BUENO ESPERO QUE LES GUSTE

ESTE CAPI LO IBA A SUBIR EL 23 PERO POR FALTA DE TIEMPO NO SE PUDO.

LOS PERSONAJES DE NARUTO SON DE MASASHI KISHIMOTO EL MEJOR CREADOR DE ANIMES}

LA TRAMA SI ME PERTENECE.

A LEER


NAVIDAD CON MÁS HIJOS.

Hola, mi nombre es Hinata Hyuga, aunque realmente soy Uzumaki, desde que me casé con Naruto, el amor de mi vida. Tengo 40 años, y vivo en Konoha, en el país del fuego. Tengo por desgracia 10 hijos. Siempre había soñado con formar una pequeña familia con el amor de mi vida. Pero eso se vió truncado cuando él, por baka que es, quiso más chamacos que malcriar y maleducar.

Recuerdo que mi adorado perrito Ponch Ponch, estaba feliz, porque ya se acercaba la navidad, y él había pedido una perrita con quien tener una manadita de adorables cachorritos. Los cuales tendría planeado que cuidaran a mis hijos, cuando salieran con sus respectivas "amigas" que son roba hijos, a mi punto de vista.

A continuación les contaré porqué una navidad con más hijos.

Flash Back

Una mañana del 24 de diciembre, yo me encontraba limpiando mi casa, que se encontraba patas arriba. Calzoncillos, camisas, calcetas, corbatas, zapatos ninjas, muñecas… eran las cosas que había por todas partes.

Traía puesto mi delantal color lila el cual tenía unas pequeñas flores moradas, que combinaban perfectamente con el pants y la chamarra que llevaba puesto. Traía una cubeta roja en la mano izquierda y un trapeador en la mano derecha. Rodeando mí cuello se encontraba un silbato que tenía forma de luna. Subí lentamente las escaleras, hasta llegar a la habitación de mi primogénito, el cual dormía plácidamente en su suave cama, la cual se me antojo para yo echarme una siestecita, pero negué con la cabeza al recordar que tenía una labor que cumplir. Dejé las cosas que traía en la mano, recargándolas en el marco de la puerta. Caminé lentamente, postrándome a un lado de la cama de Mina-chan. Sin dudarlo dos veces, me acerqué a su oído, con la intención de despertarlo, suavemente por primera vez en toda su vida.

-Mina-chan, levántate mi vida – dije con la paciencia que me dio Kami, para aguantar a los Uzumaki.

-Mami, cinco minutitos más – dijo un muy adormilado rubio, de cinco años, el cual trataba de taparse la cara con la cobija, para así reducir la poca iluminación que había en la habitación.

-Cinco – empecé a contar, esperando vagamente que mi hijo se levantara – cuatro – mi cara pasó de ser alegre y comprensiva a una de total irritación – tres – tomé el silbato con mi mano izquierda dispuesta a sonarlo – dos – con mi otra mano, tomé las cobijas, que tapaban a mí hijo - ¡UNO! – apenas acabé de pronunciar el número, cuando ya estaba pitando el silbato con todas mis ganas, haciendo que mi pequeño se cayera de la cama, y que se despertara, el muy vago.

Se levantó, restregándose los ojos con las manos. Me miró con cara de cachorrito para que lo dejara dormir un poco más, pero eso no me convenció, porque ya estoy muy acostumbrada a que hagan eso. Tuvimos un duelo de miradas por un par de minutos, él con la cara que había puesto, y yo una de totalmente indiferencia mezclada con el enojo, que me enseñó Kurenai-sensei. Se rindió demasiado rápido para mi gusto, pero mejor aún, eso me daba más tiempo para limpiar.

-¿Qué quieres mami? – me dijo soltando un suspiro, junto con una lágrima, que recorrió todo su pequeña carita, dejando rastro por donde pasó.

-¡Oh! Mi bebé está llorando – dije como si el mundo se hubiera acabado para mí.

Me acerqué a él, para tratar de consolarlo, teniendo en la mente la idea errónea de que estaba asustado por levantarlo de esa manera. Me hinco en frente de él, para después abrazarlo en un abraso consolador, y depositar su cabeza en el espacio que hay entre mi cuello y mi hombro; le acaricio la espalda y la cabeza, provocando que suelte una pequeña risita, la cual me hizo darle un beso en la frente para que se repusiera.

-Ahora mi vida, ¡LEVANTATE!, te quiero en la sala en 15 minutos, bañado, cambiado y el cuarto impecable ¿Entendiste? – le dije sonriéndole tiernamente cuando estaba en el marco de la puerta volviendo a cargar la cubeta y el trapeador, yendo a mi segunda presa… etto… digo objetivo.

..

Camino por el pasillo, en el cual había fotografías de todos mis amigos, de mi familia, de mis gemelitos y de mi Mina-chan solos, también había algunas de mi boda con Naruto-kun… recordé cada suceso que representaba cada fotografía, haciéndome divagar y detener mi paso para quedarme observando una foto en especial, que fue tomada por mi mejor amiga Sakura, el día en que le dije a Naruto que iba a ser papá.

Me quedé nuevamente recordando, hasta que un ronquido, proveniente de mi habitación la cual se encontraba enfrente de mí, me sacó de mi transe, provocando que siguiera con mi labor.

Tomé la perilla de la puerta, girándola lentamente hacia mi lado derecho. Para después abrir la puerta en dirección al interior de la habitación. Reí al ver a mí esposo, dormido hablando sobre que quería que le trajeran el séptimo tazón de ramen; mientras este babeaba más de lo normal. También se estaba moviendo de un lado a otro como si rodara por una gran colina.

Poco a poco llegué a la cama de mi esposo y mía, que bonito suena, me acosté en ella, para después abrazar a Naruto por la espalda; haciéndole cosquillas en el abdomen con mis manos. Él se acurrucaba en mis brazos, mientras yo tarareaba la canción de cómo se hace el ramen, la cual me aprendí cuando era niña, para impresionar a Naruto.

Empecé cantando suavemente, como si lo quisiera acunar:

Cuando hambre hay,

Ichiraku hay,

Uno en cada esquina de la villa,

Ramen preparado

Con res, pollo y cerdo

Cuando estaba cantando esta parte, el baka que tengo de marido estaba babeando y acariciando a una almohada, a la cual le puso el nombre de "Ohh Dios Ramen"

Noodles no le pueden faltar

Hechos con amor,

Grasa y colesterol

Esto se omite para los que son o están enfermos del corazón, para que consuman ¡Gracias Mercadotecnia!

Alabado sea el dios Ramen,

Somos el ideal, para cuando no hay

Tiempo de cocinar

Soy rápido y delicioso

¡Ohhh! Yeahhh

Acabé en el momento en que empujaba a mi queridísimo esposo al piso, para que dejara de hablar de ese Dios.

Di un rápido giro a la cama, como los que hizo Naruto cuando estaba dormido, para poder llegar al otro extremo, en el que se encontraba el más fuerte Hokage de todos los tiempos. Caí sobre él, golpeándolo en la costilla con mi lindo codito.

-¡Levántate mi amorcito! ¡Hay que limpiar la casa, y decorarla! – le grité para luego besarle dulcemente los labios.

Cuando me iba a levantar para irme a checar a mis gemelitos; el baka de mi esposo me agarró las muñecas de mis manos, para después él posicionarme debajo suyo, y empezó a darme ligeros besos en el lóbulo de la oreja, dejando rastro de un caminito de saliva, que el muy cochino se dignó a hacer. Sus manos todavía estaban sobre las mías, acariciándolas y tocándolas. Yo solo me dejé llevar por el momento, llevaba ya varios días sin hacer lo que todos los papás hacen para tener un bebé, así que ya me urgía igualmente a mi esposo.

Soltó una de mis manos para llevarla a mi mejilla, en donde empezó a acariciar de arriba hacia abajo; para después llevar su mano a mi cabello para ENREDARLO, haciéndome unos chinitos según él, pero lo que no entiende ese baka, es que me lo estaba maltratando.

Mi cara se había deformado porque él hizo aquella acción, mis cejas estaban en forma de pique; mi boca tenía una mueca de disgusto. Sin dudarlo ni un segundo levanté mi mano dispuesta a golpearlo para que me soltara. Cuando faltaban dos centímetros para golpearlo en las costillas, se le ocurre a ese desgraciado tomar mi mano, con la cual me estaba enredando el cabello; para bajarla lentamente, todo con mi atenta mirada de psicópata, según él eso era.

Puso mis brazos a los costados de mi cabeza recargando los suyos en ellos; para luego, besarme en la boca con mucha pasión y urgencia. Mientras más me besaba, yo olvidaba todo lo que tenía planeado hacerle por culpa de meterse con mi preciado cabello. Igualmente yo le correspondí con muchas ganas, enredando mis manos en sus cabellos, mientras él seguía besando mi cuello; en donde rápidamente se deshizo de mi chamarra y delantal, para luego poner una cara de disgusto, porque pensaba que no traía blusa abajo el muy PERVERTIDO. Reí al ver su torpe acción de quitarse la blusa, ya que se la había quitado, se dispuso a atacar mi blusa cuando…

-¡MAMI! ¡MAMI! ¡AMÄ! ¿Por qué no contestas? – gritó mi pequeño hijo, desde el piso de abajo.

Me levanté más rápido que cuando un tigre quiere alcanzar a su presa, me puse mi chamarra y mi delantal, para luego patear al inservible que tengo como marido, y aventarle la ropa para que se meta a bañar y se cambie.

El hokage "más fuerte" de todos los tiempos, tenía la mirada baja, porque él si quería tener un tiempo a solas conmigo, solo en la habitación él y yo, sin niños que estorben. Se encaminó lentamente al baño, para después voltear a verme y decir:

-No te escapas esta noche y mucho menos mañana – cerró la puerta del baño ya que había llegado más rápido de lo normal, a causa de que traía un pequeño hilo de sangre recorrerle la nariz, mientras también traía una mirada de idiota enamoradizo pervertido; porque se había imaginado no que tantas cochinadas en su mente

..

Me encaminé lentamente a la habitación de mis preciados gemelos, que se encontraba a cuatro puertas de la mía. Porque su queridísimo padre no los quería cerca, para que su princesita no oyera nada de lo que hacían de vez en cuando.

Recorrí las puertas, las cuales eran habitaciones desocupadas que estaban amuebladas de acuerdo al criterio de mi esposo: "Los de la derecha son niñas y gemelos, los de la izquierda son niños y gemelos". Ese fue se mayor descubrimiento, en TODA su vida.

Llegué a una puerta que estaba pintada de un color extraño de morado azulado, que fue una combinación del rosa y el azul, según mi marido. Entré a la habitación la cual era la mitad de lila claro y la otra mitad de naranja. En medio de la habitación había una cuna bastante grande para dos bebés de un año. Me acerqué a la dichosa cuna y observé que mis gemelitos estaban peleando como todos los días.

Mi pequeña niña Kumiko, tenía un peluche en forma de NEMO que lo estaba agarrando de la cola, porque su hermano Ichiro se lo quería quitar porque según lo poco que yo les entendía, decía que él lo vió primero; y mi princesa alegaba que Nemo es pachoncito y que se lo regalaron a ella.

Así duré cinco minutos mirando la cuna para ver a ese par de diablo pelearse por una tontería. Estiré mis manos hacia la cuna para arrebatarles el peluche, ambos diablos se me quedan mirando como si fuera la villana del cuento. No me importó que poco a poco sus ojos se pusieran nublados por el llanto que tenían, y que patalearan una y otra vez la cuna. Admiré el peluche por breves segundos para luego…

-¡KAWAII! Está hermoso, me lo quedo, buajajajajaja – después de que había mirado el peluche, me di cuenta de que era monísimo, y que lo quería para mí solita y nadie más. Así que sin pensarlo me lo llevo.

-Agugugaga waaaaaaa – mis pequeños gemelitos lloraron a más no poder, pero me importó… déjame pensarlo… nada.

-Espero, que se queden callados por cinco minutos, mientras que le digo al baka de su padre que venga por ustedes ¿Entendieron mi vidas? – les advertí con mi hermosa mirada de psicópata que me prestó Kurenai-sensei.

Salí de la habitación, acariciando y abrazando a mi nuevo peluche el cual tendrá como nombre "Naru-baka-Mina-chan", que fue en honor a mi esposo y primogénito.

Me dirigí a la sala, en donde mi pequeño Mina-chan estaba bien guapo cambiado con un pants naranja, una camisa color naranja y arriba de esta un chaleco negro con el símbolo del clan Uzumaki y por un lado el de los Hyuga. Camino hacia él y le extiendo un trapo húmedo, que había en el cuarto de servicio que se encontraba debajo de las escaleras.

-Mina-chan ¿Podrías ayudarle a tu linda, amorosa, respetuosa y protectora madre a limpiar la casa? – dije como si fuera el único fvor en toda la faz del universo.

-Pero mami, yo quería ir a jugar con la… etto… linda…Uchiha – dijo con un pequeño puchero en la cara, que lo hizo parecer más adorable hasta que dijo el apellido Uchiha y más aún LA y LINDA, que fueron la gota que derramó el vaso (lo que la regó, o la cajeteó, estropeó).

-No vas a ir a ninguna parte, y menos con una Uchiha, no permitiré que te separes de mí NUNCA – dije con rencor y coraje

-Mami, ¡Ya estoy grande! Y quiero ir con… ella. – mi pequeño hijo tartamudeó cuando iba a decir su nombre, pero lo cambio por esa absurda palabra.

-¡Dije que NO!, y de castigo por desobedecerme vas a limpiar toda la casa TÚ solo – dije con todo el dolor de mi corazón, pero era por su bien.

-Si – se fue caminando a la cocina, en donde empezó a limpiar. Tenía la cabeza gacha junto con unas lágrimas de cocodrilo, que me importaron NADA.

1 ½ … horas

..

Estaba recostada en el sofá, vigilando que el irrespetuoso de mi chamaco hiciera lo que le encargué, cuando escuché la voz chillona de mi amado esposo, el cual venía bajando las escaleras, vestido con su típico traje naranja, pero sobre él traía su capa de Hokage que era blanca con naranja en forma de llamas, parecida a la que lleva puesto su padre en las imágenes que hay en el pasillo.,

-Hola mi amor – me dijo con su alegre sonrisa, que me hizo suspirar al verla.

Me acerqué a él, reposando mis manos sobre su musculoso pecho, pare después besarlo con dulzura en sus labios, que saben a…ramen, rió en mis adentros al ser tan adicta a ese sabor que desprende ese baka que tengo como esposo.

-Guacatelas – cuando escuché esa palabra, volteé hacia mi lado derecho topándome con un sonrojado Mina-chan que tenía en su linda carita una mueca de asco.

-Váyanse a un cuarto – Salió corriendo de la sala para irse a la planta de arriba, para continuar su labor de limpiar.

-Condenado Chamaco, ¡VEN para ACÁ! , no te voy a hacer casi nada – grité esperando que mi bebé viniera a disculparse.

-Déjalo, ya aprenderá luego –dijo con cara de "padre paternal, que ama y educa a sus hijos" lo cual no hace - ¿En dónde nos quedamos? – puso su cara de pervertido que nada más le importa tenerme debajo suyo.

-¿Y los gemelos? – pregunté preocupada – ¿Los bañaste y cambiaste? – mi semblante pasó de ser preocupado a furiosa -¡LO HICISTE! ¿VERDAD? – agarré a mi esposo de las solapas de la camisa, para luego levantarlo y mirarlo con enojo y fuego en mis ojos.

-Etto… yo… Hinata mi amor… mi…mi… - se quedó pensando más ese baka hasta que se le iluminó el poco cerebro que tiene - ¡tengo trabajo! Adios, te cuidas. – el muy cobarde salió huyendo antes de que lo golpeara en la cara.

Suspiré con cansancio al tener que bañar y cambiar a los gemelos del demonio, que son parecidos en el carácter a su padre.

Me encaminé hacia el piso de arriba, en dirección a cuarto de los demonios. Cuando llegué me quedé atónita, al mirar todo impecable, e igualmente los gemelos estaban bañados y cambiados, y cada uno dormía plácidamente en la cuna, con un biberón en sus manitas.

Volteé hacia mi izquierda topándome con Mina-chan el cual estaba terminando de juntar la basura.

-¿Ya acabaste? – le pregunté como si de su jefa se tratara.

-¡Si Mami!, ya limpié TODA la casa. – exclamó abriendo sus ojos a más no poder junto con las marcas adorables que tiene en sus mejillas.

-Muy bien, felicidades, te ganaste ver una película conmigo y tus hermanitos en el cine. ¿Qué te parece? – le dije cuando estaba aún lado de él, revolviéndole el cabellos, y después pellizcando sus mejillas.

-Claro, vamos – dijo alegre.

Los cuatro nos encaminamos hacia el cine, que se encontraba al otro lado de la ciudad. Pasamos por la calle del Ichiraku, para aprovechar de paso comer antes de ir al cine. Los cuatro entramos, y nos quedamos en estado shock al ver al Hokage, mi esposo, el baka que tienen como padre mis hijos, que estaba comiendo ramen, y hablaba con la boca llena para pedir el vigésimo tazón.

Al ver eso, las venas de mi frente se hincharon a más no poder, mis manos se cerraron en forma de puño; mientras que mi pequeño Mina-chan alejaba a sus hermanitos de ahí, llevándolos a un lugar más seguro. Me acerqué a paso lento hacia mi queridísimo esposo, para después agarrarlo del cabello y jalarlo para atrás para que me viera a los ojos, los cuales tenían activado el byakugan, haciéndome parecer que estaba enojada, más de lo normal.

-Hi…nata… mi amor… yo esta…ba…etto…supervisando, si ESO – dijo nerviosamente haciéndome dudar de sus palabras, aunque sabía que lo que decía era mentira.

-¿Seguro? – le pregunté.

-¿Quieres ir al cine mi amor? – se excuso, para ver si se me olvidaba que lo quería matar o más bien castrar.

-¡Claro! Vamos – le contesté alegre, porque en verdad si quería ir al cine, para distraerme.

Ya que comimos los cinco juntos fuimos al cine…

Llegamos al cine, en donde casi no había fila para comprar los boletos, así que yo me senté en las sillas de la cafetería junto con mis pequeños hijas, mandando a su padre a formarse para obtener las entradas.

Naruto llega hacia conmigo, y me dice que compró los boletos para la película de "Mas barato por docena", que le recomendaron. Los cinco fuimos hacia la sala en que se llevaría a cabo la función. Mandé a Mina-chan a comprar unas palomitas extra megas archiduque requeté contra grandes, junto con dos refrescos grandes, uno mediano y dos chicos; también le encargué unos nachos con mucho queso.

Pasados 15 minutos, llegó mi pequeño bebé cargando un carrito, que le habían dado los de la dulcería, para que trajera todas las cosas. Nos pasó las cosas que compro y también la feria; para empezar a ver la película.

1 ½ horas después…

Salimos de la sala, con una mueca de que nos habíamos reído mucho. Porque la película se trató de que una pareja de esposos, que tienen 12 hijos, lo cual todas las cosas le salen a mayoreo, pero también compran y gastan más. También se ve como los niños hacen travesuras; molestan a los novios de las hermanas y así sigue.

Nos dirigimos a mi casa, a paso lento como una tortuga. Mina-chan llevaba el carrito donde venían sus hermanos, mientras que yo iba recargada entre el hombro y el pecho de mi esposo.

Llegamos a nuestra casa, alrededor de las seis de la tarde, porque mi amado esposo se detuvo a comprar los regalos de navidad, mientras que yo llevaba a los niños a los juegos infantiles para que jugaran con otros niños.

Me encaminé directamente a la cocina, para empezar a hacer la cena de navidad y ver mi novela mientras cocino.

Mi pequeño Mina-chan se encontraba poniendo el arbolito junto con su padre, mientras eran observados por los gemelos los cuales estaban jugando con las esferas de plástico, que compré años anteriores por precaución. Ya que mis dos amores terminaron de decorar el pino, se pusieron a colgar cinco botas rojas con el nombre de cada uno, en la pared aún lado de el comedor; después pusieron luces navideñas por todo el frente de la casa, en cambio adentro pusieron adornos en forma de estrellas, pinos, regalos, un viejo barbón que se hace llamar Santa Claus y muchas más…

Me dispuse a cortar las verduras, que llevaría el pavo de relleno. Ya que había terminado de cortarlas y haberlas puesto en el pavo, lo metí al horno para que se horneara. Después de haberlo hecho, me dispuse a hacer el tradicional ramen que se hizo una costumbre desde el día que me puse de novio con Naruto.

tres horas después… todo ya estaba hecho, decorado y por milagro alguno cambiados…

Fui directo a mi habitación para ponerme un lindo vestido negro con un moño en forma de cinto en la cintura de color naranja, unos zapatos de tacón no muy alto y un abrigo que me regaló mi esposo la navidad anterior. Me puse un poco de perfume con olor a uvas.

Bajé a la sala ya cambiada y arreglada para encontrarme con mi esposo el cual traía un traje blanco con una linda corbata naranja la cual traía dibujos de ranitas. Traía su típica sonrisa que deslumbraba todo al estilo Lee. Aun lado de él, se encontraba mi pequeño Mina-chan con un traje negro con chalequito gris, conjunto a una playera tinta y una corbata naranja con ranitas. En el piso estaban los gemelos; Kumiko estaba vestida con un lindo vestidito rosa fucsia el cual traía pequeños bordados en un rosa más bajito y un listón alrededor de su pequeña cintura con dibujos de ranitas. Ichiro llevaba un trajecito igual al de su padre pero con una corbata tinta con ranitas igualmente.

Me acerqué a todos para abrazarlos y decirles que los quería mucho. Así, todos juntos nos fuimos al comedor para empezar a servir lo que sería la cena de navidad. Terminamos de cenar una deliciosa cena hecha por mí.

Aproximadamente a las diez y media, fuimos a la sala para empezar a cantar los típicos villancicos de navidad. Poco a poco empezó una canción lenta que se me hizo demasiado conocida, porque era la canción que Naruto me cantó el día que se me declaró. Reí por lo bajo al recordarla. Coloqué mis brazos alrededor del cuello de mi esposo, para después recargar mi cabeza en su peche el cual estaba y está fornido y suave a la vez; sentí su corazón palpitar al ritmo de la música. Mis pequeños amores bailaban por toda la sala saltando y cantando lo poco que se sabían de dicha canción.

Tan sumida estaba en el baile que realizaba con mi esposo, que no escuché las campanadas que indicaban que ya era navidad. Ya que me encontraba acorde a la situación, me dirigí junto con todos al árbol navideño que estaba rodeado completamente de muchos regalos envueltos en diferentes tipos de colores y texturas.

Tomé un regalo que estaba envuelto con papel rosita bajito cuyo tenía una pequeña etiqueta que decía el nombre de Kumiko. Se lo entregué a la princesita de la casa, la cual lo abrió en un dos por tres, con una excelente agilidad shinobi, dejando anonadado a su padre el cual se puso a comparar que su pequeña princesa abrió más rápido un regalo que Minato cuando tenía su edad. Sus pequeños ojitos se abrieron de la sorpresa al encontrar a una muñeca Kunoichi que traía kunais y shurikens de juguetes; aún lado de la muñeca había una bolsita lila con dibujo de ranitas, muy parecida a la de su padre. Después siguió el turno de Iruko, el cual tomó una caja de la mitad de su estatura. Abrió la caja igualmente con una impresionante destreza para después gritar – Teme tío – el cual hizo soltar una pequeña carcajada de su padre que se escuchó por toda la villa. Dentro de la caja había una colección de muñecos vudú solamente de Uchiha Sasuke y aún lado un boleto para ramen gratis una semana. Negué con la cabeza al ver el absurdo regalo que el baka que tengo de esposo se esmeró en comprar. Luego siguió el turno de mi pequeño Mina-chan, el cual tomó una caja de tamaño normal a mi parecer para después encontrar una docena de shurikens, junto con otra pequeña caja de vudús, un cupón para comer ramen por todo un año y un monedero pequeño con dibujo de ranitas.

Veía jugar a mis bebés, cuando mi lindo y adorado esposo me rodeaba con sus brazos, poniéndome una caja pequeña de color rojo con un moñito dorado con ranas; lo observé por largo tiempo, agitándolo para saber que era. Lo abrí después de un tiempo para encontrarme un collar de oro blanco, con un lunar en el medio y estrellas en la cadena, pasando por arriba y abajo pareciendo telarañas muy bien hechas. Lo besé en la comisura de sus labios para susurrarle que me acompañara a la cocina.

Se paró rapidísimo, extendiéndome una mano la cual tomé con fuerza para levantarme. Nos dirigimos a nuestro destino cuando él, me tomó de la cintura para susurrarme.

-Hina-chan, ¿Me darías lo que yo quiera para navidad? – puso cara de cachorro juntando las manos en forma de oración.

-Etto… depende que no sea caro – dije no muy convencida de lo que me iba a pedir.

-No te preocupes te va a salir al mayoreo – dijo con una firme seguridad.

- Dime ¿Qué es lo que quieres? – le pregunté como si en realidad me importara que quería.

-No te vas a negar – negué con la cabeza para que prosiguiera – Quiero… quiero… ¡Tener diez hijos para que me salga más barato el ramen! – gritó y terminó suspirando como si soltara un gran secreto. En cambio yo me quedé atónita a lo que me pedía, dejándome sin respirar para apenas decir un audible ¿Qué?

Ya que nos habíamos recuperados los dos, él por decirlo y yo por sufrirlo; llegamos por fin a la cocina, en donde fui directo al refrigerador para tomar un galón de nieve de vainilla y una pequeña cuchara para cocinar. Rápidamente empecé a comer sin escuchar como mi esposo decía que íbamos a tener muchos hijos con ramen por doquier al mayoreo.

El baka que tengo de marido se me acercó ya que terminó de dar su mega discurso de que sale más barato el ramen, para abrazarme y mirarme a los ojos seriamente, logrando quitarme mi deliciosa nieve.

-¿Los quieres tener? No te voy a obligar – me dijo preocupándose por mí; dándome a entender que él me apoyaba en lo que escogiese.

-Yo… tú… regalo… bebé… tres meses… nieve de vainilla MMM… baka… niños…hospital… - tartamudeé en cada palabra al no poder decir lo que quería.

-Tranquila, dímelo con más calma – recargó su frente con la mía para verme más de cerca.

-Tú regalo de… - movía sus manos como para incitarme a continuar – navidad es que… - a cada palabra decía asentía – estoy… estoy…yo…

-Respira, suelta. ¿Bien? – Asentí – Tú qué…

-¡ESTOY EMBARAZADA DE TRES MESES! – llevé mis manos a mi boca para tratar de callarme, y que no saliera nada de ella porque fue en vano.

-¿En serio? – preguntó como si no me creyera.

-Si baka – le dije para después recargarme en su pecho y delinearlo con mis manos.

-¡GENIAL DATTEBAYO! Seré papá pronto – dijo efusivamente dando ligeros brincos de emoción.

-Shh… te pueden escuchar los niños – volteé de reojo a la sala, viendo como mis pequeños jugaban con los vudús y mi hija esculcaba en el monedero de ranita de su padre para sacarle dinero y meterlo a su nuevo monedero de ranitas.

-Ay que decirles – tomó fuertemente mi mano, encaminándome a la sala, en donde mis bebés voltearon a verme sorprendidos por la cara de mega alegría de su padre. Nos sentamos en el suelo con los niños a un lado.

-Niños tenernos una noticia que darles – dije seriamente pero con preocupación a como puedan reaccionar con la noticia.

-Van a tener un ¡NUEVO HERMANITO! – Gritó mi esposo.

Todos los vudús que tenían mis bebés en las manos se cayeron estruendosamente al suelo, oyéndose a lo lejos una mueca de dolor, mi princesita dejó caer todo el dinero que había logrado sacarle a su padre. Voltearon sus cabezas hacia Naruto y yo, en sus ojos se veía terror y miedo a dejar de ser los consentidos (pensaban los gemelos); en cambio Minato tenía una mueca de asco y a la vez de alegría por tener un nuevo hermanito que cuidar.

-Gugugugugaga – decían los gemelos volteando a verse y después a mí. (Traducción: ¡NOOO! Menos juguetes)

-Awawakareli – dijo la nena con una cara de alegría olvidándose de lo malo. (Traducción: Otro para molestar a papi)

-Wiwiwiwii –le prosiguió el gemelo de diferente sexo al de la niña – (Traducción: ¡Sí! Mami castra a papi)

-¿Un hermanito? – preguntó Mina-chan con cara de asombro al recordar cuando le dijeron que iba a tener a el par insoportable de hermanitos que tiene.

-Si mi vida – contesté con mucha ternura al imaginarme a mí con mis tres pequeños y mi esposo junto conmigo embarazada de seis meses.

-¡Vamos a tener ramen al mayoreo niños! – gritó el escandaloso de mi esposo, siendo seguido por mis bebés que reían con mucha alegría al saber que obtendrían más ramen por menos dinero, haciendo que sus monederos se llenen de dinero.

Cada uno se fue a su cuarto a descansar después del mini requeté contra mini celebración que hicimos por el niño que vendría pronto.

Fin Flash Back

Se preguntará ¿Por qué demonios se llamó así el fic?

Bueno, en primera porque pasó en navidad, en segunda porque Naruto me propuso más hijos y tercera porque estaba embarazada.

Así acabó una parte de mi dolorosa vida con los Uzumakis. Ahora el sueño de Naruto con diez hijos se hizo realidad, mis pequeños crecieron y mi pequeño Ponch Ponch se quedó helándose en el patio del frío.

Hecho y narrado por MI Hinata Uzumaki alias Hyuga.


BUENO ESPERO LES GUSTE.

PERDON POR LA TARDANZA Y feliz Navidad a todos ESPERO QUE SE LA HAYAN PASADO BIEN

Y DE PASO feliz año nuevo NO MANEJEN BORRACHAS Y NO DEJEN PLANTADO AL NOVIO.

NAHHH NO ES CIERTO

FELICES FIESTAS

ESPERO QUE SE HAYAN REIDO UN POCO CON EL RETARDADO DE NARUTO Y LA EMBARAZADA DE HINATA.

DE SEGURA LA CASA QUEDÓ LIMPIA POR MINATO. lo amo.

DEJEN REVIEWS SI LES GUSTÓ.