Sonido Familiar

Disclaimers

Bien señores: Ha llegado el final de esta historia, por lo tanto disfrútenla tanto como yo la he traducido los capítulos anteriores.

RC9GN (la serie y sus personajes) no me pertenecen, siendo propiedad intelectual de DisneyEnterprises Inc.

Capítulo 04-Dí la verdad

-Hola… ¡NINJA!

Un escalofrío se apoderó al pelimorado haciendo que sus ojos se abrieran en estado de shock. Volteó lentamente la cabeza para identificar al dueño de esa voz.

Con una sonrisa maligna dibujada en su rostro, estaba su archirrival: El poderoso industrial HannibalMcFist.

La música se quedó en silencio y todos los ojos de los participantes giraron hacia él, sintió que su corazón dejaba de palpitar pero no pudo estar bajo presión, necesitaba concentrarse de otra forma de que su identidad secreta fuese descubierta.

-¿Q-qué?-tartamudeó el adolescente-¿Yo, el Ninja?, Bueno, señor Mc Fist…-repitió el adolescente.

Al darse cuenta que su momento fue interrumpido, Theresa también abrió los ojos de sorpresa, al ver como el multimillonario de la ciudad señalaba a su pareja y lo más sorprendente: lo acusaba de ser el Ninja.

Ella había visto al hombre muchas veces antes de lejos, le parecía como una especie de buen samaritano, pero ahora de cerca tenía que admitir en su mirada y la forma en que hablaba, sentía mucho miedo mientras se aferraba sobre el chico.

-Puedes dejar de actuar jovencito, ¡Sé que eres el Ninja!-afirmó, recibiendo una negación en la cabeza del pelimorado.

-¿De verdad crees que yo organicé un baile escolar por la bondad en mi corazón? ¡NO!, Fue un plan hábilmente ideado por mí para finalmente desenmascararte…y para presentarte con un regalo de las Industrias McFist-Añadió rápidamente eso último para preservar su buena imagen-Y ahora todo el mundo sabe que tú, Randy Cunningham ¡Eres el Ninja de la Secundaria de Norrisville!-concluyó con una sonrisa malvada.

Oyó susurros de sus compañeros que lo rodeaban. Tragó saliva antes de responder.

-Yo…no puedo ser el ninja. Sólo míreme, no tengo habilidades deportivas, apenas apruebo ciertas clases y mi popularidad es tan baja en comparación de la que tiene el Ninja-se defendió.

McFist podía ver con claridad lo nervioso que estaba el chico.

-Bueno…entonces supongo que no podría continuar… ¡Oh No! ¡Un robot trata de arruinar la fiesta!-dijo el villano con pobres habilidades de actuación, moviéndose hacia un lado para dar lugar a una especie de robot humanoide asesino similar al de un adolescente promedio vestido para la ocasión en la fiesta y tenía escrito en su brazo derecho el código QA-2233.

Las manos del robot se abrieron para formar un par de imanes que a su vez elevasen algunas sillas en el aire tirando a su alrededor. Todo el mundo excepto Randy y Theresa comenzaron a entrar en pánico y correr por sus vidas. Por su parte McFist sacó una cámara de video en su bolsillo y comenzó a filmar al muchacho, tratando de inmortalizar su victoria.

-¡Vamos!, Transfórmate en el Ninja, la gente está corriendo peligro y te necesitan para salvarlos-se burlaba el industrial.

-¿En serio que te pasa? No soy el Ninja.

-Por favor-Esta vez intervino la chica-Alguien tiene que intervenir y ayudar a todos.

La sonrisa de McFist se hizo más amplia.

-Vaya, vaya vaya…Parece que el niño necesita un poco de amor.

El robot volvió y vio a los adolescentes de pelo purpura presentes en el lugar, por lo que necesitó sólo un segundo para coincidir la cara que busca su superior. Levantó sus imanes y lanzó un sonido a la pareja que al ver una enorme pieza del equipo de sonido volando hacia ellos, cerraron sus ojos por el temor que podría pasar.

Una ligera brisa, seguida por el sonido del golpe de la madera les llamó la atención. Alguien los había salvado y para sorpresa de todos, era el Ninja.

-Esto no puede ser-Articuló Theresa al caer su boca de la sorpresa. Ella primero se aseguró de que estaba aferrada de Randy todavía antes de observar al guerrero japonés, pero estaba en lo cierto: ambos coincidían en su forma corporal y posturas, él era el verdadero Ninja a diferencia del ninja impostor gordo cuando llegó a atacar un robot escorpión hace semanas atrás.

-Tenemos que ir-dijo el pelimorado, agarrando la mano de la bastonera aún en estado de shock para conducirse afuera junto a los demás estudiantes.

-¿Es el Ninja?, pero ¿Cómo?-preguntó confundido el industrial.

El ninja con su sable, se acercó al robot logrando confundirlo entre el guerrero y el chico que estaba huyendo.

¡ERROR!-Dijo la máquina mientras lanzaba chispas en su cabeza.

-¡No te quedes ahí!, Ataca al Ninja-ordenó McFist, el robot siguió buscando entre los dos objetivos, razón suficiente para su jefe le diese una bofetada-¡El que tiene la espada obviamente!

Una vez claro su nuevo objetivo, QA-2233 levantó los altavoces de sonidos restantes para lanzarlos a su oponente que estaba arriba del techo.

Requerir material más fuerte-concluyó y comenzó a derribar las vigas de soporte en el techo, provocando un chirrido del plegado de metal.

-¡Te dije que íbamos a llegar tarde!

-¡Qué gran cosa! Nos hemos perdido de ciertas cosas…

-Es un evento social, pero supongo que la comida es más importante para ti-se quejó Debbie cuando ella entró con su acompañante, pero para su sorpresa las únicas personas que estaban dentro eran McFist, el Ninja y un robot.

-¿Eh?...Supongo que llegamos tarde y parece que el Ninja tiene el mundo a salvo. ¿Quieres ir por unos nachos?-pidió Howard a la chica recibiendo con una sonrisa como respuesta e irse a otro lugar.

Las vigas de soporte demostraron que no era ningún desafío para el guerrero pues los cortó en pequeño pedazos.

Cambio de estrategia…Desarmar al oponente-El robot centró sus imanes en el Ninja.

El guerrero podía sentir la fuerza sobre su espada mientras se resistía al humanoide en una batalla que parecía darla por perdida, rápidamente se le ocurrió un plan. La fuerza magnética crecía constantemente por lo que se apartó con toda sus fuerzas, para luego arrojar el arma a su oponente usando dicha fuerza como un tirachinas. QA-2233 no podía responder inmediatamente, pues tenía la cabeza cortada en dos por el arma.

-¡LA PRÓXIMA VEZ, NINJA!-Amenazó el multimillonario agitando su puño robótico en el aire mientras su némesis desapareció en una bomba de humo. Después de toser debido al hedor repugnante, se acariciaba la barbilla pensando en la batalla ocurrida.

-Eso es tan extraño. ¿Por qué estaba tan tranquilo hoy…?

En vista de que la noche se arruinó, la mayoría de los estudiantes decidieron irse. Randy llamó un taxi, pero decidió que no podía dar la noche por completo, pues en lugar los dejó en el parque de Norrisville.

Randy se dio cuenta que Theresa aún estaba en una profunda reflexión. Tan profunda que ni siquiera se dio cuenta de que no la había llevado a su casa.

-Parece que estás desconectada, ¿Está todo bien?-preguntó.

-¿Eh?-levantó la vista para mirar a sus alrededores-¿Dónde estamos?

-En el parque-respondió encogiéndose de hombros-Me siento como si fuera culpa mía de que alguna manera el baile fuese interrumpido abruptamente, así que quería complacerte con algo muy especial, ¿Funciona con un paseo bajo la luz de la luna?-preguntó mientras le ofrecía su mano a la pelimorada.

Por primera vez desde el baile, ella sonrió y agarró su mano. Ambos caminaron por todo el parque en completo silencio, pero no era lo bastante incomodo en cierta forma, pues se sentían como que no habían palabras necesarias para hablar. Pero todavía había algunas cosas en la mente de la chica que no podía mantenerlas hasta ahora, cosas que tuvieron que disiparse a la intemperie.

Llegaron a un banco cercano y notaron que eran las únicas personas presentes en todo el parque a esta hora, sintió que era el momento y el lugar adecuado para hablar.

-Espera-ella tiró levemente del brazo que lo impulsaron a parar y girar hacia ella.

-¿Ocurre algo?-preguntó.

-Yo…hay algo que tú necesitas saber-Ella comenzó y se sentó en el banquillo tomando una posición encorvada apoyando los codos en las rodillas.

-¿Qué es?-Randy se sentó junto a ella.

Theresa suspiró y comenzó a hablar.

-Pues, lo que quiero decir es sólo por curiosidad, ya sabes…No pensé que iba a ser fácil, pero una vez que empecé no podía parar. Era como un acertijo o un juego, pero…

-¿De qué estás hablando?-Preguntó confundido. Hubo un silencio mientras ella reunía el coraje para decirlo.

-Yo pensé que tú eras el Ninja-dijo la chica tras perderse en su mente recordando aquel viernes.

Él soltó una risa nerviosa.

-Bueno…no eres la primera persona que lo sospechaba de esa forma. Me preguntaba siempre que la gente me viese y pensara que yo era el Ninja.

Randy miró la cara de su acompañante y notó la tristeza acumulada en sus ojos, por lo que la envolvió lentamente con un abrazo para su comodidad.

-Y… ¿Sólo me preguntas, pues en el baile pensabas que yo era el Ninja?

Ella inmediatamente se quedó sin aliento y se paró de la banca sorprendida.

-¿Qué?, ¡No, nunca! Tú me empezaste a gustar cuando caminábamos de regreso porque eras muy amable conmigo, lo valiente que eres y yo siempre pensé que eras un poco lindo y…-Se detuvo al darse cuenta de lo que acababa de admitir.

La pelimorada inmediatamente miró hacia otro lado cuando sintió una subida sensación de rubor en sus mejillas. La mano de Randy se acercó a su rostro y le dio un ligero beso en la frente.

-¿Sabes?, Desde hace mucho tiempo, también estuve enamorado de ti.

Al oír su confesión, volteó su cabeza hacia él.

Ese momento no era tan perfecto como en el baile, pues la música estuvo a cargo de un sinnúmero de grillos jugueteando en la oscuridad, la iluminación por las estrellas y la luna y las decoraciones por la verde naturaleza que los rodea…pero fue suficiente para ambos y por suerte, no había nadie que los interrumpiera.

Randy se inclinó y presionó sus labios contra los de Theresa, ella envolvió sus brazos alrededor de él y profundizó el beso que se prolongó durante más de un minuto y dejando a los dos jadeando cuando se separaron.

-Sabes besar muy bien-admitió.

Él se rió entre dientes.

-Si sólo te conocí que dijeras la verdad muy fácilmente, yo…-El pelimorado recordó la última lección del Nomicon de la semana pasada.

Es más fácil decir la verdad… ¡Por supuesto! No fue dirigido a Howard, sino a mí. ¿Cómo pude ser tan idiota?, Es lo que el Nomicom me acaba de decir.

Su mano se dirigió en el bolsillo de su chaqueta donde encontró la tela milenaria.

-Theresa-comenzó-Hay una cosa más que tengo que decirte.

Ella estaba escuchando con atención sus palabras.

-Tú…no estabas equivocada-dijo y sacó el pedazo de tela negra en su bolsillo. Ella observó cuidadosamente y una vez que se dio cuenta de lo que era, se quedó sin aliento y lo miró a los ojos con una sonrisa tímida.

-¡Eres una gran detective!

-¿Así que realmente eres…?

-Si.

-P-pero, en el baile cuando estabas conmigo, apareció el Ninja.

-Sobre eso, hay un tomo mágico de conocimientos ninjas que me enseñó a usar mi sombra para crear un doble sólido de mí mismo. Yo lo llamaría el Doble Problema Ninja y aprendí que yo podía mantener en secreto mi identidad secreta, ya sabes… para proteger a mis seres queridos.

Ella se sonrojó ante ese comentario.

-Quiero decir…ya sabes como es. Tú eres importante para mí TheresaFowler y yo nunca podría perdonarme si te ocurriera algo. Tengo un sinnúmero de responsabilidades como el Ninja, por lo que me impediría estar contigo en todo momento, pero lo intentaré por tí.

Ella sonrió.

-No te preocupes, lo entiendo. Así que ¿Puedes darme un aventón hacia mi casa?-preguntó con picardía.

-¡Claro que puedo!-Contestó y se puso su máscara-¡Cómo siempre agárrate fuerte!-le dijo.

Ella envolvió su brazo alrededor de su cuello mientras él la envolvió alrededor de su cintura.

-Próxima parada: La residencia Fowler.

FIN

Después de mucho tiempo ocupado, finalmente pude traducir ese fanfic que me ha fascinado al leerlo por primera vez y más que todo quisiera agradecer a Peter Syntie por su autorización de la publicación de su fanfic al idioma español. De nuevo los invito a que vayan a su perfil de Fanfiction y lo apoyen.

Y…

Espero que les haya gustado ese fanfic, no olviden dejar sus comentarios y muchas gracias por su comprensión.

¡Hasta la próxima!