Lo prometido lectores, nuevo capítulo. Espero les guste, dejen sus reviews.

Un nuevo comienzo

Era algo difícil, pero lo tenía que hacer. Le dije a Annie que me prestara su auto. No podía darle la noticia en el hospital, sería algo horrible para ella.

Cuando bajamos del auto habíamos llegado a la playa, y Rosie estaba ansiosa.

— ¿Qué hacemos aquí, Esme?

—Rosie, mi papá me traía acá cuando yo tenía miedo. El sonido de las olas del mar me daba algo de paz… Rosie, siéntate, por favor— le señale mi lado y también me senté. —Tengo que decirte algo importante— se me fue el aire y mis lágrimas empezaron a caer. Rosalie se paró en frente de mí y me limpió mis lágrimas.

—Tranquila, Esme, no llores.

Se me hizo un nudo en la garganta, pero empecé a hablar.

—Rosie, rompí tu promesa, no pude hacer nada por tus padres, perdóname.

A Rosie se le empezaron a caer las lágrimas también.

—Mamá y papá se fueron al Cielo, Esme?— me dijo con voz entrecortada.

—Sí—sollocé, y me sentí aún peor.

—No te sientas mal, Esme, sé que hiciste todo lo posible por ayudarlos…

—No, Rosie, no lo hice, te fallé…

—No, no es así… Esme, te puedo hacer una pregunta, en realidad te la quería hacer ayer en la cafetería…

—Sí, Rosie, puedes preguntarme…

— ¿Siempre estarás conmigo?

— Tragué saliva y lloré, pero no de tristeza, sino de alegría. Esta pequeña me quería y yo a ella.

—Estaré siempre contigo solo si tú quieres— Rosalie se me abalanzó y me abrazó con fuerza.

Dos meses después…

Habían pasado ya dos meses y era la mujer más feliz del mundo, ser mamá era algo fantástico; y lo mejor es que disfrutaba serlo. Mi hija me amaba y yo a ella éramos las mejores amigas, las confidentes, las hadas de cuentos y las más hermosas princesas. Después del funeral de los padres de Rosie alquilamos una cabaña cerca del bosque, era realmente confortable. Rosie lo llama nuestro 'Palacio'. A ella le fascinó la idea de decorarlo así que compramos tapicería nueva, sillones, retratos, manteles y flores. Cuando terminamos realmente se veía hermosa. Nos tomamos una foto en frente de nuestra nueva casa y la pusimos en el comedor. ¡Éramos tan felices! Había pasado la temporada de vacaciones y era hora de que mi hija entrara al colegio.

El lunes en la mañana me levante muy temprano y entre a la habitación de mi pequeña.

—Buenos días, princesa, hora de la escuela…

—No, por favor, cinco minutos más— y me hizo sus típicos pucheros.

—No, señorita, nada de cinco minutos más— y alzándola en mis brazos hasta el baño me hizo pucheros.

Mientras Rosie se bañaba yo le alistaba su uniforme, era raro, en mi vida le había alistado la ropa a nadie que no fuera yo. Cuando salió del baño y me sorprendió con un gran brinco en la cama.

— ¿Cómo amaneciste esta mañana, Esme?

—Muy bien, Rosie, pero alístate rápido mientras que te preparo tu desayuno— diciéndole esto le di un beso en la frente y salí de su habitación. También iba retrasada yo, así que me bañé, me puse un vestido gris hasta la rodilla con un listón negro en la cintura, medias negras y unos tacones no muy altos color negro, como era el primer día de escuela de Rosie, yo tenía que entrar con ella. Cuando bajé a la cocina, como era de esperarse Rosie no había bajado, así que preparé su desayuno favorito, fresas, con leche y cereal de chocolate.

—Rosie, apúrate, llegaremos tarde— le grité desde las escaleras. Cuando bajó se veía hermosa.

—Veo que valió la pena la espera, estas preciosa, Rosie— y ella se ruborizó.

—Esme, ¿me puedes ayudar con algo?

—Seguro, ¿en qué sería?

—¿Me puedes ayudar a peinarme? Mamá siempre lo hacía.

—Claro que sí, sería un honor para mí, pero desayuna primero.

Cuando estaba sentada empecé a peinar su hermoso cabello rubio, sé que le haría, se lo dejaría suelto.

—Espérame un segundo— le dije a mi pequeña, cuando bajé de nuevo a el comedor le puse un broche de corazón a Rosie en su cabello —me lo dio papá cuando fue mi primer día de escuela, espero te sirva igual que a mí—. Ella se me abalanzó y me abrazó—Gracias, es perfecto— me susurro al oído. Mire el reloj y faltaban dos minutos para las ocho de la mañana —. ¡Rosie, tenemos que irnos ya! No puedes llegar tarde a tu primer día de escuela—. Así que ella agarró su mochila, yo las llaves del auto, mi bata y las chamarras, de Rosie y la mía. También había comprado un auto nuevo, un Chevrolet Cruze Eco color negro, le abrí la puerta trasera a mi pequeña Rosalie y puse todo lo que traía en la mano en el puesto del copiloto y así partimos hasta el Forks Middle School. Por suerte no estaba lejos, el viaje duró apenas quince minutos.

Al llegar a la escuela le tendí una mano a Rosalie, la decana, la señorita Smith, nos esperaba en la puerta de entrada.

—Buenos días, señora Platt, buenos días, Rosalie.

—Buenos días— Asentimos Rosalie y yo.

—Por aquí, síganme— después de caminar por un largo pasillo llegamos al nuevo salón de Rosalie.

La señora Smith llamó a la puerta—Disculpe, ¿interrumpo, señorita Jones?— dijo a la maestra del salón.

—No, de ninguna manera, shhh, niños quiero presentarles a su nueva compañerita, Rosalie Platt— en ese momento señaló a Rosalie, que estaba parada en la puerta.

—Ven, nena, no seas tímida— le tendió su mano y Rosalie se fue acercando despacio —Preséntate a tus compañeros— dijo la miss.

—Hola, mi nombre es Rosalie Hale, tengo siete años y me gusta hacer amigos nuevos— dijo Rosalie con voz medio entrecortada.

—Mira, Rose, siéntate al lado de Jane— Rosie le hizo caso a la maestra.

—Bueno, niños, pórtense bien. Vengo en un momento, tengo que hablar con la directora Smith— mientras que la maestra hablaba con la directora a mi lado, yo observaba a mi pequeña Rosie. Hablaba con su compañera y varias niñas se le habían acercado también, así que ella me volvió a mirar y me regaló una gran sonrisa. Lo único que escuché que me decía la maestra era que Rosalie estaría bien y que no me preocupara, así que después de eso partí al hospital.

Desde el día que el padre de Rosalie había muerto, Alice y yo estábamos más unidas, y el nuevo interno del hospital, Jasper, estaba muy enamorada de ella. Alice me lo contaba cuando teníamos tiempo libre, se notaba que realmente estaban muy enamorados. Hoy justo hace dos meses no veía a mi ángel. Alice me contó que el Doctor Cullen era el que había atendido la cirugía del señor Hale, y por eso me lo había encontrado afuera del quirófano ese día.

Cuando entre a mi consultorio Alice se encontraba en él.

—Buenos días, Alice ¿cómo te encuentras esta mañana?— le di un beso en la mejilla.

—Buenos días, doctora Esme— me guiño un ojo, sabía que me podía llamar Esme si ella lo quería —solo quería informarte que Joe convocó una reunión a las nueve y diez de la mañana en el auditorio del hospital.

—¿Sabes para qué es, Alice? La verdad, tengo mucho trabajo y preferiría no ir.

—No me lo dijo, lo único que sé es que van a asistir trauma, cardiología, psiquiatría, endocrinología, pediatría, neurología, y neurocirugía y sabes que tú eres la única de neuro. Por cierto, qué hermosa estas hoy. ¿Cómo le fue a Rosie hoy en su primer día?

Alice también sentía mucho afecto por Rosie. Después de la muerte de sus padres nos iba a visitar mucho a casa y le llevaba regalos a Rosie.

—Debo admitir, Alice, que mejor de lo que me esperaba, al principio estaba algo nerviosa pero luego todo fue muy normal para ella. Ah, gracias por notar mi ropa, hoy tenía que estar muy bien presentada por Rosie.

Alice se levantó dónde estaba y me dio una vuelta como si fuera una modelo —de verdad, te ves muy bonita, Esme.

—Gracias Alice. Escucha, quería pedirte un favor. ¿Me acompañarías hoy a la reunión? No quiero llegar sola…

—Sería un placer, doctora Platt— me dijo Alice desde la puerta. Nos reímos las dos y ella salió de mi consultorio.

Faltaban aproximadamente veinte minutos para la reunión y en ese tiempo alcanzaba a llenar una de las historias médicas que tenía pendientes. En realidad me dedicaría todo el día a eso, ya que ahora no me quedaba hasta altas horas de la noche llenándolas y no quería llevar trabajo a casa, porque me impediría pasar tiempo con Rosie. Entonces alguien llamó a la puerta.

—Adelante…

—¿Lista para irnos, doctora Platt?— Me decía Alice con una voz picarona. Miré mi reloj y ya eran las nueve y cinco, ¿cómo había pasado el tiempo tan rápido?

—Sí, solo espérame un segundo y me pongo mi bata.

Cuando partimos al auditorio llevaba conmigo una historia clínica estaba segura de que la alcanzaría a llenar. Clallam Country Public Hospital de Forks…

Al llegar al auditorio había aproximadamente unos cincuenta médicos. A la mayoría los conocía, pero con algunos pocos no trataba. Pude ver en la primera fila a Annie y ella me hizo señas para que me sentara a su lado —Ven Alice por aquí—le indiqué. Al sentarnos pasaron unos cuantos minutos, la verdad no sé cuántos porque estaba realmente concentrada en llenar la historia de mi paciente.

—Tengan todos un buen día, doctores— Era la voz de Joe, que acababa de entrar y subir a la tarima.

—Hoy los he citado por un asunto importante en el hospital. A nuestra familia se ha unido un miembro más. Recibamos con un aplauso a nuestro nuevo médico cirujano.

—Bueno, es un honor para mí estar aquí, Joe, es…..— Esa voz era familiar, así que alcé la cabeza y ahí estaba mi precioso ángel vestido con un traje negro, corbata negra y camisa blanca. Y lo mejor de todo era que tenía los ojos puestos en mí. "¡Cálmate, Esme!", me dije a mi misma, "¿qué te pasa? Baja la cabeza y concéntrate en lo que hacías". En ese momento sonó mi busca, lo saque y era un mensaje: 'Emergencia quirófano 4', de Alice. La verdad, no me había percatado de que ella ya no estaba en el auditorio, así que salí corriendo hacia allí, entré al quirófano y estaba el doctor Phill atendiendo una cesárea.

— ¿Cuál es la emergencia?— entré con un tapabocas puesto para seguir las reglas de higiene.

—Paciente aproximadamente de 39 años con glioblastoma multiforme.

— ¿Detectado hace cuánto?

Alice contesta —hace siete meses, pero no pudo ser tratada con quimioterapia porque estaba en estado de gestación.

—Muy bien, vengo en un segundo—. Al regresar tenía mi uniforme necesario y estaba lista para salvarle la vida a esta futura mamá. Este tumor estaba ubicado en el hipotálamo y era algo duro de sacar. Cuando tuve el lóbulo frontal abierto, el doctor Phill gritó:

—Es un hermoso y fuerte varón— el pulso bajaba y ya casi estaba tan cerca de sacarlo —Vamos, resiste, tú puedes…

Carlisle POV

En la mañana muy temprano recibí la llamada de mi buen amigo Joe. Me informó que podía entrar a trabajar al Clallam Country Public Hospital de Forks. Me puse muy contento y me alisté muy rápido, me bañé y me puse un traje negro con una camisa blanca, una corbata negra y unos zapatos negros. La noche anterior había salido de caza, así que no tenía hambre. Salí y prendí mi auto, un Mercedes S55 AMG. En media hora llegué al hospital, tenían un lugar en el estacionamiento para mí al lado de un lindo Chevrolet Cruze Eco color negro. Cuando entré vi que Joe me esperaba.

—Bienvenido, Carlisle. Ven, cité una reunión con todos los médicos— y así me fui detrás de él. Llegamos al auditorio y ahí estaba, en la primera fila, la hermosa doctora Platt. Ella no me vio porque estaba concentrada escribiendo algo, pero se veía tan hermosa escribiendo. Joe me pasó el micrófono y me dispuse a hablar.

— Bueno, es un honor para mí estar aquí. Joe es un excelente médico y un gran amigo, espero llevarme bien con todos y…— En ese momento ella levantó la cabeza y me miró fijamente. Sentí el hermoso color de sus ojos miel en mi piel. Yo quede hipnotizado e hice lo mismo, no despegaba la mirada de la hermosa doctora Platt, pero creo que a ella le disgustó algo y bajó la vista para mirar su teléfono. Entonces salió corriendo de la sala…

Esme POV

Había podido alcanzar el glioma y el pulso se había estabilizado; dos horas después la hermosa mamá abrió los ojos y preguntó por su lindo bebé. Alice se lo trajo de la sala neonatal y Jessica, que así se llamaba la nueva mamá, estaba muy feliz. Había creído que no saldría de esta y que a su esposo Henry le tocaría encargarse del recién nacido solo.

—Felicidades— le dije desde la puerta.

—Doctora, ¿fue usted la que me salvo la vida?

En eso llega Alice y se entromete —Sí, señora, la doctora Platt le salvo la vida.

—Calla, Alice…—le dije algo molesta.

—Doctora Platt, ¿verdad? No sé cómo agradecérselo, mi bebé y yo le debemos la vida…

—No es para tanto, lo hice con mucho gusto y no se preocupe, puede llamarme Esme.

Entonces me di cuenta de que eran casi las tres de la tarde y Rosie debía estar en camino.

—Permiso— le dije a Alice y a la nueva mamá. Mire hacia la puerta y hay estaba mi preciosa muñeca, corrí hacia ella y la alcé.

—Hola, Rosie, ¿cómo estás?— y le besé la frente.

—Hola, Esme, muy bien, tengo muchas cosas que contarte, pero primero dime cómo estuvo tu mañana.

—En realidad muy bien, salvé a una señora que iba a ser madre. ¿La quieres conocer?

—Sí, ¿también puedo ver él bebe?

—Seguro— Y así teniéndola en mis brazos la llevé alzada hasta la habitación de Jessica. Llamé a la puerta.

—¿Puedo?

—Adelante.

—Quería presentarte a alguien, Jessica.

—De verdad, ¿de quién se trata?— Rosie paso cuidadosamente a la habitación.

—Mira, Jessica, ella es mi hija Rosie, tenía muchas ganas de conocerte a ti y a tu hijo.

—Hola, nena—dijo Jessica con alegría —. Acércate, no seas tímida— y le dio un beso en la mejilla a mi linda Rosie.

—Mira, él es mi hijo Henry, se llama igual que su padre.

Rosalie se veía realmente conmovida, le gustaban mucho los niños pequeños.

—Es muy hermoso—dijo. Media hora después nos retiramos de la habitación y llevé a Rosie a mi consultorio. La verdad era que no quería quedarme más en el hospital así que preferí llevar muchas historias clínicas a casa y llenarlas allí.

—Lista— le dije a Rosie, que jugaba con unos adornos de mi escritorio. Ella asintió.

Cuando salimos al parking vi a mi hermoso ángel que entraba al su auto, que estaba junto al mío. Él noto mi presencia y se detuvo. "Tranquila, Esme", me decía mi mente. Le abrí la puerta de atrás a Rosie y ella entró, luego puse todas mis cosas en el asiento del copiloto, cuando iba entrar a mi auto para irnos cuando…

—Felicidades, por su nuevo puesto, doctor Cullen— le dije sin pensarlo.

—Gracias, doctora Platt— y él me sonrió. Luego entré al auto y Rosalie y yo partimos. Al llegar a casa le prepare los raviolis de pollo que tanto le gustaban. Cuando comimos Rosie se dedicó a hacer su tarea mientras yo recogía los trastos. Después las dos nos sentamos en la sala y ella se recostó en mis piernas mientras yo jugaba con su cabello.

—Cuéntame cómo te fue hoy, Rosie, me muero por saberlo.

—Está bien, cuando te fuiste mis compañeras me preguntaron que si tú eras mi madre de verdad, porque no nos parecemos, así que les conté que tú me habías adoptado. Ellas lo comprendieron y hablaron conmigo todo el descanso, también me compartieron de sus loncheras y me invitaron a una pijamada el viernes en la noche. ¿Crees que puedo ir, Esme?

—No veo el problema, ¿por qué no? Pero por ahora a dormir, señorita.

Rosie se paró de un brinco y me abrazó.

—Eres la mejor, Esme— me dijo a la oreja, luego salió corriendo hacia su habitación, la arropé, le besé la frente y le dije:

—Buenas noches, Rosie, descansa.

Después de eso era hora de trabajar, así que me puse a llenar todas las historias clínicas que tenía pendientes, pero mi mente no estaba en eso. Pensaba en el doctor Cullen, siempre que lo veía me ponía muy nerviosa, por lo general ninguna persona me ponía tan nerviosa como él, pero era tan guapo y tan amable…

Carlisle POV

Luego de la presentación, Joe me llevó a su oficina y me entregó mi nuevo uniforme, después me indicó mi consultorio y finalmente me presentó a mi nuevo residente, era un chico llamado Jasper. Después de un par de horas tenía que retirarme del hospital, pues no tenía nada que hacer. Cuando me dirigía al parking e iba a subir a mi auto observé que la doctora Platt venía con la pequeña del accidente; al parecer era su hija, aunque parecía más mía que suya, su cabellera rubia era igual que la mía, su piel pálida igual que la mía, pero los hermosos ojos miel eran como los de la doctora Esme. Vi cómo le abría la puerta de atrás de su auto y ponía un maletín en el asiento del copiloto. Justo antes de sentarse en el auto me habló:

— Felicidades por su nuevo puesto, doctor Cullen.

"Vamos, Carl, piensa algo bonito para decirle", decía mi mente.

—Gracias— y le sonreí. Luego ella entro a su auto y se marchó. "¿'Gracias' era lo más bonito que se te ocurrió?" Me arrepentí todo el camino hasta llegar a casa. Tenía algo de hambre así que salí a cazar, en el bosque cacé un venado y tomé agua del rio. Cuando regresé a casa me puse a leer un libro, pero a cada momento detenía mi lectura y pensaba en el efecto que la doctora Platt causaba en mí. Era tan hermosa, jamás en todos mis años como vampiro había conocido una humana tan hermosa como ella…

Esme POV

A la mañana siguiente me desperté al sentir un rayo de luz en mi cara y me levanté. Me había quedado dormida recostada en la mesa toda la noche, mi único consuelo era que había terminado todo mi trabajo. Eran las siete y cinco de la mañana y tenía tiempo de sobra para tomar una ducha y luego levantar a Rosalie. Llené la tina de agua tibia, le agregué jabón líquido, y cuando estaba llena de espuma, me quité la ropa y me sumergí en esta… "Carlisle… Carlisle… Carlisle… ¿será que ya te levantaste? ¿Cómo te gustara el desayuno?" Solo pasaban preguntas por mi mente acerca de él. Cuando salí del relajante baño me puse ropa interior y mi uniforme habitual. También planché la camisa blanca de Rosie y alisté su uniforme.

Llamé a su puerta —Buenos días dormilona—, me senté a su lado y le besé la frente— hora de levantarse.

—No, Esme ¿espérate un ratito, sí?

—Nada de un ratito— ella me hizo pucheros y yo le empecé a hacer cosquillas en el estómago.

—Basta, Esme, está bien ya voy— y dio un brinco en la cama y salió al baño.

Me dirigí a mi habitación para recogerme el cabello, pero me miré al espejo y pensé en el doctor Cullen y si me lo encontraba, me veía mejor con el cabello suelto. Lo peiné y me puse un broche. Baje al comedor y recogí todo mi desorden, lo metí dentro de mi maletín y alisté mi bata. Me dirigí a la cocina y le hice el desayuno a Rosie. Hoy era tortilla huevo con leche y pan con mantequilla. Cuando mi pequeña bajo a la mesa empecé a peinar su cabello, hoy le haría una trenza de pescado.

Cuando salimos de casa tardamos veinte minutos en llegar a la escuela de Rosie. Al llegar la dejé en la puerta de esta.

—Que tengas un buen día, Rosie— y le di un beso en la frente. Ella bajó del auto y desde la puerta me mandó un beso. Cuando llegué al hospital todo era tan normal, bueno, en realidad no tan normal, estaba muy pendiente de encontrarme al doctor Cullen.

Llegué a mi consultorio y no me había encontrado con mi ángel. La mañana paso muy normal, eran las once y era hora de tomar onces. Entonces llamaron a mi puerta.

—Adelante.

—Esme, vamos a desayunar algo, tengo mucha hambre.

—Seguro, Alice, pero con una condición.

— ¿Cuál?

—Yo invito, Alice— ella lo analizó un segundo, parada en la puerta.

—Está bien, pero mañana invito yo— le regalé una gran sonrisa y me paré de mi silla, saqué mi móvil de la cartera y partimos a la cafetería. Cuando salía del consultorio justo al frente salía Jasper y detrás de él, el lindo doctor Cullen, yo me quede hipnotizada y el al parecer también lo único que se me ocurrió fue sonreírle y luego Alice me arrastró hasta donde estaba Jasper.

—Hola, amor, ¿tomamos onces juntos hoy?

—Sí, claro— Jasper volteó a mirar al doctor Cullen y este dijo: —Sí, por mí no hay problema—. Luego Alice se adelantó con Jasper agarrada de su mano y yo me fui detrás de ellos y detrás de mí el Doctor Cullen.

Al llegar a la cafetería Alice y Jasper estaban sentados en una mesa. Alice se paró.

— ¿Qué quieren?— miro a Jasper y al doctor Cullen.

—Yo quiero un dona y un kumis—respondió Jasper.

—Yo solo un café, gracias— dijo el doctor Cullen y le paso un billete a Alice —. No se preocupe, doctor Cullen, la doctora Esme invita— y Alice le devolvió el billete a el doctor Cullen. Luego Alice y yo nos dirigimos a la barra y pedimos las cosas.

—¿Hace cuánto trabajas en el hospital, Jasper?— le preguntaba el doctor Cullen mientras a Jasper.

—Aproximadamente dos meses.

—¿y hace cuánto conoces a Alice?

—Hace un mes y medio.

—¿Y a la doctora Platt?

—La verdad, no la conozco bien, pero Alice dice que ella es una persona llena de bondad y dulzura y que es su mejor amiga.

Carlisle POV

Vi que Alice y la doctora Platt se acercaban así que mejor me quede en silencio Alice se sentó en frente de Jasper y la doctora Platt en frente mío. Alice me paso mi café con una galleta de avena y Jasper la dona y el kumis que había pedido.

—Gracias— le dije a la doctora Platt que estaba enfrente de mí, ella sonrió dulcemente. Estábamos todos en silencio y era algo incómodo, así que Alice rompió el hielo y preguntó—que tal su primera mañana aquí doctor Cullen?

—Muy bien, gracias, ¿y cómo estuvo la suya doctora Platt?

Esme POV

—Normal— "Vamos Esme, ¿fue lo mejor que se te ocurrió decir?", me decía mi subconsciente. No sé qué pasaba, pero me encantaba estar cerca de él, era algo inevitable.

—Por favor no me diga más "Doctora Platt", puede decirme Esme— el me sonrió y me dijo:

—Entonces por favor también llámeme Carlisle.

Sonreí, evitando sus ojos. Mi mirada se dirigió a la entrada de la cafetería y vi que entraba la pesada de Irina y se dirigía a nuestra mesa.

—Hey, hola, ¿me puedo sentar?

—Claro, dijo Jasper— Alice le dio un codazo porque sabía que ni ella ni yo la tolerábamos, se sentó al lado de Carlisle y le dio un beso en la mejilla la muy cínica.

—Hola, Carl, ¿cómo estuvo tu día?— la sangre me corría por mi cara, estaba realmente enojada.

—Bien, gracias— le respondió este —. Hace un rato hable con Joe y está de acuerdo que te dé la bienvenida como te la mereces…

"Como acostándote con él", dijo mi mente.

—…Así que el viernes en mi casa a las ocho de la tarde, ¿les parece?— me dio tanta rabia que me paré de mi silla y estaba en la puerta de la cafetería cuando Irina gritó:

—¡Esme!— Volteé a mirarla —También estás invitada, querida—. Le sonreí hipócritamente y salí hacia mi consultorio.

Carlisle POV

Vi a Esme salir de la cafetería y me sentí vacío, no sé por qué, pero ella me daba tranquilidad. Irina, una médica de endocrinología se había sentado con nosotros y nos había invitado a su casa el viernes a celebrar mi nuevo puesto. No tuve más remedio que aceptar. Solo lo hice por cortesía y hacía cruces para que Esme fuera.

Bueno, un capítulo más de Amor, al fin te encontré. Estos días leí la historia ya subida a internet y había algunos errores, les pido mil disculpas, trataré de ser más cuidadosa. Gracias a lizteramor15 y a isabellaar por sus reviews, de verdad que me dan inspiración.

No se pierdan el próximo capítulo, actualizaré apenas tenga completo el próximo. Besos y cuídense.

Mil y mil gracias a mi beta cris eres un ser humano muy genial

Erika Grey