Capitulo IV: ...para dejar de razonar
Ya, lo admito.
Parezco un zombi.
Me he muerto y no me he dado cuenta, puede pasarle a cualquiera.
¡No me miren así! Es cierto, tanto cómo el hecho que no me acuerdo que clase tengo ahora. Runas es a las cuatro. Pero estudios muggles es antes…momento… ¿Qué hora es?
Suspiro.
No es justo, lo sé, yo no la estoy pasando tan mal cómo James. Porque si, regresó. No hace más de una semana y en primer momento, pensé que se había convertido en un vampiro. Ya saben, de esos blancos, flacos y demás.
Pero no. Seguía con su corazón palpitando, roto, pero palpitando.
No he podido hacer ningún tipo de contacto, ni visual, moral o espiritual. No solo tiene una barrera humana acompañándolo de acá para allá, sino que además, se ha desconectado del mundo místico, dándome ocupado cada vez que he querido hablarle a su aura.
Es como si yo no existiese y eso me molesta más de lo que hubiese imaginado.
¡Pero lo juro! ¡Lo juro por mi perrito! ¡Es solo conmigo!
Porque habla con TODO el mundo.
A mí no me pela, pero a esa Ravenclaw de quinto que parece modelo parisina gracias a su ascendencia Veela, la escucha cada vez que le dice algo.
Claro, ¿acaso se piensan que algo inteligente puede salir de esa boca?
¡No!
…
¿Qué?
Hay veces que el sombrero se equivoca, y manda por descarte. ¡Estoy más que convencida!
Y ni hablemos de ese sequito de niñas pijas que siempre le ha seguido la corriente y que la mayoría de las veces le han festejado sus payasadas a los Slytherin.
¡Es un idiota! Triste, pero un idiota en fin.
Si hasta a Avril le habló. Fue hace dos clases de transformaciones y fue para medirle que dejara de clavarle la pluma a su amigo Black. Y la peque, como es buena gente, dejó de torturar al otro.
Cuando le pregunte por que lo hizo, me explicó que le había dado pena el tono agotado que había utilizado. Aparte de que por esa inocente treta le había costado una pequeña recaída en su tendinitis.
Yo no opine.
No quiero hacerlo.
Por que como habrán visto.
Me meto en contradicciones morales y éticas más frenéticamente que un bipolar en sus estadios.
Es estar en una montaña rusa con los carriles torcidos y con todos los tornillos sueltos. ¡Malditas sea! Jamás me gustaron esas cosas.
Uf.
Aire, Lily, aire. Que hasta la neurosis necesita un poco de descanso.
Tal vez lo que deba hacer es esperar un poco más, dejar que las cosas se calmen, se enfríen, entonces ahí podre ir y hablarle tranquilamente si necesidad de pasar por una barrera de alumnos dándole ánimos y demás.
¿Quién hubiese pensado que tuviese tantos fans?
Para mi es algo sin explicación lo juro. Ya, es guapo ¿Qué? Soy negadora compulsiva, pero eso es más que obvio y no podría ir contra algo TAN cierto. Y de alguna forma logra sacar excelentes calificaciones en la mayoría de los exámenes. Según oí, un ejemplo a seguir cómo capitán del equipo de quidditch y…
Mejor dejo de llenarlo de halagos, me iba mejor cuando todo eso no me importaba porque era opacado por su gigantesca estupidez.
Suponiendo que me acuerde en este momento de la clase que me corresponde, dudo que llegue a tiempo. Me lo dice mi instinto y el ver salir a todos los alumnos de sus respectivas clases.
¡Niña! ¡No corras!
Las nuevas generaciones vienen mas apuradas. Es como si no tuvieran tiempo siquiera para vivir.
― ¡Lily!― me giro. Dos puertas atrás, sobre mi derecha, la cabellera de Lara se asoma. Avril esta con ella y me mira igual de curiosa. Ambas se acercan a mí en medio de la muchedumbre. ― ¿Que pasó? El profesor Slughorn ha preguntado por ti.
¡Pociones! Ya recuerdo.
Bueno, mejor tarde que nunca ¿no? Aunque ahora esa información de mucho no me ayude.
― Me distraje.― conteste intentando quitarle importancia. ― ¿Dieron algo complicado?
― Repaso. La semana que viene toca examen.- Avril se rasca la panza.― Un verdadero dolor de cabeza. Ya estamos a punto de irnos de vacaciones y van y PAF nos encajan exámenes ¿No tienen vergüenza?
― Es navidad, no vacaciones. ― corta Lara con una sonrisa.― y de todas formas, también tenemos mas pruebas al reanudar las clases.
― Hablando de momentos terapéuticos.― dijo Avril con su típica observación lanzada al aire.
― Nadie nombró nada de eso.―
― Vacaciones, navidad, son instancias de descanso. Por lo menos para mí. ¿En dónde van a pasarla?―
― Aun no lo sé.- contesto. Comenzamos a caminar. ― Supongo que en casa. ¿Por?
― La navidad pasada…― masculla Avril.―me divertí mucho.
― No lo dudo, en mi vida vi a alguien reírse tanto por meter la cabeza de "otro alguien" en una maceta. ― bromea Lara largando una risotada. ― Pero tienes razón, fue divertido. Este año con mi familia toca recibir a unos abuelos tíos de mi padre. Ambos buena gente, pero están sordos. La cena es a los gritos y siempre llena de confusiones.
― ¿Les gustaría ir a una fiesta conmigo? ― pregunta de la nada Avril adelantándosenos y enfrentándonos. Para su suerte, no chocó con nadie.
― ¿Harás una en tu casa?― ella niega ante mi pregunta.
― La Universidad de mi hermano hará una en grande, este año es el bicentenario.― por alguna razón, que aun estoy procesando, las mejillas de ella comienzan a colorearse en un rojo divertido que contrasta a la perfección con la bufanda negra que lleva puesta. ― Y me han invitado.
― ¿Te da vergüenza que Brian te haya invitado a una fiesta? ― indaga Lara rápidamente. Avril niega lentamente.
― No fue Brian quien me invitó. ―
― Entonces Michael. ―
― Nopes. Ninguno de los dos. Michael amenazó que si iba, le contaría a papá que fui yo la que rayo el automóvil―
― Ah…entonces ¿Tienes mas hermanos de los que nos presentaste? ― pregunta Lara muy perdida.
― ¡No!- reclama la pequeña azorada. ― Pero ninguno de los dos me dijo sobre la celebración. Fue Milo.- si antes su rostro no echaba humo, pues ahora si. Parecía una olla a presión.
Nos miramos con Lara. Procesamos, analizamos, tradujimos. Un esfuerzo muy grande para unos segundos, si me preguntan. En el rostro de Lara se dibujo la misma sonrisa perversa que en el mío. Era un exacto espejo.
― Así que…―
― Milo― termine yo.
Era sabido por ambas que la peque había tenido un pequeño crush con el chico, uno de los mejores amigos de su hermano mayor. Pero el año pasado la diferencia era mucha aún. Y ella, mas entretenida en descuartizar a Sirius antes de que siguiese delatando las travesuras que había hecho durante el año, prefirió dejar de lado su "enamoramiento" pasajero.
La cosa hubiese quedado tranquila y en paz, si no hubiésemos jugado al amigo imaginario.
Digamos, una navidad, con un montón de personas que no se conocían era medio difícil para una repartición justa de regalos, por lo cual, implementando el viejo juego, todos quedarían contentos por que sería al azar, en caso contrario, el poco beneficiado por el presente no estaría solo en su disgusto.
Y por esas cosas de la vida, el regalo de Avril, fue a parar a manos del apuesto joven.
― Entonces, dime ¿Cómo es que Milo te ha invitado? ¿Fue antes o después de la declaración?― la cargo Lara.
― ¡Oye! Que él no me ve de esa forma, además, no hemos cruzado mas de dos o tres pergaminos después de Navidad.― se defiende ella.
― Ya, pero no había necesidad de que te lo agradeciera tanto. Digo, después de todo, no era otro libro que "El principito".― espeta mi amiga Hufflepuff.
― Repito: No me ve de esa forma. Además… ― se rasca la cabeza.― tiene novia, una muy bonita.
― ¿Cómo lo sabes? ― indago.
― Brian me envió una fotografía. Más bien, una nota del periódico del campus. Ella estudia con ambos y fue participe de la investigación que llevaron a cabo en grupo y por la cual ganaron aquel premio. ― dice tranquila y al pasar.
― ¿Y piensas darte por vencida?
― Ya, que me guste no signifique que lo ame, así que siquiera se me cruza por la cabeza hacer algo. Digo, después de todo, está en pareja y no está en mí romper semejante cosa. Además, es muy alto.
― ¿Y que? Black también lo es y a él le das duro y parejo sin asco.― objeta Lara.― de igual forma, alta moral la tuya, Avril.― dijo sin maldad.― Tan pequeñita y tan inteligente. Mira que si no lo presenciaba ni lo iba a creer.
― Seee bueno. Al parecer no soy la única que debe tomar decisiones acertadas. ― me mira significativa. A unos metros, como yo note segundos antes, el grupo de los merodeadores viene caminando en sentido contrario, rodeados, obviamente, por el grupito que mencioné con anterioridad.
Nos cruzamos, pero ninguno dice nada, continuamos caminando hasta dar vuelta en uno de los pasillos secundarios y recién ahí me permito respirar nuevamente.
― ¿Hasta cuando piensas comportarte así? ― miro a Lara, su expresión antes medio divertida cambio radicalmente. ― Digo, confundes a cualquiera, quieres hablar con él, pero le ignoras olímpicamente.
― Él también lo hace. ― me defiendo. ― La situación es difícil. Debo disculparme, lo sé. Aun no tengo muy en claro sobre qué, por eso mi inseguridad.
― Potter esta pasando un momento jodido. Tal vez lo mejor sea lo más simple. ― aporta Lara.
― ¿Y eso seria…? ―
― Dile que lo quieres…digo, que lo sientes. ― se ha ganado una enemiga, lo juro. La miradita que estoy echándole en este instante no es para nada bondadosa.
― Como si fuese tan fácil. Siempre esta acompañado. Si antes era difícil hablar con él a solas por que tenia a las otras lapas incrustadas, se imaginaran ahora que el numero de incrustados ha aumentado un cuádruple porciento. ― contesto brava.
― Me puedo encargar…creo. ― informa Avril. Yo niego.
― No, es algo que debo resolver sola. No estoy segura, pero tengo el presentimiento que se arreglara cuando deba pasar. Si fuerzo antes las cosas…
― Quedaras en ridículo.― Lara terminó mi frase y realmente no sé como tomarlo. Es como si me diese la razón y al mismo tiempo, me gritara: cobarde.
O-o-o-o-o-o-o-O
Acabamos de tener el último examen. El sábado es el regreso a casa y estoy… ¡PÉSIMO!
Quiero comer tranquila, después de haberme roto la cabeza en transformaciones. La profesora estuvo extremadamente dura con las preguntas. Pero el destino, no contento con esto, tienta a mi estomago.
Sí, no se lo puede llamar de otra cosa.
Sino como se explica que tenga arcadas cada dos minutos por culpa de la penosa escena que estoy presenciando. Ya, no soy la única, Eliot que esta frente a mi, de vez en cuando me mira pero permanece en silencio. Lara aun no ha venido, dijo que tenía que regresar unos libros por lo cual, Avril es encargada de desaparecer las batatas asadas a falta de compañera de vicio.
― Lily. ―
― ¿Qué? ― miro a Eliot. No se encuentra seguro.
― Estas verdosa. ―
― Tengo nauseas.― admito sin vergüenza.
― El show que nos da nuestros no tan queridos compañeros tiene algo que ver ¿cierto? ― La voz de él esta mas segura que antes a pesar de haberlo dicho en tono mas bajo. Yo no contesto.
― Si quieres puedo ir y golpearlo. Esa clase de melosidad debería ser prohibida, puede causarle diabetes a cualquier desprevenido predispuesto. ― objeta Avril mirando de reojo a la otra punta de la mesa, en donde los merodeadores almuerzan al igual que nosotros, con la leve diferencia que James esta prácticamente pegado a aquella Ravenclaw. Susurrándose cosas.
¡Él deja escapar leves sonrisas!
¡Buda!
Que escenita.
Puaj.
― ¡Evans!- ¡ay no! ¡Lo que me faltaba!
No levanto la vista por dos razones muy buenas; reconozco el tono chitón de Sandra Stevenson. ¿Quién no lo hace? Guarda un gran parecido con su prima Rita Skeeter. Una chismosa de primera, más grande que nosotros, estaba en quinto cuando ingresamos a Hogwarts. Y su prima directa, Sandra, para no ser menos, le esta siguiendo los pasos con una sincronía que asusta.
― ¿Qué necesitas, Sandra? ― Avril es seca, suena molesta hasta asqueada.
No es para menos, en tercer año Sandra había inventado el rumor de que Connor y ella eran novios y que participaban en un triangulo amoroso con una tal Zabini.
― Summers, querida. ― Sandra no se da por aludida del desprecio que emanamos por ella. Se sienta junto a Eliot y sonríe falsamente. ― Evans, ¿te sientes bien? Se te nota pálida.
― No creo que sea de tu incumbencia. ― sentencia Avril rápidamente. ― ¿A que has venido?
― No seas tan brusca, Summers. Simplemente me preocupa una compañera. ― contesta refiriéndose a mi, y el estomago al cruzarme con sus orbes negras se retuerce con fuerza. ― Digo, después de todo, me gustaría saber que siente Evans después de ver semejante espectáculo. ¿No era que Potter iba tras tus huesos? ― inclina la cabeza levemente, tratando parecer inocente ― Son todos iguales. Primero declaran amor eterno y ahora anda con…
― Ve a tirar veneno a otro lugar. ― corta Eliot intentando frenarla.
― Pero chicos, no deben tomársela conmigo. Yo no he hecho nada. Aunque, retomando el tema, no me sorprende que Lauren tenga tantas confianzas con Potter.
Así que era Lauren, ya me parecía que comenzaba con L.
― Según sé, ella fue al funeral del padre de Potter. Ustedes saben, es de familia respetada y me comentaron que el mismísimo padre de ella pidió por su presencia. Sus familias eran muy estrechas y ahora, como Potter esta pasando tan mal momento, solo queda que sus seres queridos estén ahí para poyarlo.
¡Ya me parecía que no la había visto en dos días!
Así que esa mosca muerta fue… ¡ash!
¡No! Si no soy más despistada por falta de tiempo.
Toma aire Lily, es esencial para continuar viviendo. Si puedo lograrlo, luego, luego, puedo romperle la sonrisa a esta tonta.
― ¿Algo mas para agregar o podemos seguir comiendo? ¿No tienes que ir a espiar gente, inmiscuirte en donde no te llaman? ― objeta Avril con desdén. ― Vamos mujer, ¡fuera! ¡Que en esta sección no te quiere ni el loro!
¡Ay Buda!
Lo gritó.
Ahora todos están mirándonos.
Sandra tiene la cara roja de la vergüenza y la pequeña sigue con expresión de piedra.
― Me las vas a pagar. ― masculla por lo bajo. Se levanta y se va con aire ofendidísimo.
― ¡Vamos! ¡Voy a esperarlo! La próxima invéntate algo más fashion. ¡Como que se me da la onda lésbica, a ver si así por lo menos logras que alguien te crea!
Insertar un cri-cri seria poco. Un pajonal de dimensiones insospechadas le haría juego. Estoy segura.
Eliot la mira curioso, yo me mantengo al margen. Pero gracias a sus ocurrencias por lo menos no me siento TAN mal. El mareo se me fue.
― Lily.―
― Mmmm―
― Estás azulita. ―
¡Ah! Cierto. Tengo que respirar. Con razón me duele la cabeza.
― Gracias por avisarme.― respondo consiente que todavía somos el centro de la atención. Bueno, no del todo, muchos ya han vuelto a sus conversaciones.
Eliot me guiña el ojo.
― Cuando quieras, preciosa. Para eso son los amigos.
― Para recordarle a uno que se está ahogando. ― aporta Avril sonriente.
― O para decirte que te ves sensual mirando al Oeste, pero no al Este.― improvisa él.
― Yo me veo sensual mirando hacia todos lados, Eliot. ―objeta ella nuevamente. ― De todas formas, mi linda pelirroja. Algo debemos agradecerle a la tijereta esa. Potter no ha dejado de mirarte.
― Debe ser por que le llamo la atención tu declaración. ― intento escaparme. Me encojo de hombros y me levanto. ― Igualmente, iré a dormir un rato. No he podido pegar un ojo en la noche y ahora me esta pesando.
― Vaya usted pelirroja. No se estrese tanto, no es bueno para la piel. ― bromea Avril.
― Tomo el consejo por que sé que lo dices en serio. Nunca te he visto preocupada por nada y no tienes signos de arrugas.
― Ya ves. Funciona.―
― Y que solo tengas diecisiete años no cuenta ¿no? ― dijo Eliot.
― Detalles. ―
― Nos vemos. ― saludo antes de tomar mis cosas e irme.
Ya, les mentí. No iré a dormir, no podría aunque quisiera.
La sola idea de que esa si pudo estar con él en un momento tan duro, me da patadas en la panza.
¡No estoy celosa!
Es simplemente una observación lógica y natural. Después de todo, ella jamás ha estado tan cerca de James en todo este tiempo, y que de la nada quiera ser su amiga…suena interesada ¿no?
…
¡¿NO?!
…
¡Ash!
Claro, ahora yo soy la loca maniática. JA…no, mejor: JÁ.
¿Por que tiene que ser todo tan difícil?
¿Por qué simplemente no lo escuche y listo?
Por ahí me dejó plantada por su padre. Quizá le pasó algo ese día. Y aunque estuvo FUNESTO en no enviarme nada después de haber me plantado, por ahí…
No, miento, de seguro hubiese incinerado sus cartas, con lo testaruda orgullosa que soy. Le hubiese devuelto una vociferadora con palabrotas poco conocidas y complicadas.
No es la primera vez que me pasa, no es el inicio de mi camino de rompimientos forzados por mi testarudez. Soy una cerrada.
Uf.
¿Pero por que tiene que correr a sus brazos? ¿Eh? ¿No era que yo…?
A quien engaño. Es mi culpa.
Se que uno toma las decisiones y que gracias a eso se va creciendo en la vida al hacerse cargo de las consecuencias. ¿Pero es necesario que yo tenga mi ración de meteduras de pata todas juntas? ¿Sin anestesias?
¿Ni una epidural al menos?
Siquiera estoy pidiendo anestesia completa.
Digo, así podría evitarme el enojo continuo, la neurosis y de paso la paranoia.
Me duele la cabeza.
Y tengo frío.
¿En donde…?
Oh.
Gran idea, Lily. Vamos, lindo lugar para pensar.
No, si mi subconsciente intenta suicidarse al "suicidarme" a mi.
El campo de Quidditch no es un espacio neutro. Todo grita James Potter.
Y es por eso que no es muy conocido por mi persona. No soy asidua a los partidos, no me gustan, sobre todo si tomamos el hecho que la última vez que vine, James vocifero después de ganar el partido:
Para Lily, con cariño
Yo
No lo culpen, tenía catorce años y el pobre ese año había recibido unos cuantos golpes en la cabeza por que los bateadores eran bastante malos y no lo salvaban mucho.
Intente golpearlo, pero por poco y me caigo.
Desde ese día que no pise el campo. No conscientemente por lo menos.
Las escaleras son mas inclinadas de lo que recuerdo, por ahí es mi mareo.
Para cuando termino de subir hasta las gradas mas altas, las nubes sobre mi cabeza anuncian lluvia, o nieve. O ambas. El viento en estas alturas es frío pero logra quitarme de a poco las puntadas de dolor en los ojos.
Esta situación va a terminar por matarme, supongo que al ser la solución mas rápida y menos complicada. A falta de su muerte…
Esto me pasa por bajar las defensas.
Cuando él era simplemente: la cosa. No me hacía ningún tipo de planteo. Simplemente lo ignoraba y ya.
Pero es medio difícil no darse por aludido cuando la situación plantea en el juego a dos personas y no a una sola con una "cosa".
¡Maldita sea, Potter!
¿Por que tenias que dejar de ser un mero objeto?
¡Egoísta!
…
Un crujido.
¿Quién estará…?
Mis ojos al instante enfocan a mi acompañante, que por su posición ya va de salida.
Me recorre un escalofrío.
Hacía tiempo que no me encontraba con esas orbes llenas de nada y de todo al mismo tiempo. Perdidas tras una mata de cabello pesado y oscuro.
Una persona llena de secretos y de tantos silencios.
Hubo un tiempo, en el cual aprendí que los mutismos no siempre eran malos y que se podían compartir muchísimas cosas con ellos.
Pero aun con toda esa practica, no sé como interpretar éste momento lleno del mismo.
Fueron cinco segundos.
Tal vez menos, tal vez más.
El chico desapareció escaleras abajo sin dar marcha atrás y soy consiente nuevamente, en éste momento, cuando los primeros copos de nieve tocan mi rostro, que la realidad es la construcción latente que uno hace con sus decisiones.
Severus Snape y yo, somos la prueba más irrefutable en ese pequeño espacio en el mundo, en ese instante.
Caigo en cuenta, entonces que mi actitud seguía siendo la misma, pero la situación diferente.
¿Realmente puedo reclamarle a James Potter madurez cuando carezco de la misma en grandes cantidades?
¡Volvi!
¡No puedo creerlo! Antes de lo esperado XD.
Un arranque de inspiración, mucho que decir en esta historia.
Capitulo un tanto serio, por partes, pero intente mantener la ironia. Espero haberlo logrado.
¡Nos vemos la proxima!
¡Muchas Gracias por su apoyo!
n.n
Grisel
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