Por PAULA

Y el señor gordo se embadurnó con mantequilla todo el cuerpo y salió por el conducto, porque se había dado cuenta de que había una puerta que conducía hasta ellos.

Los niños escucharon los pasos del señor gordo y empezaron a correr. Tras quince minutos corriendo llegaron a un río muy ancho y solo podían cruzar usando unos kayaks que había al lado. Los niños lo cogieron y empezaron a remar, pero no podían mucho porque la corriente era muy fuerte… Al fin llegaron a su destino. Pero no sabían qué hacer y uno de ellos dijo:

Está empezando a hacerse de noche. ¿Y ahora cómo volvemos a casa?

Y dijo su amigo:

-Por donde hemos venido.

Y empezaron a seguir el camino de vuelta al instituto.