Hola, aquí llego con un nuevo capítulo de este fic.

Gracias por los comentarios y buenos deseos.

Los personajes no me pertenecen, sino que Hisayama - Sensei


Los días de entrenamiento y duro esfuerzo comenzaron a pasar. Melly observaba con mucha melancolía que cada vez menos reclutas iban quedando, ya que el miedo y el pavor los vencían. Nadie quería ser eliminado por titanes. Por su parte, cada uno de los cuatro amigos se iba haciendo cada vez más fuerte en la disciplina que más los favorecía.

Mikasa era la mejor de todo. Tenía buenas notas en los teóricos y excelentes desempeños en cuanto a lo físico y el uso del Dispositivo de Maniobras, instrumento que los ayudaba en la lucha contra los titanes. Eren había tenido problemas desde el principio con el dispositivo aun cuando se lo cambiaron por uno nuevo. No tenía movimientos asombrosos, pero a punta de esfuerzo y dedicación había logrado subir sus notas. Para qué decir sus calificaciones en lo académico, salvaba con suerte. Armin era el mejor de la clase en cuanto a lo académico. Sus notas siempre eran perfectas y sus habilidades para formular planes más su desarrollado pensamiento crítico lo apuntaban como un futuro estratega. No brillaba en lo físico, ya que siempre fue lo que más le costó. Melly por su parte también tenía excelentes notas en lo académico y en lo físico también, pero su habilidad estaba lejos de esas dos áreas: Ella quería ser médico para ayudar a sus compañeros en las futuras expediciones de reconquista.

Los cuatro amigos pasaban toda la tarde juntos platicando y aprovechando los pocos lapsos que tenían para divertirse. La graduación estaba cerca y con eso se venía la elección de cuerpos militares. Esos eran tres: La Guarnición, encargada del orden público dentro de las murallas y la restauración y mantenimiento de ellas, su logo eran tres rosas rojas entre espinas. Luego estaba La Legión de Reconocimiento, encargada de las expediciones fuera de los muros para tener bases humanas en territorio titán. La gran mayoría tenía miedo de unirse a ellas, ya que una gran parte de los hombres que marchaban fuera de los muros simplemente no regresaban. Su logo era un par de alas en color azul y blanco, más conocida como las Alas de la Libertad. Por último estaba la Policía Militar, encargada de la protección del Rey, su logo era un unicornio en color verde.

La gran mayoría se esforzaba en sacar excelentes calificaciones para poder postular a la Policía Militar (Solo los primeros diez promedios más altos podían hacerlo), ya que de esa forma asegurarían una excelente calidad de vida, estarían protegidos por los muros interiores y jamás tendrían que preocuparse por la escasez de comida. Eren no quería eso: Lo motivaba algo más fuerte. Él quería acabar con los titanes y para eso el único camino que le quedaba era la Legión de Reconocimiento.

― Me uniré a la Legión de Reconocimiento y acabaré con cada uno de los titanes ― Dijo enérgico.

― Si te unes a la Legión de Reconocimiento yo también lo haré ― Susurró Mikasa con la mirada perdida en la nada.

― ¡No lo hagas! Tú eres muy fuerte. De seguro querrán reclutarte en la Policía Militar.

― Si te unes a la Guarnición yo también lo haré; si te unes a la Policía Militar yo también lo haré; si te unes a la Legión de Reconocimiento yo también lo haré. Te seguiré donde vayas. No quiero perder a la única familia que me queda ― Finalizó Mikasa.

― ¡Yo también me uniré a la Legión de Reconocimiento! ― Dijo Armin de pronto. Ni él mismo podía creer lo que estaba diciendo mucho menos sus amigos.

― Armin no puedes desperdiciar las excelentes habilidades analíticas que posees ― Dijo Eren.

― Quiero dejar de correr y de esconderme. Quiero hacer las cosas por mí mismo y dejar de ser salvado por los demás. Ese es el deseo que me mueve. Además, mi deseo por recorrer el mundo y conocer todos aquellos lugares que he visto en libros sigue intacto ― Dijo Armin esperanzado.

― Es cierto ― Susurró Melly ― Prometimos que algún día saldríamos de estos muros y recorreríamos el mundo entero. Además, si ustedes se lastiman o se rompen algún hueso alguien tiene que curarlos. Por eso yo también me uniré a la Legión de Reconocimiento.

― Está decidido: Los cuatro nos uniremos a la Legión de Reconocimiento y acabaremos con los titanes ― Gritó Eren. Acto seguido, abrazó a sus amigos con mucha alegría.

Al día siguiente fue la Ceremonia de Graduación. En una especie de escenario se encontraban los altos cargos pertenecientes a los reclutas, todos con sus uniformes y luciendo orgullosamente las espadas cruzadas como logo. Todos los reclutas que se encontraban parados en ese lugar habían llegado a graduarse con el mayor de los esfuerzos realizados. Detrás de sus sueños, en algunos casos, se encontraban familias que constantemente enviaban apoyo.

Melly, por su parte, se encontraba en otro lugar. Gracias a sus conocimientos de medicina más todo lo que aprendió en los años de entrenamiento como cadete logró ser una de las mejor Recluta – Médico. Ese privilegio se le otorgaba solamente a un cadete cada año y ello le permitiría postular a cualquiera de las tres ramas de la milicia y, además, no era un miembro contable de los diez mejores reclutas normales que salían cada año.

Al dar comienzo con la ceremonia, uno de los uniformados leyó un cortante discurso y luego de eso se nombraron a los diez mejores cadetes de esa generación: Primero fue Mikasa, luego Rainer, Berloth, Annie, Eren, Jean, Sasha, Connie Ymir, Marco y por último Christa. Desde la formación Armin los observaba. Sabía que no estaría dentro de los diez mejores, pero eso no lo intimidaba en absoluto. Sabía que tarde o temprano llegaría su momento para brillar.

― Ahora daremos a conocer al mejor Recluta – Médico de este año que, con sus altas calificaciones, ha demostrado que es merecedor de tan alta distinción ― Dijo el locutor ― Llamamos al frente a la Cadete – Médico Calhahand Mellizabeth.

La joven castaña hizo ingreso a la ceremonia con un caminar tranquilo y lleno de seguridad. Una gineta blanco con una cruz roja lucía orgullosamente en su brazo izquierdo. Sus labios sonreían y su mente solo pensaba en que cada vez estaba más cerca de cumplir su sueño: Salir de la fastidiosa muralla. Observó a Armin de reojo y su sonrisa se desvaneció un poco. Sabía que su amigo era capaz de hacer increíbles cosas. Tal vez había personas dentro de los mejores diez que no deberían haber estado. Al observarlo bien su sonrisa volvió acompañada de un sonrojo en sus mejillas. Durante los últimos meses el ruborizarse por ver a Armin se estaba volviendo costumbre. Su amor hacia el joven rubio cada vez era más y más notorio. Eso la ponía muy nerviosa.

La joven llegó hasta su puesto y miró al frente sin dejarse intimidar por nadie. Estaba ahí, porque lo merecía y porque se lo había ganado a punta de esfuerzo, dedicación y excelentes notas.

― Cadetes: ¡Den su vida y su corazón por la humanidad! ― Habló fuerte y claro el General de los cadetes.

― ¡Si señor! ― Se escuchó decir a los reclutas recién graduados.

Cada hombre y mujer que se graduó esa noche hizo el saludo militar como si fuera el último que harían en su vida. La emoción se palpaba en el aire. Por fin podían decir que eran militares y que defenderían a todas las personas de los muros de su mayor amenaza: los titanes.

Horas más tarde, los cadetes recién graduados celebraban con música y bebidas su gran logro. Podía verse a Connie y Jean bebiendo como almas que se las lleva el diablo y a Sasha comiendo todo lo que su estómago sin fondo le permitiese. Christa, por su parte, trataba de detener a Sasha, pero sus intentos fallaban al verse acorralada por una ebria Ymir que le pedía constantemente que fueran esposas.

Melly observaba el cielo nocturno y el brillar de cada estrella. No era de esas que les encantaba celebrar acontecimientos así. Desde niña jamás participó en algo parecido. Para ella la soledad y el silencio eran su mejor celebración. Ahora que estaba sola tenía que pensar en una forma de disimular sus sentimientos hacia Armin o contárselos de una buena vez. Le aterraba la idea de que por culpa de esto él se terminara alejando de ella. Eso, definitivamente, la terminaría por matar en vida.

― Es una noche muy hermosa ¿No lo crees? ― Susurró Armin en su espalda haciendo que la joven se sobresaltara.

― ¡Armin! Me asustaste ― Respiró hondo ― Y si, es una noche muy hermosa.

― Allá dentro hay mucho ruido. Es mejor celebrar nuestra graduación así, en paz.

― Tienes razón. Todo el mundo está emocionado y es normal. Por fin podremos cumplir nuestros sueños. ¿No te emociona que por fin saldremos a explorar el mundo exterior?

― ¡Claro que me emociona! ― Exclamó Armin ― Pero me asusta de igual forma. Cada día en la Legión de Reconocimiento será un constante coqueteo con la muerte y no quiero morir, mucho menos perder a las personas que adoro.

― ¿Yo soy una de esas personas? ― Susurró Melly sin darse cuenta de que sus pensamientos habían sido dichos en voz alta.

― Claro que eres una de las personas que más adoro. No sabes cuánto te extrañé y cuanto deseé volver a verte ― Dijo un nervioso Armin mientras se acercaba a una Melly que al darse cuenta de sus palabras se había puesto tan colorada como un tomate.

― Para mí también eres una persona muy importante. Sin ti no sé qué sería de mi existencia inútil.

― Tu existencia no es inútil. Es lo mejor que me ha pasado ― Armin susurró lo anterior de una forma tan tierna que logró estremecer cada centímetro de piel de la joven castaña.

Armin había ganado terreno para ese momento. Estaba justo en frente de la chica, a centímetros de su frágil cuerpo. Melly, por su parte, podía sentir la agradable respiración del chico que amaba, pero su cercanía la ponía nerviosa. No estaba del todo segura si es que era ese el momento para declarar sus sentimientos. Armin dio un paso hacia ella; Melly colocó su mano derecha en el pecho del joven para poner un alto. Nunca había visto tanta determinación en los ojos de Armin como aquella noche.

― Eres hermosa Melly ― Susurró Armin mientras daba un paso más hacia la joven.

― No Armin, por favor ― Dijo Melly con una voz que apenas se escuchaba.

― Una vez Jean me dijo que nos ayudaría a mí y a Eren a conseguir novia antes de morir y yo no estuve de acuerdo con eso. Yo quiero, con mis propias palabras, cortejar a la mujer que amo y eso hago ahora…

Armin tomó el mentón de Melly como si de pétalos de rosa se tratara. Acercó su boca a la suya lentamente. Tenía todo el tiempo del mundo. Melly, en su interior, sentía que se desmayaría pronto. Todo lo que estaba viviendo ahora era tan mágico y especial. Sin duda alguna era el momento más romántico de su vida. Ante la cercanía del chico, no dudo en hacer lo mismo alzando sus labios lentamente. Ambos estaban sonrojados, nerviosos, enamorados… Era hermoso lo que sus corazones, latiendo al mismo compás, sentían. Solo bastaba un centímetro y el beso estaría consumado por fin después de largos años de espera.

― ¿Qué se supone que hacen ustedes dos? ―.

Ambos jóvenes ante las palabras dichas se separaron y grande fue su sorpresa al ver de quien se trataba. Era Eren o mejor dicho el ebrio Eren que con unas copas de más se presentaba ante ellos tambaleándose como flor marchita. Hipeaba cuando quería decir algo o simplemente no lo decía, ya que en el intento la olvidaba. Su mirada perdida daba miedo.

― ¿Cómo fue que Mikasa te dejó que bebieras tanto? ― Dijo Armin tratando de evitar el sonrojo en sus mejillas.

― También está ebria ― Dijo Eren mientras seguía tambaleándose.

Armin pasó un brazo de Eren por su cuello y Melly hizo lo mismo con el otro brazo para poder ayudarlo a caminar decentemente hasta los dormitorios. ¿Y del casi beso? Prefirieron no hablar más del asunto… Tenían que ir por Mikasa primero.

Continuará...


Aquí termina el capítulo.

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Sayonara :)