Capitulo 4.
- Me parece estupendo que haya un polstergueist a tres kilometros de aquí, en serio. Es genial. Que te aproveche, yo no voy. – Bobby miro sorprendido a Dean, que se cruzo de brazos.
- ¿Por qué no?
- ¿Por qué tengo a mi hermano amnesico, tal vez? No puedo largarme a cazar y dejarlo solo en un sitio extraño. A saber la que liaria. – Bobby bufo.
- No tiene cinco años, Dean.
- Para mi como si los tuviera. Ahora mismo no es capaz de defenderse ni de un eco de muerte.
- Tal vez deberias decirle la verdad. – Sam paso en ese momento junto a la puerta de la cocina y se paro en seco al oir eso. Aun andaba medio en shock por lo del maletero y las armas e iba a pedirle explicaciones a su hermano pero al escuchar esas palabras no pudo evitar quedarse a fisgar. – Sam tiene derecho a saberlo. – Dean encaro al viejo cazador echando chispitas de furia por los ojos.
- ¿Decirle que? ¿Qué el FBI me busca? ¿Qué me acusan de tres asesinatos y que por eso tengo que salir de noche? ¿Qué nos pasamos media vida en la carretera matando y cazando?– Sam salio volando escaleras arriba, horrorizado por lo que acababa de escuchar. Ninguno de los otros dos se dio cuenta. – No puedo decirle de golpe la mierda de vida que llevamos y que todos los monstruos que salen en los cuentos son realidad, Bobby. Se largaria. – el viejo cazador suspiro.
- No, supongo que no.
Sam cerro la puerta del dormitorio y se apoyo en ella respirando agitado. ¿Dónde demonios habia ido a parar? ¿En una casa con dos asesinos sicopatas armados hasta los dientes? ¿Por qué le habian traido? ¿Seria un secuestro? Cada segundo que pasaba creia mas firmemente que ese de ahí abajo ni era hermano suyo ni nada. Pero entonces… ¿Quién era? Tenia que huir. Solto una risita seca al darse cuenta de que no podia. ¿Adonde iba a ir sin dinero, sin coche, sin memoria… sin nada?
Se dejo caer en la cama, confundido. Una parte de el queria salir por patas de esa casa. Vamos… lo mas lejos posible… a Australia si fuera preciso. Pero otra… otra le gritaba que con Dean estaba a salvo. Y no lo entendia. A ver… si lo que ese tio habia dicho era verdad, ¿Por qué se sentia seguro a su lado?
No supo cuanto tiempo estuvo sentado en esa cama, mirando las musarañas y pensando que hacer hasta que Dean aparecio en el dormitorio. Parecia algo agobiado pero al verle, sonrio.
- ¡Ey, Sam! ¿Qué haces ahí solo? – Sam trago en seco al verle sonriendo. Joder… ¿con esa sonrisa como se podia ser un asesino?
- Er… nada… pensar… - Dean solto una risita y se sento en la cama de al lado a quitarse las botas.
- Bueno… si no lo hicieras, no serias tu. Oye… ¿Qué quieres de cenar? Esta noche nos quedamos solos. Bobby tiene que salir a… un trabajo. – a Sam se le pusieron los pelos de punta. ¿Trabajo? ¿Iria a matar a alguien?
- No se. Me da igual. – consiguio responder. El mayor se rasco la nuca y se quito la otra bota.
- Ya improvisaremos algo. – se quito la camisa, quedandose con una camiseta negra. Se levanto y empezo a andar descalzo hacia la puerta. – Anda, baja conmigo y me ayudas. Asi puedes seguir con el interrogatorio si quieres.
Interrogatorio no hubo, pero Dean no paro de hablar durante casi toda la noche contandole a Sam anecdotas de cuando eran pequeños, omitiendo todo lo sobrenatural. El pequeño rio divertido, imaginandose a los dos haciendo todo lo que le contaba su hermano, olvidandose momentaneamente del maletero, de las armas y de la dichosa conversacion de la cocina. Se relajo tanto y se sintio tan comodo con Dean que, cuando se sentaron en el sofa a ver una pelicula, se pego a el, casi rozandole. Dean le miro algo extrañado y arqueo una ceja, pero no dijo ni pio. Ya era la segunda vez en el dia que su hermano invadia su espacio personal, pero le daba pena apartarlo o decirle algo por temor a que le sentara mal. Sam no podia recordar que a el no le gustaba tanta cercania. Normalmente… porque esa noche no le molestaba. Era algo raro pero agradable, eso de sentir el calor de su hermano tan cerca.
Trato de concentrarse en la pelicula pero un pequeño gemido le hizo volver la vista. Sam se frotaba la frente, justo donde tenia la brecha y el chichon que se hizo con el golpe.
- ¿Te vuelve a doler el golpe? – le pregunto preocupado, sentandose de lado con todo el cuerpo vuelto hacia su hermano. Sam gruño.
- No. Un poco solo. Pica mas que duele.
- Pues no te rasques, a ver si vas a abrirte la herida otra vez.
- Ya… como no te pica a ti… - volvio a gruñir el pequeño, alzando la mano para volver a tocarse el chichon. No llego a hacerlo, porque Dean le sujeto la mano, interceptandola y se acerco a el, mucho. Hasta quedar a solo unos pocos centimetros de su rostro. Con la mano que tenia libre le aparto el flequillo y le soplo con suavidad en la herida.
Sam se quedo muy quieto, con la muñeca y la frente ardiendo por el contacto de la piel de su hermano, oliendo su locion de afeitar y notando el calor de su cuerpo. Cerro los ojos y se le escapo un suspiro cuando le volvio a soplar con delicadeza la herida a la vez que le acariciaba el cabello.
Dean miro el rostro de su hermano, encandilado. Los ojos cerrados, los labios entreabiertos, la expresion dulce… bajo la mano que tenia en su frente hasta su mejilla, acariciandosela con el pulgar. Volvio a fijar la vista en sus labios. Joder… parecia que le estuviera pidiendo un beso… acerco mas el rostro al de Sam, deteniendose un segundo, respirando sobre sus labios. Durante ese segundo se pregunto que mierda estaba haciendo y se respondio que lo que le daba la maldita gana, gracias. Beso a Sam, solo un roce, labio sobre labio y poco mas. Al menos hasta que empezo a moverse sobre ellos y a mordisquearlos y lamerlos consiguiendo que le dejara via libre a su boca.
Sam casi gimio cuando la lengua de Dean se colo en su boca. Dios… vale que no recordaba nada, pero dudaba mucho que le hubieran besado antes asi. Vamos… casi seguro que no. Pero lo importante no era que se estuviera derritiendo con ese beso. Ni que se estuviera empezando a empalmar por el dichoso beso. Ni que ahora mismo deseara que Dean le tocara algo mas que la cara o que quisiera empujarlo hasta tumbarlo en el sofa para hacerle mil barbaridades. No. Lo importante era que ese beso le confirmaba lo que llevaba sospechando desde esa mañana. Que no eran familia. Los hermanos no se besaban asi. No podian ser hermanos. ¿Por qué los hermanos no se besaban asi, verdad?
El ruido de un coche acercandose les hizo separarse, ambos jadeando y sonrojados. Dean le miro con el panico reflejandose en sus ojos verdes.
- Sammy… yo… yo… lo siento… no se… o sea… si se, pero… no se porque… - el pequeño arqueo las cejas, divertido al ver tartamudear a Dean. Algo le decia que eso no pasaba todos los dias. Bobby entro en el salon en ese momento.
- ¡Chicos! ¡Ya he vuelto! – los vio a los dos, cada uno en un extremo del sofa. Sam haciendo zapping y Dean bebiendose una cerveza de un trago. - ¿Va todo bien?
- Genial. – contesto Sam, sonriendo.
Continuara...
