3 De Noviembre


Un cráneo de azúcar y huesos de pan,
La muerte es dulce, la vida es sal,
Una termina, la otra comienza
Y las dos se ponen a bailar…

…Sonrisas tranquilas,
Risas traviesas.
La calavera es azúcar,
Los huesos son pan…

La muerte y la vida
Un día se encuentran
Y juntas se ríen y bailan.
Al compás de la tierra… cantan.


Esta vez eran las 10 de la mañana, Harry tenía libre el día y estaba levantando la ofrenda ayudado por Severus, la comida fue hechizada de nuevo y empacada hacia el refrigerador. Los cráneos de azúcar los iban a regalar, las flores las repartirían entre la hiedra en el jardín-callejón que estaba cerca de su departamento y los adornos y demás los guardarían para el siguiente año.

De alguna forma, ambos sentían que esos días habían marcado algo en sus vidas, incluso el departamento se sentía diferente, el aroma del incienso y las flores permanecía a pesar de que ya habían sido retirados de ahí. Era un aroma extraño y a la vez familiar, si es que eso era posible.

En cuanto acabaron, se dedicaron a comer algo de lo que habían retirado de la ofrenda a manera de desayuno y luego partieron hacia la ciudad, a ambos les gustaba pasear por ahí, cuando Harry tenía el día libre. Aquí nadie los conocía, a nadie le importaba si eran el niño-que-vivió y el profesor-doble-espía-héroe-de-guerra, solo eran dos personas que se amaban y disfrutaban estar juntas. Nada más.

Pasearon un rato por Place du Tertre, ya que Severus quería ver las pinturas y Harry... pues quería complacerlo. La verdad es que Harry era feliz solo estando a su lado, así que ver pinturas, aunque no era su máximo, sonaba bien mientras Severus lo llevara de la mano y lo besara cada tanto.

Luego fueron a un café, ya que ambos tenían algo de hambre y mientras Harry atacaba un par de croissants, Severus daba cuenta de un café brûlot charentais (café espresso flambeado con coñac); Harry no entendía la mitad de los gustos de Severus sobre bebidas alcohólicas, pero mientras no se quejará de su gusto por el café chateau (café espresso concentrado en vasito pequeño, con unas gotitas de licor de cerezas y una pequeña porción de crema Chantilly), él no iba a decir nada.

Severus nunca pedía nada de comer, sino que le "robaba" a Harry de su plato, por eso Harry siempre pedía dos de cada bocadillo que pedía, esta vez eran croissants y un par de brioches, ya que sabía que a Severus le gustaba más el sabor a mantequilla de estos últimos y acompañados de mermelada de naranja, un favorito de Severus.

Luego de la pequeña merienda, Severus arrastro a Harry a Place des Abbesses, iban seguido, pero Harry no entendía por qué quería ir Severus. Cuando estuvo frente a una pared en particular, lo entendió. Estaban frente al Le Mur de Je T'aime* (el muro de los 'te amo').

—¿Sev? —.

—¿Sabes Harry? A veces me pregunto por qué me amas. Me refiero a que no soy un hombre "guapo", quizás puedo considerarme atractivo, pero tú eres evidentemente hermoso, tienes un cuerpo y rostro que parece haber sido esculpido por Miguel Ángel, tus ojos parecen esmeraldas y mejor ni hablo de tus labios, tan suaves que parece seda. Pero no solo eres bello por fuera, sino también por dentro—.

—...Fuiste valiente al enfrentarte a cada reto que te puso el destino, no solo Voldemort sino tus "parientes", los problemas en Hogwarts y otras cosas que sé que han sido dolorosas para ti. Y, aun así, eso no ha mellado tu espíritu. Sigues viendo hacia el futuro con alegría y esperanza. Jamás conocí a nadie como tú, incluso cuando era un "ciego" para no verte realmente en la escuela, me sorprendías. Pudiste haberme destruido en un segundo, muchas veces, y no hablo solo a nivel físico, tenías uno de mis más profundos secretos y jamás consideraste ni por un segundo, usarlo en mi contra, cuando otros no hubieran dudado—.

—...Cuando vi tus recuerdos, en esas clases de oclumancia, comprendí que tu habías tenido una vida tan desgraciada como la mía, pero contrario a mí, tu tuviste la entereza de no dejarte arrastrar por lo negativo, y te concentraste en lo positivo que había en tu vida, y empecé a mirarte diferente. Sin embargo, con la guerra ya declarada, tenía que esconder mis pensamientos, para evitar que Voldemort descubriera mi papel de espía, tenía que protegerte—.

—...Primero pensé que era por el amor que le tuve a tu madre, pero luego de que estuve convaleciente en San Mungo, cuando desperté, me di cuenta de que no había sido por eso, mi forma de verte había cambiado, me importabas, y eso me asustaba. Cuando no volviste a la escuela, me alegre internamente, eso significaba que jamás tendría que enfrentarte de nuevo, hasta que nos encontramos en el mismo nivel, como estudiantes, en la escuela de cocina—.

—...Ese día destroce un cuarto de mi casa por la pura frustración. Me había estado repitiendo a mí mismo que no me importabas, que te despreciaba, y no quería estar cerca de ti. Me confundías mucho, tu presencia me alteraba. Quizás por eso fui tan idiota, porque conforme más estabas junto a mí, más entrabas en mi corazón y sin darme cuenta, me enamore de ti. Me dio miedo, furia, ¿Recuerdas que te dije que había prometido no volverme a enamorar? ¿Recuerdas que te dije que por eso estaba enojado, por haber roto mi promesa? —.

—...Ese día antes de que viajáramos aquí, te dije todo sobre él porque había actuado como un imbécil, y que estaba enamorado de ti, pero cuando lo analizo de forma lógica, no fue algo tan repentino. Desde mucho antes, ya te admiraba, admiraba ese temple y determinación que tenías, admiraba tu capacidad de recuperarte, la lealtad que tenías para los tuyos. Esos meses en la escuela, solo me ayudaron a profundizar esa admiración y se transformó en amor—.

—...Te lo digo una vez cada día, al menos. Y, aun así, siento que es insuficiente. No sé cómo te enamoraste de este "gruñón", pero agradezco a la deidad que fuera, que estés a mi lado. Quiero casarme contigo algún día, no concibo mi existencia sin ti. No ahora. Quiero que nos tomemos el tiempo necesario para que las cosas fluyan, pero quiero que sepas que es mi deseo que un día, ambos podamos decir que somos esposos. Te amo. Y estoy dispuesto a leer cada uno de los "Te amo" escrito en este mural, aunque no sepa pronunciar la mitad de los idiomas que están escritos ahí—.

Harry estaba de pie tomando la mano de Severus, ¿Qué podía decirle al hombre si él ya había resumido en realidad todo? Él lo amaba, y era reciproco. Llevo sus manos al cuello de Severus y lo besó. Tierna y profundamente, esperando transmitirle en ese beso todo lo que las palabras no alcanzaban a decir.

Cuando se separaron, Severus junto su frente con la de Harry y sonrió, había entendido el mensaje. Alto y claro.

—Harry ¿Nos vamos? Quiero hacerte el amor—.

Harry lo arrastro hasta localizar un lugar donde desaparecerse, no tenía la paciencia de caminar hasta su departamento en ese momento. En cuanto encontraron un lugar, se desaparecieron de ahí y aparecieron justo en medio de su sala.

Severus retomo el beso y Harry gimió por el placer que le producía, Severus siempre lograba convertir sus piernas en gelatina. En cuanto se separaron, Severus cargo a Harry como si fuera su noche de bodas y lo tendió en la cama, llevando sus labios hacia el sensible cuello de su amado.

A Harry le enloquecía cuando Severus besaba su cuello, agradecía mentalmente que hubieran usado los ungüentos hace un par de noches, si no, tanta atención a su piel sería imposible en esos momentos.

Las manos de Severus iban despojándolo de su ropa, dejando ver ese cuerpo que tanto enloquecía al otrora pocionista. Harry empezó a sacarle el suéter a Severus, quien solía usarlo cuando salían, un sencillo suéter negro sin nada debajo. Así que pronto tuvo el pecho de su amante a su disposición.

Harry estaba acostado con la espalda contra el colchón, mientras Severus estaba encima de él, besándolo, excitándolo con suaves caricias. Harry como pudo se despojó de sus zapatos mientras Severus desabrochaba su pantalón. Severus solo se separó de Harry para terminar de desnudarlo y desnudarse el mismo, pero en cuanto estuvo listo, se tendió encima de Harry de nuevo, permitiendo que sus cuerpos se sintieran, se reconocieran nuevamente.

La sensación de la cálida piel era tan placentera, Harry adoraba sentirse así, tan seguro y amado en los brazos de Severus. Su excitación crecía a cada instante y pronto, Severus estaba llevándolo al límite, mientras del buró, tomaba el lubricante para prepararlo un poco, esta vez no había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvieron juntos, así que no tardaría mucho.

Mordisqueando uno de los pezones de Harry, lo distrajo un poco cuando sus dedos se enterraron en su entrada, sus labios ahogaron los gemidos de Harry, y podía sentir como el joven cuerpo se arqueaba intentando que esos dedos se enterraran aún más profundo dentro de él.

Severus retiro sus dedos del cálido interior y lubricando su miembro, se colocó de frente, alineando su miembro a la entrada de Harry, con delicadeza, se introdujo en él y escucho como Harry gemía de placer al sentirse invadido. Severus gimió un poco al ver esa imagen.

Ahí estaba ese hermoso joven, con su miembro en su interior, la piel perlada de sudor, y la cara enrojecida de deseo, por él, solo por él. El joven le había entregado su inocencia meses atrás y aun temblaba excitado cuando recordaba ese encuentro. Había sido hermoso, tan entregado, tan inocente y sensual a la vez. Harry era un ángel, un ángel caído hecho para su disfrute personal, para ser amado y adorado por él únicamente.

Severus acerco su rostro al de Harry y sin dejar de verlo, conecto sus ojos a los de Harry y empezó un vaivén tortuoso, haciendo que el joven sintiera cada centímetro de su miembro al salir y entrar. Harry dejo salir sus jadeos, haciendo a Severus consciente de cuanto amaba Harry sentirse así. Tan íntimo con él. Tan consciente de cuanto lo amaba Harry.

Severus enlazo una de sus manos con la de Harry y llevo la otra a la cabecera. Sin dejar de ver a su amante, Severus empezó a aumentar la velocidad de sus embestidas, haciendo que la cama se moviera por el impulso, y haciendo que el joven empezara a jadear y gemir más alto cada vez.

—Te amo, Severus, te amo—.

—Eres mío, mío, mío. Mi Harry. Mi ángel—.

—Soy tuyo, soy tuyo, s-soy tuyo ¡Ahh! —.

Severus se inclinó hacia Harry, haciendo que su cuerpo aprisionara un poco el erguido miembro de Harry, el roce que se producía entre ambos cuerpos por las embestidas, frotaba el adolorido miembro del joven, haciendo que este siseara, era una sensación tan maravillosa.

Severus empezó a besar profundamente a Harry cuando sintió que estaba por llegar al clímax, las paredes de Harry empezaban a estrechar su miembro, señal inequívoca de que el orgasmo estaba cerca. Abrazo estrechamente a Harry y el grito de placer del joven fue ahogado por los labios de Severus quien sintió como el pene de Harry lanzaba su semen en medio de ellos.

Eso fue suficiente para él, quien sintió como se liberaba en el interior de su amante, sintiendo cada latigazo de placer al inundar esa cálida cavidad con su semen, llenándolo por completo, uniéndolos en un acto tan íntimo que adquiría sentido el eufemismo que usaban muchos (incluyéndolos), ellos no tenían sexo, ellos hacían el amor, así de simple.

Severus besaba el rostro sudoroso de Harry, incluso el sabor salado de su piel le gustaba, le gustaba ver el rubor en sus mejillas, producto de lo que acababan de hacer, le gustaba todo de Harry. Harry amaba cada cosa de Severus, le gustaba esa nariz que tanto le disgustaba a Severus, su cabello negro como ébano, esos ojos que miraban con intensidad, ¿Cómo se atrevía el hombre a decir que no era guapo? ¡Era el ser más bello que Harry conociera!

Severus se separó de Harry y se acostó al lado, Harry busco acurrucarse en los brazos de su amante y encontró a un dispuesto Severus a acunarlo en ellos. Un beso en la frente, y palabras tiernas susurradas al oído, el roce de esa nariz en su cuello cuando Severus aspiraba su aroma, todos esos pequeños detalles luego de sus encuentros, solo hacían que Harry deseara más y más. A veces se preguntaba cómo había aguantado todo ese tiempo sin Severus. Ahora parecía tan natural que su lugar en el mundo era ahí, en sus brazos, en su cama y en su vida.

Severus suspiro. Le gustaba el aroma de Harry luego de sus encuentros, olía a ambos. Severus aún era algo posesivo y celoso, pero tuvo que controlarlo ya que sabía que Harry no amaba a nadie más, que su corazón solo le pertenecía a él y eso ayudaba mucho a controlar sus celos. Con el dulce joven en sus brazos, Severus sonrió. Con Harry estaba en casa, no importa en donde, su hogar era Harry.

Tomando con cuidado su varita del buró, Severus corrió las cortinas de la habitación dejándola en penumbras, su amado ya había cerrado los ojos y estaba respirando pausadamente, se había quedado dormido.

—Te amo mucho, mi pequeño león testarudo—Severus besó una vez más la frente de Harry y se dispuso a dormir—Nox—.


Nota al margen: Y se acabó, espero les haya gustado su regalo por las festividades. 😉 By the way, el versillo al principio es de mi autoría.

*Le Mur de Je T'aime: El muro de los "je t'aime" ("te quiero/amo"), obra imaginada por Frédéric Baron y Claire Kito, es un lugar ineludible para los enamorados de todo el mundo que van a París. El muro, construido sobre una superficie de 40 m², está compuesto por 612 azulejos de lava esmaltada, sobre los cuales florecen 311 «te quiero/amo» en 250 idiomas. Las chispas de color rojo sobre el fresco simbolizan los trozos de un corazón roto, símbolo de una humanidad que se desgarra y que el muro trata de reunir. Este monumento insólito dedicado al amor está erigido en una plazoleta de la place des Abbesses, sobre la colina de Montmartre.