Capitulo 4 Esto empieza a ser una broma cruel del destino.
Por fin había acabado la locura de la noche anterior y estaban de camino a casa en tren, se sentaron todos en el mismo compartimiento por seguridad, había algo de tensión y un silencio incómodo que enseguida rompieron Ginny y Luna, le preguntaron a Hermione qué iba hacer ahora, después de que ella les hubiese contado que el hombre que la había secuestrado la estuvo acechando incluso en su casa, por eso ellas querían saber si iba a mudarse, ambas se ofrecieron a vivir con ella, las dos querían independizarse y sería más seguro si estaban juntas.
- Pero tardaré un tiempo en encontrar un piso asequible, con sitio, que este cerca de nuestros trabajos, no se, hay muchas cosas que tener en cuenta y si me han encontrado en el mundo muggle si voy al Londres mágico seré más fácil de localizar.
- Si no quieres que vivamos juntas esta bien, de todas formas tanto Luna como yo queremos mudarnos y buscar un piso en el Londres muggle, pero al menos promete que cambiarás de piso, si vuelven a buscarte por la noche allí pueden atraparte otra vez.
- Claro que me gustaría vivir con vosotras, os echo mucho de menos desde que dejamos Hogwarts, pero tenemos que hacerlo bien, no vale cualquier piso, dejad que busque uno en condiciones y entonces ya nos mudamos, será como en los viejos tiempos las tres juntas.
- Nos podemos ir de fiesta más a menudo ahora que estas de vacaciones, quién sabe igual esta vez en la disco en lugar de con estos – señalo para los chicos – encontramos a nuestra media naranja – Blaise y Draco fulminaron a Ginny con la mirada, Blaise no sabía porque le molestaba tanto el comentario, pero acabó diciéndose que era porque no le gustaba que otro tocase sus juguetes, por otro lado Draco no estaba dispuesto a dejar que ningún imbécil tocase a Granger, era suya, lo que pasa es que ella aun no se había dando cuenta, pero ya solucionaría él ese problema.
- Jajaja, lo dudo mucho Ginny, pero bueno por probar, seguro que nos queda más de una noche memorable – Hermione sonrió a su amiga.
- Pero Hermione ¿No deberías buscar un lugar donde quedarte esta noche? Igual es peligroso volver – Luna había dado en el blanco.
- Bueno supongo que puedo encontrar un hotel.
- Quédate en mi casa hasta que encontréis piso Granger – intervino Malfoy sin darse cuenta, aunque cuando reaccionó la idea de que ella se quedase le resultaba irresistible – Allí estarás segura, no pueden subir sin que el portero les deje o les vea y yo estoy ahí prácticamente todo el día, mi trabajo se puede realizar desde casa muchas veces.
Ginny sonrió con picardia, le gustaba el nuevo Malfoy, de hecho le encantaba para Hermione, pero ella aun estaba muy ofuscada, bueno le daría un empujoncito – Es una idea genial, sin duda ahí estarás segura.
- Yo... no creo que sea una buena idea, en fin no quiero molestar y ademas tendría que ir a por Crookshanks.
- ¿Y cuál es el problema? Vas a por él y luego a casa de Malfoy, ademas igual cuando lleguemos es muy tarde, no creo que sea una buena hora para buscar hotel.
- Es igual Ginny, si cambias de opinión Granger sólo tienes que llamar al timbre, os recibiré a ti y a tú gato encantado, tengo sitio de sobra ya lo viste.
- Gracias, lo tendré en cuenta Malfoy.
Siguieron la mayor parte del viaje en silencio salvo por alguna charla trivial que no duraba mucho o los excéntricos comentarios de Luna. Por fin llegaron a la estación y allí se separaron, las chicas se despidieron afectuosamente de Hermione y los chicos de Draco, ellos vivían en el Londres mágico, pero Malfoy y Granger en el muggle por lo que siguieron juntos un poco más, cuando tenían que separarse él insistió en acompañarla hasta la puerta de su casa para asegurarse de que todo iba bien, ya que no aceptaba su hospitalidad al menos el se a cercioraría de que estaba segura.
Estaban en frente del portal y una vez más pese a las protestas de Hermione Draco la acompañó hasta la puerta de su casa, al abrirla se encontraron todo hecho un caos, había papeles, libros, muebles, cajones y fotos tiradas por el suelo, claramente la casa había sido registrada, la chica se quedó inmóvil cuando contempló la escena, pero una pregunta surgió de la nada provocandole escalofríos de miedo ¿Y Crookshanks? Por el amor de Dios que estuviese bien, corrió al interior de la casa llamando al gato, al no ver respuesta el temor se acentuó, cuando estaba apunto de llorar un leve maullido le hizo reaccionar, se giró y vio a su querida mascota en brazos del rubio.
- ¿Dónde estaba?
- Encerrado en un armario, en cuanto lo abrí saltó a mis brazos.
Hermione se acercó para ver si estaba bien, no estaba preparada para perderle, había pasado demasiadas cosas con él, le contaba siempre todos sus problemas y ayudado a superar lo de Ron, en cuanto comprobó que estaba completamente bien se lo quitó a Malfoy y se puso a llorar de alivio abrazándole.
- Acepto tu oferta Malfoy, no creo que pueda pasar aquí la noche, si no te importa déjame recoger algunas cosas y enseguida nos vamos – soltó al gato y este se sentó al lado del rubio mirando ambos a Granger desaparecer por el pasillo.
Se puso a recoger varias prendas de ropa y objetos personales, se sentó en su cama para ver el desastre que causaron y se preguntó cuándo habría ocurrido, si fue mientras estaba capturada o cuando se escapó, si fuera durante el rapto eso quería decir que buscaban algo de ella, si fue después quizá solo la buscaban a ella, pero esto había corroborado las preocupaciones de sus amigas, su casa no era un lugar seguro y no podía quedarse ahí, por ahora solo le quedaba pasar la noche en casa de Malfoy, tal vez algunos días más hasta que encontrase un piso para las tres, se levantó y fue al salón a buscar al rubio para irse, aunque esa era su casa no quería pasar más tiempo ahí, ya no se sentía segura cosa que le resultaba dolorosa pues no quería dejar su hogar, ya llevaba mucho tiempo viviendo en ese lugar y había echado raíces.
- Ya estoy lista Malfoy, podemos irnos cuando quieras y muchas gracias – Malfoy sonrió y quitó al gato de sus piernas acomodándolo en su hombro mientras lo sujetaba con una mano y le tendía la otra a Hermione.
- No es nada, ademas algo me dice que puede ser divertido – dijo mientras le guiñaba un ojo.
- No te hagas ilusiones rubito – contestó siguiéndole la broma.
Draco llamó a un taxi que no tardó mucho en llegar e insto a Hermione a subir mientras él metía su maleta en el maletero, ella protestó pero cualquiera se ponía a discutir con un Malfoy cuando no se quería acatar sus ordenes, se sentaron ambos atrás y Crookshanks volvió a subirse en el regazo del rubio, por lo visto le había gustado, cosa que extraño a Hermione pues su gato sabía muy bien juzgar a la gente, él acariciaba distraídamente el lomo del animal mientras miraba por la ventana, buscaba movimientos sospechosos.
- Sabes a Crookshanks se le da bien juzgar a la gente, no suele encariñarse con alguien tan pronto.
- Es que soy irresistible Granger pero tu eres la única que no quiere admitirlo.
Ella se rió y volvió a mirar por la ventana, quería romper el silencio del coche, notaba el ambiente algo espeso, no sabía que preocupaba al rubio pero quería que se distrajese. El taxi paró delante del portal de Draco sin que Hermione se diera cuenta, estaba pensando que decir, Malfoy bajó con el gato y pagó al conductor.
- Granger despierta, ya hemos llegado – sacó la maleta del maletero mientras ella bajaba del coche.
- Perdona, estaba pensando y se me fue – le quitó la maleta al slytherin y se dirigieron al portal, siguieron todo el rato en silencio hasta que llegaron a la puerta de la casa y entraron.
- Bueno pues bienvenida a casa Granger, coge la habitación que quieras, si te sientes sola puedes venir a mi cuarto a dormir, prometo ser bueno – dijo con una cara angelical, como si nunca hubiese roto un plato.
- Buen intento Malfoy pero me quedaré con un cuarto de invitados – Draco puso ojitos de cachorro y ella sonrió – No me vas a convencer.
La griffindor fue a su habitación a dejar sus cosas, cuando entró en el cuarto pudo ver las paredes de color azul cielo, sin duda cuando entrase el sol por la ventana parecería que estas mirando el cielo y no unas paredes, los muebles eran sofisticados pero mucho más modernos que los del cuarto de Malfoy, la cama era amplia de hecho innecesariamente amplia, entrarían ahí cuatro personas cómodamente, dejó la maleta a un lado de la cama, rebuscó en ella para coger un pijama, no era necesario que la deshiciera, pues no iba a pasar ahí mucho tiempo, mañana buscaría piso a primera hora. Hermione se percató de que Crookshanks no estaba con ella, seguramente estaría con Draco, primero buscó al gato por toda la casa y al no encontrarlo fue a la habitación del rubio, llamó a la puerta y entró cuando escucho adelante, al entrar vio al chico en calzoncillos y secándose el pelo con una toalla, al principio estaba de espaldas pero se giró lentamente para mirar a la morena.
- ¿Querías algo? - Hermione enrojeció levemente y tenía los ojos como platos, no podía o más bien no quería apartar la mirada del cuerpo del rubio, parecía un dios griego, como Apolo el dios del sol y uno de los más apuestos, nada más entrar se había encontrado con una espalda ancha y fuerte, como había tenido los brazos levantados vio sus perfectos músculos y ahora que se había girado pudo ver sus pecho que parecía duro y sus abdominales que estaban marcados, era el tipo de chicos que tenia que reconocer que estaban muy buenos, tenia músculos pero sin llegar a dar grima, estaban más bien marcados que muy definidos, denotando una cuerpo atlético y fuerte – Granger deberías parpadear y cerrar la boca.
- Eh, yo solo vine para buscar a Crookshanks, no lo he encontrado en ningún sitio y pensé que estaría contigo – Draco le hizo un gesto con la cabeza señalando la cama en la cual estaba.
- Yo que pensaba que habías cambiado de opinión – dijo de forma teatral con gesto afligido – Si fueras más honesta contigo misma reconocerías que estas loca por mi.
- ¿Perdona? ¿Qué yo estoy loca por ti? Tú sueñas, aquí el único que no puede vivir sin mi eres tú y pienso demostrarlo – sonrió picaramente y se fue con el gato en brazos, pero volvió a asomar un momento por la puerta – lo que si reconozco es que me encantan las vistas de tu cuarto esta noche – le guiñó un ojo divertida y volvió a desaparecer por donde vino.
Draco sonreía tontamente por culpa de Hermione, estaba deseando saber qué haría para demostrar que el no podía estar sin ella, sin duda Granger aun no parecía comprender los testarudo que podía llegar a ser un Malfoy, ahora que se lo había dicho no habría manera de que él dijese o hiciese algo que pudiera darle la razón a la castaña, ahora que se daba cuenta su leona se estaba volviendo más atrevida, quizá era porque se sintiese más cómoda con él, en cualquier caso le beneficiaba si quería conseguirla, llevaba un tiempo dándole vueltas a lo que sentía por ella, tenía claro que ya no era una simple atracción física, pero no estaba seguro de si estaba enamorado de ella o solo era cariño, se puso el pijama con esos pensamientos rondandole la cabeza, al final el sueño le venció y se dejo llevar por los brazos de morfeo.
Esa mañana Hermione había decidido aprovecharla, se levantó temprano, preparó el desayuno para ella y Malfoy, cuando acabó de desayunar se duchó y se vistió, tenía que salir a buscar piso, pero una nueva idea había asaltado sus pensamientos, anoche le había dicho al rubio que demostraría que era él el que estaba loco por ella y no al revés, una sonrisa se dibujo en sus labios, se le acababa de ocurrir una idea que le daría la victoria, era un poco mezquino por su parte recurrir a eso, pero no iba a dejar que él ganase, sería su pequeña venganza contra él, bien, saldría a comprar unas cosas y luego ya miraría algún piso, se sentía tan emocionada como una niña pequeña que va a cometer una travesura, era tan divertido, como volver a una infancia que no tuvo, ella leía y estudiaba no gastaba bromas pesadas a otros, estaba realmente contenta, si todo salía bien le daría a Malfoy donde mas le dolía, en su orgullo.
Hermione entró en una tienda de artículos de broma, veía cachivaches extraños por todos lados, pero no encontraba lo que quería, se acercó al empleado un hombre grande, parecía un armario y era un poco intimidante, parecía que iba a matar a cualquiera con solo mirarle, tomó aire y se acercó a él.
- Disculpe, ¿no tendrá algo que pueda parecer como una herida mortal o algo así? - El hombre se giró y fijo su mirada en Hermione, estaba algo ceñudo y daba miedo.
- Ay corazón pues ahora mismo solo se me ocurra que sangre falsa si quieres que quede realista – hizo un giro con la mano mientras la apoyaba en la barbilla y el codo en la otra con ademan pensativo – Si quieres guapa yo puedo enseñarte a hacer un buen maquillaje con ella.
- Ah pues sería genial, porque la verdad no se muy bien cómo hacerlo – estaba aliviada, ese hombre a pesar de su apariencia parecía ser un cielo, su forma de hablar y esa pluma que tenía contrastaban mucho su apariencia.
- ¿Dime reina qué tenías pensado hacer con ella?
- Bueno yo quería gastarle una broma a un chico, igual suena un poco cruel, pero es una historia muy larga...
- Uy, uy, tú cuenta tranquila mujer si aquí no tenemos prisa – ambos sonrieron, Hermione presentía que iba hacer un nuevo amigo.
- Veras es un chico que conozco desde la escuela, siempre nos hemos odiado, pero me lo volví a encontrar hace unos dias y ufff, ha crecido mucho, si lo vieras, bueno la cosa es que tiene un ego inmenso y cree que estoy loca por él, pero quiero demostrarle que el que esta loco por mi es él, porque veras... - Hermione le contó un resumen de lo que ocurrió entre ellos esos días, saltando las partes relacionadas con la magia, por algún motivo le inspiraba confianza ese hombre.
- Ya veras guapa que vamos a poner a ese chico a tus pies, a estos me los conozco, chulos por fuera pero en el fondo son un osito amoroso como yo, todo melaza por dentro – le guiño un ojo a la chica y ambos rieron – Te voy a enseñar a hacerte una herida en el cuello que el chico va a caer tendido a tus pies, eso sí ya me contaras.
Pasaron dos horas hasta que el hombre terminó de hacerle la herida frente a un espejo para que ella pudiese verlo, también le fue dando consejos pero acabaron hablando de la vida de cada uno y contando anécdotas graciosas – Pues ya esta ¿Qué te parece?
- Espantosa, me encanta, parece que me voy a morir en cualquier momento, muchísimas gracias – le dio un abrazo y sonrió.
- No te olvides de esparcer la sangre falsa y ¿qué te parece como complemento final tirar este jarrón falso para que se asuste al ver los cristales?
- Esta bien me lo llevo, seguro que puedo tirarlo en la entrada para que se asuste más.
- Que malas somos, ya me contarás que tal te fue.
Hermione fue para casa ansiosa, si ocurriese algún milagro Malfoy no estaría, pero si no era el caso tenía que buscar una forma de ejecutar su plan con él en la casa, una vez más su cerebro había dado con la solución. Entró en casa y saludó para asegurarse de que él rubio estaba allí, para su sorpresa lo encontró en la cocina cocinando, sería un buen momento para poner en marcha sus planes, se acercó a él y le dijo que iba a darse una ducha que en cuanto saliese le ayudaría.
Un terrible estruendo se escuchó en la casa, Draco fue a ver que había pasado y se encontró a Granger en el suelo tirada al lado de unos cristales rotos, que debían ser de la ventana pues veía como las cortinas se movían por el viento, ella tenia un enorme corte en el cuello y estaba cubierta de sangre, el pavor hizo presa de él que sujeto a la chica entre sus brazos mientras la acunaba.
- Dios no, no, dime que estás bien Granger, por favor no te vayas, pediré ayuda estará todo bien, no me dejes, no quiero estar sin ti, te necesito – Ella sonrió y entonces Draco se quedo callado – No tiene gracia – dijo malhumorado - ¿Se puede saber por qué has hecho esto?
- Era solo una pequeña broma para demostrar que yo tenía razón, al final el que no puede vivir sin mi eres tú – Malfoy no daba crédito, le había gastado una broma tan cruel para demostrar que ella tenia razón, más que Hermione Granger parecía él, se rió para sus adentros pero decidió hacerse el ofendido, al fin y al cabo tenia motivos para ello.
- Es una broma de muy mal gusto, no me esperaba esto de ti, no deberías jugar así con la gente, ya no eres una chiquilla – dijo con todo el enfado que pudo impregnar en su voz y se fue haciendo gala de todo el orgullo, elegancia y dignidad de los Malfoy.
Hermione se sentía mal sabía que era una broma pesada, pero confiaba en que el rubio se lo tomase mejor, bueno ya se le pasaría, recogió los cristales, se metió en la ducha para y se puso ropa algo más cómoda, durante el resto del día el rubio no dio señales de vida y las veces que ella había intentado hablar con él en su cuarto, este no le había dado permiso para entrar, por lo visto estaba más enfadado de lo que pensaba. Llegó la noche y ella se puso a preparar la cena, quizá si hiciese algo delicioso se le pasase un poco el enfado y si no pues al llevarle la cena tendría una excusa para poder hablar con él.
Granger había llegado hasta la puerta del cuarto de Draco pero no se sentía con la valentía suficiente para abrir, estaba empezando a preocuparse cada vez se parecía más a una slytherin – Vamos leona – se dijo así misma y llamó - ¿Se puede?
- Adelante – la voz de Draco sonó neutra y algo seca, lo que según ella no auguraba algo bueno, por una rendija de la puerta, pues estaba entreabierta vio como el rubio jugaba con el gato, que llevaba todo el día desaparecido y ahora sabía por qué, respiró hondo y abrió la puerta que para su desgracia tenía un cubo colocado en la parte de arriba y se le cayó encima volcando su contenido sobre ella, al instante Hermione vio como su pelo se volvía rubio platino y a medida que este cambiaba sus ojos se abrían más.
- ¡Malfoy, ven aquí a que te mate! - entró en la habitación de golpe hecha una furia – maldito rubio oxigenado ¿Qué pretendías con esto?
Draco sonreía y reía por lo bajo mirando a Hermione – Venganza ¿Qué si no? Y de todas formas esto es mucho menos cruel que lo que tu me hiciste a mi, solo usé una poción y en dos días se te va, no es para tanto, pero te puedo dar el antídoto si me dejas sacarte una foto y prometes no seguir enfadada – ella permaneció callada sopesando las opciones – Vamos Granger no me dirás qué no esperabas que te la devolviese, al fin y al cabo estamos hablando de mi.
- Esta bien prometo no enfadarme y la verdad como tiene su gracia te dejo sacarte una foto conmigo – iba a parecer que le imitaba o intentaba gustarle, era absurdo, pero sabía que el rubio tenia razón esa broma era menos pesada que la que hizo ella – por cierto venía a decirte que he preparado la cena.
- Gracias Granger - los dos salieron de la habitación y se dirigieron a la cocina – mmm, no se que habrás hecho Granger pero huele de maravilla – cuando llegaron ella se sentó en su sitio para empezar a comer, de primero tenían crema de calabazín, de segundo merluza con salsa y patas al horno o lasaña, de postre una mus de chocolate que había comprado – No, no Granger, primero las fotos – Draco le sacó una foto a ella sola, la cual empezó a hacer muecas.
- Llamaremos a esa foto rubia oxigenada tarada, me he inspirado en alguien que conozco para la pose – dijo Hermione riéndose.
- Que mala eres conmigo Granger - dijo con ademan teatral – bueno ahora tu foto conmigo.
- Esta bieeen – Draco usó la magia para sostener la cámara en el aire y rodeó con su brazo la cintura de Hermione dejando su mano en ella, cuando la cámara empezó a pitar indicando que quedaba poco tiempo para que tomase la foto, el hizo girar a la chica y la beso, ella estaba al principio algo sorprendida, pero se entrego al beso con pasión y deseo, le encantaban los besos de Malfoy, él despertaba en ella una parte que nunca creyó tener, cada vez que la tocaba se volvía loca, como si cada célula de su cuerpo gritase de júbilo con el más mínimo roce.
- Tenías razón Granger, ganaste la apuesta, estoy loco por ti – Hermione se puso roja como un tomate y le miró tímidamente.
- Sabes, en momentos como este pienso que respirar es un desperdicio – dicho esto ella volvió a besarle, pero esta vez ella se separó – deberíamos cenar, llevo mucho tiempo cocinando como para que se enfríe. – Draco asintió, pero no la soltó, si pensaba que con eso iba a escapar de él lo llevaba claro, una serpiente no suelta tan fácilmente a su presa sin luchar, la cargó en brazos y la sentó sobre sus rodillas, para su sorpresa ella no se quejó, solo se limitó a apuntar que les faltaba una cuchara pero él hizo oídos sordos a su comentario.
Se pusieron a cenar, Hermione pensaba que cada uno comería solo, pobre ilusa, Draco no estaba dispuesto, intentaba darle de comer pero ella no quería, se movía para todos lados – No soy una niña pequeña puedo comer sola.
- Pues te estas comportando como una, desde luego rompes toda la magia del momento.
- ¿Pero de qué hablas? Deberías dejar de oxigenarte el pelo, te esta pudriendo el cerebro – Entre la discusión y el forcejeo, el contenido de la cuchara acabó parando sobre Hermione manchadole un poco el cuello y el pecho – genial, gracias Malfoy.
- No te preocupes lo limpio ahora – dijo con voz exasperada, para que ella se confiase, aun no estaba dispuesto a soltar su presa, se acercó primero al cuello de la morena y fue dejando un reguero de besos, cuando llegaba a alguna parte manchada se detenía y la limpiaba con pequeñas caricias de su lengua y suaves mordiscos, cada contacto por leve que fuera provocaba miles de pequeñas descargas en ella que terminaban en cosquillas.
Entre jadeos y gemidos Hermione consiguió articular palabra – Draco en el cuello no, para, para.
- Vale, como quieras, dejaré el cuello – dijo con una sonrisa picara y continuó bajando por el cuello de la chica hasta la clavícula y luego el nacimiento de su pecho, principal perjudicado del incidente con la crema de calabazín, cuando ya no quedaba más crema en el cuerpo de la chica él se apartó con una sonrisa triunfante en los labios, ya había vuelto a encauzar las cosas, desde luego con su leona todo era más complicado pero sin duda merecía la pena, un mechón rubio de Hermione asomó entre los dos, haciendo que Draco sonriese – Desde luego Granger da igual que te pase, te tiñan el pelo, te secuestren, te caigas de bruces al suelo, siempre estas hermosa, tanto que acabaste hechizando al rey de las serpientes.
Hermione se puso a llorar, esto desconcertó enormemente al rubio que no sabía qué hacer ¿Por qué las cosas no habían podido ser así con Ron? Draco era tan dulce cuando quería, tan sensual, se preocupaba por ella pero siempre había creído que a él solo le interesaba acostarse con ella, después la dejaría igual que hizo el otro, no quería sentirse utilizada otra vez, pero ya no podía estar segura de las intenciones del rubio, se dejaría llevar por sus impulsos y se arriesgaría, si Malfoy solo quería un rollo de una noche que así fuera, al menos podría sacarse las dudas y siempre le quedaría una noche de placer.
Se sentó a ahorcajadas sobre el rubio y le besó mientras con las manos desabotonaba su camisa, cuando terminó de quitársela decidió pasear las manos por su torso, se mordió el labio al contemplarlo sin duda debía ser un descendiente de algún dios griego, Apolo o Dioniso, se detuvo varias veces para deleitarse con el tacto de su piel, era tan suave y blanca, como el mármol lo cual reforzaba su idea de que habían esculpido su cuerpo. Draco se sorprendió de la iniciativa de su leona, decidió dejarla explorar a gusto, aunque se notaba su nerviosismo disfrutaba de sus caricias, ella comenzó a bajar sus manos metiendo las por el pantalón del rubio, él soltó un leve gemido, al sentir las manos de Hermione rozar su miembro aunque fuese por encima de los calzoncillos, ya no iba a esperar más, se acabó la paciencia, agarro a la griffindor por el trasero mientras ella se encaramaba a él con las piernas al rededor de su cintura y los brazos rodeando su cuello, mientras lo besaba con necesidad.
- Te prometo que esta noche no la vas a olvidar Granger, te demostraré lo que dije la noche de la discoteca.
- Espero que cumplas tus promesas Malfoy.
Draco abrió la puerta de una patada y fue directo a la cama donde dejó primero a Hermione para luego colocarse él encima, una vez acomodado sobre ella empezó a quitarle la camiseta quedándose solo en sujetador, era de color rojo un poco traslucido con encaje negro.
- Vaya no pensaba ver este tipo de ropa interior en ti.
- Hay muchas cosas de mi que no sabes hurón – le susurro al oído, Draco sonrío al escuchar el viejo mote que le habían puesto Granger y sus amigos.
- Prepárate, porque esta noche pienso volver a la leona una gatita – Ella se despojó del sujetador con sensualidad, provocando aún más al rubio, el cual tenia al igual que ella los pupilas totalmente dilatadas por la excitación, capturó un pecho entre sus labios colmandolo de caricias, besos y pequeños mordiscos, mientras tanto sus manos bajaban hasta los pantalones de ella quitándose los con maestría, Hermione se deshacía entre las caricias y mordiscos del rubio, mientras el se deleitaba con su dulce piel y sus gritos, cuando las caricias de las expertas manos de Draco llegaron hasta el sexo de ella, lo gemidos aumentaron de volumen, pero un picoteo en la ventana llamó la atención de la morena, era una lechuza con un mensaje, en el sobre pudo distinguir el sello de su departamento.
- Draco la ventana, hay una lechuza con una carta.
- Déjalo para cuando acabemos.
- No puedo es de mi trabajo, tiene que ser importante, vamos levanta.
Draco se dejó caer a un lado de la leona y soltó un gruñido que acabo siendo un bufido de frustración – Esto empieza a ser una broma cruel del destino – murmuró en voz baja.
Hermione se levantó molesta, no quería levantarse de la cama, estaba demasiado a gusto allí y ahora se acababa de quedar a medias, suspiró con anhelo pensando como hace unos instantes disfrutaba de los expertos y hábiles dedos del slytherin, caminó despacio hasta la ventana y Draco no perdía detalle de cada paso de ella, movía las caderas de una manera tan sexy, la lechuza entró en el cuarto y Hermione le acarició con delicadeza la cabeza mientras leía la carta.
- ¿Y bien? Espero que haya merecido la pena dejarnos a medias por ese pajarraco – dijo Malfoy enfadado.
- Son noticias sobre el caso que estaba investigando, al parecer aquellos licántropos están experimentando con gente algo, el hombre que me secuestro esta en esa asociación pero responde ante alguien, no saben nada más.
Draco se incorporó sobre la cama – ¿No te habían apartado del caso? ¿Por qué te informan sobre ello?
- Si, pero un compañero me ha enviado esta lechuza con la información, fue el mismo que me habían asignado con el caso, él también cuidó de Crookshanks por mi cuando estaba en tu casa y me había enviado una lechuza para avisarme que el jefe quería hablar conmigo, ha sido muy considerado siempre, ¿no crees? - Hermione sonreía mientras hablaba de él y se quedó mirando la carta, esto molestó a Draco ¿Qué ese era muy considerado? Entonces qué se suponía que era él, ademas parecía más un acosador.
- Yo más bien lo llamaría pelota o baboso o arrastrado – Hermione le miraba incrédula.
-Vaya si no te conociera diría que estas celoso.
- ¿Yo, celoso? ¿Draco Malfoy celoso de ese? No me hagas reír Granger.
- Lo que tu digas Malfoy.
- Pff, en fin ¿Entonces no quieren que vuelvas, sigues fuera del caso? - Ella asintió – Perfecto ¿Y quieres seguir investigando por tu cuenta?
- ¿A dónde quieres llegar a parar? - Odiaba cuando no iba al grano, parecía que quería jugar con ella.
- Como bien recordarás aquella noche nos encontramos los dos siguiendo la misma pista, te propongo que investiguemos juntos que ocurre, a ti te han apartado del caso y a mi me vendría bien tu perspicacia e inteligencia, ademas dos mentes piensan mejor que una ¿Qué me dices Grager? ¿Formarás equipo conmigo?
- Esta bien, pero quiero total sinceridad entre nosotros en todo momento, si te pregunto algo tienes que responder y siempre la verdad, no voy a ayudarte si resulta que estas metido en algo turbio.
- Me parece bien, pero entonces yo exijo lo mismo, eso y que no cuestiones mis decisiones en caso de extremo peligro, por ejemplo si nos están persiguiendo y no hay escapatoria o para dar esquinazo a alguien.
- Entonces tenemos trato Malfoy – la morena empezó a buscar su ropa y a vestirse, estaba empezando a pensar que algo no quería que ellos se acostasen ¿Por qué siempre los tenían que interrumpir? Draco se acercó a ella por detrás arrodillado en la cama, la agarró por la cintura y empezó a besarle el cuello otra vez – Ahora no es el momento, tenemos que hablar.
- Genial, esto es como una relación con todos sus inconvenientes y ninguna de sus ventajas ¿Dime voy a dormir hoy en el sofá? - Hermione sonrió y le acarició la mejilla con ternura.
- Vístete anda, no quiero distracciones – dijo echando una ultima mirada al torso desnudo del rubio.
- Bueno ya estoy, vamos a cenar anda, ya que me he quedado sin el postre al menos vamos a disfrutar la cena.
Los dos volvieron al comedor donde Hermione había preparado una cena impecable, volvieron a calentar las cosas y pasaron a sentarse en el sofá del salón para estar más cómodos, ella tenía serio el semblante, necesitaban hablar de un montón de cosas, de la asociación aquella, de sus lugares de reunión, de espionaje, pero su mente a veces divagaba pensando en por qué tenía que sentirse atraída por Malfoy, habían sido enemigos durante mucho tiempo y hasta hace poco le aborrecía, quizá fuera el tópico de estar con el chico malo lo que la atraía tanto.
Blaise se estaba impacientando había quedado con la pecosa que volvía a llegar tarde y allí estaban Theo y él esperándola, sin duda cumplía la más sencilla de las tareas con una asombrosa ineficiencia, después de diez minutos esperando vieron aparecer a la pecosa, pero no estaba sola, Luna venía corriendo con ella hasta donde estaban los chicos, las dos tenían las mejillas encendidas por la carrera resaltando más sus pálidos rostros.
- Sentimos mucho llegar tarde, es que Luna tardaba mucho en arreglarse.
- Eso no es justo Ginny, tu me avisaste sin tiempo para salir, ademas – la pelirroja interrumpió a su amiga y le tapó la boca.
- No importa de quien sea la culpa, el caso es que hemos llegado – dijo Ginny sonriendo mientras destapaba la boca de su amiga.
Blaise estaba algo sorprendido de ver a Luna allí, pero supuso que Ginny no querría estar a solas con Theo y él, la pecosa era un libro abierto en esas ocasiones, pero bueno así se aseguraba de que su amigo y la pecosa no se aburrirían, sabía que su amigo tenía algún tipo de interés en la rubia y era obvio porque le venía bien para entretener a la pelirroja, con suerte esta sería una buena noche se reiría con Weasley y luego pasaría la noche con alguna otra.
Blaise indicó al grupo que le siguiese, según él iban a ir a uno de los mejores locales de la ciudad, Ginny no tenía muchas ganas de salir con Blaise de marcha, pero mientras estuviera haciéndole chantaje no podría negarse, aunque los términos que él había puesto eran bastante aceptables y la otra vez se lo pasó muy bien hasta que se enteró de lo que le había ocurrido a Hermione, pero su instinto le decía que esta noche sería diferente, seguramente el se fuera a babosear con alguna tía cualquiera. Bueno ella también podía jugar a eso, la pelirroja se alarmó un poco al reconocer celos en lo que acaba de pensar, no podía gustarle ese idiota, no estaba dispuesta a pasar lo mismo que con Harry en la escuela, solo que esta vez nunca sería correspondida, al fin y al cabo en esta ocasión se trataba del idiota de Blaise Zabini. Entraron en el local y fueron a la barra a pedir sus bebidas, Ginny y Luna empezaron con los chupitos, tal vez fuese algo pronto, pero la pecosa lo necesitaba para soportar esa noche, descubrir que se había sentido celosa aunque solo fuese un momento al pensar que Blaise se tirase a otra, la molestó sobremanera.
- ¡Vamos Luna una ronda más, únete tu también Theo! - Ginny pidió tres chupitos más de Vodka de piruleta y les acercó el correspondiente – Venga Theo hoy te nombro chica honorifica del trío de oro femenino, serás el suplante de Hermione, como prueba de iniciación te voy a enseñar nuestro brindis ¿Preparado?
- Que remedio – contestó Theo sonriendo, la verdad le hacía gracia la situación, si no fuera porque sabía que la pelirroja solo había tomado un chupito pensaría que ya estaba borracha, pero tenía que admitir que era graciosa.
- Bien ahí va, quien no posa no folla – Ginny posó el vaso en la barra y empezó a hacer círculos mientras decía- quien no recorre no se corre, quien no salpica no lubrica – comenzó a posar el vaso bruscamente mientras lo volvía a levantar para que salpicase un poco- y por la virgen de Guadalupe si hoy no follo que me la chupen – mientras decía eso levantaba el vaso encima de su cabeza trazando círculos, Theo y Luna habían seguido el brindis de la pelirroja, el primero con algo de torpeza, se notaba que ellas ya lo tenían memorizado- Bien y ahora para adentro ¿Qué te parece nuestro brindis? ¿Es genial verdad?
- Desde luego es único y divertido – dijo Theo riéndose.
- Lo hemos ido perfeccionando con el tiempo – intervino Luna.
- Bueno espero estar a la altura de mi cargo y ser un buen reemplazo de Hermione.
- Claro que sí – dijo Ginny mientras le guiñaba un ojo y se llevaba a ambos a la pista de baile.
Blaise había observado todo el rato la escena y estaba algo molesto, su pecosa parecía llevarse mejor de lo esperado con su amigo, el plan en un principio era que se entretuviesen mutuamente mientras él iba ligar, pero no esperaba que hiciesen tan buenas migas, en fin la pecosa no era algo que mereciese tanta atención, en cambio la morena de la barra parecía pedir a gritos toda su atención, una sonrisa chulesca se había formado en su cara después de dar un largo trago a su copa, comenzaba la caza, su presa había sido fijada y estaba esperando para que le incase el diente. Cuando llegó hasta la chica se apoyó en la barra frente a ella y le dedicó una sonrisa arrebatadora, que captó toda la atención de la chica.
- Hola preciosa ¿Qué hace una chica tan guapa como tú sola? - Había poca luz por lo que no podía ver bien a la chica, pero parecía estar tremenda.
- Pues esperar a un hombre como tú cielo – en cuanto abrió la boca una voz grave salió de ella, haciendo que Blaise quedase impactado, sin cambiar su expresión un ápice buscó en el bolsillo de su pantalón el móvil, cuando lo encontró puso la linterna e iluminó la cara de la mujer, que ya no parecía tanto una mujer, era un hombre, palideció notablemente y dio media vuelta – ¿oye guapetón a dónde vas?
Blaise huyó de la barra como un perro con el rabo entre las piernas, corrió hasta la pista de baile para perderse entre la gente cuando vio como aquel travesti le seguía, por suerte encontró a las chicas y Theo bailando en la pista, se dirigió hacía ellos.
- Tenéis que ayudarme, me persigue un hombre.
- ¿Te metes en una pelea y luego huyes? - dijo a modo de reproche la pelirroja.
- No, no es lo que creéis.
- ¡Ey! Cielo ahí estás, no corras tanto lo estábamos pasando bien – Ginny al ver aquel travesti, bueno mujer, aparecer entendió la situación.
- ¡Oye, oye, no toques a mi novio zorra, aleja tus manos de él!
- Perdona cielo, no sabía que tenía novia, el se acercó a mi y …
- ¿Encima me estabas intentando ser infiel? Cabrón, yo te juro que os mato a los dos y tú – dijo señalando a la mujer – desaparece de mi vista – se fue avergonzada entre la gente y Blaise soltó un suspiro de alivio – problema resulto, hay que ser torpe para ligar con un transexual y no darse cuenta.
- Ufff da igual, te debo una, gracias.
- Jajaja, esto pienso contárselo a Draco mañana, ya veras lo que nos reiremos cuando se lo diga, desde luego cada día te superas Blaise.
- No seas cabrón Theo, me gustaría verte a ti en mi lugar.
- Eso es imposible yo no tengo el mismo gusto que tu en las mujeres, me gustan algo más femeninas – Ginny y Theo empezaron a reírse otra vez.
- Ves qué te dije Theo que ibas a ser un suplente de Hermione estupendo, venga otra ronda de chupitos, esta vez únete a nosotros Blaise, al no ser que quieras volver a encontrar a otro bombón como el de antes.
- Dejadlo ya y vamos a por esos chupitos – rezongó Zabini como un niño caprichoso.
Se tomaron los chupitos, esta vez sin el brindis de las chicas y Blaise decidió quedarse con Ginny, no quería más sorpresas por hoy, con ella podría relajarse. La pelirroja arrastró al slytherin a la pista de baile mientras se reía un poco más él, Theo y Luna se quedaron en la barra, mientras él veía a su amigo irse con Weasley Luna estaba pidiendo otros dos chupitos esta vez de absenta, captó la atención del chico y le tendió uno.
- Luna deberías vigilar lo que bebes, no me gustaría que se repitiera una escena como la de la otra vez.
- Tranquilo no estoy tan borracha, ademas no haría algo así aquí, este será el último chupito lo prometo, pero quería brindar contigo a solas porque ahora somos amigos.
- Esta bien, por la amistad – le dijo él sonriendo, Luna llegaba a ser tan mona con esa inocencia suya – ambos brindaron y bebieron el contenido de golpe, ella se puso a toser y Theo puso una cara que parecía haber chupado un limón – Dios santo Luna ¿De qué era?
- Ehmm, absenta creo que dijo el camarero, lo pedí porque me gustó la botella, no pensaba que fuera tan fuerte.
Después de eso estuvieron un rato en silencio, la música resultaba estridente, el calor sofocante y en ocasiones alguien les empujaba, en especial a Luna, muchos intentaban disimuladamente meterle mano a la rubia fingiendo un choque, afortunadamente para ella Theo estaba al tanto y les bloqueaba frustrando sus intentos, luego una mirada asesina los amilanaba, así no se acercarían más a ella, Luna por su parte estaba absorta en su mundo, mirando las paredes y esquinas o entre la gente buscando nuevos seres. Cansado de la situación le propuso a la rubia salir fuera, él le dijo que conocía un sitio genial para encontrar anesans, que según ella les gustaban los sitios tranquilos y solitarios pues eran criaturas tímidas.
Blaise y Ginny vieron como sus amigos se marchaban, lo cual les pareció raro, movidos por la curiosidad se pusieron a seguirles, les espiarían para ver que hacían, ambos guardaban una vaga esperanza de que sus amigos al menos se besasen, notaban cierta química entre ellos y Blaise contaba con que se acabase acostando con ella para dejar ese celibato que su amigo se había impuesto a si mismo.
Theo condujo a Luna a varias manzanas de la discoteca, la llevó a un edificio en construcción que habían paralizado, llevaba casi dos años así, la rubia al verlo le dijo que era perfecto para los anesans, entraron juntos en el edificio que tras el abandono estaba algo deteriorado, la vegetación estaba volviendo a recuperar su terreno, subiendo las escaleras del piso la rubia se tropezó y casi se cae de no ser por el slytherin, que la sujetó rodeandole el abdomen con su brazo, con un suave tirón hizo que se incorporase y suspiró.
-Ten cuidado Luna – Ella asintió un poco avergonzada, él aun la estaba sujetandola, aunque ahora por la cintura pues la rubia se había girado cuando el la levantó, lo que los dejaba a escasa distancia el uno del otro. Durante un rato se miraron a los ojos, como hipnotizados hasta que ella rompió el contacto visual y le beso, fue un beso tímido en los labios, cuando recobró la conciencia de sus actos se separó de él tan roja como el pelo de los Weasley, Nott estaba enormemente sorprendido pero en cuanto ella se apartó la atrajo más hacía el y la besó, su beso no fue tan tímido como el de ella, era voraz, desesperado, como si la paz que llevaba toda su vida buscando la hubiese hallado con ella, a pesar de ello era tierno, la trataba como si fuese lo más precioso del mundo.
Desde una esquina Blaise y Ginny observaron como sus amigos se besaban, en el momento que Nott había sujetado a Luna, la pelirroja pensó que pasaría algo, para intentar ver mejor la pecosa empujó a Zabinni haciendo que este provocase un pequeño ruido, que no pasó inadvertido para sus amigos. Theo se alejó un poco de Luna y se puso a escrutar las sombras hasta que dio con sus amigos, los cuales estaban discutiendo por el empujón de hace un momento.
- ¿Se puede saber qué hacéis vosotros dos aquí? - inquirió Theo de forma autoritaria.
- Em... bueno estábamos preocupados cuando os vimos marchar y decidimos seguiros desde la distancia para saber si ocurría algo, pero no muy cerca para no interrumpiros en algún momento como el de ahora mismo - explicó apresuradamente Ginny, parte de lo que había dicho era mentira, pero eso los otros no lo sabían.
- Estamos bien Ginny, no te preocupes, solo vinimos para buscar anesans.
Theo estaba algo molesto al descubrir a esos dos espiándoles, pero también agradecido, se había dicho que Luna era solo una amiga y no se acercaría a ella demasiado, pero en un momento tiró todo por la borda, claro que nunca imaginó que ella le fuese a besar, su única esperanza ahora era que la reacción de la rubia al beso no fuese grande, si para ella resultaba algo sin importancia entonces él podría volver a mantener las distancias, resultaría doloroso pero era lo mejor. Por ahora lo mejor era salir de allí y que olvidasen lo ocurrido, necesitaba una buena distracción para las chicas y sabía justamente dónde encontrarla.
- Ya que estamos aquí ¿Por qué no vamos a casa de Draco a ver cómo están él y Hermione? Quizás tenga buenas noticias para vosotras sobre el piso.
- Sería genial ir a ver a Hermione – dijo Luna.
Mientras se dirigían a casa del rubio, Blaise intentaba sonsacarle información a Theo, pero este no soltaba prenda, no quería hablar en ese momento de aquello y menos para darle detalles el a veces idiota de su amigo, más adelante estaban Ginny y Luna hablando tranquilamente, pues habían acordado hablarlo cuando se encontrasen con Hermione para así no tener que contestar varias veces a las mismas preguntas. La noche era cerrada, pero el cielo estaba despejado dejando ver algunas estrellas, que aun eran visibles a pesar de la contaminación lumínica de la ciudad, la luna estaba en su ultima fase decreciente, era tan delgada pero brillaba con mucha intensidad, un viento gélido soplaba ocasionalmente acariciando la cara de los pocos viandantes que había a esas horas, todo esto le había pasado totalmente desapercibido a Luna cuando había salido de la discoteca con Theo, en ese momento solo había tenido ojos para él, era el único que conseguía que olvidase todo lo que la rodeaba y la búsqueda de otras criaturas con tan solo estar a su lado.
Por fin vieron el portal del rubio y fueron a llamar al timbre, pero Blaise se lo impidió, usó un hechizo para abrir la puerta.
- ¿Por qué no quieres que llamemos?
- Tengo curiosidad por ver que están haciendo Granger y Draco, tal vez los pillemos con las manos en la masa o en otra cosa – dijo sonriendo con malicia.
Ginny resopló – Eres como un niño pequeño.
- Pasa conmigo una noche y te prometo que no volverás a pensar eso pecosa.
- Dejad ya los flirteos o quitaos de la entrada – protestó Theo.
- Claro como tu ya has podido flirtear a gusto en el edificio aquel.
-¿Envidia? ¿Por eso interrumpiste?
- No me hagas reír Nott – Theo empujo sin muchos miramientos a su amigo y llamó al ascensor.
Subieron en el ascensor en silencio y Blaise volvió a usar el mismo hechizo para abrir la puerta del piso, al hacerlo se encontraron a Draco con la varita en la mano apuntando hacía a ellos, al verles su rostro se relajó y bajo el brazo, Hermione estaba en el sofá sentada y podían ver dos platos en la mesa, además del olor a comida que asaltó sus olfatos al entrar en la casa.
- Tss, yo que esperaba encontrar algo mas interesante al entrar – protestó Blaise – y resulta que solo estáis en medio de una cenita romántica.
- No es una cena romántica – se apresuró a aclarar Hermione, que al hablar captó la atención de todos.
- ¿Que te has echo en el pelo? - preguntó Ginny totalmente sorprendida.
Hermione se dio cuenta que tenía el pelo rubio platino y le dio un poco de vergüenza – Esto ha sido culpa de Malfoy, es una larga historia, lo que me recuerda que me debes un antídoto – dijo esto último señalando al rubio.
- Yo creo que te favorece – le respondió Draco riéndose. Ella extendió la mano a modo de reclamo del antídoto, él le tendió el frasco – Yo que quería verte así un poco más de tiempo.
- Bueno Hermione ¿Qué tal llevas lo de la casa? - Preguntó Ginny interrumpiendo a la parejita.
- Aun no lo he mirado, lo siento chicas.
Una sonrisa traviesa se dibujo en los labios de la pelirroja – Ya me imagino que te ha tenido ocupada para no poder encontrar una, de todos modos no te preocupes ahora que al navidad esta cerca vamos a pasar las fiestas con nuestras familias, así que no corre prisa.
Blaise que se había ido a la cocina a por comida volvió al salón y se sentó junto a Granger, al hacerlo la empujó por accidente e hizo que se le resbalase el frasco, precipitándose al suelo - ¡No! Zabini mi frasco...
Draco chocó las cinco con Blaise y empezó a reírse – Gracias Blaise, tú si que sabes. No te enfades Granger sigues estando preciosa con el pelo así y ademas resulta gracioso – Sus amigos miraron al rubio enarcando una ceja y con asombro.
Hermione intentó desviar el tema de conversación – ¿Bueno vosotros qué hacéis aquí?
- Queríamos disfrutar de la compañía de nuestros amigos ¿Por cierto Granger hiciste tú esto? Esta riquísimo – Dijo Blaise mientras comía otro pedazo de lasaña - ¿Qué os parece si después de cenar hacemos aquí una fiesta?
- ¿Por qué siempre quieres hacer fiestas en mi casa? No pienso meter a ninguna de tus amiguitas en mi casa.
- Yo me refería con los aquí presentes, hoy no he tenido un buen día.
Mientras Blaise iba a por botellas de Whisky de fuego, Theo y Ginny le narraban entusiasmados a Draco el incidente de Zabini con aquel transexual, Malfoy estallaba en carcajadas al escuchar la patética actuación de su amigo, desde luego Nott tenía razón Blaise siempre se acababa superando, cuando este llegó había vuelto a ser el chiste del momento.
- ¿Podéis dejar ya de burlaros de mí o me vuelvo por donde vine con las botellas de whisky?
- Bueno también puedes irte tú y dejar las botellas – sugirió Ginny con fingida inocencia.
- No le hagas caso Blaise, quédate, no sería lo mismo si te vas.
- Gracias, Granger a diferencia de otras, tú eres más amable – Ginny y Draco se molestaron por lo ocurrido, ella por la actitud de Blaise y él porque no entendía por qué Hermione había defendido a su amigo ¿Acaso le gustaba Zabini? Era lo único que se le ocurría ¿Si no por qué iba a decir que no sería lo mismo sin él? Estaba claro que eso quería decir que lo echaría de menos si se iba y teniendo en cuenta que ellos nunca habían sido amigos, ni mantenido recientemente conversaciones apropiadas a solas, solo podía significar que ella se había enamorado de Zabini, por eso le había rechazado a él tantas veces. Terminada su reflexión el rubio se dio cuenta de que estaba celoso, quería demostrarse a sí mismo que no sentía celos, él era Draco Malfoy, nadie podía igualarlo en belleza o inteligencia y mucho menos en narcisismo, así que decidió observar los movimientos de Hermione y Blaise, solo para asegurarse de que no había nada entre ellos.
- Bien ¿por qué no jugamos a algo para hacer esto más entretenido? Aunque claro conociendo ya las habilidades de Lovegood y Granger, será mejor que no implique el lanzamiento de monedas.
- Por una vez estoy de acuerdo contigo Zabini.
- Tampoco somos tan malas – rezongó Hermione.
- Es cierto era solo por una travesura de mis pumkipers.
- Da igual, no vamos a arriesgarnos, se me ha ocurrido uno que esta bastante bien y no requiere destreza, solo suerte, es muy sencillo os explicaré como va, coges una baraja de cartas francesa y sacas una carta, si es roja te toca beber el número que marque la carta, pero si es negra se lo mandas a alguien, por ejemplo ahora saco yo carta un siete de picas negro, pues mando a Draco beber siete tragos, lo divertido es si te toca un as, porque hay que bajarse el baso entero de una vez, si sale rojo es una putada pero si es negro la cosa cambia ¿Lo habéis entendido?
- Por dios Blaise ni que esto fuera la clase avanzada de pociones con Snape, hasta la comadreja lo entendería – Theo y Blaise miraron de reojo a Ginny y Hermione al escuchar el comentario de Draco, pues pensaban que generaría un conflicto pero inesperadamente no hubo respuesta por parte de las chicas, la pelirroja tenía el rostro inexpresivo y Granger parecía algo afligida.
- En bueno, pues Hermione empieza tú – se apresuró a decir Blaise para romper la tensión. Ella asintió y cogió una carta del mazo, que resultó ser el rey de treboles – vaya empiezas fuerte, muy bien novata, dijo dándole unas palmadas en la espalda.
- ¿Si? Bueno como Luna y yo no tenemos destreza, por favor enséñanos las tuya bebiendo los doce tragos Blaise – dijo con una sonrisa.
Él le devolvió la sonrisa a la morena – No empieces una guerra que no puedes ganar.
Siguieron jugando y al principio había una clara rivalidad entre Hermione y Blaise, pero no duró mucho cuando a él le toco un as negro y ella tuvo que vaciar el vaso, en ese momento se dio por vencida y decidió aliarse con él.
- No puedo creer que me estés haciendo esto, nunca pensé que te aliarías con un slytherin.
- Ya sabes lo que dicen Ginny si no puedes con tu enemigo únete a él.
- Muy bien, pero recuerdo esto Hermione Granger, lamentarás el día en el que le mandaste un rey a Ginebra Weasley – las dos se pusieron a reír y la pelirroja le sacó la lengua.
Draco seguía molesto, cada vez más, no le gustaba esa complicidad entre su amigo y su leona ¿Acaso olvidó Granger todo lo que Blaise hizo así como así? Con lo cretino que había sido con ella durante tantos años, vale que él también pero su caso era diferente, porque, porque el la queri... porque él la había salvado varias veces, acogido en su casa y se preocupaba por ella, cosa que Zabini nunca hizo ¿Pero qué hacía Draco Malfoy dando explicaciones? Él no tenía que dárselas a nadie, ni a si mismo, ya no se podía decir que estuviese molesto si no enfadado, no hacía más que pensar estupideces y se sentía realmente idiota, nada de lo que estaba pensando tenía sentido, bien ya se vengaría de alguna forma.
Mientras el rubio seguía absorto en sus pensamientos el resto pensaban cambiar de juego, hasta que se decantaron por la opción de Luna y jugar a las películas. Blaise y Hermione con su nueva alianza forjada decidieron hacer pareja, Luna cogió a Theo el cual se disputaban ella y Ginny, al final la pelirroja tuvo que hacer equipo con Draco, el cual no se había enterado de nada.
- Que remedio me quedaré yo con el ido este – dijo Ginny agarrando a Malfoy para traerlo de vuelta con ellos.
- ¿Eh? ¿Que pasa conmigo?
- Que hacemos pareja rubito, así que espabila para que podamos ganar a las películas ¿Sabes cómo se juega no?
- Claro que se, ni que fuera complicado.
Empezó el juego y el equipo de Blaise y Hermione iba en cabeza, seguido por Luna y Theo, porque Draco estaba demasiado ocupado intentando asesinar a Zabini con la mirada como para concentrarse en ganar o intentarlo, uno de los mejores momentos fue ver a Luna imitando a Godzilla y soltando rugidos mientras simulaba destruir edificios imaginarios, después de la interpretación de ravenclaw le tocó el turno a Granger y Zabini, los cuales al acertar acabaron ganando el juego, al acertar Blaise abrazó la abrazo por la emoción de la victoria.
Acabaron el juego y al ser tan tarde decidieron irse, pues notaban algo tenso a Malfoy y estaba claro que no estaba de buen humor, así que dejaron a Hermione sola con él, con suerte ella podría capear el temperamento del rubio o sacarlo tanto de quicio que lo soltaría todo, dejando de tener esa cara de amargado, ella se despidió de todos en la puerta mientras Draco refunfuñaba por lo bajo mientras iba de un lado para otro.
- ¿Se puede saber que te pasa? Llevas toda noche desde que llegaron Ginny y los demás de mal humor y lanzado miradas asesinas.
- ¿Que qué me pasa? ¿Enserio lo estás preguntando? Deberías saberlo o al menos sospecharlo si tan lista eres.
- Soy lista pero no adivina, no puedo saber que narices te pasa, sinceramente ahora mismo entiendo el tópico de las mujeres con la regla, te estas comportando igual, así que si tienes algo que decir dilo.
- Muy bien, tú lo has querido, no entiendo por qué cojones estabas tan amigable con Blaise cuando nunca hasta hoy habéis mantenido una conversación decente, pero ahí estabais los dos todos cariñosos, luego a mi me rechazas una y otra vez a pesar de que demuestras interés, sinceramente no se si juegas conmigo, disfrutas sacándome de quicio o esto es una especie de venganza. Mira si te gusta Blaise dilo, pero entonces a mi déjame tranquilo, aunque no entiendo que puedes ver en él, cuando esta claro que yo soy mucho mejor.
- Nunca creí que vería a Draco Malfoy en un ataque de celos, resulta gracioso.
Draco la miro furioso - ¿Eso es todo cuanto tienes que decir eh?
Ella sonrió y se acerco a él despacio – Bueno es que nunca creí que podría verte así, ademas no siento nada por Blaise, simplemente hoy descubrí que no es un cretino y es muy gracioso, con respecto a ti lo siento, es complicado, no era mi intención hacerte daño pero te prometo que no pasará otra vez – él se acercó a ella lentamente mientras la miraba con intensidad, con una mano la agarró de la cintura y con la otra acariciaba con delicadeza su mejilla, por la cual se deslizó hasta su barbilla para levantarla ligeramente haciendo que sus ojos se encontrasen.
Hermione se quedó prendada, los ojos de Draco la habían cautivado, esos que había conocido fríos como el hielo de un precioso color gris azulado, ahora eran fuego helado que fundía sus dudas y reproches, incitándola, seduciéndola, estaba tan tentadoramente cerca, tenía que enfriar su cabeza, estaba demasiado embotada, con un suspiro anhelante consiguió separarse, él no opuso resistencia dejó que se alejase sin apartar la mirada de ella, para él ella era como la arena cuanto más apretase más se escaparía entre sus dedos, tenía que ser paciente, si forzaba las cosas se perdería, antes de nada tenía que descubrir qué le había pasado a su leona para que actuase así, sin duda tenía que ser culpa de la comadreja, si bien su hermana había demostrado ser diferente de lo que pensaba durante el colegio, Ron por ahora cumplía todas sus antiguas expectativas, solo un idiota como él dejaría escapar a Granger.
- Esta bien Hermione – Draco la abrazó y le dio un beso en la cabeza, se separo de ella lentamente, antes de alejarse del todo le cogió una mano con ternura y la acarició suavemente con el pulgar – Buenas noches, que descanses – dio media vuelta y fue a su habitación, con la certeza de que la acabaría conquistando, por ahora iban a tener que pasar mucho tiempo juntos para descubrir que tramaban aquellos licántropos y lo mejor era que si todo salía bien, pasarían la navidad juntos.
