-I-

"Mamá, Papá...las chicas de mi escuela dicen que parezco un chico y ningun chico se fijará en mi por que les doy miedo." dice una pequeña Hikaru a sus padres. Sus hermanos jugaban entre sí.
A veces lo niños podían ser crueles.
"Escucha, Hikaru." -dice su madre. -El que seas buena con la espada no tiene nada que ver con ser un hombre o una mujer. Lo que importa es lo que te dice esto. -dice señalando su corazón. -Si deseas ser la mejor en el kendo, haz eso que te gusta.
-Siempre y cuando seas responsable y considerada. -añadió su padre- ¡Ademas no vale la pena que tengas a un cobarde como novio! Tu futuro esposo debe ser fuerte, honorable y tiene que vencerme en un duelo.
-Ya para ese entonces serás un viejo debilucho. -decia la madre y Hikaru reia.
-Muy gracioso...-dijo cruzado de brazos y sonrió. -Escucha Hikaru, nuestro kendo es para ayudar a otros y a nosotros mismos. Para fortalecer el espiritu. Recuerda, tu eres una guerrera y un día seras la mas fuerte de esta familia.

Hikaru entró al comedor tratando de disipar aquella nostalgia y tristeza que sentía. Lantis estaba sentado ante una taza de té y al frente de él, estaba Satoru. Ambos hombres se parecían bastante en sus comportamientos, callados y misteriosos. Masaru y Kakeru cocinaban, atentos a cualquier palabra que ellos dijeran. Hikaru se sienta al lado de Lantis, cabizbaja.
-¡Ya esta listo! -exclama Masaru, empezando a servir. Hikaru sonrio al ver que el plato era de sus favoritos y trató de animarse. -Gracias chicos...
-Y bien...¿es tu novio, Hikaru chan!? No nos han presentado... -dice Kakeru con picardía. Hikaru se sonrojó bastante. Tenía las orejas calientes. Satoru sonrió al ver el nerviosismo de su hermana.
-¿Desde cuando eh? te lo tenias calladito...
-¡Ya basta!...-Hikaru miró a Lantis, sonrojada. Aun no se creía que Lantis estaba allí, ante sus hermanos. -este...bueno...yo...
Lantis se levantó, con la mirada firme y determinada. -Mi nombre es Kail Lantis. Quiero que sepan que mis intenciones son completamente serias con Hikaru. Espero que algún día puedan aceptarme en su clan. -dice y se inclina en señal de respeto.

El sonrojo de Hikaru se había tornado en un rojo carmesí intenso. La guerrera se sentía halagada, sin duda, pero le impactaba la velocidad a la que iba todo. Ni hablar de Masaru y Kakeru quienes miraban a Lantis anonadados. Satoru era el que parecía menos impresionado.
-¿Pues sabes cual es la tradición familiar? -dice Kakeru con sarcasmo. -para que te cases con Hikaru debes vencernos a los tres al mismo tiempo en un duelo.
-¡si! -añade Masaru siguiéndole el juego

Lantis estaba un poco preocupado pero asintió. -Estoy dispuesto a someterme a las pruebas que sean requeridas para...
-¡Suficiente! -grito Hikaru - ¡yo me casare con quien yo quiera y de la forma que yo lo crea apropiado! ¡no necesito permiso de ustedes!
-¡claro que si! ¡eres nuestra pequeña Hikaru-chan!
Satoru se aclaro la garganta. -Mejor comemos y discutimos esas cosas luego.
-¿y de donde eres Lantis?
-Soy del planeta Cefiro. -Dice Lantis y le sonríe a Hikaru, quien sudaba ante lo comprometedor de la respuesta.
Masaru y Kakeru se retorcían de la risa. -Tan serio y resulta que eres un chistoso eh?

Hikaru suspiró aliviada. Si ellos supieran al menos la mitad de cosas que ella había vivido en Cefiro...por ahora sólo quería disfrutar de este momento. Si tan solo sus amigas estuvieran en Tokio...

-II-

Después de la cena con sus padres y de ponerles al corriente de las cosas en Kyoto, Fuu y se hermana charlaban. Fuu suspiró y trató de aliviar a su hermana, quien se percató de que había perdido su diario -Tranquila, Kuu. Quizás alguien lo encontró. Espero le hayas puesto el teléfono para que te llame.

-Eres muy optimista...-dijo Kuu desganada.

-Solo espero que no hayas escrito cosas comprometedoras. -Fuu se ríe y Kuu alza las cejas. -Si, claro. Pero a ver...que aventurillas habrás tenido en Kyoto, ¿eh?

Fuu sonríe. -Un apasionado romance con las matemáticas y la introducción a los lenguajes de programación.

-Dios...eres tan nerd...

La sonrisa de Fuu se mantiene y Kuu se levanta para abrazarle. -Mañana iremos de compras, ¿si?.

-Si. -dice Fuu y bosteza. -Mejor me voy a dormir...

Kuu le dio las buenas noches a Fuu y ella le dejó en su habitación.

La casa de los Houhouji estaba tranquila y Fuu simplemente se metió a su habitación. Cuando cerró la puerta y se volvió a su habitación se dejó caer frente al escritorio que durante muchas noches había sido testigo de sus veladas de estudios. Habían libros cuidadosamente apilados y unas fotos que le recordaban de lo rápido que habían pasado esos cinco años.

La foto del viaje con Hikaru y Umi resaltaba y su corazón sintió una punzada de tristeza. Abrió el cajón con llave que había guardado el tesoro que había intentado dejar atrás por largo tiempo. El comunicador mágico que Ferio le había obsequiado brillaba a la luz de la lámpara y Fuu solo podía verlo mientras sus ojos se empañaban con lágrimas y apretaba con fuerza.

Solo esperaba que algún día ya no tuviese que derramar mas lágrimas...

-III-

La velada en la casa de los Shidou había terminado muy tarde. Hikaru estaba aliviada de que Lantis se llevara bien con sus hermanos mientras éstos no paraban de relatar historias graciosas sobre Hikaru, mientras ella aguantaba las ganas de golpearlos. Satoru le había dicho a Lantis que podía quedarse en una de las habitaciones que sobraban. Al día siguiente, se despidió de Hikaru y regresó al departamento que habían servido de residencia durante los últimos meses.

-¿En donde demonios estabas? -gruñó Clef mientras bebía té y al verlo su semblante cambió. Lantis estaba tan sonriente que Clef se extrañó. -¿Algo te paso no?

Lantis respiró hondo.-Clef...la encontré.

El maestro mago dejó la taza. -¿quieres decir...?
Lantis asintió. -La encontré, clef, encontré a Hikaru...
-¿De verdad? ¡Al fin una buena noticia! - exclama Guru Clef alegre. -¿y bien...?

Lantis sonrió explicándole un poco lo que había sucedido. -Hablamos y...
-¿que hay de Fuu y... Umi? -Clef hizo una pausa antes de decir el nombre de la guerrera del agua y Lantis lo notó.
-¿No crees que es hora de que dejes de esconder tus razones?
¿A que te refieres?
-Clef. -le detiene Lantis. -No tienes por qué avergonzarte de nada. El que hayas venido significa mucho. Has dejado tu estatus y todo lo que importaba para ti.
El mago se cruzó de brazos intentando cambiar el tema. -¿y bien?
Hikaru me dijo que las otras Guerreras no están en Tokio. Fuu esta en otra ciudad y Umi está en otro país.
Clef sintió que le daban un golpe en la cabeza, sin embargo mantuvo la compostura. -¿que mas te dijo?
-Me dijo que hacia mucho tiempo que no hablaba con ellas. Parece que se han distanciado. -comentó Lantis preocupado y Clef intentaba estar calmado.
-¿Sabes a cual pais se fue Umi? -Clef se cuestiono a si mismo su cordura, pero si Umi se habia ido, el iba a hallar la forma de buscarle.
-¿irías a buscarle?
-¡Por supuesto que si!
Lantis sonrió. -Te enamoraste de ella.
Clef hervía de rabia, sonrojado y Lantis conservaba una mirada triunfante. De repente se escucho a alguien aplaudir. -Finalmente te sinceras con nosotros, ya era hora. -dice Ferio con una sonrisa burlona. A pesar de eso, el joven parecía muy cansado. Las ojeras en sus ojos eran pronunciadas.

-Al fin despiertas, pequeño bribón. llegaste tarde, ¿en donde estabas?
Ferio llevaba en la mano una agenda. -He estado buscando una dirección pero apenas entiendo. -Al parecer los tres entendían japonés pero solo Clef parecía entender algo del la complicada escritura - Necesito saber lo que dice este libro.
-Bien, pero primero date una ducha y acomódate. Te ves fatal. -le regaña Clef mientras toma su saco y se arregla para irse.

-¿espera a donde vas? -le detiene Ferio. -¡Esto es importante!
-¡Tengo una reunión con Kenji Miyazaki! Recuerda quien es el que nos da trabajo sin preguntar de donde venimos! -dijo Clef un tanto alterado mientras se componía el traje- Nos vemos.
Ferio a veces quería golpearlo. -Viejo gruñón. Y tu...¿por que tan sonriente?
Lantis asintió, contento, soñando despierto con Hikaru. -Si.
-¿Si? -Ferio no había desayunado y ya Lantis hablaba incoherencias para él. Era temprano y tenía fastidio con todo.

-Encontré a Hikaru.

La sorpresa de Ferio dio paso a la alegría y le dió unas palmadas a Lantis. -¡BIEN! ¡Por fin! ¡excelente! ¿Y hablaron? ¿como esta ella, eh? ¿Y que te dijo de Fuu?

Lantis sabía que todo terminaría en saber sobre la guerrera del viento y se detuvo.

-Ferio...ella...

-¡¿QUE?! ¡DILO YA! -Ferio se estaba preparando para un terrible golpe.

-Está en otra ciudad...

-IV-

Un elegante carro negro esperaba a Clef.
-Buenos dias Miyazaki-san... -Clef dice al entrar. Kenji Miyazaki, el mayor de la familia Miyazaki quitó la vista del móvil para mirarle.
-Buenos dias, Clef.-dice el hombre, quien debía tener más de cincuenta años, de aspecto elegante y modales refinados. Era un hombre de negocios, pero también un lector incansable y un tanto aventurero. Gastaba parte de su fortuna en actividades excéntricas y financiaba a gente con ideas fuera de lo común. Gacias a eso, tenia acciones en varias empresas de tecnología y podía darse el lujo de vivir sin preocupaciones. Sin embargo, no era de aquellos que se conformaban con lo que tenia. Era ambicioso aunque eso no era necesariamente algo malo.
-¿Has leído lo que te envié?
-Si, señor. Interesante y hasta factible. Aunque arriesgado.
-Sabes que adoro los retos.
-Todo depende de que los demás acepten. ademas se necesitan permisos y el gobierno debe aprobar semejante proyecto.
-quiero que Japón sea una potencia de nuevo y no para conquistar a base de guerras. hay una mejor forma de ganar.
-claro, señor. económicamente.
-exacto. ...especialmente con estos vecinos que tenemos...-dice preocupado. -pero primero debemos poder sustentarnos por nosotros mismos. Energía ilimitada.
Clef asintió. -Lo clave seria convencer al gobierno de que no queremos monopolizar la tecnología. si les damos esa seguridad...
-exacto, Clef. confianza. -el hombre se levanto. - ¿eres un buen asesor, sabes? te subiré la paga -dice riéndose. -aunque creo que no eres un hombre de perseguir posesiones...cierto que eso que andas buscando, Clef?
Clef sonríe. -Mas bien, busco a una persona.
Miyazaki se ríe. -¡eres un romántico! que curioso, Clef...
Clef se sonroja un tanto malhumorado y Kenji termina de reírse. - De cualquier modo no te preocupes por lo de tu identificación. Tardará un tanto, pero podrás hasta viajar a otro país si lo deseas.
-Es usted muy amable al estar pendiente.
-Me interesa que mis empleados quieran trabajar conmigo. Por lo pronto iremos a una reunión con un importante hombre de negocios y amigo personal desde la universidad. Se llama Ryoji Ryuuzaki.

Aquel apellido no pasó inadvertido para Clef, sin embargo muchas veces al encontrarse con alguien que llevaba ese apellido resultaba que no era precisamente a la persona que buscaba. Después de un rato, arribaron a una elegante mansión, en una zona que por su aspecto debía albergar a millonarios o a políticos. Las casas eran grandes y bastante protegidas, nada que ver con los atiborrado vecindarios que rodeaban su departamento. Ambos bajaron luego de ser recibidos por el mayordomo y de haber pasado por el control de seguridad.

--V-

Volver a casa después de tanto tiempo y descubrir que todavía era un lugar acogedor le brindaba a Umi una sensación de comodidad y de pertenencia que había extrañado. Después de vivir un año en Seúl nunca se había terminado de acostumbrar a aquel sitio que aunque le había brindado valiosas experiencias, ya sentía que debía moverse. Sobretodo luego de haber fallado miserablemente en su última relación. La noche anterior había pasado casi todo el tiempo hablando con su madre, lo suficiente como para distraerse de pensar en cualquier otra cosa.

Umi inició el día con su usual rutina temprana de ejercicios y había acompañado a sus padres en el desayuno antes de que estos iniciarán con su habitual jornada. Su madre trabajaba en una organización de beneficencia y su padre estaba en su despacho. Al parecer tenía una reunión el día de hoy con un viejo amigo y le había dicho a ella que si gustaba podría unírseles. Su padre aspiraba que ella tomase sus pasos pero no le había presionado para ello. De cualquier modo su padre parecía entusiasmado por un proyecto de financiamiento para energías alternativas y ella sentía que al menos debía aparecerse por allí. Aunque la idea fuese quizás un tanto arriesgada.

Miró su móvil aun ponderando aquella pregunta que tenía. ¿Debería escribirles a Fuu y a Hikaru? La última vez que se reunieron había sido algo tenso en parte porque estaba nerviosa y sabía que tanto Fuu como Hikaru estaban atravesando por sus propios problemas y dilemas. Se inquietaba al pensar en que quizás se estaba marchitado su amistad.

Aquel pensamiento fue como un puñal en su pecho. Miró la fotos que se habían hecho en sus viajes. Ellas eran las hermanas que nunca tuvo y ahora sentía que se había abierto un abismo entre ellas. Quizás exageraba o quizás estaba percibiendo lo que sucedía y ya no podía dejar de ignorarlo. Debía hacer algo.

El ama de llaves le aviso que su padre le esperaba y ella suspiró un tanto desanimada. Pero aceptó y se prestó a buscar un atuendo que fuese sobrio, elegante. Debía asumir su rol como heredera de la familia Ryuuzaki.

--VI-

-Siganme por favor. Dice el mayordomo luego de recibirlos. Clef observaba el sitio con curiosidad. El lugar tenía una decoración con tonos claros y decoración minimalista, franqueado por jardines con flores llamativas, un árbol que ya había soltado las hojas y un estanque tradicional que Clef pudo vislumbrar desde los ventanales. El mayordomo les condujo por los pasillos hasta que terminaron en el despacho. Al abrir la puerta, el mayordomo volvió a inclinarse y se marchó. Miyazaki, seguido de Clef entraron al recinto.

De entrada destacaba el escritorio, donde un hombre, de aspecto sobrio, hablaba por móvil, algo tenso. En breves segundos, Clef estudió el lugar. Detrás del escritorio reposaban fotos familiares y de grupo. Un título universitario y varios premios y reconocimientos. De un lado de la pared, abundaban los libros. Y ante el escritorio habían muebles, como para reuniones como ésta. Al finalizar la conversación, se torna afable y con un calmada aura.

-¡Mi amigo Kenji! ¡Buenos días! -exclama levantándose. Ambos se abrazaron y apretaron manos en un saludo que le pareció curioso a Clef. Lo había visto entre personas que no eran de Japón y era muy informal.
-¡Ryo! ¡Gracias por recibirnos!
-Sabes que siempre eres bienvenido en esta casa. ¿Como están los muchachos?

Miyazaki suspiró.
-Akihiro no piensa volver hasta que termine los estudios en Estados Unidos, a menos que se decida a quedarse allí. Hiromi esta en Okinawa. Así que me siento un poco solo... Aunque me entretengo bastante con mis proyectos... Un día tus niños ya están crecidos y pues les toca volar del nido. Me hacen falta nietos...

Ryuuzaki le dio una palmada en el hombro. -Ah si... Yo estoy un tanto preocupado por mi hija, aunque no la quiero presionar...
-Dale un tiempo. Los muchachos no son como lo eramos nosotros. Y menos ahora.

Ambos se percataron de Clef y Miyazaki se sonrió.
-Disculpa, me dejé llevar. Ryoji, este muchacho es mi aprendiz. Doushi Clef. Clef, te presento al señor Ryoji Ryuuzaki, diputado de la Cámara de Representantes.
Clef se inclinó, en señal de respeto. Ryuuzaki parecía estudiarlo con la mirada. - Mucho gusto.
Ryoji asintió.
-Encantado. Debes ser muy inteligente si Kenji te adoptó como su pupilo.
-Quiero pensar que así es, señor.
Ambos señores se rieron.- ¿y cual es tu opinión de esto? -inquiere Ryuuzaki.
-Suena prometedor... -comienza Clef. - Habrá una fuerte oposición de aquellos con conexiones a las companías, pero si contamos con el respaldo del Gobierno en hacerles ver que esto tiene futuro...
Ryoji asintió. -Será fundamental que las pruebas resulten.
Miyazaki intervino -La prueba piloto fue exitosa pero ahora van en serio y necesitarán ayuda.
Sin embargo la conversación fue interrumpida cuando se escuchó que tocaban a la puerta.

-VII-

Umi respiró hondo. No estaba particularmente en oposición a seguir a su padre en sus ideas, pero a veces sentía que había demasiada hipocresía en la política y los negocios. Muchos solo querían seguir con su estatus y poco les importaba las consecuencias en los menos favorecidos. Umi a veces se cuestionaba todo y hasta al creador mismo al ver cómo el mundo era destruido por la avaricia de unos pocos. Sus viajes solo corroboraron mucho de lo que habia dicho su padre y sabía lo privilegiada que era.

¿Cefiro estaría atravesando por lo mismo al tener el control de su destino, en vez de un pilar? ¿Personas luchando por poder económico y social, muchas veces usando los pretextos de la religión y la igualdad? Se reprochó al pensar de nuevo en esas cosas en momentos com éste.

Al abrir la puerta vio el rostro aliviado de su padre y cerró la puerta.

Buenos días... -dice y se inclina a los presentes sin todavía reparar en ellos.
-¡hija! -exclama Ryoji y se aproxima a ella.
-Pido disculpas por mi tardanza. -dice Umi.
-Para nada, hija. Estábamos a punto de iniciar esta reunión. - y señala a Miyazaki. - Recuerdas a Kenji ¿cierto?
Umi asiente. -Por supuesto. Señor Miyazaki, gusto en verlo. -dice Umi y se inclina.

-El gusto es mío, jovencita. -responde Kenji correspondiendo al saludo. -Me alegra que se nos una en esta reunión, espero que no le aburramos con nuestras tonterías.

Umi se ríe. - En absoluto señor. Comparto el entusiasmo que mi padre tiene por esta idea y es mi responsabilidad formar parte de esto.

Kenji asiente. -Ya me gustaría que mis propios hijos fuesen tan amables como tú. Debes estar orgulloso, eh Ryo?

-Sin duda. -comenta el señor Ryuzaki.

-Señorita Umi. -dice Kenji señalando a su acompañante.

Al verle a los ojos, Umi es apenas capaz de permanecer en pie. Sus ojos azules no pueden ocultar la sorpresa.

- Quiero presentarle al señor Doushi Clef, quien trabaja para mí como asesor.

Umi apenas oía aquel nombre, mientras su mente lucha contra el impulso de gritar y a la vez de llorar. ¡No podía ser el! ¡Era imposible! Eran aquellos ojos azules intensos, el cabello blanquecino, pero era un adulto, más alto que ella. Umi rogaba al creador que le mantuviese con calma y aplomo. A su lado estaba su padre y aquel señor y no debía perder la compostura en un momento como éste. Se cuestionaba su cordura y pensó que se había caído de la cama, quedando en coma y todo esto era un sueño.

Umi apenas escuchaba lo que decían a su alrededor, la mirada de aquel hombre, cuando su padre y el señor Miyazaki intercambiaban palabras, era tan intensa que sentía que su cuerpo ardía. No era que no estuviese acostumbrada a aquel tipo de miradas, pero en aquel instante eso era lo que menos le molestaba, sino su parecido con el Maestro Mago de Cefiro. Y su nombre, ¡Doushi Clef! ¿Era acaso una jugada cruel del destino?

Hablaban mas cosas y Umi se forzó a prestar atención a lo que decían sobre el proyecto. Adoptó una máscara de frialdad y concentración y comentó sobre algunas cosas. Quería que todos supieran que ella no era la típica hija consentida. Que tenía inteligencia y seguridad, lo suficiente como para ser la sucesora de su padre. Pero aquel hombre con su voz y las palabras tan sensatas que decía estaban a punto de sacarle de quicio. ¡El no podía parecerse tanto a Clef! ¡No era justo! Era como si existiera en la Tierra una versión alterna de Clef, creada para hacerle recordar que desde aquel día, Cefiro solo había aparecido en sus sueños, en sueños donde no se arrepentía, donde aun si su destino era no ser correspondida, no debía cargar con el silencio y el arrepentimiento de nunca haberse confesado.

Al terminar la reunión, Umi ya no resistió estar cerca de él y pidió disculpas a su padre y salió rápidamente del despacho.

Necesitaba respirar, necesitaba salir corriendo de aquel sitio. Le tomó un rato encontrar las llaves del Toyota azul que su padre le había regalado y se apresuró al garage. Desesperada, encendió el auto y se apresuró a salir, alejándose de aquel lugar.

Desde la entrada de su casa, Clef observaba cómo aquel auto se perdía en la distancia.

Continuará...

NA:

Hola! Espero que esten disfrutando la historia!

Pobre de Clef, Umi no se cree que es el y se fue.

Solo un poco más para que se reúnan...

Hasta la próxima... :3