Hola! Volví con el nuevo capítulo de esta cosa :3

Y a petición de 'cerealpascual', este tendrá más creek que los anteriores. Si, sé muy bien que no le he metido mucho antes, pero como que se me seca el cerebro -.-, pero se podría decir que se lo dedico. Más te vale que te guste! -.-

En fin, lean y disfruten

'las consecuencias de un misterio, un café, y un citatorio'

Después de estar practicando un buen rato en el aula de música, Craig y Tweek se dirigían a la cafetería para comer con sus amigos, pero apenas se acercaron a la entrada tocó el timbre de regreso a clases.

-Pues cuánto tiempo estuvimos allí? – se preguntó en voz alta el azabache mientras se alzaba un poco la manga de su sudadera para ver la hora. Se sorprendió al ver que se pasaron la media hora de almuerzo en el salón de música. Molestos gracias al hambre, se regresaron a su salón de clases, en donde todos se les quedaron viendo cuando llegaron juntos.

-¿Dónde estuvieron todo este rato? – Les preguntó Clyde. Tweek se sonrojó un poco y se puso más nervioso de lo normal, por lo que hizo lo primero que se le vino a la cabeza. Esconderse detrás de Craig.

El oji-azul rodó los ojos y pasó de largo a Clyde mientras le sacaba el dedo.

-¿Acaso importa? – Le respondió con su mismo tono indiferente de voz. Todos se le quedaron viendo con sospecha pero decidieron dejarlo así. Todo mundo sabía que quien le preguntara algo a Craig, y él no quería responder, jamás llegaría a saber la respuesta a sus dudas. Sin embargo, un castaño QUERÌA saber la respuesta.

-Qué estará tramado Craig?

-Déjalo gordo. Él vive en su mundo. – Le respondió Kyle sin mucho interés. Cartman le sacó la lengua de manera infantil y se sentó en su lugar, estudiando a Craig detalladamente. El azabache se percató de ello, pero lo mandó a la mierda y siguió haciendo lo que estaba haciendo. Nada.

Mientras, en el otro lado del salón, Butters estaba sentado al lado de Pip mientras platicaban alegremente, cuando un tercer rubio se les unió y se acercó a Pip.

-Perdón por interrumpir, pero necesito que me hagas un favor Pip. – Sonrió Kenneth hacia el mencionado.

-Dime.

-Necesito que me cambies el lugar.

Pip volteó a ver en dónde se ubicaba el rubio, y un escalofrío le recorrió la espalda cuando vio que Damien se sentaría detrás de él. Miró nuevamente hacia Kenny, quien le estaba haciendo ojitos de cachorrito sin alimentar.

-P-pero, allí… Yo… ay, está bien. – Dijo rindiéndose ante la mirada del mayor. Tomó sus cosas y se despidió de Butters. Cuando llegó a su nuevo lugar, el anticristo sonrió con malicia y se incorporó hacia el rubio para susurrarle en el oído.

-Hola Pirrup… ¿Qué te trae por aquì?

-Ay Dios…. – Murmuró para sí mismo el rubio mientras hundía su rostro entre sus manos.

Con Kenny y Butters…

-Por qué le cambiaste el lugar a Pip?

-Para estar más cerca de ti. Necesito estudiarte para ver en qué ayudarte.

El rubio menor se alegró ante esas palabras y asintió enérgicamente mientras se sonrojaba un poquito ante la emoción. Antes que alguno de los dos pudiera decir algo, la maestra de historia llegó al aula dando un fuerte portazo para llamar la atención.

-¡A ver jóvenes, a sus asientos! – Gritoneó con su voz chillona a pesar de que todo mundo estaba sentado en sus asientos. Pasó caminando hasta el frente del grupo y empezó a regañarlos por quién sabe cuánta mamada que se había inventado que había pasado en los últimos días, y así pasó el resto de la clase hasta que llegó al punto que Kenny se quedó dormido. En medio de pleno sermón, se escuchó un ronquido estruendosìsimo, por lo que la maestra se giró y se abrió paso entre las bancas para llegar al lado de Kenny. Cuando verificó que el rubio estaba en la tierra de los sueños, le soltó un zape tan fuerte que de seguro le mató más de veinte neuronas.

-¡¿Pero qué carajos? ¡¿Por qué hizo eso?

-¡Vete por un citatorio! – Le gritó.

-¡¿por qué? ¡¿Es mi culpa que sus clases sean un puto aquelarre y de sueño? Váyase usted por si pinche citatorio y deje de joderme. – le ladró de regreso el rubio a la mayor, quien solamente se puso colorada de tanta rabia.

-Con que tú no vas, ¿eh? Perfecto. Butters, ve por su citatorio. – Le ordenó la maestra a l pequeño que simplemente se sacó de onda. Volteó hacia Kenny, y éste lo veía con un poco de ilusión y malicia, indicándole que hiciera lo que de verdad quería. Tomó aire y se dirigió a la maestra.

-¿Y por qué yo? – Le respondió. Cuando esas palabras salieron de su boca, juró ver que la maestra lanzaba llamas de sus ojos

-¡Simaestrayavoy! – y salió disparado del salón. Kenny bufó y se volvió a dejar caer en su banca. Esto iba a ser difícil.

-Con que haciéndolo rebelde, eh? – se burló una voz nasal e indiferente.

-Vete al carajo Craig.

A la hora de la salida, los chicos del salón de clases estaban reunidos en la cerca del colegio mientras esperaban a Kenny y a Butters por que se irían a romper los vidrios de la casa de la profesora de historia porque había reprobado al salón entero. Tweek, Gregory, Stan y Kyle estaban consolando al pobre y acosado Pip cerca de unos arbustos, mientras los demás desmadrosos seguían quejándose de la tarugada que la maestra había cometido. De pronto, la conversación dio un giro hacia el tema de los dos rubios ausentes, y de pronto, empezaron las apuestas.

- Diez a que se lo termina violando hasta el viernes que viene. - Empezó Craig.

-Veinte a que se lo viola este fin de semana. – Ofreció Christophe.

-Cincuenta a que se lo viola esta noche. – Subiò la apuesta Clyde.

-Cien a que se lo viola esta tarde – Dobló Token.

-Quinientos a que se lo viola pasado mañana. – Terminó Damien.

Todos estaban metidos en el "negocio" hasta que tocó el timbre de fin de clases. Los niños de primer grado salieron hechos uh huracán, y hasta el final estaban Butters y Kenny caminando tranquilamente y sonriendo mientras platicaban. Cuando llegaron con todos sus amigos. Explicaron que mandaron a la mierda el citatorio y se saltaron la detención. En fin, Todo el grupo se juntó y empezaban a caminar hacia la casa de la profesora Emma hasta que un coche muy familiar hizo que se detuvieran.

-¡Butters! ¿Dónde estabas? ¡Nos tenías muy preocupados jovencitos! ¡Ahora sube al auto, que nos tenemos que ir!

Instintivamente, el pequeño dio un paso en falso, pero un jalón en su manga lo detuvo. Volteó a ver a Kenny, quien lo estaba observando con desaprobación. Le sonrió de lado y se giró hacia su padre, cambiando su semblante a uno serio.

-No papá. Me voy a ir con mis amigos, y no regresaré a la casa hasta que… hasta que se cumpla la fecha que dijimos. – Costaba trabajo creerle al pequeño Stotch porque estaba sonrojado y no hablaba con mucha fluidez, pero en sus ojos se podía ver la seriedad del asunto. El señor Stotch negó con la cabeza y volvió a encender su auto blanco.

-Está bien hijo, pero no creas que te ayudaremos en este periodo. Estás solo en estas semanas Butters, no tendrás a nadie. ¿Me entiendes? Ahora. Tu mamá y yo iremos a visitar a tu abuelita en estas dos semanas, así que tampoco entrarás a la casa, y si lo haces, llamaremos a la policía. Hasta entonces. ¡Y feliz Navidad!

Se despidió malhumorado y se fue a toda marcha en dirección opuesta a la de su hijo, o sea. Hasta su casa. Todos los presentes se quedaron asombrados, entendiendo mejor la situación que le s había explicado Kenny. Un poco apenados ante la situación, se miraron entre ellos y decidieron cambiar sus planes para el día siguiente, justificando que era para causar más daño a su casucha, así que a los cinco minutos, cada uno de los chicos se fue por su lado. Damien alcanzó a Pip y lo tomó del brazo hasta llevarlo a un callejón cercano para quien sabe que cosas. Gregory y Christophe se fueron a casa del rubio para planear lo del día siguiente, y Craig se fue solo hasta su casa, ignorando la invitación de Token y Clyde de ir al cine. Caminaba tranquilamente hacia su casa, escuchando la música de su Ipod con indiferencia.

-¡Oye Craig!

El mencionado se volteó y vio a Tweek que corría hacia él por la banqueta. Se acomodó su bufanda y se giró completamente hacia él. Cuando el rubio llegó hasta estar enfrente del oji-azul, se detuvo y le sonrió.

-Debo agradecerte por querer ayudarme a mejorar en el piano. Vamos por un café.

Craig se lo pensó un poco. Aunque no le gustara el café, era la primera vez que estaría con Tweek. Por lo general estaba con Kenny, Damien o Christophe haciendo desmadre por todo el pueblo, pero nunca con Tweek. Se encogió de hombros y le pasó un brazo por loa hombros.

-Está bien, vamos.

Empezaron a caminar tranquilamente por la banqueta del pueblo en completo silencio, pero no era uno de esos silencios incómodos, sino que era relajante. Poco tiempo después empezó a nevar ligeramente, causando un ambiente de aún más calma y tranquilidad. Los leves temblores de Tweek habían cesado hace un rato, y se podría decir que se veía más normal que de costumbre. Pasaron alrededor de cinco minutos para que llegaran al café de los Tweak, donde se sentaron a platicar tranquilamente, cuando Craig sacó el tema del piano otra vez.

-Ahora si dime por qué quieres que yo te enseñe.

Tweek casi se atraganta con su café ante la repentina petición de su amigo. Cuando se le hubo pasado el espanto, intentó fingir normalidad.

-¡P-pero si ya te dije porque!

Craig sonrió con malicia y arqueó una ceja. Lo tenía atrapado.

-Ajaaaa, y Stripes es una papa. Dime la verdad.

Tweek se removió incómodo en su asiento inseguro de que hacer. Si le decía, lo más seguro era que Craig le dejara de hablar, y entonces él se iba a deprimir, y se iba a deprimir tanto que se volvería un emo drogadicto, y entonces se iba a drogar, y le iba a dar SIDA, y cuando se enterara de que tenía SIDA se iba a suicidar. Así de simple. Craig tampoco era de mucha ayuda que digamos, lo seguía observando con detenimiento, poniéndolo aún más nervioso.

-E-Está bien, pero te lo diré cuando llegue a mi casa. O-Ok?

Craig sonrió de forma traviesa y asintió una sola vez. Estaba casi seguro e la respuesta del rubio, pero se tenía que cerciorar

Butters y Kenny iban caminando por la acera en un silencio algo incómodo. Era más que obvio que el pequeño estaba pensando en algo, ya que estaba cabizbajo. Kenny no quería parecer un metiche, pero tenía que animarlo de una forma u otra.

-¿Irás mañana a hacer desmadre a la casa de la Emma?

Butters asintió ligeramente y el silencio volvió a reinar el ambiente. Kenny torció la boca. No funcionó demasiado su idea de último momento. Le pasó un brazo por los hombros y lo acercó más a él para que se sintiera mejor. Eso funcionaba con Karen, así que, ¿Por qué no funcionaría con él?

Butters se sobresaltó ante la acción repentina de McCormick, pero simplemente se dejó llevar y apoyó su cabeza en su hombro.

-Perdón por haber retrasado eso. Ahora deberíamos estar quemando su casa. No quería ser una molestia.

Kenny abrió los ojos, dado a entender que estaba sorprendido con algo. Se paró en seco y detuvo a Butters por los hombros, girándolo hacia él.

-¡Ya entendí Butters! ¡Ya sé que tienes!

El rubio menor estaba todo sacado de onda.

-¡Eso es genial! … ¿y que tengo? – preguntó sin entender.

-¡No quieres estorbar a la gente! ¡Por eso te retraes tanto! – Dijo emocionado el chico McCormick, y después de eso, le dio un cálido abrazo a su amigo, pero no lo soltó tan rápido como ambos esperaban, ya que el pequeño se apegó más a él mientras hundía su cara en su pecho.

-Creo... Creo que tienes razón. Debería ser un poquito más egoísta… no?

Kenny sonrió con ternura y hundió su cara en el cabello del menor, inhalando la esencia acaramelada de Butters.

-Y no tener miedo a ser tú mismo. Que te valga madres lo que diga la gente de ti. De ahora en adelante serás Butters. Prométemelo.

El ya-bastante-sonrojado Butters sonrió sin separarse de su amigo mientras asentía levemente.

-Te lo prometo.

Kenny se separó del abrazo y le tomó la mano al pequeño. Fue por instinto, pero aún así lo hizo sin importarle nada, simplemente quería tocar su delicada piel.

-Bueno, ahora vámonos, hay que planear lo de estas fiestas.

El rubio y el oji-azul estaban por llegar a casa del primero, quien quería que la tierra se lo tragase en ese mismo momento. Ya había anochecido hacía rato, y la nevada había disminuido considerablemente, ahora solo caían unos cuantos copitos de nieve. De nuevo, iban en completa calma, pero se interrumpió gracias al azabache.

-¿Y bien?

-¿Y bien q-qué?

Craig se volteó hacia Tweek y le sonrió de manera picarona.

-Creo que hay algo que deberías decirme.

Entonces Tweek se percató de que se habían detenido. Enfrente de su casa. En ese instante. Oh, mierda.

Tweek respiró profundamente y se armó de valor.

-¡Tú me gustas pero no te lo quería decir porque me vas a odiar y terminaré de prostituto drogadicto y me dará SIDA adiós y buenas noches!

Todo lo que acaban de leer, el rubio lo pudo decir en un tiempo récord de 2.47 segundos, pero aún así el azabache lo entendió perfectamente. Antes de que pudiera abrir la boca, el rubiecito se había echado correr hacia la puerta de su casa y ya se había metido en ella dando un portazo. Craig se quedó mirando la puerta unos segundos más y luego sonrió con satisfacción. Se dio la media vuelta y empezó a caminar hacia su casa. El día siguiente tendría que arreglar unos asuntitos pendientes con el rubio paranoico en el que estaba pensando.

Butters ya se había lavado la boca y ahora estaba en calzoncillos y con la misma camiseta grande que le había prestado Kenny la noche anterior, listo para visitar Imaginacionladia otra noche más, pero de pronto se detuvo al ver que Kenny estaba saliendo de su cuarto con una cómoda y un cojín.

-Oh, hola Butters, el cuarto es todo tuyo – le sonrió y siguió caminando, pero se detuvo cuando Butters le tomó la muñeca para detenerlo.

-Te vas a morir de frío otra vez si te duermes en el sofá. Duérmete conmigo.

Kenny sintió que unas cosquillas empezaban a recorrer su estómago, poniéndole los nervios a flor de piel. Aunque quiso negarse rotundamente, simplemente acertó a asentir estúpidamente mientras lo seguía hacia su habitación.

-Buenas noches Ken. Y… gracias.

Kenny simplemente hizo un hmm-hmm, pero por dentro se estaba muriendo por comérselo enterito. Sus amigos son unos idiotas, hicieron que se imaginara cosas que no debería pensar de Butters, pero ahora no podía detenerse! Era como…si… le estuviera gustando… Sacudió su cabeza ante ese pensamiento, no era verdad, no no no no y no. Aunque así dormidito se veía taaan violable…

Perras.

Ta-taaa. Terminè. Ok.. pues no hubo mucho Creek como debería, pero hay un comienzo. Bueno Fer, este Creek va para ti.

Ah, y decidì meter la navidad en esta cosa. Digo, por qué no? Me pusieron a decorar la casa esta tarde, y como que me entrò el gusanillo festivo (?)

En fin, ojalà les haya gustado, y no había podido decir esto, pero gracias por sus reviews y favoritismos, me alivian!

Adioooos. :3