Los personajes no me pertenecen
Lo único que sale de esta loca cabeza es la trama. Espero les guste y dejen su comentario. Recuerden que este es un A/U algo juvenil, o eso pienso. xD así que las personalidades son diferentes a las establecidas en el canon.
Como siempre pido perdón si se me cuela algún error de ortografía.
Capitulo 3
Astrid ha descubierto una nueva faceta sobre su abuela, y eso es que tiene: cero-tolerancia-para-cualquiera-que-pueda-de hecho-tener-una-diferente-opinión-que-la suya propia (o, en realidad, ninguna opinión en absoluto) sobre el tema de las mujeres de su familia. Eso la hacía cuestionarse si el Gen de su familia realmente comenzaría a hacer efecto en ella. Quizás era lo que llaman efecto retardado. Ella siempre se consideró la excepción a esa necesidad patológica de buscar novio. De hecho estaba segura que era esa excepción, para nuestra estaba su prima, quien con diecinueve años había anunciado que se casaría y si eso no fuera poco había mostrado su gran anillo de diamantes frente toda la familia, que no era nada pequeña. Heather tenía razón en decir que el clan Hofferson era demasiado grande. Al parecer Camicazi tiene todo el ADN bueno, al igual que los genes del ansiado matrimonio joven (para tener hijos a una buena edad) y el cabello rojo. Ese maldito cabello rojo
— ¿Tan rápido? — Pregunto Astrid. — ¿No está embarazada?
— No, no — Negó la matriarca Hofferson. — Le hicimos ocho pruebas seguidas.
— ¿Al mismo tiempo? — Eso sin duda era un nuevo nivel de violación a la privacidad.
— No teníamos tiempo que perder, si estuviera embarazada la mato y luego la caso — menciono la tía Helga
Astrid comienza a tomar conciencia de todas esas historias que han pasado de generación en generación sobre sus finales felices. Y es que no a habido divorcios o separaciones en su familia, como si no fuera poco lidiar con la presión de su familia, debe asistir a la universidad y buscar un trabajo donde le paguen un poco más, porque sus padres han decidido que debe tomar "conciencia laboral" y aprender que cada centavo cuenta. Eso no estaría mal si la verdadera razón es que tratan de que salga más y conozca personas. Ha tenido suficiente de conocer personas. Pensando en conocer gente y más cosas habian algunos que ya conocía y se empeñan en verla en las peores situaciones, pero mejor no mencionar nada de eso por ahora.
— Prima, tu sin duda tienes que ser una de mis madrinas, Izvik tiene muchos amigos así que puede que finalmente dejes de ser tan seria, es malo para la salud.
Otra razón por la que Astrid comienza a odiar a su prima, odiar es muy fuerte, solo no la tolera (aunque en realidad si la odia un poco) Es que Camicazi quien también requirió conseguir un trabajo con el fin de aprender la ética laboral —Mas bien seguir comprando su ropa cara —Encontro empleo en una tienda de lencería cómoda en el centro comercial que le da un descuento del treinta por ciento y le paga muy bien por hora por sentarse detrás de un escritorio y leer revistas hasta que un cliente se digne a hacerle una pregunta acerca de las bragas sin entrepierna.
Pero la verdadera razón por la que empieza a odiar sus veinte. Es que el complot de su familia parece incrementar.
- A menos que algo drástico cambie, no parece que las cosas vayan a mejorar en ningún momento próximo
Cuando vio que sus amigas llegaron agradeció mentalmente, porque sin duda cometería asesinato y dejaría al pobre Izvik viudo antes de la boda.
— Woo, eso sí es un Diamante — Tilda admiro el anillo. — Mira esa roca, si que lo hiciste bien ¿Estas embarazada?
Astrid suprimió una risa burlona, para efectos prácticos ella también había querido preguntarle lo mismo, solo por ver la cara de su Tía, pero como buena prima lo había hecho de una forma discreta. Pero Tilda no tenía filtros cuando hablaba.
— Claro que no, nadie de esta familia se ha casado bajo esas condiciones. — Por alguna razón todas las miradas se concentraron en Astrid.
— Bueno, no es como si nos molestara que eso pasará. No es una regla.
— Ahh, ya ves, ojalá en mi familia me dieran permiso de tener sexo como conejo. — Heather mencionó divertida solo porque su amiga ya estaba roja de pena.
— ¿Solo vinieron a eso? ¿No traen un arma? ¿Una pala para enterrarme viva? ¿Sé dicen mis amigas?
— Niña, no ves que están preocupadas. Aunque niñas ustedes tampoco se hacen jóvenes. — Las señaló la abuela Hofferson.
— Lo sabemos. — Murmuró Tilda. — En mi caso es difícil, aunque ganas de novio no me faltan, pero hay algo que lo impide.
— ¿Que no es tu hermano? — pregunto Camicazi
— Exactamente, Tacio es ese algo. Los chicos no entienden que somos el paquete completo, es algo de gemelos.
La abuela asintió como si entendiera ese caso.
— Te Entiendo, lo mismo pasó con mis primas.
Astrid rodó los ojos, ya iba la historia de las tías que no se habían casado (las únicas en su familia) porque eran demasiado cercanas y aunque la idea de dos hermanas puede resultar tentadora para cualquier hombre la cosa no era así, más bien obtendría una esposa y una molesta cuñada. Por eso los gemelos eran casos extremos. Había que buscar... Bueno otros gemelos.
— Bueno, nosotras nos robamos a Astrid, aún tenemos mucha ropa que comprar, el otro día no pudimos debido a eventos inesperados
— Hija, cómprate algo bonito, arregla tu cabello. — Astrid jamás entendería a las personas mayores, los tiempos cambiaban, las chicas no se casaban a los quince años o eran robadas o lo que sea que pasará en la época de su abuela.
-.-.-.-.-.
Astrid podría explicar por qué finalmente tiene las agallas para hacerlo. Un cambio. Y uno muy grande, también. Para mejor.
¿A quién le importa si su prima Camicazi no está necesariamente de acuerdo?En realidad, no dijo que no le guste. A Astrid no le hubiera importado si es que no le gustaba. No lo hacía por agradarle a su prima. Lo hacía por ella. ¿Que es lo le respondió su prima? Es decir decir. Lo que ella dijo cuando se entero, fue: "Tu Mamá va a matarte".
— No lo hago por mi mamá. — Respondió — Lo hago por mí. Nadie más.
Ni siquiera sabía lo que estaba haciendo en casa. Camicazi. ¿No debería estar en la práctica de porristas? ¿O un juego? ¿O yendo de compras en el centro comercial con sus amigos, que es cómo pasa la mayor parte de su tiempo, cuando no está trabajando en el centro comercial, lo que equivale a casi lo mismo, ya que todos sus amigos pasan un rato en el cosas esenciales. (la tienda de lencería en la que le pagan por no hacer nada), mientras está ahí, ayudando a su modo hablando sobre lo último en chismes de Atali en el semanario? ¿Porque estaba en su casa ese día?
— Mi apariencia no es tu asunto
— Sí, pero tú no tienes que mirarte a ti misma — dijo Camicazi sentada en su cama
Astrid se dio cuenta de que estaba enviando mensajes a su novio, (prometido, el ciego y más cosas) Izvik. Camicazi tenía que mensajearle cada mañana antes de las clases, y luego antes de irse a la cama, y algunas veces, como en ese momento, en medio de ambas, o él se enojaría. Izvik está en la universidad del otro lado de Berk, en la escuela de diseño y ha demostrado, desde que se fue, cada vez más su inseguridad acerca del afecto que su prima siente por él.(quizás por eso el compromiso apresurado) Él necesita tener constantemente garantías de que todavía se preocupa por él y no está saliendo con un típo que conoció en Gafas & Mas, o en donde sea. Que es un poco sorprendente, ya que antes de irse a esa universidad Izvik jamás demostró ser del tipo necesitado. Al parecer la universidad y la distancia puede cambiar a la gente.
Astrid pensó que eso era triste y aterrador. Aunque esta empezando a preguntarse si en realidad Izvik tiene amigos, de la universidad, porque parece que tiene demasiado tiempo libre para estar al pendiente del celular.
—Odio mirarme en el espejo todo el tiempo— fue lo que le dijo a su prima después de su comentario sobre que ella no tenía que verse
Astrid camino para volver por el pasillo, y alejarse de su "Perfecta prima" seguramente todos tenían una prima con la que siempre había que comparar. Y no es que fuera culpa de Camicazi ser el modelo perfecto para su familia, más bien su familia no tenía mejores cosas que hacer... Así es como nacen las peleas familiares entre primos, pero es que su abuela no lo entiende. Astrid trato de escabullirse de su prima.
—Bien — llamo Camicazi en pos de ella, cuando trataba de escapar de nuevo. — Pero para que lo sepas, no te pareces a ella.
Al escuchar eso claro que Astrid tenía que regresar hasta donde estaba su prima observándola
— ¿Cómo quién? — Pregunto Astrid. Porque sinceramente no tenía idea de lo que estaba hablando. A pesar de lo que podrías pensar en ese momento, hubiera pensado mejor antes de preguntar. Después de todo, era su prima con la que estaba hablando.
—Tú sabes—, dijo, después de tomar un sorbo de su Coca-Cola de dieta —Tu héroe. ¿Cuál es su nombre? ¿Mala?. Ella tiene el pelo corto, ¿cierto?. ¿Cual es su color de cabello? porque sinceramente no es alguien que me interese.
¡Por dios! Astrid No podía creer que Camicazi estaba tratando de decirle- a ella fan número uno de Mala el color de pelo que tiene.
— Soy consciente de eso—, Respondio, y empezo a salir de nuevo.
Pero la siguiente observación de su prima la trajo de vuelta a su puerta.
— Ahora te pareces a la otra chica. ¿Cómo se llama?
—¿Atali? — Preguntó Astrid, niquiera se pregunto por qué penso que Camicazi podría estar a punto de decir algo agradable, como, que se veía bien. Pero parece que había inhalado demasiado hidróxido de amonio de los tintes para el cabello, de la estética donde la habían llevado sus amigas, o algo así. Porque su prima jamás diría algo bueno, y tampoco era como que hubiera hecho algo radical, solo se había hecho un nuevo peinado. No sé había cortado el cabello. Lo último que quería era que dijeran que estaba tratando de copiar a su prima, esa idea la repugnaba por completo que podía sentir los nachos que se había comido de regreso de la escuela trepar por su garganta. No podía realmente pensar en nada peor en ese preciso momento. De hecho, en ese preciso momento, fue una suerte para Camicazi que no hubiera nada puntiagudo alrededor de ella, o bien podría haberla apuñalado ahí mismo.
Decidida a ignorarla salió de su casa ¿Que no tenían otra casa? Claro que sí, pero toda su familia siempre iba a la suya. Ya iba tarde para su trabajo en la librería. Suspiró fuerte, ya no sabía si estaba triste, frustrada o simplemente tenía flojera ese día. Algo bueno era que Hiccup no había aparecido, pero mejor no pensar en él, podía invocarlo ¿Como estaba en todos lados? Bueno no es como si él no supiera a donde ir, hasta hacía dos años habían estado juntos en la misma escuela. Hasta donde sabía se había ido a estudiar a otra ciudad. Quizás había vuelto a Berk. — Muy bien Astrid, estás pensando en él, bravo— Murmuró entre dientes. Pero tenia que pensar en positivo, esa noche tenía una salida, aunque más bien era una cita a ciegas con Tacio y sus amigos. Heather había dicho muy animada que debía divertirse y olvidarse de su familia por un rato. Y si, también le había dicho que era muy seria.
Su prima, su hermosa y querida prima ha tenido razón (ya la odiaba más) su madre se sorprendió por su peinado, pero igual era su vida y al cuerno lo que pensaran su madre, su tía y quizás su abuela, mejor no trataba de averiguar qué pensaba su abuela.
— Eres linda — Murmuró su padre.
Astrid aveces se preguntaba si su padre estaba bien con ser quien cuidara la casa.
—¿ No extrañas trabajar?
— Claro, pero hay otras formas de cuidar a tu familia, además antes no estaba en casa, y tú madre gana más dinero que yo. Alguien tenía que cuidarte cuando crecias, estoy orgulloso de haber participado en eso.
Astrid sonrió por esas palabras, abrazo fuertemente a su padre, sin duda era un encanto, su madre por otra parte era la sería de ellos.
.-.-.-.
Astrid podía jurar que aquella salida con sus amigas no era de su agrado. Sobre todo por los amigos de Tacio
— Hola Astrid. — Saludo Patán— ¿Porqué tan seria? — Le guiño el ojo.
— Estás linda — Patapez Murmuró de forma tímida, le agradaba Patapez, era un chico muy amable y calmado.
Subió a la camioneta aunque iban apretados, además que estaba incómoda por la ropa que la habían obligado a usar. Si, ella traía un calzón con relleno debajo de su vestido.
— Woo, Astrid te ves hermosa — Murmuró Tacio. — Aunque noto algo extraño que aún no logro descifrar.
Astrid odiaba que el hermano de su amiga fuera tan observador.
La velada fue sin mucha novedad, algo que Astrid agradecía, aunque después de las diez de la noche, después de huir de Patán Jorgenson y sus intentos de ligue ya había arrasado con media botella de tequila.
— Astrid, no creo que debas tomar así, eres mala bebiendo alcohol — Heather aparto el chupito de tequila de su manos
— ¿Uhh? — La chica la observó sonriendo — Estoy bien..— Murmuró yendo hacia la barra. ¿Mala bebiendo? Sin duda Heather estaba mal. — Estoy ebria. — Parpadeo un par de veces.— Ya veo a Hiccup en todas partes.
Como si no fuera poco estar despeinada, con el maquillaje corrido y usando un calzón de relleno con un vestido rojo. Ahora veía a Hiccup hasta en sus alucinaciones alcohólicas.
— Me vas a sacar un ojo. — Murmuró el chico cuando ella comenzó a tocar su rostro. Aun así era divertido ver como parecía creer que era una alucinación causada por la intoxicación etílica.
— Uhhh. Incluso hablas, sigues siendo lindo, igual que en la escuela. — Apretó las mejillas del chico frente a ella. — Mira eso, tienes unos lindos labios.
— ¿En verdad? — Hiccup seguía observándola, más que nada porque ella no estaba bien sentada y si seguía inclinándose terminaría en el suelo. Aunque antes de que pudiera preocuparse por eso un chico golpeó contra ella haciendo que callera sobre él.
¿Que había pasado? Astrid estaba seguro que se podían ver sus calzones con rellano y estaba sobre un nada imaginario Hiccup Haddock quien la veía fijamente. ¡Ay no! Ahora sentía la culpa post emborrachamiento. Esas ganas de vomitar.
— No, Astrid, no por favor.
Era tarde, vomito sobre el chico. Astrid medito un poco, mejor se hubiera quedado en casa ese día, después de eso; su noche era un completo borrón.
