Hola a todos! n.n/

Okey, no vuelvo a prometer fechas -3- no las puedo cumplir.

Al menos he podido traer este capitulo n.n espero lo disfruten.

Disclaimer: Ninguno de los personajes de Monochrome Factor me pertenece, solo hago uso de ellos con el único fin de entretener, sin animos de lucro.

Capítulo 4

Aquello puso en alerta a los demás. Kou, sabiendo que expondría a todo el grupo si iban de una vez, optó por calmarlos y salir en búsqueda de su pequeño rey. No tardó nada en encontrar su olor y sentir su presencia más adelante, pero algo extrañamente le llamaba la atención. Ese olor a ceniza se parecía al hedor que surgía de la piel quemada.

Se detuvo unos instantes, notando algo peculiar en la zona.: esas marcas negras por todo el lugar. Sin embargo, las formas y su olor le eran meramente familiares. Sus recuerdos de esas marcas vinieron por sólo unos cuantos segundos, erizándole la piel de la espalda y agitando rápido la cabeza, sacando toda imagen posible de aquella posibilidad.

Un gruñido de aquellos seres de sombra lo devolvieron a la realidad, recordando al instante que su pequeño rey estaba solo, herido y quien sabe que mas para hacerle gritar.

—¡AKI! —le llamó, hacia un rato que se había callado y no quería ser pesimista.

No obtuvo respuesta alguna de su rey. Sus pasos se aceleraron, yendo a donde sentía su presencia. Los kokuchi en los alrededores no tardaron en escucharlo; tenía que sacar a Akira y a los demás de ese lugar lo antes posible.

—¡Aki, responde! —se detuvo, destruyendo a algunos kokuchi de camino, algo estaba muy mal en ese lugar, lo sentía.

Llegó a donde estaba el castaño, viéndole arrodillado sin hacer movimiento alguno a pesar de que estaba casi a su lado. Era como si estuviese en otro mundo, lejos de donde estaba su cuerpo.

Kou unos momentos no supo bien que pasó o qué estaba pasando para que el castaño estuviera en ese estado. Acercándose algo lento a él trato de notar algo anormal. Lo encontró, sintiendo un ligerísimo escalofrió pasarle de los pies a la cabeza. Aquello que veía era inconfundible, esos hilos platinados que su rey tenía entre sus dedos temblorosos eran sin duda una parte de la larga melena de Shirogane.

Sintió la alarmante sensación de que estaban siendo rápidamente encerrados y Akira en la condición que estaba no podía pelear. Ya dudaba siquiera que pudiera defenderse solo. Fue decidido a él, tomándolo de un brazo con fuerza y dando un salto justo antes de que un kokuchi los partiera en dos a ambos.

Escapar era lo mejor por el momento, no podían hacer mas.

Era de noche ya. Por los pelos habían conseguido escabullirse de los kokuchi y ahora se mantenían en el bar Still, mientras Akira se recuperaba de las dolorosas curaciones del dueño del local. Kou suspiró, mirando al resto del grupo desanimado. La huida de aquella batalla era un claro signo de derrota. Los habían acorralado como nunca antes y todos estuvieron a un paso de morir. Pero había algo más inquietante en aquel lugar abandonado, ¿qué hacia un mechón de la larga melena de Shirogane en ese lugar?

Ahora que su rey dormía quizá era el momento de comentarlo con el resto, ya después encararía la verdad con Akira.

—Chicos, necesito que me escuchen —les miro, mientras soltaba un suave hilillo de humo por su boca, dejando el cigarrillo entre sus dedos.

—¿Que sucede Kounii? —Kengo fue el primero en mirarle seguido del resto del grupo.

—Hay algunas cosas de las que quiero hablarles, algo que pasó hoy antes de alejarnos de la fábrica.

—¿No sería mejor esperar a Akira? —preguntó la joven del grupo, sintiéndose extrañada de que Kou hablara sin la presencia del mencionado.

—Hablare en privado con él más adelante, por ahora es mejor que descanse —dejó su cigarrillo apoyado en el cenicero de la mesa.

Los chicos, algo preocupados e intrigados por lo que pudo haber pasado mientras ellos estuvieron separados. Suspiraron, dejando que la curiosidad le ganara a la razón y confiar en lo que Kou tenía que hablarles.

Master se acercó también, quería saber lo ocurrido.

—¿Que pasó, Kounii?

—Seré directo chicos. Hoy Aki encontró algo muy desagradable de ver —juntó ambas manos, respirando profundo—. Había un mechón del pelo de Shirogane cerca de un gran bloque de concreto y varios trozos de metal.

Los jóvenes se quedaron un momento de piedra, sintiendo un fuerte escalofrío pasarles por la espalda al oír aquello. Entendiendo un poco porque su compañero estaba tan alterado he ido de la realidad cuando se volvieron a encontrar. Kou por su parte suspiró, mirándoles, hasta Master parecía tenso por lo que había mencionado.

—E-Entonces Shirogane e-es-esta... —la chica tartamudeó.

—A esa conclusión llegó Aki al ver eso, pero se los aseguro chicos, Shirogane no estaba ahí abajo, no había rastros de sangre ni tampoco del olor de eso —tomó una postura algo mas recta mientras volvía a tomar su cigarrillo.

—Kou, ¿pudiste sentir a Shirogane-sama por el lugar? —habló Master, sintiendo cierto alivio al oír eso último.

—No, al parecer no se encontraba en ese lugar en esos momentos, pero por ese mechón es obvio que estuvo por la zona hace muy poco.

Todos sintieron un gran alivio al oír eso de parte del rei que tenían de aliado. Estaban mejor sabiendo al menos ahora que la sombra seguía en ese mundo y con vida. Pero seguían las incógnitas de porque no se mostraba y si estaba ileso.

Al poco tiempo los menores se retiraron del local, dejando al castaño al cuidado de Master y Kou que al parecer intentarían hablar con él.

—Master —soltó una bocanada de humo, apagando el cigarrillo.

—Hay algo más que no quisiste contarles a los chicos, ¿verdad? —suspiró con cierta molestia, dando a entender que si y que el tema era más delicado—. ¿Qué más viste Kou?

—No puedo decir nada Master. No estoy seguro realmente de lo que vi... pero sí olí piel quemada por el lugar, y vi marcas que me son escalofriantemente familiares.

—¿Marcas?

—Marcas, Master, marcas de pisadas hechas con ceniza. También había de manos aunque algo movidas.

—¿Eso te da inquietud Kou?

—Bastante, porque me hacen pensar algo muy negativo, y prefiero no hacerlo. Revisare la zona una vez que elimine a los kokuchi.

Kou sintió bastante alivio de que el dueño del local no preguntara más del asunto. Aquel tema no le agradaba. Tenía experiencia de esas marcas, las había visto antes, casi dos décadas atrás y sin importar el paso del tiempo eso que vio sigue causándole escalofríos desagradables y hasta algo de miedo. Aunque en parte agradecía que él nunca pudiese tener ese tipo de problemas.

Pasó gran parte de la noche esperando a que su pequeño rey despertara de su sueño, inducido por un somnífero. No hubo otra forma de calmarlo lo suficiente para que descansara. Suspirí suave, sentado con las piernas cruzadas, resistiéndose a fumar en el cuarto, mirando siempre a Akira.

Sin embargo el sueño y el cansancio de la pelea pesaron lo suficiente para hacer que sus ojos se cerraran.

Sintió los rayos del sol en su cara, entrando justo por una ranura que no llegaba a tapar la cortina. Agitó molesto la cabeza mientras se restregaba los ojos adormilado y recordaba un poco que hacía antes de dormirse tan pesadamente.

Los abrió como platos al cabo de un rato, recordando enseguida al castaño. Miró la cama, notándola vacía y con las sabanas revueltas. Tragó saliva, levantándose deprisa y yendo a donde estaba Master, buscando al menor por todo el local algo agitado. Se había descuidado, y su rey no estaba precisamente bien en esos momentos. Aún no había tenido oportunidad de explicarle la situación.

En ese estado de shock podía pasarle cualquier cosa.

Salió del bar. Akira se había desaparecido del cuarto y, de alguna forma, salió sin que Master o él le sintieran. Tragó saliva. El castaño era un imán para los problemas, tanto con personas como con los seres de sombra.

Detuvo sus pasos desesperados, pensado mejor la situación de donde podría ir él en el estado que estaba, y fue yendo primero a la casa del menor a investigar. Era el lugar más lógico para buscarle, también para averiguar si algo más había estado perturbando a su rey y se lo había callado para no tener sospechas.

Llegó en sólo unos minutos. Una olfateada le hizo tener un fuerte escozor en la nariz. Aquél lugar apestaba a "eso". Tenía que haber una gran cantidad y más aún, debía ser muy reciente.

Se acercó a la puerta y la forzó un poco para abrirla.

Tuvo que cubrir su boca y nariz con un pañuelo. El aire no era respirable, para él no al menos. Tomó un pañuelo y se lo puso para filtrar el aire "contaminado". Podía recordar perfectamente ese hedor, los escalofríos volvieron a pasarle por la espalda y los viejos y nada agradables recuerdos volvieron una vez más a su mente.

—Si Akira supiera sería demasiado —subió las escaleras.

No tenia duda alguna, esas marcas negras en el cuarto eran de la sombra fugitiva. Caminó dentro del cuarto. Las marcas estaban más que nada en la ventana del cuarto, pero había unas pocas en el baño y una hilera de pasos en la cocina también. El había estado allí esa noche que Akira no estuvo.

Salió. Ahora tenía que encontrar a su rey y evitar que algo malo pasara.

Y no estaba en ningún sitio habitual; la escuela, con sus amigos, en el rio, debajo del puente…no había forma de hallarle o eso estaba pensando Kou en ese instante de desenfreno.

Quizá no buscó en el lugar más obvio.

Ya pensando mejor, volvió sobre sus pasos, yendo hacia donde estaba la vieja fábrica. Era el último lugar donde pensaba que podría estar, aunque creía ilógico que volviera ahí por la cantidad de kokuchis. Recordar que no estaba precisamente cuerdo en esos momentos se lo hizo pensar mejor.

Jadeó agitado. Aún había una excesiva cantidad de kokuchi, tantos que no podía contarlos aunque quisiera o pudiera siquiera pararse a hacerlo, era difícil burlarlos en gran cantidad, si uno le veía avisaría al resto y era el fin.

Tomó varias rutas diferentes por la zona, revisando si su rey había quedado envuelto en alguna batalla o si realmente estaba ahí. No recordaba bien como había llegado a esa parte llena de ceniza, y no quería olfatear algo que le hacía irritar la nariz a ese nivel. Suspiró, algo cansado y se resignó, si tenía que hacerlo, lo haría.

—Ahh... —se aguandó un poco las ganas de estornudar o de quejarse.

Bien, tenía su rastro, y el de Akira también, los sentía muy cerca el uno del otro, pero no era sólo el olor de ceniza.

Shirogane estaba aquí.

Podía ocultar su presencia, silenciar sus pasos, desaparecer de su vista y fundirse con las sombras, pero no podía escapar de su fino olfato. No le cavia duda de que se encontraba entre los edificios, cerca de Akira. No sabía si sentir alivio o empezar a preocuparse por ese mal presentimiento que le daban todas esas cenizas y el tiempo que estuvo la sombra plateada sin aparecer.

No se lo pensó demasiado y se dirigió a donde sabía que ese par... se terminaría juntando.

Si bien siempre se había creído muy veloz, esta vez realmente sentía que había sido muy lento, demasiado.

Ahí, a unos pocos metros, estaban ese par, mirándose con la distancia bastante marcada entre ellos. Akira parecía estar estático en su lugar, más por orgullo seguramente, porque si no se habría lanzado contra Shirogane sólo para verificar que era de verdad y no una ilusión de su actualmente inestable mente. Sin embargo algo no parecía estar bien.

«Shirogane no sonreía.»

Si algo conocía de esa sombra era que su pequeño rey siempre le lograba sacar una sonrisa solo con poder verlo, oírlo, o molestarle inclusive; pero ahora su aura era fría, estática, agresiva…sobre todo eso último.

Había algo más, algo que no podía describir ni aunque lo intentara. Sin embargo, sabía muy en el fondo, que lo que sea que fuere eso, no era nada agradable. Y las gélidas palabras que salieron de esos labios rectos le confirmaron esa sensación.

—Desaparece de mi vista...Nikaido.

.

.

.

Continuara...


Espero les haya gustado, y los que deseen asesinarme esperen a que termine la historia al menos nwnUUU *preparando maleta y viaje para la antartida* Estare proxima a empezar mis examenes de la universidad! pero tratare al menos de dar un cap mas este mes owo/ gracias por leer

Matta ne