijos o protegidos. Tessa Gray es de Los Orígenes, efectivamente, pero Audrey, Angelique y Bryce son de mi creación. Catarina y Ragnor son de Cazadores de Sombras normal.

Luego, en cuanto a lo del fuego celestial, bueno, yo me basé en lo que Jace le decía a Clary cuando ella iba a visitarlo a la enfermería. Jace le dijo que había quemado al hermano Zachariah cuando él había tratado de examinarlo (De ahí el que hubiera quemado a Alec en esta historia) y también se quejó cuando notó que Clary había llevado su Jersey preferido. Él le dice "De verdad hubiera deseado que no te hubieras puesto ese Jersey hoy" y, bueno, yo supuse que se debía a que podía incendiarlo. En cuanto a ésto no puedo decir mucho, pero es lo que yo comprendí haha.

Finalmente, Raphael ya apareció y también tiene a sus pupilos, como habrás visto en éste capítulo (; Jocelyn no tiene sus propios pupilos porque ella no maneja el Instituto de Nueva York, y es que los Cazadores de Sombras jóvenes de Idris se van a repartir en todos los Institutos del mundo. Clary no vive en el Instituto, pero es una Cazadora de Sombras joven y sin entrenador y por lo tanto fue asignada al Instituto de Nueva York también, porque es su ciudad. Valentine está muerto, y los personajes tienen la misma edad que al finalizar Ciudad de las Almas Perdidas.

Muchas gracias por los reviews y por las preguntas! Y qué bueno que te haya gustado la historia, espero que también te haya gustado el capítulo!

Tatahasi: ¡Es que el comportamiento infantil de Magnus es lo mejor! Es muy divertido retratarlo así. Es hermoso. Y papá Luke, por supuesto, sencillamente no podía faltar su paternalidad en esta historia. Me alegra que te gustara la historia, muchas gracias por el review y espero que te haya gustado el capítulo también!

Nos vemos pronto. No olviden dejar comentarios, los adoro! Hasta luego (;