El terreno junto a la lesión de tobillo no era una buena combinación ni estaba a su favor. Tampoco podía darse el lujo de entregarle a Karai la vida de su hermano aunque le costase su propia vida. A cuestas, avanzaba con movimientos intimidantes y después retrocedía a su puesto para no perder de vista a Leonardo.

Podía oír la voz de Karai pero no le importaba prestar atención lo que ella le decía porque no iba a dejar que lo tomara por sorpresa. Siempre la había odiado y solo por Leonardo seguía con vida; eso iba a cambiar ahora. Sus dientes formaban un sonido chirriante que perforaba los oídos de Karai.

Ella trataba de hacerle entender que no quería pelear pero no había forma. Raphael mantenía la misma táctica de intimidación y después regresaba a su anterior lugar mientras gruñía o hacía sonar sus dientes. Tampoco podía obtener nada de su mirada aunque se esforzase por mostrar que no quería pelear.

No le quedó más opción que jugar también. Había hecho todo lo posible por demostrarle que no estaba interesada en pelear y solo había obtenido gruñidos y empujones cortantes con sus armas. No podía moverse mucho sin sentir ardor en las zonas que el sai había tocado pero ella también le había dejado un par de rasguños con su espada.

Quiso llamar la atención a Leonardo pero parecía que la inconsciencia no lo iba a dejar de lado. Mentalmente se golpeaba por haberse aparecido sin tener en cuenta que la única tortuga consciente quería solamente asesinarla. Claramente sabía que Raphael no estaba jugando con ella pero, qué podía hacer para detenerlo si seguía manteniendo la guardia.

Observó su tobillo lesionado y encontró una oportunidad. Lanzó una bomba de humo para despistarlo e hizo un barrido hacia su objetivo. Raphael cayó hacía atrás golpeando su caparazón contra el suelo. Un aullido de dolor salió de la tortuga cuando ocurrió aquello y mentalmente reprendió su debilidad por haber permitido ser derribado.

Ella se incorporó rápidamente y le asestó unos cuantos golpes al plastrón con su espada para no darle la oportunidad de levantarse. Raphael a través de todo el dolor, pudo tomarle la pierna izquierda y separarla de él. Pero eso no la contuvo, sino más bien la incitó a estar encima de él y aplicarle puntos de presión para inmovilizarlo.

Con todo aquella acción, no se dio cuenta que le estaba dando la espalda a Leonardo, quién vio toda la acción y con gran voluntad logró ponerse de pie y avanzar sigilosamente hacía ellos. Cuando llegó, la tomó del cuello con una sola mano, la lanzó hacia arriba y dándole una patada sólida en el abdomen, fue con velocidad hacia atrás hasta detenerse abruptamente contra la pared.

Karai no tuvo tiempo de sorprenderse cuando perdió la inconsciencia ni pudo escuchar como su brazo sonó con un fuerte crack. Al producirse semejante vibración con Karai, el pequeño lugar inestable dio un temblor haciendo que algunos pedazos de escombros cayeran con gran estrépito. Los semi-conscientes tosieron cuando el polvo se les introdujo en sus fosas nasales.

Después que se disipó el humo, Leonardo dejó de mirarla y se arrodilló pesadamente para ver a su hermano más de cerca. Raphael jadeaba súpitamente pero estaba más estupefacto por lo ocurrido que no se daba cuenta que su hermano estaba observando su cuerpo. La luz de la luna no llegaba a iluminar donde estaban pero el ojo experto de Leo pudo divisar el centenar de moretones, pequeñas fisuras en el lugar donde había recibido los golpes, el corte de arma blanca en su hombro pero no profunda, laceraciones y el pobre tobillo hinchado.

Por su parte, Leonardo se esforzaba para no desvanecerse y con cada cerrar de ojos, un constante aumento de puntos negros nublaba su visión. Sacudió la cabeza para despejarlos e intentó mantener una conversación:

-No sé si esté bien preguntar… si estás bien, ¿no?-dijo sarcásticamente.

Raphael no dio indicios de haberle escuchado.

-L-Leo, menos mal que desper-taste-tomó unas bocanadas-salgamos de aquí.

-Tienes razón. ¿Puedes moverte?

Cuando había recobrado la consciencia, se había tanteado el caparazón en busca de sus armas pero no estaban en su lugar y en cambio, tenía puesta la chamarra de su hermano. Al momento de buscar a Raphael, vio que estaba con el intruso, el cuál se había olvidado, y cuando pudo obtener una mejor visión, se sorprendió verla a Karai. Inmediatamente sintió un pesar a punto de perforarle las entrañas y lo aprovechó para atacar.

-Lo mismo pregunto. A menos no estuve durmiendo-se rió en cuanto vio la mirada de desconcierto- es broma ¿ok?

Dio un rápido vistazo hacia Karai. No se movía.

-Gracias por prestármela- indicó lo que tenía puesto.

-No hay de qué. Hay que apresurarse… nuestros hermanos tal vez nos necesiten.

Leonardo se levantó acompañado de palpitaciones en la cabeza pero resto importancia y ayudo a Raphael a ponerse de pie. Lograron llegar hasta la claridad antes de que a Leonardo le temblaran las piernas y cayera pesadamente al suelo, llevándose a Raphael también.

-¡Ni se te ocurra desmayarte ahora Leonardo!

Intentaron incorporarse nuevamente pero las piernas de la tortuga de máscara azul no hacían caso a las señales nerviosas que emitía su cerebro.

-N-No puedo levantar-tar-tar… tarme.

Su respiración era peor que la de Raphael. El dolor de cabeza había aumentado considerablemente y las nauseas también incrementaron.

-No te preocupes, te cargaré.-sabía que sí Leonardo le confesaba aquello era porque no podía aguantar el dolor.

-N-No, tu t-tobillo-

-Leo, el hecho de que hayas despertado no significa que tu lesión no sea grave, puede tratarse de una conmoción cerebral. Además ya me salvaste dos veces y quiero hacer algo también.

-E-Esper-

No pudo continuar debido a que había lanzado el contenido de su estómago. Raph lo sostuvo rápidamente para que no cayera mientras hacía la acción. Para colmo, se escuchó un quejido, provenientes de Karai.

Con todo lo que había ocurrido se había olvidado de su enemigo semi- consciente. Leonardo tenía la cabeza lánguidamente pero seguía despierto. Lo recostó de costado cuando Karai se levantaba lentamente.

El brazo dañado de Karai tenía una postura antinatural, obviamente roto. Ella lo estabilizó dándole un brusco golpe a una columna, el cual al haber hecho eso, todo a su alrededor volvió a rugir con la demanda de caerse abajo. Raphael no sabía la verdadera razón de su acción y pensó que lo había hecho a propósito.

Cómo podía atreverse a semejante locura, pensaba él.

Ser un renegado le ayudaba a poder hacer también locuras.

Si ella quería matarlos y matarse, entonces ofrecería el último recurso que poseía.

Tenía altamente un combustible de adrenalina reguardado sólo para casos de emergencia. Como él lo consideraba una emergencia, con impele fue hacia ella mientras pensaba en lo que había sucedido cuando fueron emboscados por el clan del pie, la explosión, el sacrificio de Leonardo, sus dos hermanos menores y Karai.

Con brutalidad le tomó el brazo reubicado, la trajo hacía si y trató de asestarle un golpe con su cabeza pero no lo consiguió ya que ella había esquivado el golpe por el estallido de dolor que le provocaba Raphael con su brazo. Ella lo rasguñó para que la soltara pero a él no le importó e insistió nuevamente con el golpe de cabeza, que esta vez impactó en su hombro izquierdo, contrariamente al de su brazo preso.

Sus huesos se astillaron dándole otra sacudida de dolor. Ella trató de darle un rodillazo pero Raphael lo esquivo con facilidad. Desafortunadamente para ella, le había dado la espalda al mismo tiempo que su brazo trepidó con fuerza y cuando creyó que eso le iba a doler, le sorprendió aún más cuando sintió las fauces de Raph hundirse en la cervical.

Cómo si hubiera sido una trampa activada, los dientes profundizaron la carne haciendo que ella tratara de sacárselo de encima con toda urgencia. Al no pensar con claridad, tuvo la mala reacción de darle una poderosa patada trasera hacía su abdomen.

La desesperación, la impaciencia, el miedo y la adrenalina hicieron que gritara el nombre de Raphael, haciendo que éste se sorprendiera y aflojase su agarre. Esta vez actuó rápidamente contorsionando su cuerpo para darle una llave y hacer que la soltase. A continuación, arremetió con palabras:

-¡Ya basta Raphael, no voy a continuar con este juego así qué, si quieres salvar a tus otros hermanos y a Leonardo me vas a escuchar o te vas arrepentir!

-¡¿Quién te crees que eres para decirme eso, suicida?!

Se la sacó de encima, se levantó y con una fuerte embestida, la cual terminó con toda su energía, la lanzó hacía la misma columna que Karai se había compuesto el brazo. Al instante quiso agarrarla cuando supo lo que había acabado de hacer pero lamentablemente fue demasiado tarde y esperó lo inevitable.

La columna se quebró por el gran impactó de Karai y todo a su alrededor comenzó a desmoronarse.

Un pedazo de hierro que formaba una viga terminó por cortarse y descendió, dirigiéndose hacía Leonardo. Raphael no era consciente de que había comenzado a correr ni tampoco el hecho de haber saltado encima de su hermano cuando la nube de polvo lo envolvió y la oscuridad finalmente terminó por reclamarlo.

Continuará.