Disclaimer: Los personajes de Bleach no me pertenecen, sino a .

******

Capítulo IV: Heridas internas.

Orihime seguía sentada junto a Ichigo, cabizbaja y sin capacidad de mirarle a los ojos, esto no pasaba inadvertido para él. Quizá en otras circunstancias daría lo mismo, sin embargo en el transcurso de las semanas para Ichigo se había vuelto extremadamente molesto e incómodo tener esa pared entre ambos.

La miró un momento para reafirmar lo que ya sabía, ella ni siquiera era capaz de devolver sus miradas y eso le indicaba que tampoco deseaba hablar más.

Se sentó lentamente para evitar que nuevamente se abrieran sus heridas y esperó un segundo para quitar el dolor de su cabeza, acto seguido, y sin girar siquiera, tomó a Orihime por una de sus muñecas.

La pelirroja se sobresaltó cuando sintió los cálidos dedos de Ichigo cerrarse alrededor de su muñeca, alzó la vista inmediatamente para chocar sus ojos con los de él, quien la veía con determinación y fervor; no pudo negar que dentro de ella se removieron todos sus sentimientos hacia él.

"Inoue" Después de un momento él comenzó a hablar, sin soltarla. "No puedo proteger a quien me importa si no sé qué es lo que realmente los daña… o los amenaza…"

"Kurosaki-kun… pero si sabes lo que vi en ese sitio…"

"No sé si sea 'eso' de lo que debo protegerte" Los ojos de Orihime se abrieron de par en par.

"Es mejor que descanses, Kurosaki-kun" Intentó levantarse pero Ichigo no soltó su agarre.

"Inoue"

"Descansa" Orihime tomó la mano de Ichigo y la alejó de sí para poder levantarse. Vio como el rostro de Ichigo se desencajaba ante su acción, pero era preferible así.

La chica salió de la habitación sin mirar atrás, necesitaba tomar aire pues sentía náuseas. No entendía sus reacciones físicas pero el ver a Ichigo herido, dolía… y lo hacía de tal forma que llegaba a ser mareador.

Ni siquiera se preocupó de despedirse de todos los presentes en el almacén Urahara, simplemente salió corriendo dejando a todos con la boca abierta; como si su vida dependiese de ello, Orihime comenzó a correr sin tener claro hacia dónde; los últimos acontecimientos le afectaban de una forma nueva; ya no sólo se trataba de no querer ser un estorbo o no querer ver a Ichigo lastimado, ahora era algo más profundo que ni siquiera podía comprender del todo.

Las imágenes mentales del monstruo de mirada fría la atormentaban día y noche; no podía negar que cuando lo había visto desaparecer frente a sus ojos intentando sostener su mano, el aire a su alrededor se había esfumado y su cuerpo se sintió en exceso cansado, como si su alma hubiese querido desintegrarse junto a la de él. Aquella sensación de vacío la mantuvo en su interior por días y llegó a creer que ya había desaparecido, sin embargo un par de horas antes de tener aquel incidente en el que fue 'raptada' hacia Hueco Mundo, aquella sensación de tristeza absoluta y desesperación que la había embargado con la muerte de él se hicieron presentes nuevamente.

Orihime se detuvo repentinamente, miró el paisaje a su alrededor y mordió su labio. Estaba misteriosamente desolador y eso aumentaba su sensación de vacío. Cayó de rodillas como si el peso de su cuerpo fuera demasiado como para sostenerse en pie; las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas sin que ella pudiese hacer algo para evitarlo; se sentía inmensamente sola y no podía sacarse de la cabeza la imagen de aquel enemigo.

"No es tiempo de llorar, Orihime…" Secó sus lágrimas mientras se animaba a sí misma intentando borrar cada pensamiento negativo de su mente. Estaba tan ensimismada que ni siquiera notó que llevaba por lo menos cinco minutos acompañada.

*******

La criatura con figura humana llevaba un tiempo ya observando la penosa imagen de aquella mujer arrodillada y hundida en su propia tristeza; sus pensamientos, siempre racionales, le ordenaban atacar. Tenía la oportunidad perfecta para terminar con la piedra de tope para poder cumplir las órdenes de Burakku, mas su cuerpo era incapaz de moverse. Se maldijo por ser tan débil en esos instantes; deseó que Burakku jamás le hubiese regresado su vida porque aquella humana coartaba cualquier posibilidad de destrucción. Estiró su brazo dispuesto a atacar pero no contó con que este movimiento alertaría a la mujer.

Orihime se sobresaltó ante la actividad cercana a ella e inmediatamente se volteó, sorprendida de ver a quien se disponía a atacarla. Reaccionando rápido se puso en pie y retrocedió un par de pasos, sabiendo que de todos modos eso era inútil.

No estaba asustada, simplemente estaba ansiosa; sentía que con sólo ver a aquel ser frente a ella la sensación de vacío desaparecía a una velocidad sorprendente. No apartó sus ojos de los de él ni tampoco hizo algún gesto que le indicara a la criatura frente a ella que escaparía.

El encuentro entre su mirada y la de la mujer produjo algo aparentemente nuevo para Ulquiorra, no entendía qué era aquella sensación mas en lo más profundo de su ser sentía que ya había experimentado algo así. Deseó tener sus memorias para entenderse pero sólo tenía a aquella mujer mirándole fijamente y con mucha intensidad.

"¿Por qué no huyes, mujer?" Su pregunta sonaba irrisoria para él, después de todo tenía claro que el más mínimo amago de huída era inútil, pero su curiosidad era mayor a la racionalidad. "Sabes bien que te mataré si te quedas ahí, y que ninguno de tus amigos podrá alcanzar, siquiera, a salvar un mísero cabello." Hablaba exponiendo hechos reales, pero dentro de su cabeza sonaba ilógico pensar en que esa mujer moriría por su mano; caminó lentamente acortando la distancia entre ambos.

Repentinamente paró su avance cuando vio a la mujer cerrar sus ojos por un momento y sonreír casi imperceptiblemente; todo su ser se alteró ante esto.

"Estaría muerta si es que esas fueran tus verdaderas intenciones" Nuevamente sus ojos se abrieron fijándose en Ulquiorra. "¿Por qué?"

"Tus palabras no tienen sentido alguno." Él dijo llevando una de sus manos hacia su rostro, como si con eso evitara sentirse perforado por la mirada de la mujer. "No entiendo"

"¡Getsuga Tenshou!" Inoue no pudo responder cuando la ola gigante de energía la separó de Ulquiorra. Cuando por fin se dispersó, él estaba parado en el mismo sitio con la manga de su brazo izquierdo destrozada por el ataque de Ichigo, pero sin ningún rasguño. "Ulquiorra… no dejaré que te le acerques…" El Shinigami sustituto mantenía su zampakutou alzada contra Ulquiorra; incluso a esa distancia Orihime podía percatarse de que la respiración de Ichigo era inestable y que sus heridas aún eran demasiado dolorosas.

"Con un ataque así… y con tu estado físico… ¿crees que puedes derrotarme?"

"Ya verás… te derrotaré… y no dejaré las cosas a medias como aquella vez…" Orihime miró a Ulquiorra, pudo ver que sus gestos habían cambiado por un segundo y entendió que ése no era el mismo Ulquiorra que había desaparecido frente a ella, que de una u otra forma su nuevo 'amo' había logrado revivirlo sin sus recuerdos o lo que fuera que tuviesen los Hollows.

"¡Kurosaki-kun!" Orihime no pudo hablar antes de que Ichigo lanzara nuevamente su ataque y se encontró de repente en medio de los dos; cerró sus ojos viendo venir a Zangetsu directamente contra su cuerpo pero en vez de sentir la hoja de la katana cortar su cuerpo, sintió un duro golpe lanzándola lejos. Cuando reaccionó, estaba un par de metros alejada del centro de la pelea y Ulquiorra estaba luchando directamente con Ichigo.

Orihime simplemente estaba quieta, incapaz de hacer algo. Veía a los dos moverse de un sitio a otro, como danzando una música que sólo ellos eran capaces de oír; pero también veía que Ichigo estaba sumamente lastimado y que su cuerpo no aguantaría mucho. Deseó con todas sus fuerzas volver a tener sus Rikka pero por más que intentaba convocarlos nada pasaba. Estaba en eso cuando un destello cruzó el aire dando de lleno en Ulquiorra, que pareció no inmutarse ante la flecha de reiatsu clavada en su hombro. Ishida, Renji y Sado venían directamente hasta donde se encontraba Ichigo dispuestos a ayudarle, pero antes de que pudiesen hacer algo incontables Hollows llegaron para tapar su paso.

Los ojos de Orihime vagaban desde la batalla de Ichigo hasta la de sus demás amigos; recordó que le habían dicho que los Hollows que habían atacado el Sereitei y el Rukongai tenían una fuerza increíble, y al parecer eran del mismo tipo que los que se encontraban luchando con sus amigos, ya que les estaban ocasionando más de un problema. Escuchaba a Renji gritar, al igual que a Sado e Ishida, pero su atención estaba centrada casi al cien por ciento en Ichigo.

El Shinigami se notaba demasiado agotado pero no se rendía, en cambio Ulquiorra se limitaba a responder sus golpes cuando lo creía conveniente. Podía ver los gestos de indiferencia hacia su batalla y eso la tranquilizaba un poco, pero cuando notó que la expresión de Ulquiorra había cambiado completamente y que Ichigo había sido lanzado con violencia contra el piso su corazón se aceleró. Zangetsu había caído lejos de Ichigo y éste intentaba acercarse para recuperarla; Ulquiorra por su parte caminaba hacia él con algo de desgano.

"No es tiempo de juegos" La voz de Ulquiorra sacó a Orihime de su sorpresa ante la evidente derrota de Ichigo. "Muere, Shinigami."

El tiempo se detuvo para Orihime; como si fuese lo más importante en el mundo, corrió hasta donde estaba Ichigo, estirando su brazo queriendo alcanzarlo. Cuando llegó ahí, simplemente rodeó el cuerpo del Shinigami, que apenas podía moverse, con sus brazos. Ulquiorra había desenfundado su katana durante la batalla y estaba dispuesto a cortar en dos a Ichigo; no supo en qué momento la mujer se había cruzado y pudo entrometerse en la trayectoria de su arma, pero ahí estaba protegiendo al Shinigami con lo único que tenía: su propio cuerpo. A milímetros de que el choque entre acero y carne se hiciera real, Ulquiorra detuvo su brazo.

Orihime se giró, sin soltar a Ichigo, para enfrentar a Ulquiorra. Él seguía con su katana peligrosamente cerca de su cabeza, pero no se preocupó de eso.

El espada la miraba queriendo preguntar millones de cosas, pero sin el valor suficiente como para enfrentar las respuestas que quizá estarían fuera de su lógica y lo llevarían a un mar de confusión muchísimo más grande del que ya estaba.

"¿Acaso tú… no tienes miedo?" Orihime lo miró cálidamente y alejó una de sus manos de Ichigo, alcanzando la hoja de la espada. Su sangre comenzó a correr inmediatamente después de que ella presionara su mano contra ésta.

"Ya has tenido una respuesta para esa pregunta…" Sin preocuparse del dolor en su mano, bajó el arma sin soltarla. "¿Tienes miedo?"

Ulquiorra abrió su boca para decir algo, pero sus palabras no salieron. Sus pensamientos se arremolinaban sin lograr entender a aquel espécimen extraño de mujer. Sin decir nada más retrocedió dejando a Orihime y al Shinigami en su sitio.

"Inoue…"

"Debías descansar…"

A pesar de que físicamente daba la impresión de estar preocupada de Ichigo, ella no podía alejar de su mente a Ulquiorra. Estaba tranquila, pues había vuelto a ver los ojos de su enemigo.

*******

"¡Se escapa!" Renji gritó apuntando a Zabimaru en contra Ulquiorra, sin embargo por más que intentaba atacar al real enemigo, una y otra vez debía enfrentarse a la interferencia de aquella masa de criaturas inhumanas. Se sentía frustrado por estar tan alejado de la verdadera batalla, más aún pensando en que Ichigo estaba completamente lastimado; miró a su alrededor y el enojo creció, Ishida y Sado tenían las mismas dificultades para derrotar a estas criaturas que parecían estar alteradas de algún modo. Su poder no concordaba con el tipo de Hollow y la diferencia de poderes entre todos era bastante mínima. Renji, Ishida y Sado eran más fuertes, pero eran menos y eso hacía mella en sus ataques. "¡Bankai!"

"¡Qué estás haciendo!" La voz de Ishida llegó a Renji mientras veía como el destello del poder de Ishida destruía una cantidad considerable de Hollows. "No uses el Bankai con cosas tan insignificantes…"

"¡Ah! ¡Mataré a estos bastardos, ya verán!"

Ishida suspiró resignado ante las acciones de Renji; pensaba que utilizar el Bankai en esa situación era una estupidez pero obviamente no podría convencer al Shinigami impulsivo de hacer lo contrario.

Los Hollows parecían no acabarse y para Sado también estaba volviéndose complicado, repentinamente un Cero lo golpeó directo por la espalda, lanzándolo cerca de Ishida quien quedó atónito por la potencia de aquel rayo; Sado se levantó inmediatamente y volvió a atacar destruyendo al Hollow por completo.

Los tres estaban bastante complicados con la situación mas no se rendían, no podían dejarse si no querían morir por aquella horda de criaturas.

"Miren" Sado llamó a sus dos compañeros de lucha y les indicó un lugar en el aire. "Se abre de nuevo…"

"¿Vienen más?" La pregunta de Ishida era más para sí mismo, no comprendía por qué razón aparecerían más si aún quedaban muchísimos, sus pensamientos recibieron una respuesta que ni siquiera había cruzado por su cabeza. El grupo gigante de Hollows de distintas clases comenzaba a desaparecer en la Garganta que ahora estaba abierta en su plenitud. Miró a su alrededor y cada criatura pasaba de él y los demás como si no los vieran, por alguna extraña razón ya no eran el blanco de los Hollows. "¡Inoue-san, Kurosaki!" Ishida dejó de lado a los otros dos e intentó pasar a través del mar de criaturas pero chocó de lleno contra una barrera invisible, miró a Inoue a la distancia y dimitió de sus intentos por seguir avanzando al ver el rostro de la pelirroja.

"¿Por qué no sigues?" La pregunta de Renji vino junto con un ataque para intentar avanzar.

"Déjalo…"

"¿Qué estás hablando… no te das cuenta de cómo está Ichigo?" Ishida se volteó y comenzó a caminar en dirección al almacén de Urahara, Renji y Sado se quedaron mirando la figura del Quincy. "¡Oye!"

"Traeré ayuda… dudo que podamos entrar ahí…"

********

La sangre de Ichigo comenzaba a formar a apozarse bajo él y Orihime, mientras que de la mano de ella aún seguía brotando el líquido carmesí confundiéndose con el del Shinigami. Él estaba al borde de la inconsciencia, pero luchaba para mantenerse despierto y no dejar sola a Inoue. Ella lo mantenía apoyado en sus piernas, pero su mirada estaba fija en el lugar por donde había desaparecido Ulquiorra, Ichigo no podía apartar la vista del sombrío rostro de su compañera y amiga, sus ojos parecían ver más allá de lo que cualquier persona normal pudiera percibir y era obvio que en su interior pasaba por procesos que no estaba dispuesta a compartir con nadie; de cualquier modo, el dolor hacía pensar a Ichigo que quizá alucinaba, pero estaba seguro de que Ulquiorra había detenido su ataque a consciencia, tampoco tenía un buen ángulo para emitir alguna opinión, pero la forma en que ellos habían mantenido aquel intercambio de palabras, que por lo demás era un poco incomprensible, era extraña. Cada palabra que emitía la criatura y cada palabra que recibía en respuesta por parte de la pelirroja estaban repletas de emociones contenidas.

Ichigo estiró su mano con dificultad y tomó la mano herida de Orihime, logrando captar por fin su atención; deseó no haberlo hecho por que ver la expresión de la chica parecía calarlo mucho más hondo que el mismo dolor que sentía, Inoue le sonrío y miró a su alrededor. Podía ver a Renji y Sado intentar traspasar un punto específico, pero no veía a Ishida por ningún lado.

"¡Buenas!" Inoue se giró y pudo ver como la figura del hombre de sombrero y sandalias ahora acompañaba a los demás. "OH, esto es interesante" Dijo tocando la pared invisible. "Atrás, por favor" Sado retrocedió pero Renji se quedó en su sitio, demasiado impaciente para pasar, Urahara suspiró justo antes de que de su mano saliera una cantidad mínima de energía, disolviendo la barrera; Renji voló hacia atrás por la fuerza con la que ésta se dispersó. "Ah… perdón, pero yo advertí…"

Urahara dejó atrás a los dos hombres y prosiguió su camino hasta quedar parado frente a Ichigo e Inoue; los miró seriamente y rascó su cabeza al ver el estado en que se encontraba Ichigo, no le gustaba nada que reaccionara de forma tan impulsiva cuando se trataba de proteger a sus amigos.

"¿Cómo se hizo esas heridas?"

"Ulquiorra"

"Interesante" Urahara observó el rostro de Orihime seriamente "En fin, será mejor que lo movamos de aquí antes de que se desangre… y quizá también debamos echarle un vistazo a esa mano"

"No es nada"

Las respuestas de Inoue sonaban mecánicas, como si por cada palabra de Urahara ella tuviese una respuesta ya preparada; su rostro estaba pálido y sus ojos se veían vidriosos sin embargo, una sonrisa curvaba sus labios tenuemente. Sin dejar de sonreír, observó a Ichigo un momento y rozó con la punta de sus dedos su frente, él ya había caído en la inconsciencia un poco antes de que Urahara llegase y su respiración decaída lentamente; con cuidado tomó la cabeza del Shinigami de cabello naranja y lo recostó en el suelo, levantándose luego de esto.

"Me voy a casa" Orihime dijo algo fría sin recibir respuesta de Urahara, quien sólo la observaba con seriedad. "Cuida de él, Urahara-san" Orihime sujetó su mano lastimada y se alejó dejando a Urahara a cargo de Ichigo.

*******

"¡Ichigo!"

"Kuchiki-san, pido un poco de silencio para el enfermo, por favor"

"¿Qué pasó? ¡Está completamente lastimado! Cómo se le ocurrió ir a una pelea en el estado en que lo dejó la anterior… ese idiota…"

"Bueno… la razón fue la chica" Urahara sonrió, tapando su boca con su abanico, mirando de reojo a Ichigo quien ya estaba completamente vendado y ahora yacía dormido. "Inoue-san"

"¿Inoue?"

"Sí, sí… supongo que las cosas se están poniendo interesantes"

"No entiendo"

"Ninguno de nosotros entiende. Pensamos que ese chico estaba muerto y mira ahora... resulta que está más vivo que todos nosotros juntos y es mucho más fuerte, al parecer…" Rukia sujetó su mentón mientras pensaba en la situación actual. No tenían nuevos reportes de la Sociedad de las Almas, y tampoco sabían nada de por qué los estaban atacando esos enemigos. "Lo que los atacó antes… dijeron que tenía la forma de Inoue-san, pero tendría que verlo con mis propios ojos como para poder analizarlo bien; no es que no confíe en el criterio de Kuchiki-san y Kurosaki-san, pero pudo ser algún tipo de ilusión. Me parece extraño que hasta haya podido imitar el reiatsu de Inoue-san, es algo que nunca había visto…"

"No… no era una ilusión…"

"Kurosaki-san, buenas" Urahara saludó sonriendo al recién repuesto Ichigo, que se miraba su cuerpo vendado.

"¿¡Dónde está!?"

"Cálmate, Ichigo. Descansa antes que nada, ya tendremos tiempo para explicaciones."

"¿Qué pasa si vuelven a atacarnos? ¡No lo entiendes, Rukia! No puedo quedarme echado como un inútil… ella…"

"Inoue-san está sana y salva, Kurosaki-san; y bueno… estoy seguro de que tienes clara la situación, la viste ¿no es así?" Ichigo frunció aún más su ceño, entendió el trasfondo de las palabras de Urahara sin necesidad de explicaciones extra. El había presenciado en primera fila aquella extraña situación, y también había visto los ojos de Inoue, no necesitaba que Urahara siguiera recordándoselo.

"Tengo que…"

"¡Basta!" El grito de Rukia silenció a Ichigo, la pelinegra lo miraba molesta. "¿Qué harás? Si piensas que puedes levantarte con esas heridas después de dos luchas seguidas es que eres más estúpido de lo que creí, y mi respeto hacia ti disminuirá enormemente… si no sabes cuándo debes retirarte eres una vergüenza para los Shinigamis… y una vergüenza como persona también…"

"¡No entiendes! ¡Tú no viste la forma en que lo miró!" Ichigo se calló repentinamente al entender sus palabras. "Tú… no sentiste aquella tristeza que los rodeó… tú no…"

"Kuchiki-san, es mejor que dejemos descansar al enfermo… estoy seguro de que no se levantará porque entiende mejor que nadie la situación ¿cierto, Kurosaki-san?"

Ichigo cubrió su rostro con su antebrazo y no volvió a hablar; escuchó deslizarse la puerta pero no miró, no estaba con ganas de enfrentarse a las preguntas de Rukia, y menos a las frases intrigantes que Urahara lanzaba, nadie podía entender lo que le pasaba, ni siquiera él.

*******

"Ulquiorra, te extrañé"

"Silencio… eres demasiado escandaloso…" Ulquiorra pasó de Gemini, quien sonrió socarronamente ante la forma en que su compañero actuaba. La criatura camaleónica se había adaptado bastante bien a la forma de ser de Ulquiorra y también lograba un cierto nivel de placer al molestarle, en su interior se sentía superior a aquel que negaba todo tipo de existencia que estuviese más allá de su comprensión y en las últimas oportunidades en que habían tenido algún tipo de interacción, Gemini encontraba mucho más interesante hacer uso de su carácter burlesco y molesto para conseguir reacciones en la criatura de cabello negro.

"Ulquiorra…"

El arrancar ladeó su cabeza y observó la figura frente a él; Gemini estaba tomando la desagradable costumbre de transformarse en aquella humana que tanto lo desconcertaba; quería dejar de mirar a Gemini en esa forma, pero internamente sentía un dejo de alegría al poder ver aquel rostro, aunque fuese una farsa. Gemini sonrió y volvió a su forma al captar aquel destello de satisfacción pasear por las facciones de Ulquiorra, se acercó a él con cautela y posó su índice suavemente entre sus ojos.

"Puedo ver" Sus palabras esta vez tomaban un tono de seriedad. "Puedo ver a esa humana en tus ojos"

"Tu imaginación es vasta… quizá deberías usarla en algo productivo"

"Te equivocas. Lamentablemente mi imaginación es limitada, a cambio de eso tengo la facilidad de ver en los otros, como tus ojos que son absolutos y ven todo, los míos traspasan el físico. Nosotros somos almas corrompidas, comemos para dejar los vestigios de humanidad… pero sabes… Ulquiorra… jamás creí que encontraría un Hollow como tú."

"¿Cómo yo? No veo razón en tus divagaciones… sueltas lo primero que se te viene a la mente, eres un ser impulsivo y careces de toda lógica."

"Entonces explícame qué lógica ves en las emociones humanas. Dime entonces la razón por la cual eres incapaz de terminar con tu obstáculo."

"Una simple humana que perdió sus poderes no es un obstáculo"

"Ya veo" Gemini sonrió nuevamente. "La mataré."

Ulquiorra hizo el amago de detenerlo pero reaccionó inmediatamente; no podía perder los estribos por escuchar que le quitarían la vida a esa mujer, menos aun sabiendo que Gemini estaba en lo correcto al decir que era un estorbo. Quería dejar de lado aquellas dudas pero la imagen de Inoue aparecía una y otra vez en su cabeza.

"Yo… si te tengo miedo, mujer…"

*******

Orihime observaba la herida en su mano silenciosamente, había dejado de sangrar y cerraría sin necesidad de un tratamiento mayor, pero dolía muchísimo; cerró sus ojos intentando concentrarse en el dolor, era algo masoquista pero la sensación la transportaba justo al momento en que su mirada encontró la del Arrancar. Los latidos de su corazón aceleraron su ritmo y pudo sentir un dolor distinto.

Ya no ardía su herida, ya ni siquiera sentía la piel tirante alrededor de aquel corte, sólo podía sentir como su alma era desgarrada. No tenía miedo de sus enemigos, tampoco temía ser lastimada, si en ese instante le preguntasen sobre sus temores lo único que sería capaz de responder sería que temía perderlo.

Se recostó en el suelo y cerró sus ojos, se sentía en una situación absurda, no se podía perder lo que nunca se había tenido.

"Ulquiorra…" Los dedos de la pelirroja se relajaron lentamente mientras ella iba cayendo ante el sueño. Estaba dormida, pero podía sentir que sus dedos eran tocados suavemente; un sutil y frío roce que hacía que su mente y cuerpo inconscientemente recuperaran la calma que hasta ahora estaba perdida. Su corazón recuperaba también su ritmo habitual ante aquel tacto tranquilizador. "…Ul…quio…"

Un débil susurró se perdió en la habitación, haciéndole compañía a aquellos dedos entrelazados…

*******

*******

KnH: Bueno, está un poco más largo que los anteriores, también tiene un par de acercamientos por lo menos interesantes entre Ulquiorra e Inoue, creo que disfruté escribiendo este capítulo con ligeros toques IchiHime, la razón? Bueno, necesito que Orihime tenga algo con lo que comparar sus emociones, no adelantaré mucho pero será un poco tortuoso para ella, el amor tiende a doler =D. Ojalá les haya gustado, gracias por leer, gracias a quienes dejan r/r, gracias a quienes leen sin dejarlos tmb, agradecería que comentaran, y me voy a la cama porque son las 4.38 am.

Se despide con ojeras inmensas, KnH.