XD ADIVINEN, ADIVINEN!!: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto y absolutamente TODAS las canciones que aparezcan en este fic son propiedad de sus respectivos autores. Yo soy sólo una humilde servidora de los fanfictions, así que esta historia no tiene NINGUNA relación con los creadores, empresas, cantantes, música, artistas, dibujantes, etc.. Es absolutamente FAN-MADE.

(xD Rayos.)

Bueno, estee... dos días de retraso u.úU ejem, ¡EJEM!... TT por lo menos no me tardé tanto como antes!... ¿cierto?

Muchísimas gracias por los reviews de todas formas, me alegra saber que aún me los siguen enviando a pesar de que me tardo tanto en postear los episodios ¡¡¡¡¡GRAAAACIAAAAAASSSS!!! Y eso va con ¡¡TODOS!! n.n Muchísimas gracias!!! De veras-ttebayo!! xD

¡Bueno señores! n.n ¡saquen las cotufas, quítenles las telarañas, saquen las sodas y si tienen bombones de toronto también saquen dos docenas!! ;D ¡El personaje prometido aparece: frío, único y querido!

n.n Disfrútenlo!!

Cuarto Episodio: La Universidad

Los problemas empiezan para Deidara ;)

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Deidara… perdóname…

Empieza el radio:

-Don't tell anyone, or you`ll be just another regret!!-…

El rubio abrió lentamente los ojos. Estaba seguro de que había soñado con algo importante, pero no conseguía recordarlo.

-hope that you can keep it)
My dirty little…-

Chistó, molesto. Cada vez que pasaba eso era exasperante, y sobretodo si sabía que había sido algo importante…

Who has to kno-?!

¡¡BOOM!!

Golpe justo sobre el odioso radio despertador…todo en silencio…

Deidara se da la vuelta y se acurruca, dejando salir un suspiro.

"¿Primer día en la Universidad no, hm…?" Sintió un escalofrío. Toda clase de incógnitas aparecieron y comenzaron a jugar en su mente: ¿cómo sería, haría amigos, qué tal serían los profesores, sería demasiado difícil…?

Respiró hondamente, y suspiró de nuevo…

Acto seguido se levantó.

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Toc-Toc-Toc –¡¡Deidara!!– Toc-Toc-Toc –¡¡Deidara, ¿estás despierto…?!!

El rubio, sólo en su ropa interior, abrió la puerta. Los ojos soñolientos y una mirada muy poco amigable.

–¡Uff, ¿qué te pasó?! –exclamó el peliazul viendo el cabello del rubio– E-en fin. Toma. –le da uno de los potes de leche que Deidara había comprado en el supermercado– Es por si vas a desayunar cereal. Yo tengo que irme, tengo que seguir con mi rutina semanal…

–¿Eh… rutina semanal, hm? –dijo el rubio al fin, viéndolo, todavía medio dormido. Ahora que se daba cuenta Kisame iba vestido de una manera bastante extraña:

Usaba unos raros pantalones como unidos a unas chanclas, ambos negros; el pantalón venía con tres líneas azules en cada pierna, por debajo de las rodillas. Una camisa sin mangas y con un leve cuello de tortuga, negra y algo pegada. De último, una chaqueta roja con decoraciones blancas en el cuello y en las mangas.

–Y… ¿adónde vas con ese disfraz, hm? –preguntó Deidara (con la intención de herirlo). Kisame se rió:

–¡¡JaJaJa!! ¡No es un disfraz! Es la ropa que uso especialmente para ir a la playa –(no lo agarró, de nuevo)–; es lo que hago todas las mañanas entre semana, es mi hobby.

–Pero, ¿para qué la chaqueta, hm? Pareciera que fueras a esquiar –dijo Deidara.

–En las mañanas hace un frío fuerte cerca de este mar. Fíjate, ¿ves la niebla? –le señala con el dedo hacia el horizonte, haciendo que el rubio se de cuenta de lo nublada que está la mañana– A veces sucede debido a la humedad que recoge el viento, es normal. –vuelve a ver a Deidara– Ahora, ¿¿quieres hacer más preguntas estúpidas o ya me puedo ir?? –esboza una leve sonrisa…

–¿Uh…? Je. Sí: ya te puedes ir… –ve la leche en su mano–: Gracias, hm –vuelve a ver al peliazul. Kisame le muestra el dedo pulgar y se va…

El rubio se queda viendo el paisaje neblinoso un largo rato, y luego cierra la puerta:

Era hora de arreglarse para ir a la Universidad…

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Konan se alejó de la puerta, dejando de oír así la conversación entre el rubio y el peliazul. Sacó su teléfono celular y marcó el número que necesitaba…:

–¿Pein…? Todo está bajo control. Sólo hay que esperar a que regrese de la Universidad… De acuerdo. –cuelga.

–Entonces sí va en serio… –murmuró un pelirrojo muy familiar, sentado en el sofá de la sala mientras bebía un poco de té.

–¿Tienes idea de la cantidad de dinero que esto va a significar? –dijo otro sujeto saliendo del baño con los ojos cerrados. Era el mismo con el que Sasori había estado hablando: el de tez oscura y cabello extra-liso. Iba vestido con otro traje de corbata, idéntico al anterior; sólo que éste era de color beige.

–Kakuzu. No empieces –le dijo Konan. El sujeto la miró con una mirada gruñona: tenía unos extrañísimos ojos negros con irises verdes, todo un espécimen.

–Piénsalo. Si lo hace bien, eso serían nuevos ingresos –habló Sasori.

–¡Pero es un sueldo más que pagar y yo no puedo darme ese lujo! –dijo enfadado el pelinegro.

–Deberías relajarte… –le dijo Konan con indiferencia mientras se les acercaba a ambos– El rubio puede hacer un buen trabajo: así que lo hará, para nosotros

Sasori sonrió cruelmente, mientras Kakuzu seguía refunfuñando.

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Kisame iba trotando por la orilla de la playa. El lugar estaba vacío: sólo uno o dos peatones trotando a lo lejos. Todo nublado. Se detuvo y levantó los brazos, tomando una bocanada de aire. La mañana era fría: pero cualquier instante era, para Kisame, bueno para estar cerca del mar…

Cerró los ojos unos instantes mientras respiraba y disfrutaba del aire a su alrededor… Cuando los volvió a abrir:

Lo vio.

De nuevo.

Sí. El mismo tipo.

Allí estaba, sentado en las mismas escaleras de madera; con la vista hacia el frente como si tratara de ver el mar a pesar de la niebla.

"Otra vez…" Pensó el peliazul y continuó trotando…

Su cabello era azabache. Liso y largo, recogido en una cola y dejando caer parte de sus negros mechones sobre su rostro. Los ojos eran negros también, profundos y brillantes, pero a la vez misteriosos e introvertidos: como si no quisieran que nadie viera a través de ellos. En la cara tenía dos marcas, dos líneas que salían desde la parte superior de su nariz, más o menos, hacia sus mejillas. Llevaba puesto un suéter negro y una bufanda del mismo color que le tapaba hasta la nariz. Unos jeans grises y unas buenas botas negras. Guantes de tela (de esos sólo hasta la mitad de los dedos) con rayas rojas y negras. De último: un collar con tres círculos raros, parecidos a las chapitas de los refrescos de lata.

Al ir pasando cerca del sujeto, una extraña idea se le vino a la cabeza al peliazul…: "¿Será que lo saludo?… ¡Nah! ¿Para qué… o sí…?…Hmmm…"

Kisame respiró hondo:

–¡¡Oi, hola, buenos días!! –se le acercó– Disculpa, ¿podrías decirme la hora por favor?… –sigue trotando en el mismo sitio. El pelinegro lo ve con indiferencia…

–… No tengo reloj –le responde sin inmutarse.

–… Oh… Gracias. –Kisame sonríe y se v-

–¿Por qué lo haces? –el peliazul vio al pelinegro:

–¿Por qué hago qué? –se detiene y hace un poco de estiramiento.

–¿Por qué vienes a trotar aquí todos los días, así neve o llueva…? –preguntó con mucha curiosidad.

–Pues… –Kisame se le queda viendo– ¿Por qué lo haces tú? –le preguntó de vuelta.

–¿Yo… hacer qué? –el pelinegro no lo agarraba.

–¿Por qué siempre estás aquí todas las mañanas? Nunca te he visto haciendo ejercicio, o nadando en el mar –el peliazul dio unos pasos hacia él. El pelinegro miró de nuevo hacia la niebla y permaneció callado un buen rato…

–… Supongo… supongo que no tengo ninguna razón… –le respondió sin verlo. Guardó silencio…

–Aah… ya… ¡En fin! –Kisame comienza a trotar de nuevo–: ¡Nos vemos!! –y se va…

El pelinegro voltea hacia el peliazul y lo ve alejarse más y más: como admirándolo en silencio, admirándolo tanto hasta el punto de memorizarlo por completo… Luego de varios segundos, vuelve a ver al frente.

La brisa comienza a soplar y a mover su oscura cabellera…

Kisame se detiene y voltea, echándole un último vistazo al chico. Su corto cabello azul también moviéndose con el viento…

–… que sujeto más raro… –murmuró en un tono casi imperceptible, y luego siguió trotando…

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Deidara estaba de pie frente a la Universidad. Vestía unos blue jeans medio rasgados, distintos a los que siempre había usado. Unos zapatos marrones y en la parte de arriba una franela blanca, y una chaqueta negra manga larga bastante "cool". Su bolso beige al hombro, sujeto por su mano, aunque pudiera ponerse las dos tiras y evitarse las complicaciones.

El jardín verde, todo lindo, y las edificaciones decorando toda la zona. El reloj gigantesco en el edificio central, allí arriba… El rubio bajó la vista del reloj.

Estaba en la entrada principal.

Respiró hondo:

–… Bueno, aquí vamos, hm… –y comenzó a caminar hasta que entró en el lugar…

*Bienvenido a Konohagakure*

Decía en la recepción.

El rubio se acercó…:

–¿Disculpe…? ¿Disculpe, hm…? –el sujeto se dio la vuelta para verlo:

–¡Oh! perdona, es que estaba arreglando unas cosas. ¿En qué puedo ayudarte? –sonrió amablemente. Una cicatriz cruzaba horizontalmente parte de su rostro. Su piel bronceada y su cabello largo y marrón, recogido en una cola. Sus ojos negros y algo pequeños. Un sujeto que irradiaba amabilidad por todas partes.

–Eeh… necesito saber dónde queda el salón 18-b –dijo Deidara sacándose un papelito del bolsillo y mostrándoselo. El amable sujeto se asoma y lo ve:

–¡Oh, por supuesto! –se endereza y comienza a señalarle–: Camina derecho por este pasillo. Vas a llegar a unas escaleras. Sigue caminando de largo y vas a llegar a los baños. Al lado vas a encontrar otras escaleras más. Sube por esas y gira hacia la derecha. Como en el quinto salón, allí es –vuelve a ver al rubio.

–Ok. Muchísimas gracias, hm. –Deidara guarda el papelito y se va en la dirección que le han indicado…

–¡Ah, Iruka-san! –al sujeto se le acerca corriendo una mujer de cortos cabellos oscuros.

–Shizune-san –saluda él volteando a verla.

–Iruka-san, que bueno que lo encuentro. Tsunade-sama lo manda a llamar –le dice sujetando un montón de cuadernos entre sus brazos.

–Oh, claro. En seguida. –se va corriendo. Shizune se queda en recepción, dejando los cuadernos a un lado y atendiendo otros papeles…

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"Por aquí debe ser, hm…" Deidara aumentó la velocidad, ¡justo cuando pasaba cerca de los sanitarios y!--

–¡¡Jajaja, sí, esa tonta cabezota!! –abrieron la puerta del baño de damas--

–¡¡C-CU-CUIDADO, HMM!!! –el rubio trató de frenar, pero ya era demasiado tarde:

¡¡¡PPAAAAMMMMM!!!

–Iteee… hm… –murmuró el rubio mientras se sobaba la cabeza, tirado en el suelo…

–¡¿Estás bien?!! –exclamó una de las chicas acercándose a la que aún estaba sentada en el piso…

–Ay-aay-aay… kuso… –dijo la muchacha, que había sido vulgarmente atropellada por Deidara. Justo al mismo tiempo, ambos heridos levantaron la mirada para verse el uno al otro--

¡¡¡¡¡AAAAAAAAAHHHHH!!!!!

Ambos estaban de pie, señalándose acusadoramente:

–¡¡¿Q-q-q-q-quién eres TÚ?!! –comenzó la chica.

–¡¡N-no: ¿¿quién eres TÚ, hm?!!! –se defendió Deidara.

Ambos tenían prácticamente el mismo peinado, y lo peor: ambos eran rubios.

–¡¡¡Dime tu nombre, lo exijo ahora mismo, BANDIDO!!! –gritó la mujer.

–¡¡Dime el tuyo primero, hm!! ¡¡Y a mí no me exijas nada: COPIONA!! –Deidara entre la sorpresa y la rabia.

–¡¡¿Copiona?!! ¡¡¡¡¡¡¿COPIONA?!!!!! –chilló, de tal modo que todos los presentes tuvieron que taparse los oídos– ¡¡¿Cómo te atreves?!! ¡¡¡¿AH, AAH?!!!

–¡¡¡YA CÁLLATE MUJER, HM, ¿QUIERES?!!! –gritó enfurecido el rubio.

–¡¡¡PUES NO, NO ME CALLO!!! –grita aún mucho más duro–: ¡¡¡¡¡¡¡NO ME CALLO, ¿OÍIIIISSTEEEEEE?!!!!!!! –todos se tapan los oídos.

–¡¡¡GGGRRR, TE VOY A-!!! –Deidara levanta la mano, como ademán de que la va a golpear.

–¡¡¡¿ME VAS A QUÉ, A QUÉ?!!! –se le acerca sacando pecho de paloma.

–Ggggggrrrrrr… –gruñe Deidara… pasan los segundos… y baja la mano…–: No me gusta golpear mujeres ni maltratar niños. Qué suerte tienes… hm…

–¡¡¡Awww, el niño no es capaz de golpear una mujer!!! –chilla burlonamente la muchacha– ¡¡¡¡JÁ!!!! ¡¡IDIOOOOOTA, BAAAAKAAA!!!!

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡CÁLLENSE LA BOCA!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gritó una voz adulta desde las escaleras, imponente.

Todo quedó en silencio sepulcral…

–¡¡¡¿NO VEN QUE HAY CLASES?!!! ¡¡¡¿AH?!!! ¡¡DEBERÍA DECIRLE A LA DIRECTORA QUE LOS MANDEN A BOTAR!!

–Disculpe profesor Ibiki… –murmuró la joven, ahora mansa, con la mirada baja. Tragó saliva.

El profesor vio amenazadoramente a Deidara, quien también tragó saliva al sentir que todo en su organismo se detenía…:

–…E-… eh… L-l-lo… Disculpe, hm… profesor… –tartamudeó, bajando la cabeza también…

–Si los vuelvo a ver en estas… ¡¡¡LOS MANDO A SACAR DE ESTA UNIVERSIDAD!!! –y sin más, se va bruscamente del lugar, dirigiéndose hacia el piso de arriba…

Silencio…

–Y… ¿cuál es tu nombre me decías…? –preguntó la chica viendo al rubio, aún con la cabeza gacha.

–… Hmm… Deidara… ¿y el tuyo? –preguntó, un poco más tranquilo. Aún con el susto del regaño.

–Ino… –dijo, enderezándose por fin.

–Aah… –ambos se vieron en silencio un largo rato…

–En fin –Ino comenzó a marchar lejos de allí.

–Chao, hm –murmuró Deidara para luego irse caminando escaleras arriba… Las demás chicas se encogieron de hombros mientras se veían entre ellas:

–¡¡Oi, Ino, espéranos!! –se fueron corriendo tras la rubia…

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Deidara entró en el salón. El corazón un poco más normalizado…

Era una habitación con varias sillas donde sentarse. Las paredes eran de madera y al final había una ventana grande y ancha, cerrada con vidrios que permitían pasar luz al interior, por lo que había mucha claridad a pesar del encierro.

En frente de las sillas, en donde toda la clase estaba sentada; se encontraba en un taburete una profesora que parecía ser muy comprensiva. Su cabello un poco despeinado, negro y largo, y unos extraños ojos como rojizos… Al ver al rubio, detuvo la charla que estaba dando para dirigirse al muchacho:

–Oh, un nuevo… Bienvenido. Pasa por favor –Deidara asintió con la cabeza y pasó a sentarse entre el resto del grupo.

Al aula tenía caballetes y objetos cubiertos por mantas blancas. En algún que otro rincón unos potes de pintura y en algún que otro sitio sobre el suelo, unas cuantas manchas: algunas de colores, otras talvez de barro… Luego de unos segundos de contemplación, el rubio volvió a prestarle atención a la profesora, temiendo a que le llamaran la atención…

–Bien. Como ya les dije, mi nombre es Yuuhi Kurenai. Seré la encargada de los talleres creativos que verán en un futuro, y de enseñarles la teoría del color en los primeros semestres. También estoy aquí para guiarlos si necesitan ayuda con algo, así que si tienen alguna duda pueden expresarla a mi persona con total confianza… Para empezar con la introducción a esta materia hay una lista de útiles extra que necesito que me traigan para la próxima clase. Los pueden encontrar…………

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Kisame salió del agua. La niebla ya se había disipado casi en su totalidad, y el Sol comenzaba a irradiar por todas partes. Se quitó la camisa, dejando al descubierto un muy ESTRCUTURAL cuerpo; y la exprimió muy bien… Luego se la puso encima de nuevo, recogió su chaqueta de la arena, y comenzó a caminar de vuelta a casa…

Por el camino, se topó con las mismas escaleras de madera…: pero vacías…

"¿Adónde habrá ido…?" Se preguntó…

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A la siguiente hora a Deidara le tocó la clase de modelado. El profesor en éste caso era uno, que por alguna extraña razón, todos insistían en llamar: Shodaime…

Bueno, ¿quién sabe?

Una vez terminó, salió del salón camino a la cafetería más cercana. Se estaba muriendo del hambre, pues lo único que había desayunado era (precisamente) cereal. Y un plato de cereal no era suficiente para sostenerte desde las 6:15 de la mañana hasta las 11:00. Cuando llegó al hermosísimo lugar lo primero que hizo fue correr, pedir un emparedado y buen café negro para aguantar el resto del día.

El lugar era al aire libre, y sólo algunas mesas cercanas al sitio donde vendían la comida tenían techo. Sin embargo, el día estaba muy hermoso y era todo un placer comer lejos de los techos: el cielo azul brillante, las nubes blanco algodón, un Sol que se hacía notar pero no incomodaba. La grama y los árboles lo más verde vivos que te los pudieras imaginar. Los pajaritos cantando y revoloteando.

Un lugar espectacular.

… Deidara se sentó en una de las mesas que no tenían techos. Alrededor, varios estudiantes se reunían en grupos y se disponían a charlar y a disfrutar del ambiente y del paisaje… Entre ellos estaba la tal Ino, junto a otros dos chicos: uno de cabellos negros, recogidos en una cola, y con una cara de aburrimiento inmensa; el otro, uno gordo, con el cabello marrón y largo, comiendo papitas continuamente.

–¡Saa, ¿entonces sí vas a ser chef Chouji?! –preguntó de buena gana la rubia al gordo, quien gimió y asintió con la cabeza:

–¡¡Voy a ser el mejor chef de toda Konohagakure!! –dice confiado y luego sigue comiendo más papitas…

Una vez que Deidara había terminado con su comida, se echó un estirón y se levantó--pero tropezó bruscamente con alguien en el acto-

–¡Disculpa, hm! –el rubio se giró a ver quién había sido…

Poco a poco, todos los que estaban en los alrededores guardaron silencio y miraron hacia la escena…

El cabello negro, largo y recogido. Los ojos negros. La bufanda, el suéter, el collar de "chapitas"…

Miró hacia el idiota que le había hecho derramar el café recién hecho, hirviendo, sobre su rostro; justo en el momento en el que pensaba echarle el primer sorbo…

–¡¡¡A-Aah, p-perdona, no fue mi intención, hm!!! D-déjame ayudar-

¡¡¡BAMM!!!

Un golpe envió al rubio al piso…

El pelinegro dejó el café en una mesita cercana, mientras miraba con una cólera casi imperceptible a Deidara… El rubio se levantó del piso, secándose el borde de los labios: ahora rotos, con la manga de su chaqueta negra…

Ambos se observaron directamente a los ojos, y sin siquiera tener más de 30 segundos de haberse conocido:

Entendieron que eran enemigos, y que lo serían por toda la eternidad…

–… ¡¡¡AAARRH!!! –gritó Deidara, abalanzándose con el puño preparado sobre el pelinegro.

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Ya, ya, no me digan u.u lo corté muy feo. xD pero, tenía que cortarlo en una parte emocionante!! n.n ya saben, para ponerle el toque de suspenso y todo eso...

Y? ya saben quién es el personaje prometido, no?? xD (y si no lo saben, rayos n.n... qué mal están xP)

¿Saben? No estoy muy segura de cómo me quedó este episodio :( ¿qué piensan ustedes? porfa, díganmelo!! T^T

Como siempre, ¡¡espero que todos tengan un buen día y una noche llena de muchos!!... sueños divertidos xD Nos vemos!!

PD.: no se pierdan el próximo episodio! :) y gracias por los reviews, de nuevo! x)

Sayoonara!! n.n