CAPÍTULO 4
No podía creerlo, había soñado con su enemigo y aún peor, su jefe. Se levantó para ir al baño, cuando se vio en el espejo, se dio cuenta que estaba sudada, abrió el grifo y se lavó la cara, estaba tan impresionada que ni si quiera se había dado cuenta de que ya era de día.
La mañana transcurrió tranquila, arregló la casa con la ayuda de los elfos, había hecho la compra y se preparaba para pasar un día de reposo, revisando las cosas que tenía en su viejo baúl, encontró un álbum de fotos de su estancia en Hogwarts, era como un anuario de todos los estudiantes de su año. Pasaba las páginas y en ellas veía caras a las que extrañaba mucho, Neville, Parvati, Padma, Dean, Seamus, todos le saludaban con un sonrisa, otros en cambio su mirada era más amenazadora, Pansy Parkinson, Vincent Crabbe, Gregory Goyle, Blaise y por último, Draco Malfoy. La castaña no pudo evitar sumergirse ante los ojos del rubio, su mirada de superioridad lo hacía cada vez más atrayente...
No debo de pensar en él, no debo, solo es un asqueroso Malfoy como su padre - pensaba una y otra vez para convencerse a sí misma- pero es que es tan misterioso, tan perfecto.
Con su último pensamiento se abalanzó sobre la cama y quedó inmersa en sus fantasías. Llegada la tarde al despertarse decidió ir al mundo de donde ella venía, al mundo muggle, quería visitar a sus padres y dar una vuelta.
-Papá, mamá he vuelto - gritaba la castaña al entrar por su antigua casa- ¿Hay alguien?
-Si cariño, estamos en el piso de arriba-contestaba la voz de una mujer.
Al subir se encontró con una mujer no más alta que ella, con su mismo color de pelo y sus ojos marrones, era su madre, quién la recibía con los brazos abiertos.
-Mi niña, como te echaba de menos -le decía mientras la abrazaba- ¿Dónde está Ron?
-Mamá, tenemos que hablar -dijo Hermione seriamente.
Estuvieron sobre una hora hablando del tema, Hermione le contó todo a su madre, desde la infidelidad de Ron, hasta los sueño con Draco, ella su mayor amiga, la única que le aconsejaría con mayor sinceridad.
-Por lo que me cuentas Herm, te estás encaprichando de tu jefe - le comentó su madre mientras bebía un poco de café.
- Lo dices enserio, ¿encapricharme? -era demasiado bueno para ser cierto.
-Lo digo, sueñas con él, cuando lo vés te quedas embobada y hasta admites que se meta contigo, mi niña o estás encaprichada o eres muy tonta y viniendo de ti lo primero.
-De acuerdo, en el hipotético caso de que fuera cierto, no pasaría nada, puesto que él lo único que siente por mí es repugnancia -sus ojos se entristecieron ante la dura realidad.
- Yo no estaría tan segura, por lo que me has dicho, te ha contratado, te ha dicho que lo acompañes a la fiesta y tú sabes que te "odia", pero ¿no es cierto que el roce hace el cariño?-respiró- piénsalo.
La castaña se quedó pensativa, en verdad su madre tenía razón, pero no podía hacerse a la idea de que Malfoy pudiera llegar a sentir algo por ella.
En una pequeña mansión, alejada del pueblo, un rubio lanzaba por los aires todo lo que pillaba a su paso, estaba furioso, le habían rechazado la petición de reducción de condena de su padre. Ya no sabía cómo insistir, las sirvientas estaban asustadas, ya conocían las reacciones del muchacho, pero sentía cierto temor porque nunca lo habían visto así.
- Señor, ¿necesita que le traiga algo? - se atrevió a decir una.
- Tráeme un copa de coñac más fuerte que haya -dijo mientras se apoyaba en un mesa- mejor dicho, tráeme la botella entera.
Se encontraba desesperado, necesitaba a su padre para que lo ayudara en la empresa, esto le venía grande. De pronto se le pasó un nombre por la cabeza, Granger, ella le ayudaría a conseguir esa petición.
Ha trabajado en el ministerio, conocerá al ministro y a los encargados, Granger me bienes de lujo... -pensó en usarla como ayuda, mas después la tiraría del trabajo- tengo muchas peticiones de trabajo, y todas de sangre pura, no necesito a una sangre sucia.
El odio hacia la castaña había cambiado, él no sabía por qué pero así era. Aunque le costara decirlo y reconocerlo tenía cierta gana de verla vestida para la fiesta. Decidió dar una vuelta.
Después de pasar una tranquila tarde en casa de sus padres y cenar un poco de pollo la castaña se paseaba por las calles de Londres, recordaba todo aquello cuando siendo ella pequeña recorría las tiendas cogida de la mano de sus padres, las heladerías llenas de deliciosos helados. Fue caminando hacía la heladería pues solo pensar en ellos le estómago le pedía a gritos uno, algo la hizo que se parara en seco. Un rubio de ojos grises la miraba apoyado en la pared de al lado de la puerta, su mirada estaba clavada en Hermione, la castaña se estremeció.
-¿Qué haces aquí Malfoy? -preguntó al acercarse-¿La gente como yo no te daba asco?
-He decidido dar una vuelta y que mejor que venir a este repelente mundo, además me imaginé que vendrías, eres tan predecible.
-Ah, qué bien, entonces con tu permiso, sigo con mi cam...-no le dio tiempo a acabar la frase, el brazo de Malfoy la acerco más a él.
-Parece que no me has entendido, he venido porque sabía que estarías aquí, eso quiere decir que me voy contigo -su voz fue firme y segura.
-Oh, perfecto - dijo sarcásticamente.
Ambos entraron a la heladería, la reacción del rubio fue de desagrado, estaba lleno de "asquerosos muggles", si su padre lo viera ahí se moriría. Se sentaron en la mesa más lejana que había, y miraron la carta. La castaña sabía desenvolverse aquél era su mundo, el rubio tuvo bastantes dificultades.
-Que mierda de carta, aquí nada se mueve -comentó fastidiado al ver la carta.
-¿Qué esperas? Estas en mi mundo -le dijo indiferentemente.
-Encima lo sabores son distintos, esto es imposible -tiró la carta encima de la mesa, se rindió.
-Eres increíble Malfoy -una camarera se acercó -Póngame una copa de chocolate, con vainilla y sirope de chocolate y para el sr... Tráigale lo mismo, gracias.
-¿Y quién te ha dicho que quiero yo eso? -preguntó mosqueado ante la petición de la castaña.
-Hazme caso te gustará, no es tan diferente como al de Florean Fortescue -le dijo suavemente.
Pasaron unos minutos hasta que los helados llegaron, Hermione comenzó a comer, estaba realmente delicioso, observó al rubio y vio que este estaba indeciso, al final se decidió y empezó a comer.
No está tan mal como pensaba, en realidad está bueno -pensaba mientras devoraba el helado.
Terminaron sus helados y la castaña pagó, en la calle hacía más calor que antes, la castaña planteó el ir a un pub, como Malfoy no tenía ningún plan mejor accedió.
Entraron en un muy decorado, era amplio y había imitaciones de palmeras en casa esquina, el color que abundaba era verde, los asientos eran de formas variadas, uno alargados, otros cuadrados, redondos, etc. En medio de la sala había una gran pista para los valientes que se atrevieran a bailar, se sentaron en un sofá que era blanco.
-Yo quiero una cerveza de mantequilla - pidió el rubio, más que una petición era un mandato.
-Perdón ¿Una qué? -preguntó el camarero extrañado.
-Una cerveza, se ha equivocado -se apresuró a arreglar Hermione- Que sean 2.
- ¿Qué es una cerveza?
- Es parecida a la de mantequilla, solo que un poco más fuerte y con alcohol -le informó ella.
El rubio no hizo comentarios, estaba pendiente de dos chavales que desde la otra mesa estaban mirando a Hermione, era el momento de la diversión. Por debajo de la mesa rozó con su mano el muslo de Hermione, ella ante el roce se quedó estática, no sabía qué hacer, nunca le había pasado eso. El rubio viendo la reacción no pudo evitar sonreír y empezó a subir más, el cuerpo de la castaña empezaba a temblar, acto seguido el rubio le acariciaba la cara, suavemente, esas eran sus tácticas que durante muchos años le había asegurado ligues.
-¿Qué haces Malfoy? -reaccionó apartando su mano de su mejilla.
-¿Que acaso no te gusta? -le dijo con voz seductora. La música empezó a sonar y varias personas empezaron a bailar en la pista.
El rubio la cogió del brazo sin que le diera tiempo a contestar y la sacó a la pista.
-Veamos cómo te mueves sabelotodo.
-Estamos en mi mundo Malfoy, aquí no se baila igual -le contestó ingeniosamente Hermione.
Para su asombro Malfoy la cogió y empezó a bailar, no lo hacía nada mal, parecía como si hubiera estado toda su vida bailando. Lograron cautivar miradas de todos los presentes, todos les hicieron un círculo, lo hacían realmente bien. Comenzó a sonar reggaetón, la canción "Baila morena" el ambiente comenzó a calentarse.
Draco y Hermione bailaban muy cerca y sensualmente, quien no los conociera no diría que se odiaban. Draco miraba a Hermione, Hermione miraba a Draco, cada movimiento hacían que se acercasen más. Hermione se dio cuenta de lo que le pasaba, había comenzado a sentir algo por Malfoy.
Cuando se acabó la canción, Draco la sujetaba cogiendo su pierna y acercándola a él, sus miradas se quedaron fijas, ninguno de los se movieron. El rubio reaccionó cuando todos empezaron a aplaudir, la soltó y se fue hacía la mesa, el corazón de la castaña no para de latir con fuerza, se quedó en mitad de la pista mientras todos comenzaban a bailar, se le acercó uno de los chavales que anteriormente la estaba mirando.
-Hola, ¿Cómo te llamas? -le preguntó mientras le dedicaba una de sus sonrisas.
-Hermione, ¿y tú? -le dijo coquetamente.
-Charles, ¿te apetece bailar? -le preguntó mientras le tendía una mano, la castaña miró a Malfoy que la miraba con cara de pocos amigos- Claro si tu novio no le importa.
-No es mi novio, y claro ¿por qué no? -le contestó aceptando su mando y situándose en el centro. La música empezó a sonar, era una balada, Charles la acercó más a él, sus bocas casi se rozaban.
Un rubio presenciaba todo eso sentado en una mesa, su humor había empeorado después de ver a Hermione con aquél chaval.
Si se piensa que así me va a dar celos lo lleva claro, cuando Malfoy quiere algo, lo consigue. Míralo, se está acercando más, maldito sangre sucia, todos son iguales, impuros. - decidió no pensar más en ella, no muy lejos de allí un grupo de chicas jóvenes lo miraban soltando risitas, Draco vio la oportunidad perfecta para ligar.
-Hola encantos -dijo con voz seductora mientras se acercaba a la mesa- ¿Estáis solas?
-Si amor, siéntate si quieres -le contestó una rubia guiñándole un ojo.
-¿Tu novia no se enfadará? -le preguntó una morena que estaba a su lado.
-Yo no tengo novia, aquella solo es una chavala del montón -le dijo sin darle importancia.
Todas soltaron risitas, había 4 preciosidades, vestidas con faldas muy cortas y escotazos, en especial había una al que al rubio le había atraído bastante.
-Tú -dijo señalándola- Baila conmigo
La morena de ojos azules se levantó, llevaba un pequeño vestido donde dejaba ver sus encantos, se pusieron al lado de la castaña, ella no pudo evitar mirar, le dio un bajón por lo que estaba viendo.
Ella es hermosa, y muy atractiva, Malfoy nunca se fijaría en mí, solo soy una del montón -una extraña sensación había empezado a brotar del interior de Hermione.
Estaba acabando la canción cuando Charles había bajado su mano hasta su cintura y luego a su culo, la castaña reaccionó pegándole una bofetada. El rubio al ver lo que le había hecho a Hermione se abalanzó pegándole puñetazos, en una lucha con varitas el rubio habría ganado, pero en lucha muggle era inferior, para su asombro el rubio venció a Charles, los amigos de este salieron en busca de Draco, Hermione lo cogió del brazo y salieron corriendo hacía la salida, cuando estuvieron los bastante lejos se desaparecieron.
-¿Estás loco o qué Malfoy? -le espeto Hermione sentándose en un bordillo.
-Solo he salido en tu defensa, al menos podrías sentir gratitud Granger - le contestó mientras se limpiaba el labio, tenía un pequeño corte en el labio superior.
-Gracias, ven que te cure esa herida - se ofreció al verlo, sacó de su bolsillo un pañuelo limpio y se lo acercó al labio. Le limpiaba la sangre suavemente, el rubio se le quedó mirando, parecía un ángel curándolo. Cuando la castaña acabó se quedaron quietos sin moverse, el rubio se le acercaba lentamente, Hermione se imaginó miles de escenas que podrían ocurrir en ese momento, faltaban milímetros para que sus labios se juntaran, Hermione cerró los ojos, pero nada ocurrió. Una voz fría hizo que los abriera.
-¿Te pensabas que te iba a besar? Ni loco, a una sangre sucia, já - el rubio se había levantado dispuesto a irse - Te quiero mañana puntual, lo de esta noche no tiene por qué cambiar las cosas, gracias por lo de la herida -añadió y con esto se desapareció.
Hermione se levantó, por sus ojos corrían miles de lágrimas, lo tenía tan cerca... se secó los ojos y se desapareció.
¿Es verdad lo que dicen?, ¿qué del odio al amor solo hay un paso? ¿Alguien puede amar a través de una mirada?
