Capítulo 4

El mejor regalo…

Luego de salir de aquel calabozo iba siguiendo a ese par de maids quienes por cierto eran muy jóvenes, tal vez de mi edad o un año mayor que yo a lo mucho, caminaba lentamente en medio de ellas dos mientras recorríamos aquel lugar. Subimos las escaleras y el ambiente tétrico que se encontraba allá abajo cambiaba por completo en el nivel superior de lo que parecía ser un lujoso castillo. Los pasillos lucían muy elegantes con enormes pinturas que adornaban las paredes y los techos hacían colgar unos bonitos canceles que iluminaban todo el lugar.

"Debo averiguar todo esto"… pensaba mientras atentamente veía todo lo que se encontraba a mi alrededor.

-Por aquí señorita-… dijo una de aquellas chicas abriendo una de las tantas habitaciones de ese lugar. Nos introducimos en ella y una de las maids me daba un vestido azul marino que parecía como el de una de esas bellas doncellas de hace muchos siglos.

-Tome un baño y después póngase esto de favor-… me invitó al momento que me mostraba el cuarto de baño de aquel lugar.

-Nosotras la esperaremos aquí afuera para ayudarle a ponerse el vestido-… me dijo la otra joven. Me introduje al cuarto de baño con la esperanza de buscar alguna ventana y escabullirme de aquellas dos para empezar a investigar qué es lo que pasaba pero desafortunadamente no había ni una sola ventana.

"Rayos"… pensé con frustración, tendría que seguirles el modo a esas personas. Me metí a la ducha quitándome los rastros de sangre que estaban en mi frente y a la vez pensaba que a lo mejor mi familia ya se había dado cuenta de mi ausencia, pero sobre todo él, había quedado de verme con Ranma ayer y estoy casi segura que ya sabe que algo pasa.

Sonrío un poco al pensar eso, aunque a veces se comporte como un tonto inmaduro tengo que reconocer que cuando algo me pasa cruza mar y tierra para poder encontrarme, más sin embargo por ahora tengo que dar lo mejor de mí para poder averiguar qué es lo que sucede y así tal vez poder escapar no sin antes tomar el Nannichuan que me pertenece


De inmediato me muevo ágilmente en contra de aquellos tipos que parecen caballeros, empiezo a dar un festín de movimientos y técnicas para derribar a cada una de esas personas. Noto como no son tan fuertes como pensaba, lo que si me llama la atención es que cada vez aparecen más y más con la intención de atacarme, pero no hay problema tengo puños y patadas para cada uno de ellos, no tengo necesidad de usar mis técnicas especiales así que se me hace mucho más fácil ir derribando uno por uno.

Pasaban los minutos, incluso juraría que ya había pasado una hora y aún seguía derribando a los enemigos, me sentía un poco agitado porque no había parado de pelear en este tiempo, pero no me rendiría tan fácilmente.

-¡Toma!-… daba el último golpe al último caballero que me había atacado, al parecer ya eran todos, mire a mí alrededor y noté como cientos de ellos se encontraban inconscientes en el suelo.

-Les advertí que no sería tan fácil detenerme-… digo mientras sigo mi camino a la entrada de ese castillo que se veía enorme por dentro, así que sin más me disponía a buscar a Akane dentro de ese lugar.


Luego de que me diera una ducha y me pusieran ese vestido que me quedaba muy ajustado por cierto, me llevaron a una enorme sala, en el centro se encontraba una pintura de aquel tipo sospechoso.

-Así que ya estás lista mi linda doncella-… entraba el tipo acompañado de sus secuaces que lo acompañaron en el momento de la explosión.

-¡Ahora si canalla, dime que quieres y quien eres!-… le exigí frunciendo el ceño con solo verlo.

-Tranquila, no hay necesidad de enojarse-… dijo el castaño… -Me llamo Kentaro Tetsu y seré tu futuro esposo-… soltó dejándome desconcertada al instante.

-¿Qué acabas de decir?-… pregunté muy confundida.

-Que a partir de hoy mi querida doncella, te nombro como mi prometida… porqué crees que te traje a esta, mi dimensión-… me dijo con media sonrisa. –La verdad es que yo solo buscaba el Nannichuan pero el ver a una mujer tan hermosa en ese lugar supe que te tendría que llevar conmigo para darte el grandísimo honor de ser la prometida del amo y señor de esta dimensión, la treceava dimensión para ser más específico-…

-La treceava dimensión-… dije mientras procesaba todo aquello que el tipo me decía.

-Así es querida mía, hay muchas dimensiones en el universo y como verás yo soy el amo de esta dimensión-… mencionaba.

-Maldito hasta crees que me casaré contigo-… respondí apretando mi puño y con unas ganas de lanzarme en contra de él por su descaro.

-Oh claro que lo harás doncella-… reía cínicamente.

-Deja de reírte como un idiota y dime dónde está mi Nannichuan-… hablé con la poca paciencia que me quedaba y dominando la furia que sentía por dentro.

-¿Esto?-… sacaba la botella del Nannichuan y me la mostraba… -Pues verás necesito el agua para poder quitarme la ruin maldición con la que nací-…me informaba, ¿acaso sería que él también…? Pensaba sorprendida mientras una de sus sirvientas traía un poco de agua fría y la vertía en la cabeza de aquel hombre con su consentimiento y de pronto la transformación sucedió, su cuerpo masculino cambiaba rápidamente a uno femenino. Yo observaba estupefacta, jamás pensé que alguien más tuviera la misma maldición que Ranma, aunque por lo que me dijo ese sujeto, él la padecía desde nacimiento.

-También te conviertes en mujer-… comenté anudada.

-Ahora entiendes porque necesito esta agua-… comentaba ahora ese hombre convertido en mujer.

-¡Esa agua es mía y no voy a permitir que me la robes y mucho menos que quieras que sea tu prometida!-… mencioné con agresividad.

-Me gusta tu carácter, eres el tipo de mujer que me atraen-… comentaba el tal Kentaro vertiéndose ahora un poco de agua caliente para volver a la normalidad… -En dos días tengo planeado casarme contigo-… decía mientras se me acercaba sospechosamente, yo empezaba a colocarme en posición de combate pero el tipo de alguna manera consiguió acorralarme en contra la pared así es de que de inmediato intenté soltarle un buen golpe pero sigilosamente lo detuvo, rápidamente quise brindarle un rodillazo pero con su otra mano lo detuvo. Aquel tipo Kentaro me tomó fuertemente de las muñecas lastimándome un poco y dándome cuenta que su fuerza era sobrenatural.

-No te resistas, porque te va a ir muy mal-… me susurró al oído provocándome un escalofrió.

-¡Akane!-… escuché aquella voz que me hacía sentir mucha tranquilidad.

-¡Ranma!-… inmediatamente exclamé su nombre con un una gran sonrisa mirándolo como entraba al lugar.

-Así que tú eres el intruso, vaya veo que acabaste con todos mis soldados-… dijo aquel sujeto que aún me tenía aprisionada contra la pared.

-No eran más que unos patéticos debiluchos-… comentó Ranma para moverse a una velocidad sigilosamente rápida y brindarle una fuerte patada en su torso y derribarlo.

-¿Akane estás bien, no te hicieron nada?-… me preguntó tocando mi rostro con ambas manos.

-No me paso nada malo Ranma-… le dije con sumo alivio viendo sus bellos ojos azules.

-¿Y esto?-… de nuevo me interrogó al notar una pequeña herida en mi frente.

-No es nada serio de verdad, me alegra que hayas venido-… le mencioné mientras tomaba sus manos al ver su preocupación en el rostro, no sé cómo llegó acá pero me alegra que lo hiciera.

-Akane que bueno que estás bien-… me dijo aliviadamente y me abrazó sin pensarlo…

-¡No saben con quién se han metido, ahora me las van a pagar!-… amenazó mi prometido al tipo que se encontraba levantándose del piso limpiándose un poco de sangre que emanaba de su boca.

-¡Atáquenlo!-… dijo el sujeto a sus acompañantes para que se le lanzaran todos a la vez, aquellos tipos que le acompañaban se notaban muy fuertes y rápidos en sus ataques y para su suerte lograban conectarle golpes en la cara y en el torso.

-¡El truco de las castañas!-… Ranma lanzaba su primera técnica especial a esos sujetos colocándoles cientos de golpes en tan poco tiempo, pero ellos sin duda alguna no se rendirían con eso, inmediatamente dos de ellos lo atraparon y lo sujetaron con una fuerza enorme mientras los otros dos empezaban a brindarle golpes a puño cerrado en varias partes de su cuerpo.

-¡Ranma!-… grité al ver como esos sujetos estaban golpeando duramente a mi prometido, sin pensarlo me disponía a ayudarlo a enfrentar a esos sujetos así que rápidamente me moví en contra de ellos dando un par de patadas giratorias a los hombres que sostenían a Ranma logrando que lo soltarán para que él se encargara de los otros dos dándoles un gancho al hígado y seguidamente tomar sus cabezas para chocarlas fuertemente.

-¡Ja!... se necesitarán más que golpes para derrotar a mis hombres más poderosos-… comentaba el tal Kentaro con media sonrisa mientras veíamos como los sujetos se reincorporaban de los fuertes golpes que les proporcionamos.

-Así que no bastan simples golpes, bueno no importa-… comentó seguro de si Ranma viendo retadoramente a los tipos.

-Ranma hay que tener cuidado-… le sugerí a mi prometido poniéndome en posición de combate.

-Descuida Akane, déjame esto a mí-… me dijo viéndome de reojo mientras notaba como un aura roja empezaba a emanar de su cuerpo.

-¡Acaben con él!-… ordenaba Kentaro para que los cuatro tipos nuevamente se lanzaran en contra de nosotros.

-¡Rugido de león!-…. Exclamaba Ranma sacando todo ese potencial enorme en contra de nuestros enemigos.

-¡¿Qué rayos es eso?!-… oí como el líder de los sujetos se quedaba pasmado y esquivaba rápidamente el ataque, sin embargo sus hombres sucumbieron ante esa técnica que les había caído por sorpresa. El rugido de león de Ranma fue tan poderoso que incluso los muros de una parte del castillo colapsaron provocando que gran parte del techo empezara a caer. Inmediatamente Ranma al notar eso me tomó en sus brazos esquivando velozmente los pedazos del lugar que se estaba derrumbando y logró que saliéramos de ahí.

-Eso estuvo cerca-… comentó un poco agitado ya fuera del castillo, bajándome delicadamente de sus brazos.

-¡Cuidado Ranma!-… advertí desesperadamente al ver como un ataque con energía maligna se dirigía hacia nosotros, pero fue demasiado tarde ya que el impacto chocó contra la espalda de mi prometido.

¡Ranmaa!-… grité al ver como caía de rodillas para después desplomarse al suelo, inmediatamente lo tomé en mis brazos creyendo lo peor, unas pequeñas lágrimas empezaron a surgir de mis ojos al ver como estaba desvanecido, sin embargo solo estaba mal herido.

-Creo que me pase de energía-… dijo ese malvado bajando sus brazos, al parecer él le había lanzado por la espalda ese poderoso ataque.

-¡Maldito!-… le dije furiosa con lágrimas en los ojos.

-Lo siento querida doncella, pero tenía que deshacerme de ese tipo para que nos dejara en paz, además destruyó mi castillo y acabó con mis hombres, se lo merecía-… comentaba cínicamente.

-Esta me la pagarás-… dije secamente mientras bajaba a Ranma de mis brazos y me levante del piso dispuesta a acabar con esto de una buena vez.

-No me digas que quieres pelear-… mencionó burlonamente el tipo viéndome a los ojos.

-¡Te voy a destruir!-… exclamé más enojada.

-Está bien, si tengo que darte una buena lección para que me aceptes ven, atácame-… comentó al mismo tiempo que el cielo rugía y una tremenda lluvia comenzaba a caer provocando que ese hombre cambiara de apariencia masculina a femenina… -Vaya, hasta suerte tienes, mis poderes disminuyen al convertirme en chica, pero aún así puedo darte tu merecido por ser tan terca-… comentó la ahora mujer.

-Te haré tragarte tus palabras ahora mismo-… comenté en voz baja sintiendo como una enorme fuerza empezaba a brotar de mi interior, no importaba que la lluvia se sintiera helada, un calor que nunca había sentido emanaba de mi cuerpo, en ese momento rasgué la falda de ese abultado vestido para poder tener mejor movilidad en mis piernas.

Con una velocidad increíblemente rápida me lancé en contra de mi oponente brindándole un fuerte golpe en el estómago para después conectarle un codazo en el mentón y posteriormente una patada en su rostro, mandándola a volar al menos un par de metros de mí, me quedé sorprendida a decir verdad, es la primera vez que peleaba de esta manera.

-¿Cómo es que tus ataques se sienten más fuertes?-… comentó Kentaro levándose y sobándose el rostro enfurecido además de que un poco de sangre empezaba a brotar de su nariz… -¡Y peor aún que me hayas lastimado un poco, me las pagarás!-… exclamó como si se tratara de un grito de guerra y a una velocidad feroz llegó frente a mí y empezó a soltar un sinfín de puñetazos pero ágilmente movía mis manos para bloquear cada uno de ellos. Intentó darme un fuerte golpe en la cara así que sin que lo notara me agache rápidamente esquivando el golpe para poder lanzarle un fuerte gancho a su torso que la dobló por el dolor, inmediatamente le metí un fuerte rodillazo en el mentón derribándola nuevamente. Se notaba que su fuerza y sus ataques no eran los mismos que cuando estaba convertido en hombre, tenía que aprovechar esta oportunidad para darle su merecido.

-No puede ser-… comentaba aquella mujer frustrada.

-Esta es tu ultima oportunidad de rendirte y darme lo que me has robado… ¡quiero el Nannichuan!-… exclamé sintiendo como aún la sangre me hervía.

-El Nannichuan, ¡es cierto!-… sacaba inmediatamente de una de sus bolsas la botella que contenía el agua del hombre ahogado… -¡Si me vierto esto jamás me convertiré en mujer y para des fortunio tuyo mi querida prometida tendrás que pagar esta humillación que me has dado!-… reía mientras destapaba la botella y se preparaba para utilizar el agua.

-¡No te lo permitiré!-… grité para que rápidamente le diera una patada vertical en la mano donde sostenía dicha botella. El recipiente que contenía el agua salió volando a unos cuantos metros de nosotras cayendo en ese grueso lodo que se había formado en todo el lugar por la intensa lluvia que caía.

Corrí desesperadamente al ver como el líquido de la botella empezaba a derramarse, pero en ese momento alcancé a ver de reojo como mi enemiga me lanzaba un ataque similar como el que le tiró a Ranma, inmediatamente me quité del paso de dicha energía para ver como aquel ataque caía exactamente donde estaba la botella provocando una explosión y desapareciendo por completo la única esperanza que tenía para que mi prometido se curara de su maldición

-¡No!-… grité con desesperación… -¡Destruiste el Nannichuan, el regalo de mi prometido!-… dije furiosa encarando nuevamente a Kentaro… -¡No te lo perdonaré!-… como fiera me lance en contra de ella brindándole una serie de ataques que ni uno solo pudo esquivar, con un fuerte puñetazo en su mejilla vi como caía inconsciente dejándola fuera de combate.

-Lo logré-… dije para mí misma mientras caía de rodillas sintiéndome agitada por esta pelea, vi como Ranma aún seguía en el piso inconsciente así que me puse de pie y fui a donde estaba para tomarlo nuevamente en mis brazos, ni el agua de la lluvia lo despertaba, me quedé observándole su apariencia femenina, al parecer la maldición era algo que siempre iba a tener, me sentía tan impotente que solo agaché la cabeza diciendo lo siento.

En ese momento vi como aquellas maids se acercaban, inmediatamente me puse de pie, seguramente me iban atacar por lo que le había hecho a su amo pero me sorprendí al notar que sus rostros se veían contentos, hasta aliviados diría yo.

-Gracias señorita, gracias por haber derrotado a Kentaro-… dijo una de ellas.

-¿Eh?-… pregunté confundida.

-Kentaro es un invasor, las amas legítimas de este lugar somos mi hermana y yo-… comentó la otra chica.

-¿Quieren decir que él no es el dueño de esta dimensión?-… pregunté.

-No lo es, hace varios siglos este lugar era próspero y bueno, nosotras gobernábamos aquí, pero Kentaro un día apareció de la nada invadiendo nuestro hogar y logrando ponernos a su merced-… me explicaban.

-Nosotras no somos peleadoras y no somos tan fuertes para poder acabar con un enemigo así, prácticamente aquel sujeto logró invadir con su maldad esta dimensión y jamás nos habíamos podido revelar… pero que alegría que al fin lo hayan derrotado-… dijeron con felicidad.

Me quedé pasmada al oír a esas chicas, ahora que lo pienso desde la primera vez que las vi siempre me habían tratado con amabilidad y el aura que emanaban no se sentía como el de las demás personas de acá.

-Tengo que decirles que Kentaro no está eliminado, solo inconsciente y en cualquier momento puede despertar, aún estamos en peligro-… comenté un poco preocupada.

-Ya no hay problema señorita, lo expulsaremos de nuestra dimensión a otra-… me dijo una de las chicas que tenía el cabello rubio y ojos verdes.

-¿Pueden hacer eso?-… interrogué sorprendida.

-Claro, al ser las dueñas legitimas de este lugar podemos expulsar a quien queramos y a donde queramos, solo que nunca lo habíamos podido hacer ya que Kentaro siempre estaba alerta e incluso se había auto protegido así mismo con un hechizo, pero ahora que esta convertido en mujer y mal herido ese hechizo se debilita y podemos sacarlo de aquí-… dijo la otra chica que tenía el cabello rubio también solo que a diferencia de la otra, esta tenía ojos azules. Entonces vi como ambas abrían una especie de portal y tomaban el cuerpo de Kentaro mandándolo ahí adentro para después sellar el portal rápidamente.

-¿A dónde lo mandaron?-… pregunté.

-A un lugar que se conoce como la dimensión vacía, no hay nada ahí, así que quedará vagando por siempre en ese lugar y no se preocupe, jamás podrá salir de ahí ya que solo es posible entrar, más nunca salir-… me informaron sonrientes. Al fin esta pesadilla había acabado e incluso la lluvia al fin había cesado, pareciera que el destierro de Kentaro quitó el ambiente tétrico del lugar ya que ese horrible cielo se despejaba para empezar a mostrar uno de un hermoso azul marino.

-Auch-… exclamaba Ranma adolorido, poco a poco abría los ojos mirándome al instante… -Akane-… dijo mi nombre mientras lentamente se reincorporaba… -¡Donde está ese sujeto!-… volvía en si con un estado de preocupación.

-Descuida, ya todo ha acabado-… le comenté regalándole una sonrisa y sin pensarlo me lance a abrazarle, me sentía contenta que el ataque que recibió no paso a mayores.


-Así que eso fue lo que pasó-… dijo Ranma ya convertido en hombre, le había explicado absolutamente todo desde el principio hasta lo que había sucedido hace unos instantes.

-No pude rescatar el Nannichuan que tanto querías Ranma, era tu regalo, lo siento-… comenté un poco triste porque el agua se había perdido para siempre, pero cuando me di cuenta mi prometido ya me tenía abrazada dejándome colorada al instante.

-Tonta, a mí no ya no me importa eso porque el mejor regalo del mundo es que tú estés conmigo-… me comentó tímidamente y dejándome sin palabras, no era una declaración pero en ese momento mi corazón confirmaba que yo era lo que Ranma más quería.

-Vaya que bonita pareja-… comentó la rubia de ojos verdes para que mi prometido y yo nos separáramos rápidamente de ese abrazo sumamente colorados.

-Lamentamos que la botella del Nannichuan se perdiera, pero como regalo para ambos les tenemos algo que les encantará-… dijo la rubia de zafiros azules con una sonrisa mientras que con sus manos abría otro portal… -Es el portal para que regresen a su dimensión, pero escogí un lugar que de seguro es significativo para ustedes, gracias por rescatar este lugar, pueden visitarnos cuando quieran-...

-Hasta pronto y sean felices-… dijo la otra moviendo la mano en señal de despedida, ambas nos dijeron que volverían a darle ese toque vivo y pacifico al lugar, además de que se habían desecho de los malos mandándolos a diferentes lugares vacíos encerrándolos de por vida, así que no había por qué preocuparse.

-Hora de irnos Ranma-… le dije a mi prometido mientras este asentía con una sonrisa, nos despedimos y cruzamos ese portal para regresar a nuestro mundo, finalmente llegamos y justamente terminamos donde todo empezó, aquel bonito parque donde al fin Ranma le había gustado mi comida, que digo gustar, encantar. Estábamos exactamente en ese árbol y por lo que notamos ya era de noche y el cielo estaba sumamente estrellado viéndose tan místico, empecé a caminar pero cálidamente sentí como su mano tomaba la mía.

-No hay prisa Akane, quedémonos aquí un rato-… me invitaba al mismo tiempo que se sentaba a observar ese hermoso cielo.

-Tienes razón-… dije sentándome a su lado para que el me pasara su brazo mientras yo muy contenta recargaba mi cabeza en su hombro y saben algo, para mí el mejor regalo del mundo es que sabía que siempre estaríamos el uno con el otro y que a pesar de las adversidades Ranma y yo siempre las enfrentaríamos de la mano juntos.

FIN


¡Hola!... ¿cómo han estado?, espero que se encuentren de maravilla n.n Aunque ya ando con un buen de cosas que hacer de la uni me pude dar la oportunidad de escribir y por consiguiente traerles el final de esta historia, de verdad que siempre escribir para mi es una gran distracción y un gusto porque sé que ustedes están ahí para leer las ideas que uno se imagina y que mejor que con uno de nuestros animes más amados que es Ranma ½ n.n… No puedo decir más que muchísimas gracias a cada uno de ustedes por seguir, poner en favoritos y dejarme sus valiosos comentarios que para mí siempre valen oro, espero que el final y la historia en general haya sido de su gusto y agrado :D

Gracias a: mcppprsa, MadokaKaname896, Sav21, znta, Guest, RyaOtaku, Haro Adrianne, nancyricoleon, Maxhika y joa-chan por dejar sus reviews a lo largo de la historia, muchas gracias n.n

Y bueno, con esta historia ha sido todo n.n… espero leernos pronto con algún otro fic, por lo mientras me despido, cuídense mucho, un fuerte abrazo para ustedes :D