N/A: Muchas gracias a las personas que dejaron reviews, una vez más :D. Y gracias a mi Nowaki personal, que aunque se muera de sueño, se queda conmigo hasta que yo termine de escribir!


Si había algo que realmente intrigaba a Nowaki, era el porqué su amado Hiro-san nunca le sonreía. No era que particularmente no le sonriese a él, sino que parecía que no hubiese casi nada que realmente provocase tal reacción. De hecho, Nowaki sabía que las cosas que de verdad hacían sonreír al profesor podían ser contadas con los dedos de una sola de sus manos: un libro nuevo que milagrosamente no estuviese en su colección; un día de nieve, de los que son perfectos para jugar afuera; la cerveza hacía maravillas (o atrocidades, según quien lo viese) con la actitud de éste, ya que lo hacía ponerse cariñoso y reírse de las cosas más estúpidas… Oh, y la vez que Nowaki se había resbalado y caído de culo al piso Hiroki no concebía manera de parar de la risa.

Todas esas cosas eran algo que el aspirante a médico relativamente comprendía. Su amante era un apasionado por la literatura, era más que normal que sonriese por ello. Los días nevosos debían traer buenos recuerdos a Hiro-san o algo, ya que por más que no estuviese tratando de meterle nieve en los pantalones al pobre Nowaki, el otro siempre se encontraba de buen humor cuando el tiempo se encontraba así. El alcohol tiene un efecto distinto en cada persona, así como a Nowaki lo ponía somnoliento, al otro lo relajaba. También sabía que su novio tenía un lado un tanto sádico, y por ello no le extrañaba que se riese de situaciones no tan graciosas para los demás.

Pero, ¿por qué Hiro-san no le sonreía cuando le decía que estaba orgulloso del esfuerzo extrahumano que el estudiante hacía para lograr sus objetivos? ¿Por qué no cuando probaba que el más joven se equivocaba? ¿Por qué no cuando le decía que lo amaba?

Hasta que una vez, mientras se encontraban profundamente inmersos en su remolino de pasión, agitados, jadeando, piel contra piel, acariciándose, algo se cruzó por la cabeza de Nowaki.

Acababa de detenerse un segundo para mimar dulcemente con su mano el rostro de Hiroki, mirarlo de lleno a los ojos, sonreírle y susurrarle de todo corazón que lo amaba. ¿Qué era lo que generalmente otra persona haría en el lugar del castaño? Que también lo mirase a los ojos, le sonriese y le devolviera las mismas palabras. Pero Kamijô Hiroki no era así: su reacción fue simplemente tirar el cuerpo de su amante sobre el suyo, abrazarlo fuerte, y ocultar su avergonzado rostro de la vista de Nowaki.

Claro, el exuberantemente enorme orgullo de Hiroki era lo que no le permitía mostrar ninguna señal de debilidad, timidez, de tonta alegría ni de amor. Y una simple sonrisa podía significar eso para éste. Pero Nowaki sabía que Hiroki en ese momento estaba dominado por esos sentimientos, y comprender algo como ello lo hacía feliz.

A la mañana siguiente, todas sus ideas y teorías sobre las sonrisas del profesor de literatura ya estaban olvidadas.


N/A: No sé ustedes, pero a mi me parece que Nowaki es del tipo de persona *personaje* que se conforma con cosas simples y cotidianas.
Gracias por leer y recuerden que los reviews son muy apreciados! :D