Hola… de nuevo llego tarde y se que soy el peor actualizador y se que en este momento me odian, pero después de que pase el capitulo no va a ser tanto odio (al menos eso espero). En esta ocasión me demoré porque quería esperar al menos un review más ya que suelo alimentarme de reviews con un vaso de leche XD

Agradezco a los que se tomaron un momento de sus tardes para leer mi historia, la verdad fue una cosa muy espontanea que terminó gustándome mucho y espero que así haya sido con ustedes y con todos los que la vayan a leer de aquí en adelante.

Me siento especialmente agradecido con y UsuRaKantochi en buSca de TeMe que siguieron la historia juiciosas desde el capitulo uno y que demuestran querer a esta parejita tanto como yo.

Este capitulo es el mas largo de los cuatro y es para ustedes chicas.

Muchas gracias a todos los demás también


COMO REN TAO RECUPERÓ LA LECHE

Capitulo 4 de 4

(HoroxRen)

Creo que debió haberse quedado muy sorprendido en el momento en el que simplemente lo dejé seguir con su entrenamiento sin insistirle para que dejara de estar enfadado conmigo, el resto de la mañana no nos volvimos a ver, aunque si tuve que ir al baño a lidiar con un problemilla que había surgido por el espectáculo visual que sin proponérselo (¿O proponiéndoselo?) me había dado mi novio.

Ya después de que me refresqué atendí un par de asuntos en la cocina y finalmente salí a la calle porque tenía que hacer una visita a ciertos lugares que eran parte de mi plan de reconquista, definitivamente debía funcionar y si no lo hacía entonces creo que lo mejor sería terminar con él porque esto significaría que no lo conocía lo que afirmaba conocerlo… claro que el hecho de pensar en terminar con Ren… bueno… hacía que mi mano presionara en mi chaqueta justo el lugar donde mi corazón saltaba y me decía que no fuera tan estúpido, que nada iba a terminar, que por el contrario las cosas se fortalecerían un poco mas, que para la noche ya todo estaría bien.

Después de mi parada en 4 o 5 tiendas cercanas a la pensión di un paseo por ahí, me comí una paleta helada me senté en una banca del parque a ver las palomas, había algo apaciguador en ese oficio y era ver a mi Kororo defender a las aves de todos los peligros como las cosas que no se debían comer, los niños descuidados que las correteaban o los gatos que estaban hambrientos. Kororo ahora vivía en el parque encargado de proteger de esa manera la naturaleza.

—¿Dónde está Ren? —Me preguntó parándose sobre mi hombro cuando por fin después de un rato tuvo un respiro.

—Está siendo un cascarrabias —Dije con una sonrisa— Tengo que estar recordándole siempre lo mucho que lo quiero porque de lo contrario se pone de mal humor.

—Lo hiciste enfadar.

—Solo lo besé… no hay nada de malo en eso —Expresé con tono conciliador.

—¿Ya sabes como le vas a pedir disculpas? —Pregunto con su característica vocecilla

—Creo que esta noche ya va a estar todo bien Kororin —De nuevo volví a sonreír— Lo extraño mucho.

Sin el menor de los afanes camine de nuevo hacia la pensión, en el camino me comí un taco en un puesto callejero lo que representaría mi almuerzo del día, la verdad eso no me tenía muy preocupado, lo único en lo que estaba pensando era en mi Ren, para este momento él también tenía que estar desesperado, todo como parte de mi plan por supuesto.

Cuando llegué a la pensión todos estaban sentados a la mesa… todos a excepción de Ren, por supuesto inmediatamente pregunte por él.

—Terminó de almorzar muy rápido —Dijo Yoh— Dijo que iba a salir a comprar algo de leche porque se había acabado —El chico se puso en a mano en el mentón como para representar que estaba recordando algo— Es raro podría haber jurado que hasta anoche había suficiente.

—Ya sabes la manera como bebe leche… no es extraño que el mismo la haya acabado —Comenté sabiendo muy bien que ese no era el motivo de la falta de provisiones lácteas.

—¿Pasa algo con ustedes? —Preguntó Ryu mientras servía algo de ensalada en el plato de Anna que hacia un muy buen trabajo apartándose de una conversación que a ella no le serviría de mucho. No debía interesarle… como la mayoría de cosas con las que ella se mostraba desinteresada… Yoh era un afortunado… ¿como había hecho para ganarse la chica? No tengo ni la menor idea.

—Nah… simplemente está siendo un cascarrabias —Dije de nuevo con una sonrisa como esa que le había hecho a Kororo— Tengo que estar recordándole siempre lo mucho que lo quiero porque de lo contrario se pone de mal humor… ¿Creen que tarde?

—Salió hace un rato, debería estar por regresar, pensábamos que regresarían juntos.

—De acuerdo, lo esperare arriba… buen provecho —Y dicho esto subí a nuestra habitación y me recosté en el futon tomando entre mis manos el libro con el que Ren había estado ignorándome la noche anterior. Por varios minutos estuve ojeándolo sin prestar realmente atención, de hecho en cierto momento simplemente quise destrozarlo porque por una noche había sido capaz de quitarme la atención que Ren solía prestarme, finalmente lo deje reposar en la almohada de Ren, quien sabe que pudiera pasar si me atrevía a romperlo, quizás era muy importante para el, de hecho creo que lo mejor era cuidarlo.

Me disponía a ponerlo en un pequeño mueble para libros cuando la puerta se abrió y por unos segundos nos fue imposible no mirarnos, me gustaban mucho sus ojos y él me había dicho en varias ocasiones que le gustaban los míos, por esos segundos vi que también me extrañaba y que quería que todo este ridículo asunto, causado por un error mío, se acabara. Toda la discusión debía terminar ahí, en ese momento, no más esperas, no otra noche sin Ren abrazándose a mí.

—¿Qué estás tramando?

—Solo quería poner este libro en su lugar… pues… parece ser muy importante para ti… más importante que otras cosas… así que supongo que debo tratarlo bien.

—No estoy hablando del libro y no quieras parecer un niño bueno, dime que es lo que estás tramando… y no salgas con el cuento de que te importa el libro porque sé que te importa un bledo.

—Mmm… veo que ya tienes ganas de hablarme, creí que no ibas a volver a hacerlo, creí que querías que esto terminara —Sé que quizás la frase sonó mas cruda y mas lamentable de lo que hubiera deseado, pero debía ser así.

—Eso no es… no… no seas idiota —Dijo llevándose las manos a las sienes y haciendo presión allí como para calmar un potencial dolor de cabeza— bueno…ya… dime donde esta la leche, hasta esta mañana habían varios botellas en la nevera, no pudieron haber desparecido todas de la nada en unas horas, además hace un rato fui a comprar y en tres tiendas me dijeron que no podían venderme por motivos que no podían revelar… ¿crees poder explicarme eso?

—¿Por que habría de poder? no tiene nada que ver conmigo —Mentí, la verdad era que le había propuesto a los dueños de las tiendas que por cada botella que no le vendieran a Ren yo se las compraría al doble del precio, eso fue algo a lo que no pudieron rehusarse. Ren no iba a conseguir nada por las malas esa tarde, todo iba a ser por las buenas y ambos lo íbamos a disfrutar y duraríamos allí toda la tarde, toda la noche y probablemente parte del día siguiente, mi corazón latía más rápido al sentir esa posibilidad, esa realidad.

—Claro que si tiene que ver contigo —Dijo continuando con el movimiento de sus manos para evitar el dolor de cabeza solo que esta vez cerró los ojos y exhaló profundamente, cuando por fin se resolvió me miró justo a los ojos— No pudiste haber sobornado a todas las tiendas de la ciudad —Dicho esto se dio la vuelta hacia la puerta, pero antes de que pusiera su mano en la perilla dejé que se escuchara muy claro el ruido de una botella de leche fresca abriéndose, quizás ere era uno de los sonidos mas excitantes para mi lácteo novio, la manera como se quedó congelado en su sitio fue la mas clara prueba de esto.

—Crees que vas a poder controlarme con una botella de leche… estás soñando.

—No me interesa controlarte Ren… me interesa que decidas hacer las cosas por ti mismo y que las disfrutes, siempre es mas divertido así… aunque si quieres que te controle un poco podríamos arreglar algo, quizás podríamos conseguir unas esposas en algún lado…

—Deja de decir estupideces —¿Era eso un sonrojo en su rostro?

—Si, mejor dejo las estupideces y me tomo esta leche deliciosa —Y así empecé a hacerlo dejando que el ruido de esta bajando por mi garganta fuera lo suficientemente sonoro, así como lo era la saliva que en ese momento bajaba por la garganta de él— ¡Vaya esto esta delicioso, con razón te gusta tanto, creo que podría acostumbrarme a tomar todos los días! —dije lamiéndome un bigote de leche que tercamente se había quedado en mi cara.

El plan en si era algo muy simple: escondía toda la leche que pudiera haber en la casa y convencía a los tenderos de los alrededores de no venderle a Ren, yo sabía que él era demasiado orgulloso para mandar a otra persona a comprar algo que era tan naturalmente suyo, una necesidad para el, por lo tanto al verse sin su leche y al atar cabos tendría que recurrir a mi en un tono pacifico que yo aprovecharía para recuperarlo y darle después todas sus botellas de leche que el recompensaría con besos y otras cosas… era un buen plan que salió mal solo en una parte.

¡Y que parte!

La parte en la que Ren se me lanzó y me derribó en el piso de nuestra habitación para terminar con lo que quedaba de mi bigote de leche… no me esperaba eso, de verdad, me esperaba una disculpa lenta, me esperaba unas cuantas palabras, unos cuantos "lo siento" el beso no me lo esperaba tan tan rápido, pero de ninguna manera lo rechacé, de hecho lo correspondí con toda mi alma… por supuesto un par de minutos después ya no había mas leche en mis labios y por un momento los labios de Ren también desaparecieron.

—¡No! no te vayas —Dije sujetando su muñeca.

—Cálmate idiota —Dijo mientras tomaba la botella de leche que cuidadosamente yo había alcanzado a acomodar en el suelo para que no se derramara, en el momento en el que se me lanzo encima. Dos o tres sorbos después la botella estaba vacía y Ren simplemente la arrojó en algún lugar de la habitación, donde afortunadamente no se rompió. Luego volvió a mis labios… por otro por de minutos, esta vez con mas fuerza, con mas ímpetu, la manera como sujetaba mi chaqueta era la mas clara muestra de dichas emociones.

—Mmmm… Me hacía falta eso —Dijo cuando se detuvo después de no sé cuanto tiempo mientras reposaba su frente sobre la mía.

—¿Qué? ¿La leche? Pero si solo dejaste de tomar por medio día… a poco te hizo tanta falta… entonces si es verdad que te gusta mucho —comenté mientras acomodaba su cuerpo sobre el mío y rodeaba su cintura con mis brazos… y esto se sentía muy bien, definitivamente nuestros cuerpos estaban fabricados el uno para el otro y el bulto de nuestros pantalones seguro que apoyaba esa teoría.

—Sabes que no hablo de la leche ¿cierto? No puedes ser tan torpe —Dijo acariciando mi quijada con su mejilla mientras cerraba suavemente sus ojos y disfrutaba de la acción, wow, era algo por lo que valía la pena estar vivo y yo estaba en la primera fila para tal espectáculo, debía de ser el ainu mas afortunado de la faz de la tierra.

—Lo sé —Respondí.

Allí empezó otra ronda de besos que terminó mucho después, allí, solo besándonos, sin movernos un solo centímetro, solo usando nuestros labios, no importaba nada mas, esto era lo correcto y nadie me podía meter en la cabeza lo contrario, besar a Ren era lo mas perfecto que yo había hecho en mi vida y no me cansaría de ello nunca… esperaba que mi Ren pensara de la misma manera.

—No lo vuelvas a hacer —Dijo con sus labios contra los míos en un murmullo invisiblemente suave, era obvio que se refería al beso con el cual le había ganado la pelea.

—No lo vuelvo a hacer… te lo prometo.

—Porque la próxima vez te lo juro que me enojo de verdad.

—Aja.

—Es en serio idiota… hablo en serio.

—Lo sé… y si te enojas así de mucho seguro que te escapas y tendría que ir a buscarte a China.

—Si.

—O a la luna.

—Puede ser —Dijo por fin moviéndose para empezar a bajar la cremallera de mi chaqueta. Yo lo secundé buscando la cremallera de su pantalón.

—¿Y de donde saco un cohete?

—Mi familia tiene dos.

—¿En serio?

—Si

—¿Y para que tienen cohetes?

—Mmm… para alardear… les gusta presumir de las cosas… aunque… bueno yo si sé manejarlos —Dijo con una sonrisa arrogante que besé inmediatamente.

—¿En serio sabes manejar un cohete? ¡Que listo eres señorito! —Dije con una sonrisa que el besó inmediatamente.

—Idiota.

—Si, creo que soy algo idiota… no lo niego… es tu culpa.

—Mejor aseguras la puerta… no quiero que Anna nos riña.

—No importa cuanto la aseguremos nos van a escuchar igual… no creo que nadie se atreva a entrar.

Sonreí.

Sonrió.

—Mmm… ese es un pensamiento muy listo… no eres tan idiota después de todo… estás progresando.

—Deja de decirme idiota… me podría molestar.

—No creo que te atrevas a durar otro día sin besarme, seguro te vuelves loco —El hecho de que todo lo que mencionaba lo hacía con esa sonrisa arrogante hacía que el momento fuera una mezcla humorística y sugestiva que solo podía conducir a una tarde de sexo… nada mas, ambos lo sabíamos… era inminente… inevitable.

—Tienes razón.

—Yo también me estaba volviendo loco ¿sabes? —Dijo con un mordisquillo en mi mentón mientras por fin con un movimiento hábil lograba sacarme la chaqueta.

—Entonces no sé que estamos esperando.

Y eso era cierto… no había razón para esperar nada más.

Nada más.


FIN DE LA HISTORIA... ASI FUE COMO REN TAO RECUPERÓ LA LECHE

Espero que la hayas disfrutado y que la sigas disfrutando. Déjame ver que piensas... tienes todo el tiempo del mundo y siempre voy a escuchar ¿Si?