Nuevo Destino

By Menma - kun

Capitulo 4: En marcha.

Aclaro que gran parte de los personajes a los que yo haga mención NO me pertenecen. Son de Masashi Kishimoto creador del manga Naruto. Esta serie es un mundo alternativo donde están involucrados varios personajes de la serie.

Me encuentro en la sala de conferencias nuevamente luego de haber leído todo el expediente de Uchiha Madara. TenTen Kazekaya, una de las investigadoras de la jefatura estaba presente. Está al mando de todos los decomisos que hacia la Policia. Lógicamente estaba la vieja Tsunade, el viejo Yamato, que ahora es capitán, el segundo al mando de la jefatura en Tokyo y el para nada agradable inspector Deidara Doton, presentes. Luego de reportar mi análisis de sus últimos movimientos, y tras un rato de debate llegamos a un termino en el procedimiento a seguir.

-Estamos de acuerdo todos en que si hay una oportunidad para infiltrar a un agente en su organización, debe ser en esa carrera. - dijo la directora Tsunade.

-Madara enviará a dos de sus lugartenientes para coordinar el evento: Kabuto Miyamoto. Conoció a Madara en los 90's. Se metió muy joven en el mundo del crimen. Asesinó a su padre cuando tenía 10 años. Desde entonces huye de la ley. Llegó de ilegal a México y allí empezó con el microtrafico; siguió con la extorsión y pronto tocó el asesinato. Contactó con Madara por medio del transporte de drogas hasta la frontera y este lo llevó de vuelta a Tokyo. Desde entonces trabaja para él. - detalló el capitán Yamato.

-La otra persona es Rin Nohara. Es el enlace de Uchiha Madara con todos sus contactos. Si él quiere contactar con alguien, ella es quien le prepara sus encuentros. No sabemos mucho sobre ella salvo que sus padres eran originarios de Francia. Su madre fue reportera en medio oriente. Su padre un activista político de París. Tenía algunos amigos expertos en sistemas y programación que tenían gran cantidad de contactos con personas muy importantes en Europa, Norte de Africa, Oriente Medio, Sur de Asia y Rusia. Sospechaban que él tuviera algo que ver con eso pero las autoridades jamás lograron comprobarle nada. Los padres de Rin Murieron en un accidente de tránsito y se crió en un orfanato en Marsella. Cuando se hizo mayor de edad se fue a la ciudad de San Petesburgo en Rusia y de allí no se supo más de su paradero. Apareció cinco años después por labores de inteligencia de la Interpol a unos movimientos de tráfico de armas en Afganistán. Descubrimos que Madara la contactó un año después de salir de Francia y desde entonces trabaja para él. No sabemos qué tipo de relación tenía Nohara con Uchiha. Jamás supieron de persona alguna que tuviera contacto con ella. Nadie la visitó en su temporada en aquel orfanato- Menciona la agente TenTen.

La manera más elaborada de llegar con ella es entrando a una carrera clandestina. Uchiha Madara realiza eventos de carreras en la ciudad para encontrar a nuevos corredores como parte de sus actividades ilícitas. Cabe anotar que ya se hizo esto una vez y nuestra agente encubierta Ryuzetsu Dairenji, fue quien estuvo más cerca de llegar al fondo de esta investigación. Por desgracia fue descubierta y murió. Lo que deja en evidencia el riesgo que representa entrar con un antecedente policial.

*Que maldito es Deidara a mencionar ese asunto de nuevo. No puedo evitar sentirme frustrado por eso*.

Es por eso que esta vez te mancharemos, Naruto. Entrarás en esa carrera con antecedentes falsos por varios delitos para hacer más creíble tu accionar al colarte entre sus filas. Serás un criminal entre gente temeraria y peligrosa. Así nos aseguraremos de que no te maten mientras estas dentro. Y puesto que tienes la mejor afinidad con los motores estarás al frente de la investigación. - dijo la vieja Tsunade.

De algún modo, el elogio por mi alocado desenfreno al estar tras un volante me animó un poco.

-Agente Uzumaki, como encargada de los decomisos, tengo la lista de todos los autos confiscados de Japón. Hay muchos autos de alto valor y muy lujosos. Pero creo que estoy segura cuales son los que usted va a elegir. - acentuó la agente TenTen.

-Ni que lo diga. - respondí fascinado. Me sentí como un niño en una dulcería al ver la gama de autos decomisados que podía usar. Y la libertad de escoger... ¡Dios! Esto es fantástico.

-¡Ahhh! Aquí están. -dije mientras buscaba en la computadora - Si. De esto estoy hablando. -

-¿Ya eligió, agente Uzumaki? - me pregunta TenTen.

-Sí. Quiero el Lancer Evolution, el C63 AMG Coupé y el BMW M6 Coupé. - dije a la agente TenTen.

-Naruto. - Me llama la directora y Volteo a mirarla - Espero que esta vez sepas lo que haces.

-Sí. También yo.- eso último lo dije en un susurro.

Lo mucho que podía hacer para esconder mis verdaderas emociones era actuar con naturalidad. Algo muy sencillo; aunque en realidad todos en la jefatura de Policía sabían muy bien el carácter del agente Uzumaki Naruto, el hijo del recordado Uzumaki Minato. Aun hoy en día recibo respetos de los más antiguos en el servicio. Y sabían por supuesto quien era yo; lo que nadie sabe en realidad es sobre el fortuito encuentro que tuve con el hermano mayor de Ryuzetsu: Dairenji Obito. Pero para explicar eso, tendría que irme unas horas antes de entrar a la reunión con la directora esta mañana. Olvidé mencionar que el agente Deidara estuvo presente esta mañana con una venda en la nariz producto de un puñetazo que yo le ocasioné. ¿El motivo? Bueno, para comenzar con ello es necesario retomar el punto donde estuve revisando el expediente de Uchiha Madara en mi apartamento.

Descubrí que los corredores que aspiraban a obtener el trabajo se les daba una invitación. Eran avisados y contactados por gente del bajo mundo en las carreras clandestinas y debían conservarlas si querían entrar en la carrera. Regresé a la Estación y la regente TenTen estaba allí. Le pedí que me diera una mano para ayudarme a localizar a un corredor que podría participar muy seguro en dicha carrera y comenzamos a buscar. Habían muchos posibles delincuentes menores y varios de mayor peligrosidad que podían entrar en el perfil.

Dar con alguien así de la nada era imposible en esas circunstancias; y con el tiempo en contra, la búsqueda se volvía una batalla contra el reloj. Entonces pensé que lo mejor era dar con la persona de acuerdo al vehículo que podría usar en la carrera. Investigamos en la base de datos todos los vehículos en circulación en Tokyo. Descartamos todos los que no fueran aptos para competir, sin embargo, la lista aún era amplia. Con los registros de personas que teníamos, reducíamos la lista, dejando solo a quienes se ajustaran al perfil que la gente de Madara buscara en un corredor. Así las cosas, dimos con una pequeña lista y miramos los nombres y los autos que estaban a su nombre, hasta que...

-Lo tengo. ¡Ese es! El dueño del Dodge Dart modificado. - afirmé.

-¿Está seguro? ¿Cómo sabe que se trata de él? - preguntó la agente.

Porque yo no usaría jamás un vehículo tan bajo para una competencia tan alta. - respondí.

Salí de inmediato con la dirección del sujeto a ir en su búsqueda. No tengo que dar detalles de cómo hice el procedimiento apenas divisé al tipo. Perseguirlo fue lo que más recuerdo de aquel sujeto. Entró a un edificio residencial y subía las escaleras. Pero cuando fui llegando hasta él, oí gritos que salían de una de las habitaciones, la escena que encontré fue la del sujeto en mención, que colgaba de cabeza hacia el vacío, sostenido de un pie por ésa persona. Hay lo supe de inmediato. Era él. No podía tratarse de otro y menos que fuese una casualidad que encontrara al mismo tipo que estaba buscando. Mientras el desesperado gritaba rogando que no lo soltara al vacío, mi voz fue la primera en romper con la tensión.

-¡Baja el arma Obito y pon a ese tipo de vuelta al edificio! - le ordené.

-¿Vas a dispararme, Uzumaki? - me responde.

-No, pero juro que lo haré si llegas a soltarlo o hacer algo estúpido. - afirmé.

Voy a entrar a esa carrera. Obtendré el trabajo y acabaré con el desgraciado que mató a mi hermana. - me sentenció mientras alzaba más al sujeto por el pie en acción de dejarlo caer.

-¡No te atrevas Obito! - grité.

-Y esto va para ti también, Naruto. Si interfiere en mi camino, no tendré consideración en acabarte, igual que a ese tipo. - dijo él.

-¡Ayuda! ¡No me mates, por favor! ¡Te lo ruego! ¡Por favor! - decía el sujeto, a lo que yo, sólo podía apuntar con mi arma a Obito.

-Obito, encontraré a Madara, lo juro. Lo pondré en prisión, desharé su organización y haré que el responsable de lo que le pasó a Ryuzetsu pague por lo que hizo. Te doy mi palabra, Obito. - le dije.

-¿Me das tu palabra, Uzumaki? - pregunta él.

No supe qué responderle a eso.

-Mi hermana estuvo contigo todo este tiempo y no hiciste nada para protegerla.

-Escucha...- me interrumpe.

-Ahora ella no está. No pude siquiera despedirme de ella. ¿Sabes cómo me hace sentir eso? Seguro que no lo sabes... - ahora yo le interrumpió.

-¡Claro que lo sé! ¡Sé cómo te sientes! - Pausaba al decir cada frase.- Perder a alguien que resultó ser importante para ti es algo que no puedes olvidar. Obito, lamento no haber podido proteger a Ryuzetsu. Lamento no haber hecho nada. Por eso ahora quiero enmendar mi falla y no dejaré que lo fastidies. ¡Baja ya ese tipo y suelta el arma! - eso ultimo lo dije de prisa.

-Ya nada va a traerla de vuelta. No digas estupideces. Lo único que realmente queda... Es la venganza. - sentenció finalmente y soltó al tipo mientras se alejo rápido y huyó de la escena.

-Alcé mi voz y corrí hacia la ventana y vio que el sujeto quedó enganchado en un asta del edificio.

Traje al sospechoso hasta la Estación y entonces me salió al encuentro Deidara a hacerme reclamos por las llamadas que recibieron de un alboroto en un conjunto residencial. Personas asustadas viendo correr a sujetos armados por las calles y otras cosas que no estuve dispuesto a tolerar.

-¡¿Ah si?! ¡¿Y qué has estado haciendo tú al respecto?! ¡Yo busco la manera de encontrar a Madara y que se haga responsable de todos sus crímenes! -pregunté airado.

-Ah, ¿En serio? Porque lo único que has conseguido es traernos quejas en contra de la jefatura por tu actitud violenta en las calles. ¡Actuas igual que uno de ellos pillos! ¡Si no fueras un Policía haría que te metan a la cárcel! - me reclamó.

-Y dime ¿Qué esperas para arrestarme? - le dije en tono sarcástico.

-Maldito seas, Naruto. ¡Idiota! ¡¿Quieres saber cuál es tu maldito problema?! Estás arruinando todo lo que vaya por delante tuyo y actúas como si nada te importara sin pensar el daño que ocasionas y dejas atrás.

-¿De qué diablos hablas?

-¡Sabes muy bien de que hablo! Por no pensar las cosas terminas creando problemas para todos nosotros. Lo peor de todo es que hay cosas que después de hechas no tienen vuelta atrás y tienes que vivir con ese peso encima. Si no hubiese sido tan estúpido, quizás aún hoy ella estaría con vida...

Y eso fué todo. Deidara cruzó la linea intangible y yo también traspase mi limite y no pude soportarlo más. Solo se escuchó el puñetazo en seco con que rompí su tabique y este se ensangrentó de inmediato.

-¡Maldito! - se quejaba Deidara.

-¿Qué está sucediendo aquí? - intervino la vieja Tsunade.

-Él empezó. - me acusaba el imbécil de Doton.

-¿Qué está ocurriendo contigo, Naruto? ¿Eso es lo que aprendes estando en las calles? ¡¿A portarte como un maldito criminal?! - me reclamaba la vieja Tsunade. A lo que yo sólo guardé silencio.

Después de un breve momento sin respuesta de parte alguna, la directora voltea a ver a Deidara y le ordena ásperamente:

-Ve por el botiquín y anda a limpiarte fuera de aquí. Estas ensuciando mi piso.

Con una cara amargada, el agredido Deidara se levanta del suelo y se marcha. Cuando quedamos la vieja Tsunade y yo con el acusado, ella me dice:

Naruto, entiendo tu frustración y se por lo que debes estar pasando, pero eso te ayudará a aliviar su perdida. Solo vas a buscar que termines en prisión o a que te maten. -

-Es que... A veces siento que no puedo con esto. Siendo que debo hacer mucho mas que esto para compensarlo... - Tsunade me quita la palabra.

-Tú no tienes que compensar nada, Uzumaki. Ella murió cumpliendo con su deber. Ahora lo que tenemos que hacer es volver a apegarnos a lo que hacíamos y tratar de atrapar a los responsables. - me dice ella.

Suelto un Respingo ante las palabras de la vieja Tsunade.

-Escucha muy bien, Naruto. Ningún agente está mejor capacitado que tú para esta misión. Eres la persona indicada y en lo personal, el único capaz de poder atrapar a Madara Uchiha. La presión es muy alta y solo tienes una oportunidad para lograrlo. Hazme ver que tengo razón y que no me equivoco en lo que digo. - dijo la directora antes de retirarse, dejándome un debate dentro de mi cabeza.

¿En verdad podré lograrlo? Hay tanto de por medio y gente involucrada en esto. Ojalá estuvieras aquí y decirme que hacer... Padrino.

Un secuestro. He sido víctima de un secuestro. Me cuesta creer lo que está sucediendo. No es posible que esto sea verdad, pero entonces… ¿Por qué me está pasando a mí? No...

Empiezo a llorar de la angustia.

Estoy siendo llevada a no sé qué lugar en lo que parece ser un camión o... No tengo idea en qué. En mi cabeza pusieron un saco. No me deja ver nada a mi alrededor. Mis manos están atadas a mi espalda, reducida a solo estar sentada en mi lugar. Paraban solo un par de veces en su trayecto para darme algo de comer. Por tres días traté de forcejear infructuosamente contra esos malditos, gritando por una ayuda la cual jamás llegaba.

Humillada e impotente, sentí mucha rabia por todo lo que me estaba ocurriendo. No quería comer ni recibir nada de esos tipos. Me daba mucha repudia y asco de solo pensar que me tenían a su merded. Que podían tocarme y hacerme algo. Era inútil llorar o pedir ayuda. El sonido del motor en marcha era solo único que podía oír.

Pensaba mucho en mi padre y en todo lo que le pudo haber pasado, pero ciertamente el no saber de él era lo más torturante de esa situación. El estar allí, presa, sometida y sin saber que harían conmigo, ese el peor dolor que podrían causarme en estos momentos. Del resto, cualquier otra cosa podía pasarme. Ya estaba secuestrada, que más daba, en todo caso, me estaba sintiendo perdida. Solo podía aferrarme a una esperanza de que pudiera ser rescatada y salir de ese infierno al que iba a bordo de aquel camión o lo que sea. Una esperanza, que conforme pasaba el tiempo, se agotaba poco a poco.

Si hay males que puedan destruir al ser humano, el que te roben la libertad podría calificar como el peor de todos ellos. Una abominación que jamás debió existir y el castigo que ni yo le desearía al más infame de los criminales.

En medio de mis lágrimas de dolor, solo podía tratar de buscar consuelo en las personas que más importaban en mi vida:

-Mamá... Papá... - lloraba al llamarlos - ¿Dónde están?

Pensaba mucho en ellos. Por un momento recordé también a Menma. Espero que en donde él este se encuentre esté bien. Ojalá pudieras estar conmigo...

Un dia después...

Ha llegado el día de la carrera. Estamos en el punto de reunión que nos han indicado. En el lugar, un edificio de bodegas en las afueras, su fachada es la de una empresa de suministro de materiales para la construcción. Y como lo esperaba, está uno de los lugartenientes de Madara: Kabuto. Que nos recibe en una oficina adentro del edificio. Esta se halla en un segundo piso. El tipo tiene una actitud de macho alfa pero no parece entimidar a nadie co. Eso.

-Muy bien, cabrones. Ha llegado el momento de conocer, quienes son los más duros de todo Japón; aquel que tiene las treinta tres rayas en las pelotas para obtener este trabajo. Les puedo dar mi palabra, que no hay hombre en todo el mundo, que pague mejor a sus subalternos que Madara. El personalmente, me ha enviado hasta aquí, para encontrar al piloto mas temerario de todos. Esto no tiene que ver con esas carreritas clandestinas en que solían competir por unas miserias. Les ofrezco la oportunidad, de que se conviertan en gente con la cual ninguno se atrevería a meterse. En esta carrera, no solo deberán ser muy rápidos, sino también que no le teman poner sus vidas en peligro con tal de lograr el objetivo, aun si eso significa colocar la vida de su compañero en riesgo. - recitó el cabrón.

-¿Cuándo veremos a ese tal Madara? Si voy a trabajar para alguien, merecemos al menos conocer su cara. - dijo uno de los corredores.

-Ahora mismo yo soy su jefe aquí. Soy el que mando en este lugar. Si solicitan algo deben verse las conmigo, amigo. ¿Tienen alguna duda? - preguntó abiertamente el tal kabuto en tono desafiante.

-¡Oye, jefecito! - una voz muy conocida se escuchó en la oficina, tensando el ambiente.

.Disculpa, ¿Que dijiste? - Kabuto pregunto muy molesto, al tiempo que tomaba su arma 9 mm.

Ninguna persona podía hablar de manera tan retadora como lo hacía el dueño de esa voz que tanto conocía. Y sí, él también había llegado hasta aquí: Obito.

-Así que eres el jefe aquí ¿No es así? Fue un lindo discurso el que acabas de decir. Es interesante, sobre todo en el hecho que tu jefe, Madara, esté tan ocupado que no haya visto otra opción que enviar a uno de sus guardaespaldas a decirnos que hacer, actuando como Macho frente a todos usando un arma para que ninguno diga alguna objeción, aunque tenga algo que decir. Así que sería mejor que en vez de alardearnos tú estatus nos dijeras cuando empezamos a correr. - le encaró Obito.

-Tú, tal parece que no me conoces y menos que comprendas en qué circunstancias te encuentras ahora mismo. - le hablaba Kabuto a Obito muy cerca de él con una mirada asesina y frenética.

-Eso no me interesa. No tengo miedo de enfrentar nada. Puede que sea solo mi impresión, pero si no estamos ahora mismo en las calles, es porque andas esperando a alguien más, que ese alguien si sabe que decirnos y que sí, ese alguien, es quien maneja todo en este lugar. Mas no creo que eso sea así. Porque tú eres el jefe ¿No es verdad? - sentenció Obito mientras la cara de Kabuto se desdibujaba en una llena de cólera contra Dairenji, a lo cual él no mostró ni una sola pizca de temor. Y en ese momento, aparece saliendo por otra puerta la otra lugarteniente de Madara.

-Kabuto. Es suficiente. - habló en un tono serio.

Aquel hombre rudo miro unos segundos más a Obito y luego se apartó, sentándose sobre el escritorio de aquella oficina frente a nosotros.

-Me da gusto que hayan acudido todos a este encuentro. Me llamo Rin, seré quien les explique en qué consistirá la carrera. - en eso sacaba de una mochila unos GPS's y mientras pasaba por cada uno seguía diciendo - En sus manos tienen un dispositivo de rastreo satelital. Este se activara cuando todos estén en la línea de partida. Saldrán desde la entrada del edificio. El sistema le mostrará una ruta la cual seguirán hasta llegar a su destino. El ganador obtendrá el privilegio de trabajar para Uchiha Madara. Se desactivaran los GPS's una vez el primero haya cruzado la meta. Otra cosa: Deben dejar sus identificaciones. A partir de ahora, ustedes ya no son nadie aquí.

-¿Por qué, sospechan de nosotros? ¿Qué piensan, que somos policías o qué? - preguntó otro de los corredores.

-Espero por su bien que no lo sean o acabaran antes de que inicie la carrera. - dijo Rin tajantemente. El tipo se quedó con un nudo en la garganta.

-Ah, y hay una cosa más que tengo que decirles antes de comenzar... - todos se quedaron fijos mirándola a ella, y su respuesta fue la más fría pero definitiva para culminar la reunión: - No vayan a morir tan pronto.

Esto último, lo dijo mirando a Obito a los ojos, mientras que él, comprendía en sus ojos, el mensaje que ella quería decirle.

En 10 minutos todos deben estar en la línea de salida. ¡Prepárense! - terminó de decir y ésta se marcha junto a Kabuto, que no le quitó la mirada a Obito hasta que los dos cruzaron la puerta.

Ya en la línea de salida, antes de subir al coche, busco a Obito y trato de buscar una conversación. Cuando él me ve acercarme, lo primero que dice es:

-Así que has venido aquí, Uzumaki. Mmm, lindo auto. ¿Ahora la Policía les presta sus autos confiscados a los agentes para correr en las calles? - me pregunta con sarcasmo.

-No tanto como deshacerme de un corredor para entrar a esta carrera Obito.

-Yo no me deshice de nadie. Pero parece que tú si te deshaces rápido de la gente que tienes cerca. Sería fantástico que aquí todos supieran que eres un agente encubierto de la Policía.

-Ya te lo dije, Obito. Voy a encargarme de Madara y atraparé al causante de la muerte de Ryūzetsu. - le contesto.

-Y yo te dije que a mi Madara no me interesa. Y antes de que tú intervengas, yo acabaré con ese maldito. Uzumaki... - llama mi atención - Por tu bien, Te agradecería que no vuelvas a mencionar a mi hermana. Jamás te interesó después de todo. - sentencia el mayor de los Dairenji para luego subirse a su coche.

Sus palabras son muy duras, no más que el peso de mi conciencia por ello y comprender el dolor que sientes cuando pierdes a un ser querido. Mentiría si digo que no entiendo las razones que tiene Obito de buscar venganza; sin embargo, es un hecho que es algo que no pienso permitir. Seré yo quien me encargue de este asunto y no él. Aunque a decir verdad, me preocupa lo que pueda pasar en esta carrera con Dairenji participando en ella.

Desde que conozco a su familia, si hay algo que caracteriza a los Dairenji, si por alguna razón son muy conocidos en todo Japón, es por su gran habilidad tras el volante. Incluso Ryuzetsu, era muy buena conductora. La más rápida que yo había conocido. Aposté contra ella algunas ocasiones y casi siempre me derrotaba. Prácticamente mordía el polvo frente a ella. Algo a lo cual yo no encontraba explicación.

Mas eso no era todo, porque la realidad, ni con lo hábil que era, Ryuzetsu no se podía comparar a la habilidad de su hermano Obito a la hora de conducir. Era un demonio de la pista; el líder de todas las carreras; una leyenda. Obito es el mejor piloto de cualquier carrera clandestina en Japón. Jamás ha perdido una carrera; y su auto no ha conocido lo que es ver unas luces traseras. Mi determinación no se conmueve y pienso ganar esta vez. Sin embargo, quisiera también decir que esto será fácil, pero con Obito al volante, la situación no pinta nada bien.

A los 10 minutos, los GPS's se han activado y comienzan a mostrar la ruta de este Sprint al tiempo que una voz electrónica anuncia:

Tiempo restante para la partida: 10 segundos...

9...

8...

7...

-Ese trabajo es mio, bebés. Vayanse haciendo a la idea. - dijo un corredor.

6...

-Ni lo sueñes, idiota. El trabajo será para mí. - dijo un segundo.

-¿Que dijiste?

5...

4...

Las miradas de Obito y mías se cruzaron en ese instante a traves de las ventanas de los autos, hablándonos con tan solo vernos y así decirnos todo lo que nos hacía falta. Lo que en palabras normales no seriamos capaz de expresar. Lo que llevó a entender claramente lo que debía hacer en ese momento.

-Voy a ganar esta carrera, Obito. ¡Te voy a derrotar!

¿Seguro que quieres hacer esto, Naruto? - dijo Obito.

-Mucho ha cambiado. - respondí

-Tienes razón- contestó.

3...

2...

Aumentando las revoluciones de los autos...

1...

..

.

¡En Marcha!