Ligamentos de Sangre.

By: Sakura Pevensie.

Capitulo cuatro: Pasado inquietante.

.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Te ame tanto como pude, tanto como me dejaste…ya no me queda fuerza para luchar por los dos.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Quién es la muñequita Caspian?-volvió a preguntar, intentando fastidiarme, yo solo suspire.

A pesar que la mayoría de las personas consideran que los vampiros somos seres horrendos, que nos crecen colmillos, y no podemos dormir y que vivimos en castillos atestados de arañas, murciélagos, es decir todo lo que conforma el estereotipo de vampiro, somos completamente diferentes, nuestra-o por lo menos mi-forma de ser cambia en el momento de la caza, en el instante en que la sed nos ciega nos convertimos en cazadores, y hacemos lo que tengamos que hacer para conseguir nuestra presa, la mayor parte de las veces no supone problema, excepto cuando dos vampiros se fijan en la misma victima…pero eso ya es otro tema desde luego.

-No se ni siquiera quien era-admití-no quiso decirme el nombre.

-Una chiquilla inteligente, ¿no?

-Supongo.

Mi compañero me dedico una mirada severa.

-Reglas son reglas, Caspian-me miro y luego gruño:

-Aunque finjas lo contrario.

-Deberías intentar alguna vez hacerlo, ya sabes, es…bastante divertido.

-¿Con una humana?-hizo una mueca-no seas asqueroso Caspian.

-No entiendo cual es la diferencia Javier.

-Entre tantas personas como nosotras-me miro como si el viera algo que yo no-son tan…hermosas y hay tantas.

-¿Alguna vez te acostaste con una virgen?

-No.

-Exacto, cual es la gracia si todas llevan demasiado tiempo haciéndolo.

-Tú tampoco lo hiciste Caspian-me recordó-tanto acostarte con estos animales inferiores para nada.

-Tiempo al tiempo, mi amigo.

-¿Ya hay alguna en la mira?

Pensé en la chiquilla con cara de ángel, pero simplemente negué con la cabeza.

-Podes tener sexo con cuantas quieras, pero no te enamores.

-¿Amor?-ensanche los ojos-no seas idiota, no dejo viva a ninguna, a de mas no le veo el por que a ese sentimiento tan humano y básico.

-Solo para ti-mis ojos se volvieron inmediatamente hacia el-después de ella hay otras, Jane no es la única.

-Aléjate de mí-le respondí con fiereza para luego volver sobre mis pasos ignorando sus intentos de llámame, luego de unas cuadras masculle con un enojo creciente:

-Bastardo infeliz.

Llegue a mi departamento, tire mis cosas y me metí a ducharme, el agua caliente sobre mis músculos trajo claridad a mi mente y decidí que debía alejarme de la chiquita rubia, al parecer siento debilidad por ellas, con un encogimiento de hombros resolví que aquello iba a ser lo mejor.

El recuerdo de la última noche en que Jane estuvo conmigo llenaron mi mente, jadeo tras jadeo, las palabras que susurrábamos al oído, los besos las caricias, el cuerpo de el otro haciéndonos perder la razón y sus ultimas palabras gravadas en fuego en mi cabeza:

'¿Cómo podría amarte Caspian?-se mofo-¡Ni siquiera tu padre te amo!'

Las lágrimas caían por mi rostro mientras ella sonreía con sorna.

-Te odio-mi murmullo hizo eco en la desierta habitación, justo como la última vez.

El hueco seguía ocupando la mayor parte de mi pecho, haciendo que tuviera que respirar profundamente para volver a normalizar la respiración, solo cinco minutos habían pasado y, como cada vez que me acordaba de ella, estaba acurrucado en una parte de la ducha sollozando, intentando hallar consuelo en mi mismo.

Jamás idealice a nadie, ni espere nada de ninguna persona…pero ella había sido diferente, las promesas habían salido de sus labios con una naturalidad que helaba la sangre ahora, por que cada una de esas palabras habían sido una farsa, caí tan fácilmente que a veces me cuestiono el haber sido tan completamente tonto, me levante finalmente con los ojos hinchados de tanto llorar, ella solo a ella me debía y me debo, a amarla incondicionalmente, cada parte de aquel cuerpo que con tanto anhelo corteje, cada fracción de partícula al que me ofrecí, fue como hacer un pacto con el diablo, como darle de beber mi sangre con solo las palabras que salía de su boca diciéndome que me amaban, jamás dude de ella, y por eso mismo ahora soy solo un perdedor.

-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Mis ojos se abrieron perezosamente a la segunda vez que mi madre me llamo, bostece y maldije un rato al inútil que invento la jodida escuela, a mis dieciséis años, todo se resume a estudiar y tener buenas calificaciones, a cumplir simplemente con lo que mis padres esperan de mi.

-¡Lucy!-el grito de mi madre me sobresalto y despertó al instante.

-¡Ya me estoy cambiando, mamá!-avise entre dientes.

La inconfundible chomba blanca, con la típica y horrible falda escocesa debajo de la rodilla, el cabello peinado hacia uno de los costado y el resto lacio con suaves onda que caía unos centímetros bajo el hombro, un poco de maquillaje, rubor, rimel un poco de delineador y eso era todo un look natural, pero al mismo tiempo arreglado, ¡oh! cierto y en los labios brillo.

Baje las escaleras topándome con la mirada reprobatoria de mi madre, dejo mi desayuno de mala gana delante mió, mire como pasaba dándole un beso de buenos días a Susan que acababa de llegar, para ella no habían miradas frías, sonreí para mis adentros.

Susan, la hija perfecta, lastima que lo único que le falta lo más esencial, es decir, cerebro.

Peter me apretó la mano debajo de la mesa y yo solo, a modo de respuesta, me encogí en hombros.

Los tiempos en que mis ojos se cristalizaban ante a tan repetitiva escena ya habían pasado.

-Hay Lu-se quejo mi madre al mirarme-¿Por qué no eres como Susan?

Y, por primera vez en dos años, un sollozo se me escapo de los labios mientras la lagrimas escapaban de mis ojos, corrí a mi habitación, cerrando la puerta de esta con llave.

Y espere a que mi madre viniera a disculparse.

Como todas las veces ella no llego, a las tres horas mi padre llamo a la puerta diciendo que saldrían, que cuidara la casa.

No dije nada, a el tampoco pareció intrigarle mi silencio, solo se fue.

Me cambie y salí rumbo a el parquecito que solía visitar cuando toda la mierda de mi madre me desbordaba.

Mi ropa siempre ha reflejado lo que pienso, por eso me vestí de negro, por que no había nada que celebrar.

Las horas pasaban, consulte el reloj para saber que hora eran y, con cierto apego, me di cuenta de que los chicos ya habrían vuelto del colegio, me di la vuelta dispuesta a marcharme cuando un grito me detuvo en seco:

-¡Hey, Lucy!- me di la vuelta para ver quien me había llamado, y no puedo describir mi sorpresa al ver que era Jacobo.

-Hola-le sonreí cuando estuvo a mi lado-¿Qué haces acá?

-Hoy no fuiste a la escuela-me acuso, como si aquel fuera el peor delito pensado.

-Hum, si…tuve algunos problemas.

El asintió, me toco la mejilla, mi cuerpo reacciono haciendo que me pusiera colorada.

-Así que… ¿vas a salir con migo el sábado?

Lo mire sorprendida.

-Cl-claro.

-El sábado-me recordó-paso por tu casa a las nueve, película.

-Aja.

Me dio un beso justo en la comisura de mis labios y se marcho.

Al llegar a mi casa no salude a nadie, ni siquiera baje a cenar, al parecer con el enojo se me olvido que no había comido en todo el día, mas le reste importancia.

Prefiero morir de hambre antes que verle la cara a la vieja bruja de mi madre.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Nunca pude contradecirte en nada, pero cariño, realmente en esto te equivocaste…Esto ciertamente se termino.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Notas de Autora.

Espero que les haya gustado, gracias por leer.

Sean libres, amen y déjenme reviews.

Sakura Pevensie.