Los personajes de Boys Before Flowers no me pertenecen
Tercer capitulo ya. Disculpen la tardanza. Universidad y tesis, ando como loca. Sin más preambulo disfruten del nuevo capitulo.
Capitulo tres
¡Esto no me puede estar pasando a mí!
Melanie despertó con un dolor de cabeza, que estaba segura recordaría por el resto de su vida. Y a decir verdad el rayo de sol que le daba directo a la cara no ayudaba a mejorar la situación. Ella no podía recordar cómo era que había olvidado cerrar las cortinas de su cuarto, pero tampoco era como que pudiera recordar cómo había llegado a su habitación la noche anterior.
Ahhh… la bendita luz no la dejaba dormir a gusto, se levantaría a cerrar la cortina y regresaría a dormir. Tal vez después de una horas más de sueño su cabeza dejaría de tratar de autodestruirse.
Con esa resolución abrió lentamente los ojos, tratando de adecuarse a la luz, pero cuando por fin pudo distinguir la habitación en la que se encontraba, se dio cuenta de que su cuarto lucia un tanto diferente de como lo recordaba.
Al principio pensó que era el dolor de cabeza, lo que le hacía ver su habitación de manera diferente. Pero después de unos segundos de analizar la situación, llego a la conclusión de que no era que su cuarto se viera de manera diferente, sino que simple y sencillamente, ese no era su cuarto.
Durante unos segundos su cerebro que aun se encontraba atontado, por el sueño y la resaca monumental que tenía, no vio mayor problema a haber despertado en una habitación que no era la suya. Pero cuando por fin su cerebro comenzó a funcionar con normalidad, y empezó a analizar, se dio cuenta de la gravedad de la situación.
Se había despertado desnuda en la habitación de alguien más y con una resaca que probablemente recordaría de por vida... Un momento había dicho ¡¿Desnuda? Melanie bajo la vista nuevamente hacia su cuerpo y se dio cuenta de que efectivamente estaba desnuda. Y lo peor de la situación no era eso, no.
Lo peor de la situación es que no había despertado sola en la cama. Así era, el "presumible" dueño de la habitación y de la cama, estaba desnudo con ella ahí. No había que ser un genio para saber lo que había sucedido.
Y para rematar el cuadro ella no podía recordar nada, absolutamente nada, de lo que había sucedido la noche anterior. Así que mucho menos recordaba como había terminado en la cama con ese chico.
¡¿Cómo había acabado ahí, y en esas condiciones? Esa era la pregunta del millón. Melanie sentía que su cabeza estallaría en cualquier momento tratando de responderla, definitivamente era la primera y última vez que bebía, se dijo a sí misma.
Bueno; pensó, tratando de poner en orden sus ideas, lo primero era no entrar en pánico. Tenía que calmarse, no creía que el chico tardara mucho en despertar. ¡¿Y ahora que iba a hacer? ¡No!, no podía entrar en pánico o enloquecer. Aunque ya debía estar loca para haber acabado en la cama con un hombre que no conocía, pero ya pensaría en eso más tarde, cuando estuviera lejos de ahí.
Melanie se levanto lentamente de la cama, llevándose consigo una de las sabanas para cubrirse y tratando de no despertar al hombre que aun dormía en ella. Primero tenía que salir de ahí, sí, eso definitivamente era lo primero, después se rompería la cabeza tratando de recordar cómo había llegado ahí en primer lugar.
Obviamente no podía salir desnuda de ahí, siguiente paso tenía que encontrar su ropa. El único problema del plan era que no tenía ni la más remota idea de donde podría estar. ¡Genial! Ahora tenía que buscar su ropa en la casa de un desconocido, definitivamente se superaba a sí misma cada vez más, en su forma de empezar el día.
Melanie comenzó a buscar con la mirada su ropa, y al fin pudo hallar algunas prendas regadas por toda habitación. Bien, eso era algo, tenía que darse prisa y salir de ahí, no creía que el chico tardara más en despertar. Sin embargo todavía le faltaba la ropa interior y el bolso. Entonces los encontró. ¡Aja! Ahí estaba su ropa interior, junto a la cama, del lado donde él dormía.
Si, no hay nada como empezar tu día de esa forma. Lentamente fue acercándose para tomar su ropa interior, vigilando no hacer ningún movimiento que pudiera despertar al chico. Mientras lo hacía Melanie, miro fijamente al chico, no era para nada feo. A decir verdad el hombre era sumamente atractivo. Entonces breves flashbacks vinieron a su mente:
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—Podría llevarte a casa, si lo deseas— Ofreció.
—¿Quieres beber una copa más conmigo?
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¡Claro!, ahora lo recordaba, era el chico que conoció afuera del bar. Pero el cómo había terminado en la cama con él, continuaba siendo un misterio. En fin, después trataría de recordarlo.
Melanie comenzó a vestirse rápidamente, mientras seguía buscando con la mirada su bolso, el tamaño de esa habitación era ridículamente enorme, ¿porque alguien necesitaría una habitación tan grande?
Su bolso no parecía estar ahí. Eso era fantástico, ¿Dónde podría estar? Hasta ahora había conservado la calma y mantenido a raya la histeria por toda esa situación. Pero si ese chico se despertaba y la veía ahí, definitivamente enloquecería.
¿Que se supone que le diría? "Hola Buenos días, mi nombre es Tsukino Melanie y soy la chica con la que dormiste anoche ¿Una taza de Café?" Si, ya se imaginaba la escena. Por cierto, ¿Cuál se suponía que era el nombre del chico?
Entonces Melanie detuvo su búsqueda del bolso y noto "un pequeñísimo e insignificante detalle". ¡No tenía ni la más remota idea de cuál era el nombre del sujeto! Se había acostado con un completo desconocido del cual no sabía ni su nombre.
—¡Esto no me puede estar pasando a mí! — exclamó Melanie. Entonces recordó que no debía hacer ruidos para no despertar al hombre en la cama, se cubrió la boca con las manos como acto de reflejo. Por suerte el chico seguía ajeno a la situación y continuaba profundamente dormido.
Pero, ¿Cómo era posible que ella hubiera hecho algo así? Acostarse con un completo extraño. Ahora sí que estaba entrado en pánico, se percato Melanie. Tenía que salir de ahí, ahora mismo.
Encontró sus zapatos y su bolso junto a la puerta de la habitación. Corrió hasta ellos, los tomo y salió del cuarto, sin voltear a mirar por última vez al hombre con el que había pasado la noche anterior. La histeria por la gravedad de sus actos al fin la había alcanzado.
Camino por la casa buscando la salida. Pero la verdad era que ese lugar parecía más un museo que una casa, era un laberinto del cual no veía la salida. Melanie pensó en la posibilidad de regresar a la habitación y despertar al chico para que le mostrara la salida. Pero no, ella no podía hacer eso.
Entonces encontró otra puerta en su recorrido por la casa, la abrió, para ver si esta vez sí corría con suerte y esa era la salida. Sin embargo, para su mala suerte no era más que otra habitación.
Estaba a punto de cerrar la puerta nuevamente cuando una fotografía llamo su atención. La curiosidad pudo más que ella, y en lugar de cerrar la puerta y seguir buscando la salida. Melanie se sorprendió a si misma entrando a husmear a la habitación.
Ni ella misma sabia porque hacia eso. Ella no era así, sin embargo no sentía precisamente ella misma ese día. Lo cierto era que no se sentía ella misma desde que despertó esa mañana.
Melanie siempre había sido una persona sensata, responsable y correcta. Dormir con un hombre que acababa de conocer y del cual no sabía ni su nombre, no clasificaba como algo que una persona sensata, responsable y correcta haría, así que no era algo que ella solía hacer regularmente.
Con esos pensamientos en la mente se acerco a la foto. Y por algún motivo esa fotografía le causo una extraña sensación que no pudo identificar. Ella no hallaba algún motivo en particular para que esa fotografía le provocara esos sentimientos. Es decir la fotografía no era algo fuera de lo normal; solo aparecían el chico, con el que había despertado en aquella habitación, en compañía de alguien mayor. Probablemente algún conocido o su abuelo.
En aquel momento, Melanie recordó haber visto esa misma fotografía en el cuarto donde había despertado, ¡claro!, en el buro junto a la cama. Pero porque habría otra copia de esa fotografía en esa habitación.
Melanie recorrió con la vista la habitación, el cuarto no parecía pertenecer a alguien en particular. Y si lo era, esa persona no parecía haber estado ahí en un buen tiempo. Ella regreso la mirada a la fotografía y una sensación de paz la inundo. Haciendo retroceder y manteniendo a raya la histeria que había empezado a apoderarse de ella.
Una pequeña sonrisa ilumino su rostro, y la acompaño incluso después de su salida de aquella habitación. Melanie camino un poco más y hallo entonces una pequeña estancia. La recorrió con la vista y dio con lo que a simple vista parecía una salida. ¡Al fin! Pensó ella mientras se dirigía a la puerta.
Minutos más tarde había conseguido salir de la casa. Ella suspiro, nunca creyó poder salir de ahí. Ahora solo tenía que conseguir una forma de volver a casa. Tendría que conseguir un taxi.
Un momento, no era así como había comenzado todo. Melanie detuvo su caminata, y entonces breves imágenes llegaron nuevamente a su mente. Ella sentada en la acera enfrente del bar, después el chico, luego el chico rompiendo el otro tacón de su zapato para que ella pudiera caminar, por último los dos besándose.
Melanie bajo la mirada a sus zapatos, era verdad ninguno de sus zapatos tenía tacón, ella ni siquiera lo había notado. Bueno al menos podía caminar, tenía que encontrar un taxi, y volver a casa. Por suerte hoy tenía el día libre en el trabajo, así que tendría el resto del día para pensar en lo ebria que había estado.
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Yoon Ji Hoo, no recordaba la última vez que había bebido tanto en toda su vida. Tal vez era porque el alcohol nunca le había agradado mucho o que nunca le había caído muy bien. Cuando empezó a estudiar medicina y conoció a detalle todos los efectos que el alcohol podría causarle al organismo, eso no hizo más que acrecentar su aversión hacia ese liquido tan amargo.
Pero la noche anterior parecía haber olvidado todos esos argumentos, o al menos eso deducía, a juzgar por el dolor de cabeza que tenía en ese momento. Aun no había abierto los ojos, sin embargo sabía que cuando lo hiciera su dolor de cabeza solo empeoraría por la luz.
Tenía que levantarse lo sabía, pero la idea de quedarse tirado en la cama era demasiado atractiva. Tendría que tomar aspirinas y un café bien cargado. Lentamente fue abriendo los ojos, su celular comenzó a sonar en ese momento. Si él creía que la luz era su peor problema, era por que definitivamente no había considerado los sonidos, que le llegaban amplificados por la resaca.
Ji Hoo deseo tener un martillo para poder destrozar el aparato. Cuando se dio cuenta que la única manera de deshacerse de ese ruido infernal era contestando el celular, no tuvo más opción que hacerlo. Mataría a quien sea que se le ocurría llamar tan temprano.
—Hey Bro, ¿cómo has estado tu mañana? — sí, solo a Woo Bin se le ocurría llamar tan temprano.
—He tenido mejores — dijo Ji Hoo, sosteniendo su cabeza en un intento por que le dejara de doler.
—No te fue bien en tu reunión de esta mañana.
—¿Qué? — él había dicho reunión, pero ¿Por qué? si la reunión era un par de horas ¿o no?
—La reunión, por la que te escabulliste de la fiesta temprano.
—¿Qué hora es?
—¿Qué? ¿Qué tiene eso que ver? — Woo Bin no entendía que tenía que ver la hora, con cómo le había ido en la reunión.
—Solo dime la hora — Ji Hoo rogaba porque lo que estaba imaginando no fuera verdad.
—Mmmm, bien espera un momento. Son las 10 de la mañana.
—No puede ser. — dijo Ji Hoo mientras se sentaba de la cama.
—¿Qué pasa? — Woo Bin entendía cada vez menos a su amigo.
—Me quede dormido— dijo Ji Hoo mientras se levantaba de la cama, en ese momento fue que noto un "pequeño detalle", estaba desnudo. El nunca dormía desnudo, entonces ¿Cómo era posible que despertara desnudo? ¿Qué había pasado la noche anterior?
—¿Cómo? ¿Te quedaste dormido y no fuiste a la reunión? — Woo Bin no podía creer lo que estaba oyendo.
Ji Hoo se rompía la cabeza tratando de recordar que había hecho la noche anterior, rememoraba paso por paso lo que había hecho, o al menos lo que recordaba.
Haber, había ido a la reunión para celebrar el compromiso de Joon Pyo, después literalmente había huido con la excusa de que al día siguiente tenía una reunión con los miembros de la fundación a las 8 y media de la mañana. Luego había salido y había conocido a una chica. Un momento la chica, si eso tenía que ver con ella. La había invitado a beber, así era como había acabado con resaca. Pero no recordaba nada después de eso, al menos nada que explicara que hubiera despertado desnudo en la cama.
Tenía que analizar la situación, si había bebido tanto como para olvidar eventos, entonces ya se hacía una idea de lo que había sucedido esa noche en la cama con ella. No podía creerlo, tal vez no había sucedido eso, eso no podía ser cierto.
Ji Hoo encontró sus pantalones a un lado de la cama, y se levanto y se los puso, mientras hacía maniobras con el celular. Fue en ese momento en que lo vio, un pendiente, del otro lado de la cama, en donde obviamente había dormido alguien. Es decir era más que evidente que no había dormido solo en esa cama, las sabanas estaban demasiado enredadas para pensar eso, además había encontrado una sabana en el piso.
No había duda de que la chica con la que había compartido la cama ya se había ido. Se acerco nuevamente a la cama y tomo el pendiente, se dio cuenta que se podía abrir. Al interior había una foto, era la chica que había conocido fuera del bar, con otros dos chicos parecidos a ella. Tal vez sus hermanos, pensó.
¡Claro! La chica había dicho algo sobre una pelea con su hermano. Entonces breves imágenes inconexas vinieron a su mente; la chica y él bebiendo, ella riendo y después ellos besándose en la cama.
Si se había despertado desnudo, era más que obvio lo que había sucedido después del beso. Si, se había acostado con ella. ¿Cuál había dicho que era su nombre? Ji Hoo trataba de recordar el nombre de la chica, después de un momento llego a la conclusión de que ella no se lo había dicho y el nunca se lo había preguntado. ¡Eso era fantástico!
—Ji Hoo, ¿Sigues ahí? Ji Hoo ¿Me estas escuchando?
—¡Esto no me puede estar pasando a mí! — dijo Ji Hoo mientras se pasaba una mano por el cabello.
—¿De verdad no fuiste a la reunión, no es cierto?
—En este momento el haber faltado a la reunión es el menor de mis problemas, te llamo más tarde. — Ji Hoo colgó el teléfono.
En que había estado pensando para haber acabado en la cama con una desconocida. Sabía desde que se había acercado a ella afuera del bar, que se arrepentiría de aquello. Pero nunca imagino que tanto; es decir se había ofrecido a llevarla a casa, después la había invitado y llevado a su propia casa a beber, de alguna forma había terminado en su habitación con ella y por ultimo había tenido relaciones sexuales con ella.
Lo peor de la situación era que ni siquiera sabía el nombre de la chica. No sabía quién era, donde trabajaba, no sabía nada de ella. Excepto por el hecho de que había peleado con su hermano la noche anterior. ¡Genial! Ahora ¿Qué se suponía que debía hacer?
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—Espera, ¿Qué quieres decir con eso? — Pero Ji Hoo ya había terminado la llamada. — ¿Pero qué es lo que le pasa? — Song Woo Bin no entendía que le pasaba a Ji Hoo, pero la verdad era que hacía mucho tiempo que había dejado de tratar de entenderlo.
Tratar de entender a ese hombre era simple y sencillamente inútil. Sin embargo la conversación que acababa de tener con él era inquietante.
Si bien era cierto que Yoon Ji Hoo había sido una persona irresponsable y que se la pasaba durmiendo en los lugares más insólitos, su favorito eran las escaleras de emergencia, hoy en día era una persona que se destacaba por ser todo lo opuesto a irresponsable. Y más aún si se trataba de la Fundación de su abuelo.
Se había quedado dormido y no había ido a una reunión de la Fundación. Tal vez el compromiso de Jan Di y Joon Pyo le estaba afectando más de lo que él trataba de aparentar.
Tenía que hablar con Yi Yung de eso, no podía decirle nada a Jan Di y Joon Pyo para no empañar su felicidad, además de que eso incomodaría a aun más a Ji Hoo. Tenía que hablar con Yi Yung, busco el número de Yi Yung para marcarle, pero entonces una persona no invitada entro a su habitación en la mansión Song, logrando sorprenderlo.
—¿Tu? — Fue lo único que a Woo Bin se le ocurrió decir.
