La historia solo me pertenece, los personajes pertenecen a la Saga de Stephenie Meyer
Bueno aquí está el cap 3 espero y les guste, me esmeré mucho..:D estoy un poquito triste porque solo he tenido un review, espero tener más y si no, bueno ¡adelante! ¡hay que seguirle!
cecy
3.-tierno suspenso
Como Jacob había dicho llegamos a casa al anochecer. Se estacionó en frente. No quería ver el rostro de mis padres en este momento, sabía que estarían echando chispas y acabarían con la alegría que cruzaba por mi mente en este momento. Esperaba que con eso mi padre se relajara.
Esperaba…
No duré ni un segundo pensar en esto cuando mi padre ya me estaba sacando a jalones de la motocicleta.
"Vamos métete a la casa por favor" intentaba guardar la cordura pero no se le daba muy bien, ni a mí tampoco.
"Pero papá…"
"¡Pero nada!.. Por favor haz lo que te digo, necesito hablar con Jacob" parecía que su paciencia estaba a punto de agotarse, eso era bastante malo.
Jacob se molestó por ese trato y reaccionó con un gruñido hacia mi papá, lanzándose hacia mí para protegerme. Mi madre lo detuvo y en seguida mi papá le devolvió el gruñido a Jacob, quitando a mí madre de en medio para estar cara a cara con él.
Me dio un tirón para que me metiera a la casa de mis abuelos Carlisle y Esme, traté de resistirme pero mi madre me lo pidió con nota de súplica y desesperación en su voz y llamó a mi tía Rosalie para que me metiera.
Me hubiera ido de no ser porque tenía que proteger a Jacob de mí padre, al fin de cuentas era mí culpa y mi padre tardaría muy poco en explotar solo necesitaba que yo me retirara ya que podría ser un peligro para la débil híbrida.
Me zafé de mi tía y mi madre como pude en un momento de distracción, y me puse en medio de mi padre y mi Jacob.
"¡Ya basta! Ok? No fue culpa de Jacob fue mía, ¡yo quise salir, yo quise conocer el mundo, yo quise ser libre de estas malditas cuatro paredes que me aprisionan desde que tengo memoria!" exploté, sentí grandes gotas de lágrimas de enojo y desesperación caer de mis ojos.
Todos se quedaron callados ante mi expresión, mi tía Rosalie y mi madre con cara de consternación, mi padre pasó de tener la cara de enojo a en blanco y después a tristeza; eso me dolió, no me gustaba lastimar a mis padres pero a veces era la única solución. Y Jacob se había quedado sorprendido, no por la argumentación sino por las palabras que salieron de mi boca, al parecer las había aprendido de él.
No pude aguantar más y solté el llanto, salí corriendo a adentro de la casa y me encerré en el cuarto de mi tía Rosalie, que era el que conocía más ya que pasaba mucho tiempo con ella; la mayoría de las tardes que estaba en la casa de mis abuelos me la pasaba con mi tía cepillándome el cabello una y otra vez, me gustaba la sensación de esta acción hacia mí, me relajaba y me hacía feliz.
Recosté mi rostro sobre la suave almohada y me desahogué por completo, tenía tantas emociones resentidas me sentía aprisionada por dentro y por un momento sentí que el aire se me escapaba. De repente sentí unas manos frías en mi espalda sobándome, era mi tía Rosalie, que trataba de calmarme, no decía nada, solo me sobaba la espalda tranquilizándome.
Me extrañó no escuchar nada más que mi respiración. Hasta que habló alguien afuera de la casa (supuse que era la conversación de Jake con mi padre).
"Hazme el favor de retirarte, mañana hablaremos de esto" dijo una voz rígida y dura de hombre, supuse que era mi padre.
"No…" volvió a decir la voz de papá "Yo la recogeré mañana"
Me enfurecía y entristecía saber que no vería a Jacob en un buen tiempo, la simple idea de pensar en eso sentí como si se me revolviera el estómago (claro que era imposible por mi formación genética).
Mis sollozos empezaron a disminuir hasta simples suspiros de desolación. Otra persona entró y me tomó en sus brazos arrullándome una y otra vez.
"Lo sie…nto tan…to, lo siento, yo no…no sabía…" dijo mi madre entrecortadamente, no necesitaba los poderes de mi tío Jasper para saber que mi mamá sufría por mi culpa por lo que dije. Noté indicios de culpa en su voz, la interrumpí.
"No, no mamá, está bien, yo estoy bien, no te culpes por esto por favor no lo hagas" mi voz estaba ahogada por el llanto, lo único que le debía era suplicarle que no se echara la culpa de mis aspiraciones de mis ideales, después de esto me hice a la idea que ninguno de mis sueños se haría realidad, y estaba bien, así ya no dañaría a nadie.
Una puerta azotó, y otras más se abrieron.
La perilla del cuarto de la tía Rosalie empezó a moverse en el mismo instante en el que ella se ponía de pie lista para abandonar el cuarto.
Vi entrar a mi padre tratando de tranquilizarse, en su rostro se podían identificar cada uno de las emociones que expresaba: enojo, tristeza, melancolía, desilusión, rabia, compasión, y…más tristeza.
Lo había herido en verdad, al ser que tanto me ama uno de los que me dio la vida, lo herí bastante, pero y ¿yo?, pensé por un momento…Yo también sufría,
estar tanto tiempo aprisionada, tanto tiempo encerrada, sin poder vivir la enorme vida que tenía por delante, yo también sufría pero en ese momento solo me importaba el sufrimiento de mis padres.
"Déjanos asolas Rosalie" dijo una voz fuerte con sufrimiento ahogado.
La tía Rosalie salió de la habitación sin ninguna objeción, solo pude escuchar una palabra que me susurró antes de abandonar el cuarto, "suerte". Y vaya que la necesitaba. Mi libertad me iba a costar caro, y no solo a mí sino a mi Jacob también. ¡Qué injusto!
"Edward…" susurró mi madre con voz preocupada.
"Está bien, solo quiero hablar con ella, será… ¿será posible que me dejes asolas con nuestra hija?" habló mi padre con voz monocorde y suplicante.
Mi madre solo asintió, me besó mi mejilla quitando una lágrima que recién caía y abandonó el cuarto indecisa si debía o no hacerlo.
"Renesmee, me quieres explicar ¡¿qué demonios hacías en Seattle con Jacob y tan tarde? ¡¿Sabes lo preocupados que estábamos tu madre y yo? Si pudiéramos llorar, tu madre lo hubiera estado haciendo desde la tarde cuando vio que no aparecías y que ni siquiera Alice pudo verte, ¡Hay Renesmee! Solo dime porque ¿por qué tu vida con nosotros es un martirio para ti?" estalló en las últimas palabras.
"Papá, ¡no sabes lo difícil que es saber que no me puedo cuidar sola, lo difícil que es saber que conforme avanza el tiempo parece que soy más humana, lo difícil que es tener una perspectiva del mundo que ni siquiera conoces! No tienes idea de cómo me siento tal vez leas cada miserable palabra que cruza por mi mente pero no sabes nada de lo que siento, ¡ah! Y quieres decirle a mi tío Jasper que deje de tratar de tranquilizarme con su súper poder porque no me está ayudando en ¡nada! Que no puedes entender que yo solo quería vivir un pedacito de mi vida, vivirlo en verdad" repliqué. Me sentía libre el decir todas esas palabras era como un gran y enorme respiro.
Sabía que no era necesario que mi padre le avisara a mi tío Jasper que dejara de controlar mis emociones ya que él lo podía haber escuchado perfectamente aún si estuviera en cualquier lugar de la casa. Pero lo hizo.
"¡Jasper! Por favor" habló en voz alta, supuse que lo dijo así para que yo me diera cuenta que en verdad se lo había pedido y que lo había escuchado. "Ahora…" tomó su rol de padre regañón otra vez "¡¿Vivir tu vida, exponiéndote de tal forma, que estás loca? ¡No puedes arriesgarte de esa forma! Esto solo puede ser idea de ese perro ¡DEMONIOS!"
"¡No culpes a Jacob de esto! ¡Y no le llames así!" estallé gritando. Tal vez a él se le ocurrió salir a alguna parte, pero yo era la de las aspiraciones, la de Seattle, la de la libertad.
Seguro que él leyó eso y rectificó un poco.
"Bueno independientemente de que sea su culpa o no, él está para protegerte no para arriesgarte, él debió de haberte detenido de semejante locura, pero conociéndolo bien él haría cualquier cosa que te hiciera feliz".
"Igual que tú a mamá" le dije en casi un susurro.
"Es diferente" estaba con su rostro más pálido de lo normal o al menos así lo veía yo, su semblante era de preocupación y disgusto, no creí causarles semejante susto.
"Realmente lo hiciste" respondió mi padre a mis pensamientos.
"Lo siento" fue lo único que fui capaz de decir. Estaba realmente atormentada por la culpa en este momento, había metido la pata por más insignificante que haya sido.
"Lo sé, no lo vuelvas a hacer" me besó la frente y me dio un gran abrazo, se veía más calmado, realmente me había comprendido.
Ahora con un tono preocupado y triste me dijo.
"Yo sé que es difícil a acostumbrarse a esto pero te prometo que seremos más flexibles respecto a las salidas y a tu privacidad, no a la seguridad"
Asentí una sola vez y dije.
"¿Y qué pasará con Jacob?" mi voz sonaba preocupada y desesperada, se quebró en el nombre del centro de mi adoración.
"Bueno…" dudó "Aún no lo sé, no te puedo alejar de él, lo cual es bastante malo ¿o bueno?, mm… mañana resolveremos eso, mientras tanto seré yo el que te recoja de la escuela".
Miró hacia la ventana con el gesto pensativo.
"Será mejor que nos vayamos a casa, ya es tarde y no hay que molestar a Carlisle ni a Esme"
Se levantó de la cama y yo con él y nos dirigimos hacia la estancia donde se encontraban todos con diferentes gestos: preocupación, desesperación, tristeza, alegría… ¿alegría? Me fijé bien en la persona con ese gesto, ¡ah! Tenía que ser mi tío Emmett, supongo que le agradaba la idea de mi rebeldía.
A esto hice un gesto de disgusto y luego satisfacción, al menos a él no lo había dañado o preocupado. Me lanzó una grata sonrisa cuando posé mi vista en él.
Mi abuela Esme se acercó a mí padre y le susurró algo bastante bajo para que yo apenas alcanzara a escuchar un zumbido inaudible luego se acercó para besarme la frente y me dio un gran abrazo al igual que mis tías Rosalie y Alice. Mi tío Jasper se despidió de lejos con un "Hasta mañana Nessie", mi tío Emmett me dio un abrazo de camarería y me despidió con una ancha sonrisa. Mi abuelo Carlisle se acercó a nosotros y les dijo a mis padres:
"Hablen con ella" Mis padres solo asintieron y me abrazaron guiándome a la salida.
El camino a casa fue silencioso y lento, odiaba ser más lenta que los demás debido a que mi mitad humano me debilitaba mis habilidades vampíricas.
Cuando llegamos me fui directo a mi habitación y caí rendida sobre la cama, estaba exhausta, lo último que escuche fue a mis padres entrar y observarme dormir. Lo hacían seguido y a veces era incómodo pero terminé acostumbrándome.
Sentí el sol en mi rostro, había amanecido.
Me levanté y me vestí con los nuevos conjuntos de ropa que la tía Alice y la tía Rosalie me preparaban cada semana.
Salí de mi habitación y me dirigí hacia la estancia, mi mamá se encontraba leyendo como de costumbre en el sillón junto al librero, me saludó como todas las mañanas y se levantó para hablarme.
"Tu padre está afuera te tiene una sorpresa" me sorprendió su tono entusiasmado, según yo estaba castigada ¿por qué recibir regalos?
"Pensé que estaba castigada" susurré con una nota de curiosidad en mi voz. Se escuchó una risita pícara afuera de la casa.
"Y lo estas" dijo con una nota de autoridad y severidad. "Pero no es como una recompensa o regalo, es más bien algo para tu seguridad"
"¿Mi seguridad? ¿Pero qué tiene que ver un regalo con mi seguridad?" cuestioné.
"Ve a ver afuera" me insistió.
Asentí a su argumentación y me dirigí a la puerta con la curiosidad a flor de piel, giré la perilla y abrí la puerta y justo en frente estaba mi papá tapándome toda la vista con la mirada en blanco y una sonrisa ancha, parecía que no le había hecho efecto lo de anoche, ¡eso estaba bien!
"Hola" dijo con una voz dulce y realmente entusiasmado.
"Hola" dije con un poco de desconcierto por tal sorpresa.
Traté de inclinarme hacia la derecha para ver mi regalito, pero mi papá se movió junto conmigo impidiéndome verlo.
"Déjame ver" le reproché.
Me miró con una mirada suspicaz y se movió a un lado.
"¡Aaah!" la emoción no cabía en mi rostro. "¡No lo puedo creer!, gracias" me lancé hacia mi papá abrazándolo.
"Es solo el primero en tu cumpleaños 18 ¿o 7? Bueno… (rectificó) habrá otro"
Mis ojos se ensancharon aún más, podía percibir a mi madre asomarse por la ventana de la sala con una sonrisa satisfactoria.
"Mi propio auto" no lo podía creer.
"Es un Mercedes-Benz SLK-Class convertible, no es la gran cosa, pero mm… supongo que te servirá" mi padre y sus conocimientos de autos, yo jamás lo entendí y no creía lograr hacerlo pero este se miraba fenomenal. Y decir… ¿Qué no era gran cosa? Eso ofendía a mi auto y a mí.
"Te lo compré plateado, supuse que te gustaría ese color, es de familia, pero igual si no te gusta lo podemos cambiar" es de familia, me reí al escuchar eso. Ciertamente los autos de mi padre eran plateados, tenía una obsesión con ese color o algo por el estilo.
"¡¿Qué? Ni de chiste lo cambio, ¡es perfecto! Gracias papá" fui y lo abracé con gran euforia. Pero luego pensé ¿por qué él me daba esto? ¿Acaso ya no estaba castigada?
"¿Por qué me das esto?" cuestioné.
"¿Que no le puedo dar un coche a mi propia hija?" sonó más como una ofensa que como una pregunta.
"No si, ¡cuando quieras!, pero tú y yo sabemos que no me lo diste solamente por esa razón, ¿o me equivoco?" intuición (aporte de mi madre).
"Nessie, no necesitamos entrar en explicaciones" su cara mostró vergüenza, si mi padre fuera un humano se hubiera puesto rojo.
"Papá…" presioné.
Se alcanzó a escuchar una pequeña risita de adentro de la casa y de repente mi madre estaba a un lado de mi padre conteniendo una risa.
"Que ¿te da miedo nuestra hija?" se burló mi madre de mi papá, pobrecito se le caía la cara de vergüenza, soltó una de esas risas de nerviosismo y habló de nuevo.
"Es solo que no me gusta la motocicleta en la que te trae Jacob"
¿Eso era? ¿La moto? Buena si esa era la excusa para regalarme un auto, por mí estaba más que bien. Pero aún así me molestó la forma en que criticó la motocicleta de mí Jacob.
"¿Qué tiene de malo la motocicleta?" pregunté indignada.
"Es poco segura" respondió ágil y velozmente.
La verdad a mí no me parecía insegura, y aunque así lo fuera Jacob no me dejaría en manos de algo inseguro, así que yo no le miraba lo malo a esa vieja pero cómoda motocicleta.
"Eso es cierto…" habló de nuevo mi madre con risa ahogada en el fondo de su voz. "De hecho, yo le regalé esa moto y créeme ya he andado en una y no me fue muy bien"
"¡¿Tú le regalaste esa moto? ¿Anduviste en una? ¿Cuándo? ¿En dónde diablos estabas tú cuando eso sucedió?" esa última fue para mi padre que se había quedado con los ojos en blancos al igual que mi madre por mi repentina y extraña reacción. Empezaba a ser explosiva cuando hablaba, al parecer mi lobito ejercía cierta influencia sobre mí.
"Emm…de hecho se te está haciendo tarde para la escuela Nessie es mejor que te vayas, corre, ve a presumir tu coche" mi madre lo dijo tan a carrereada que parecía que en verdad quería evadir esas preguntas, y si así era, luego le sacaría las respuestas.
Subí mis cosas a mi nuevo auto, prendí el motor, la sensación era realmente excitante y arranqué como si no hubiera un mañana.
