NA: Los personajes de Avatar no me pertenecen, no me pertenecerán y jamás me han pertenecido aunque quisiera que lo hicieran.
Ya casi no he recibido REVIEWS... supongo que es porque no actualizo rápido o porque estamos en clases... o al menos eso quiero pensar. Un beso a todos n.n y espero que los que sigan aquí disfruten de la historia.
La nota
Toph y yo nos dirigimos hacia la pequeña habitación de huéspedes que Iroh tenía en su establecimiento, yo solo pude esperar, en realidad no sabría ni como iniciar la historia. Ella se sentó en el borde de la cama, cruzó los brazos y sentí como se clavaban sus ojos en mí, de no saber que Toph era ciega, juraría que me miraba.
- ¿Y bien princesa azucarada?- dijo- ¿Qué fue lo que paso?
Tragué saliva ¿Por dónde empezar?...
- Bien pues verás- dije- todo fue hace unas semanas…
-Flash Back-
El día era hermoso, las hojas escurrían como miel de los arboles, los pájaros estaban cantando, el sol resplandecía en su punto más alto. Yo me encontraba en el estanque del jardín haciendo algunos movimientos de agua control, practicaba los látigos intentando darle a unos blancos movibles que Zuko había puesto para entrenar. El entrenamiento estaba yendo muy bien, no había fallado en ningún tiro, era sorprendente ver como había mejorado. Me sentía orgullosa, todo estaba saliendo muy bien ¡Mi vida era un sueño!
- ¿Señorita Katara?- dijo una de las sirvientas de Zuko
Yo detuve mi remolino de agua, para ver a la mujer con una bandeja y un papel en ella, poco a poco coloqué el agua en su lugar y me dirigí hacia ella.
- ¿Sí?- dije- ¿Qué pasa?
- Llego esta Carta para usted
- Oh, gracias- dije tomando la carta
Ella solamente se inclino y se fue atravesando ese gran jardín, yo guardé la carta entre mi ropa y seguí con mi entrenamiento, lo continúe justamente donde lo había dejado, me alce en ese remolino de agua y comencé a atacar desde lo alto a todos esos blancos, estaba a punto de darle al último cuando una ráfaga de aire me hizo caer y logro secar mi remolino.
Aang me miraba retadoramente, esa mirada siempre lograba hacer surgir en mi cosas que ni yo sabía que podía sentir por algo así, una leve oleada de excitación me recorrió el cuerpo ¿Aang quería pelea? Tendría pelea. Ambos nos encontrábamos en posición de batalla, pero ninguno de los dos parecía querer dar el primer golpe, bien, si él no quería iniciar lo haría yo, comencé a hacer unos movimientos logrando que una gran parte del agua del estanque arremetiera contra Aang, quien de un solo movimiento logro deshacerlo y regresarme el golpe, en seguida lo esquivé, para encontrarme con una ráfaga de aire haciéndome tambalear. Tomé un poco más de agua y se la lancé como una torrencial lluvia de dagas de hielo, el logró esquivarlas a duras penas. Lo mire un momento, se veía tan bien intentando esquivar las dagas, sus músculos se marcaban cuando saltaba y hacia esos movimientos de maestro aire, era un espectáculo que sin duda me quitaba el aliento, aunque de vez en cuando hacía gestos extraños, como los que estaba haciendo en este momento, abría mucho la boca y se notaba preocupado ¿qué pasaría?
- ¡Katara Cuidado!- gritó Aang
¿Qué? ¿De qué hablaba? Miré hacia donde se encontraba Aang algo desencajada por no entender la situación, no logré reaccionar a tiempo cuando vi a una fuerte corriente de aire dirigiéndose directamente hacia a mí, me tumbo lanzándome directo al agua del estanque.
- ¡Katara!- dijo Aang llegando al estanque y ayudándome a salir- ¿Estás bien?
- Si- le dije sacudiéndome las ropas
- Lo lamento- dijo- creí que lo esquivarías
- No te preocupes- le dije sonrojándome un poco- estaba algo distraída
Aang no tardo en percatarse de mi sonrojo y de la manera en la que lo miré antes de ocultar mis ojos de los suyos, pude percibir como se sonrojaba un poco y sonreía, después de todo este tiempo, aun tenía ese aire de inocencia que tanto me encantaba.
- y… ¿En que estabas pensando, Katara?- dijo con un tono de voz que no logré descifrar
- Este, pues yo…. – dije algo nerviosa- En nada en especial
Aang se estaba acercando más a mi ¿Qué le sucedía? ¿Por qué me miraba así?, se estaba acercando demasiado, claramente con otras intenciones. Mi corazón comenzó a latir con mucha fuerza, parecía que en cualquier minuto saldría disparado de mi garganta, las manos me sudaban y sentía el calor de un fuego abrazador dentro de mi cuerpo.
- ¿Segura?– decía Aang acercándose más- ¿en nada?
- Este…. Yo…. No – Estaba tan nerviosa que no podía articular ninguna sola palabra de manera correcta ¡Demonios! Y con él acercándose así ¿Cómo quería que me concentrara en una respuesta coherente? Aang solamente sonreía y continuaba acercándose
- Katara- decía Aang acercando sus labios a mí
Estaba lista, con el corazón corriendo como caballo desbocado, con los nervios y los sentidos a flor de piel, dispuesta a disfrutar. Cerré los ojos preparándome para el rose más bello que había probado alguna vez, lo sentía tan cerca… Pasaron los segundos y mi tan ansiado beso jamás llego, abrí los ojos lentamente para encontrarme con la cara de Aang que me miraba extrañado
- Katara, rana- dijo señalandome
- ¿Qué?- Inevitablemente parpadee ante la confusión de mi cabeza
¿No iba a besarme? Un momento ¿una rana? ¿Qué quería decir con "rana"? De pronto sentí un peso extra en mi cabeza y escuche un ligero "Croac" arriba de mi…. -¡Maldita rana! –pensé. Rápidamente me puse de pie, y me sacudí la cabeza obligando a la rana a saltar y volver al estanque, mientras que Aang miraba divertido la escena- ¡Esto es tan vergonzoso! – Pensaba- ¡No puedo creer que hubiera pensado que Aang me besaría! ¡Katara Tonta!
- Katara- decía Aang siguiéndome en mi intento de escape.
Yo no lo miraba, estaba molesta y llena de vergüenza al imaginar la escenita que protagonicé hace algunos instantes.
– Katara, por favor mira- seguía diciendo Aang- Katara…
Aun no quería mirarlo ¿Qué pensaría de mi?
- ¡Katara!
Cuando abrí los ojos Aang estaba justo delante de mí y en un instante sentí sus labios junto a los míos, el calor que sentía minutos antes volvió a resurgir desde lo más profundo de mis entrañas, la vergüenza se esfumó cuando sentí los brazos de Aang rodear mi cintura, respondí al beso lentamente mientras rodeaba su cuello con mis brazos, pegándome más a él. Fue un beso lento, dulce, lleno de amor y ternura. Nos separamos un poco para tomar aire, sus ojos seguían brillando, llenos de ilusión y felicidad, esa sonrisa tan tierna que me quitaba el aliento y me obligaba a sonreír llena de dicha… tenía que decírselo.
- Te amo- le dije
Aang solamente me miró sorprendido unos instantes y enseguida su mirada se dulcifico de tal manera que parecía que miraba lo que más amaba en la vida. Sonreía como jamás lo había visto sonreír, su gesto estaba lleno de ternura y de felicidad. Intensificó su abrazo y de alguna manera colocó su barbilla sobre mi cabeza, instintivamente me acurruqué sobre su pecho, aspirando su aroma.
- Yo también te amo Katara- dijo mientras me tomaba del mentón y me daba otro dulce beso, volviéndome a abrazar.
Estaba en las nubes, no podía creer lo feliz que era en ese momento, nada, nada podía arruinarlo. Era ridículo pensarlo ahora, pero recordé lo que Tía Wu había dicho en nuestros primeros viajes por el reino tierra, me casaría con un gran maestro y tendríamos muchos hijos, cuando Sokka mencionó que Aang era un gran maestro, todo cobró sentido para mí en más de algún modo, ¡Claro, era él! Y precisamente en este momento, yo estaba completamente segura de que, si bien no estaba lista para casarme, si podía estar segura que estaría junto a Aang el resto de mi vida.
- Tortolos- dijo una voz tremendamente familiar- Hagan favor de separarse que tengo algo que decir
Aang y yo nos separamos para mirar a la persona que nos había interrumpido. Sokka… lo fulminé con la mirada por haber interrumpido tan bello momento, sin embargo Aang lo miraba con curiosidad pero se le percibía en la mirada que lo habían fastidiado, eso me hizo sonreír, él también estaba molesto por la interrupción.
- ¿Qué sucede Sokka?- inquirió Aang
- Zuko te necesita, ha habido un altercado entre los habitantes del reino tierra que aun viven en la nación del fuego y exigen tu presencia- decía Sokka mientras distraídamente se sacaba cera de la oreja con su dedo
- ¿Zuko no puede resolverlo solo? Es el Señor del fuego- dijo Aang
- Si, pero los habitantes no quieren hacerle caso, ellos exigen la presencia del avatar- decía Sokka mirando el dedo con el que realizó la exploración de su oreja- Debemos irnos Aang- dijo adoptando un tono más serio
- Bien- dijo Aang suspirando con resignación y separándose completamente de mi- Vamos- se giró para verme y dirigirme una sonrisa – Nos vemos luego Katara
- Hasta luego Aang…
Pasaron unos cuantos días y Aang y yo estábamos más que felices, pero por alguna razón él se veía un poco distante, algo le preocupaba, le preocupaba tanto que se portaba algo diferente conmigo, algo reservado, siempre sin tiempo y cuando tenía un poco simplemente decía que estaba muy cansado y se iba a su habitación.
Suspire con resignación mientras entraba a la mía, ser el Avatar debía ser un trabajo tremendamente agotador y más con las constantes revueltas que se generaban en el pueblo, debo admitir que sí estoy algo molesta por la falta de tiempo de Aang y sobre todo por su falta de interés, pero estoy segura que se ha de sentir tan cansado que seguramente lo único que desea es dormir.
Comencé a quitarme la ropa y a arreglar la habitación para irme a la cama. Reparé un instante en el espejo, en definitiva no tenía el cuerpo que todas las personas admiraban, pero no estaba mal, comencé a colocar las cosas en sus respectivos cajones y mientras lo hacía me encontré con la carta que me había dado la mucama hace unos días durante mi entrenamiento ¡Lo había olvidado por completo! La tomé para comenzar a leerla cuando noté que alguien había dejando, en ese mismo instante, un papel por debajo de mi puerta y había salido corriendo ¿Qué podría ser eso?, leí el remitente de la carta de la mucama, decía que era del Reino tierra, bien, más asuntos políticos con los cuales tratar, deje la carta a un lado y me dirigí a paso lento a recoger la nota en la puerta, al tomarla noté que era bastante larga, sorprendida miré hacia el pasillo, a ver si encontraba a alguien para preguntarle sobre quien había la deslizado bajo mi puerta, lamentablemente no había nadie cerca como para preguntar, suspire de nuevo, yo también me encontraba muy agotada.
Me senté al pie de la cama, dispuesta a leer la nota e irme a dormir, la revisé y al parecer no poseía remitente alguno, solamente tenía una "M. & O." como firma. Al ir leyendo comencé a sentirme algo extraña… la nota me daba muy mala espina, pero por alguna razón quería continuar leyendo y así lo hice, con forme avanzaba un dolor se instaló en mi pecho, subiendo lentamente acumulándose en mi garganta, mi corazón latía rápido y con pesadez, pronto mis ojos comenzaron a escocer… no podía ser cierto, debía ser una mentira, ¡Una vil y cruel mentira!
Baje corriendo las escaleras del palacio, para llegar al jardín contrario en donde solía entrenar, en cuestión de segundos me encontré fuera del palacio, me dirigí a un lugar…. Un lugar en especial, no podía dudarlo, pero algo en el comportamiento de Aang no había sido normal en estos días ¿Seria por eso?
- ¡Aangie!- Gritaba alguien.
Al escuchar eso me escondí detrás de un árbol que estaba muy cerca, lo suficientemente cerca para escuchar y verlos sin que se percataran de mi presencia. Asome un poco la cabeza, solo para ver de qué se trataba y de una vez por todas callar a mi agitado corazón y controlar a mi mente, que, aunque no deseaba admitirlo, se encontraba bastante difusa. Lo primero que vi fue una figura que no logre reconocer dado a que la luz en verdad era muy mala y solo se distinguían algunos rasgos y sombras, por su figura pude adivinar que era una mujer, alta, bonita, de un cuerpo que a mí, de no ser guerrera, me hubiese gustado poseer.
Ella corría bastante feliz hacia los brazos de otra figura bastante difusa, se estaban acercando a un pequeño farol que alumbraba el lugar, distinguí fácilmente una cabeza calva y una flecha dibujada en ella.
- Aang- susurré.
Deseaba con todas mis fuerzas que eso fuese una mentira ¡Tenía que ser un error!, esperé un momento, respiraba profundamente para mantener la calma ¿qué tal si todo era un mal entendido? ella podría ser una amiga que hizo durante el viaje, no podía sacar conclusiones fatalistas tan rápido. Lo miré y comprobé que era Aang por las ropas tan características que siempre distinguían a mi amado del resto de los mortales. Él solamente la abrazó con mucha ternura, permitiéndole acurrucarse entre sus brazos, seguí esperando a que se separaran, el corazón no paraba de intentar salirse de mi pecho y el nudo en mi garganta y estomago no se deshacía, en lugar de ello se seguía apretando más y más. Aang la separo un poco y ella, por la posición que tomaba, supe que había alzado la barbilla para mirarlo… poco a poco él fue bajando lentamente hasta que no se logro distinguir en donde se separaban sus figuras.
No dije nada, solamente salí corriendo de ahí, no lloraba, solo quería escapar, dejar que mi corazón se cansara de latir de esa forma tan brusca y que se apagara poco a poco, tenia días sintiéndome bastante mal, muy mareada, con dolores de cabeza y con ascos de casi cualquier tipo de alimento, solo quería un poco de atención de la persona que más amaba en el planeta, pero no, él estaba muy ocupado y yo siempre tuve muy presente eso ¿y qué es lo que obtengo por ser así de considerada? ¿Engaños? ¿Mentiras?
Llegué a mi habitación y me metí a la cama, no quería pensar, ¡No quería saber nada!, no sabía lo que sentía, mi corazón estaba dolido y mi alma estaba rota, pero Katara ¡No vas a llorar!, debía de ser un sueño… si solo eso, un sueño y cuando despiertes todo estará como siempre.
-¡Sí! ¡Si Katara!- me dije descubriendo mi voz rota y las lagrimas que llevaban tiempo cayendo de mi rostro, empapando la almohada- ¡Todo es un sueño y cuando despiertes todo estará bien!- me hice un ovillo dentro de la cama y me forcé a dormir entre sollozos- Mañana… Mañana todo estará bien.
-Fin del flash back-
Toph tenía los ojos muy abiertos, parecía que estaba sorprendida y algo callada.
- Sé que es algo difícil de creer Toph- dije suspirando
- Katara ¿Estás segura de lo que viste? – dijo notablemente sorprendida- Pies Ligeros no es de esa clase de hombres
Lo pensé, sabía que Toph tenía razón, yo también creía que Aang no era de ese tipo de hombres que engañaban a las mujeres a la primera oportunidad, pero yo lo vi, con mis propios ojos lo vi ¿Cómo podía confiar ahora?
- Si- dije con determinación y algo de tristeza- estoy segura de lo que vi
Toph pareció meditarlo un rato, por lo que se veía meditaba y se debatía entre lo que debía creer y en lo que no. Sé muy bien que Aang aparenta de manera excelente el hecho de amarme, pero ya no me engañará.
- ¿Le pediste alguna explicación de lo que viste?
Sentí que me dieron con un balde de agua fría, ¿Cómo decirle que después de todo lo que sucedió lo perdoné y luego todo volvió a irse al traste sin siquiera mencionarle a Aang lo que había visto? No…
- No
- ¿Entonces como estas segura de lo que sucedió?
- ¡Yo los vi con mis propios ojos hace unos días, Toph!- gritaba lo más fuerte que podía sacando toda mi frustración, no me importaba que Shiro, Iroh y Ameth estuvieran a una sola puerta de distancia, tenía que sacar todo eso.
- Si estas tan segura de lo que viste ¿¡Porque demonios te quedaste a su lado más días?!
Nock Out, Toph me había dado duro esta vez… ¿Cómo explicarle? Me sentí humillada y triste ¿Cómo pude ser tan tonta? ¿Cómo pude quererme tan poco? Me daba mucha vergüenza tener que contarle a Toph como fue que decidí seguir al lado de Aang sin mencionarle nada de lo sucedido, cuales fueron esos días en los que me sentí tan mal que no podía moverme del dolor y las nauseas, naturalmente yo lo atribuí a la impresión, pero resulto ser una bellísima sorpresa, una sorpresa por lo cual olvide lo que vi aquella noche y lo recordé justamente después de la agradable noche en la que pensaba decirle esa noticia.
- Es que… - murmuré, no, en realidad no tenia excusa- cuando iba a decírselo comencé a sentirme muy mal, creí que era por los nervios y el coraje, así que no pude comentárselo.
- Mientes- inquirió Toph- recuerda que puedo sentir tus vibraciones Katara
- ¡No te miento!... es solo que – suspire- Aang se porto muy dulce conmigo y en realidad creí que era producto de mi imaginación pero cuando le dije que lo amaba… su respuesta fue tan fría.
- ¿No has pensado que pudo haber sucedido algo urgente?- dijo Toph
- ¿Urgente? – dije- ¡Aunque hubiese sido algo urgente no habría porque reaccionar de esa manera tan fría!
No, no había motivo alguno, ese día en verdad pensé en decirle a Aang todas sus verdades, quería pedirle explicaciones pero mi cabeza y mi estomago no querían darme tregua, no podía concentrarme en nada por las constantes arcadas y decidí dejarlo para cuando me sintiera mejor
NA: Jejeje ¿Corto no es verdad?, pero me pareció bueno dejarlo ahí =) ¿Cómo ven la historia de Katara? Yo sinceramente hubiese muerto de tristeza, rabia e impotencia al ver a mi amado de esa manera… espero que les hubiese gustado el capitulo =) y de paso agradecer sus Reviews que sinceramente son los que me animan a seguir =) ¡Besitos Sabor a Aang! O a Katara según sea el caso xD
