Hello queridos lectores :B
Les doy las gracias por todos esos Reviews lindos que me han dejado y a todos los que siguen mi fanfic :) ya con este capítulo comenzará lo mejor de toda la historia.
Notas:
Yaoi/Slash
M-preg
¡A leer! :D
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Capítulo 4: Desconocido
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Giotto se sentía frustrado. Impaciente. Su guardián de la nube no le dejaba acercarse a Harry, al parecer se vengaba de él de esta forma; no es que Giotto le culpara, pero se había equivocado al pensar que la vengativa nube sólo lo perdonaría y ya. Que Alaude se haya reído de él al pensar que Harry salía con él, no quería decir que iba a dejarle fácil el camino a Giotto, sobre todo cuando se enteró de la verdad por parte de G; todavía era increíble pensar que ambos eran familia, abuelo, no podía relacionar la palabra abuelo y Alaude en la misma oración sin que su mente vagara por ahí pensando en cómo algo así era posible. G le había dicho que en relación a eso había algo más oculto, pero Giotto sabía que él no le diría nada, conocía bien a su nube; y sabía que el asunto de su familia era un tema delicado y ahora que había encontrado a alguien de su sangre, lo protegería hasta con su propia vida.
Y era con eso que Alaude encontró la forma de vengarse de Giotto, para la nube era divertido verlo frustrado; aunque no es que lo mostrara abiertamente. Giotto intuyó que tendría que ganar la aprobación de Alaude para poder cortejar a Harry. Y como bien lo dijo Alaude: Giotto había bajado desde la posición de carnívoro a herbívoro y era claro para Giotto que el líder de la CEDEF no quería a un herbívoro cerca de su hijo —porque hasta eso, Alaude lo consideraba un hijo y era algo sorprendente—, pero Primo Vongola no iba a darse por vencido.
—¿No crees que te estás pasando un poco, Alaude? —preguntó G que venía llegando de una misión junto con Alaude una semana después.
—No —contestó—. El herbívoro tendrá que sufrir un poco después de todos los problemas que nos hizo pasar.
—No digo que le justifico, pero… —G intentó abogar por su amigo—… Giotto también sufrió por todo lo que pasó con Fiorella.
—Y nosotros también —contestó—, sobre todo al ver a Giotto así, pero no confió en nosotros y nos mantuvo detrás de una pared un año entero, tú y yo sabemos que estuvimos rozando la línea de la disonancia con él. Además, Harry es mi hijo y hasta que yo no vea que Giotto le puede proteger, no le permitiré que se acerque. Quiero que me demuestre que no es un herbívoro débil, quiero que me muestre que lo puede proteger, yo ya perdí a toda mi familia y ahora Harry y Teddy son lo único que me queda, los voy a proteger hasta que Giotto me muestre que puede hacerlo.
—Entiendo... —G suspiró mientras entraban a la casa—… de verdad entiendo el motivo. Por cierto hay algo que he querido decirte.
—¿Qué? —Alaude le miró mientras se detuvo en medio del pasillo.
—Es sólo que es extraño verte llamarlo hijo.
—No veo por qué —Alaude volvió a caminar para dirigirse a la oficina de Giotto—. Acabo de adoptarlo legalmente como mi hijo hace cinco días.
—¡¿Qué?!
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Las cosas iban bien para Harry, su pequeño café ya no era un punto de reunión para familias de la mafia; salvo los Cavallone que venían seguido, pero a Harry le caían bien, eran personas amables, sobre todo el jefe. Por otro lado, estaba preocupado por su abuelito, no lo había visto en una semana y tampoco había llegado a casa, desde que Gokudera G le dijo que fuera a hablar con Giotto Vongola. Y debido a eso, su hijo había estado llorando constantemente, al parecer lo extrañaba mucho; Harry sabía que era porque desde que lo conoció, siempre fue una presencia constante en la vida de Teddy.
Y entonces aquí estaba, intentando consolar a su hijo —gracias a dios era sábado y su café había cerrado temprano—, a Harry le dolía ver a su bebé así.
—No llores, mi amor… —susurró con cariño mientras el bebé acurrucaba su cabeza en el hueco del cuello de Harry sin dejar de llorar—. Papá Alaude vendrá pronto…
—No ha dejado de llorar desde que él se fue hace una semana… —dijo la voz de Remus desde el retrato mágico en la pared del dormitorio de Teddy.
—Pobre de mi bebé… —Tonks lloraba ante la tristeza de su hijo.
—…Espero que venga pronto… —contestó James desde su retrato, a su lado estaba Lily—… no le hemos conocido, pero si tú y Teddy se encariñaron mucho con él, debe ser una buena persona.
—Lo es… —respondió Harry mirando a sus padres—. Creo que mamá no conoció nunca al lado asiático de su familia, pero desde que se enteró de que somos familia, nos cuida mucho. Teddy lo adora tanto que le llama papá.
—Me alegro que tenga otra figura paterna… —dijo Remus tristemente, deseando estar ahí con su hijo.
—¿Harry? —la voz de Alaude vino desde la sala. Harry le había dado un juego de llaves de su casa.
—¡Aquí estoy! —gritó desde el dormitorio.
—Cachorro ¿por qué lloras? —Preguntó la nube a Teddy cuando entró y vio a Harry intentando consolar a su hijo sin éxito, enseguida al escuchar la voz de Alaude, Teddy volteó su cabecita al hombre y lloró más mientras alzaba sus manos intentando llegar a él. Alaude le miró suavemente mientras lo cargaba.
—Te extrañó… ha llorado desde que te fuiste hace una semana… —dijo Harry mientras observó cómo su hijo se acurrucó en sus brazos.
—Lo siento, tuve que hacer algunas cosas… —Alaude miró a Teddy que dejó de llorar y sólo sollozaba e hipaba hasta que se quedó dormido en los brazos del rubio, no parecía que el bebé quisiera despegarse de él porque lo sujetaba firmemente de su traje.
—Abuelito… —Harry sonrió y le guió hasta los cuadros de sus padres y los de Teddy—. Quiero presentarte a mis padres; James Potter y Lily Potter, y los padres biológicos de Teddy; Remus Lupin y Nymphadora Lupin.
—¡Ya te dije que no me llames Nymphadora! —el cabello de Tonks se puso rojo y Harry sólo rió divertido—. ¡Soy Tonks, tú mocoso!
—Mucho gusto… —respondió Alaude y luego miró a los retratos de James y Lily—… aprovecho para decirles algo…
James y Lily le miraron curiosos.
—El motivo por el cual me tomó una semana volver, fue porque he estado haciendo algunas documentaciones tanto en el gobierno de aquí como en el mundo mágico ya que he adoptado a Harry legalmente en ambos mundos.
Harry jadeó y le miró sorprendido. Alaude se giró a mirarlo.
—Eres como mi hijo, Harry… —Alaude le miró y le dio una pequeña sonrisa—… Tanto tú como Teddy. Son la única familia de sangre que me queda, por eso quiero que sepas que pase lo que pase voy a protegerlos a ambos, sé que ha pasado un año desde tu llegada, pero he llegado a amarte como hijo, como mi familia.
Harry miró a su abuelo con ojos sumamente sorprendidos. Si en el pasado cuando aún vivía con los Dursley alguien le hubiera dicho que le adoptarían, no lo hubiera creído. Harry creció siendo un niño tímido y ansioso por recibir cariño de sus familiares, pero creció a base de abusos y lograron convencerle a lo largo de los años que un monstruo como él no merecía amor, ni mucho menos familia. Y ahora este hombre delante de él, los ha cuidado a Teddy y a él y le ha demostrado un cariño que nadie le había dado antes, y ahora aquí estaba otra prueba de que Alaude en realidad sí lo quería como familia; lo adoptó, en realidad lo hizo. Harry, que todavía le miraba con los ojos sumamente abiertos, sintió las lágrimas comenzar a caer por sus mejillas.
Alaude le miró con esa sonrisa suave y secreta que siempre le daba, sabiendo que su hijo lloraba de felicidad y sentimientos encontrados, sabía que Harry había sido un niño abusado; el guardián de la nube era una persona sumamente observadora, y notó pequeños detalles del pequeño ciervo de ojos verdes cuando comía. La forma en que comía solo pequeñas porciones y como miraba disimuladamente para todos lados como si temiera que fueran a arrebatarle comida, la forma en que se inclinaba ligeramente hacia su plato y lo rodeaba con sus brazos mientras comía, como si se sintiera seguro de esa manera. La primera vez que lo notó, Alaude sintió mucha furia porque esos eran signos de una infancia muy triste, signos de maltrato infantil. Nunca le preguntó sobre ello, la nube no quería ver esa tristeza en sus ojos verdes.
Alaude quería cambiar esa forma de pensar. Harry solía pensar que no era merecedor de amor o cariño, pero lo cierto era que Alaude atesoraba mucho a esta pequeña familia.
—…Ya no llores… —Alaude le quitó las lágrimas de los ojos con una de sus manos—. No importa qué te hayan dicho en el pasado, Harry. Tú y todos merecen tener amor y familia.
Harry simplemente caminó lento hacia él y le abrazó, teniendo cuidado con Teddy que dormía entre los brazos de Alaude.
—Gracias… —la voz de Lily le llegó al guardián de la nube desde el retrato. Alaude le miró y sonrió de lado—. Sé que cuidarás muy bien de nuestro hijo.
—Por supuesto —contestó—. Ya que ahora también es mi hijo.
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—¿Crees que debemos hacer algo? —preguntó Ugetsu una noche en la cena, todos los guardianes estaban ahí menos Alaude y Giotto, a éste último G le había obligado a terminar el papeleo—, Giotto anda algo deprimido, Alaude no le deja acercarse a ese joven.
—Bueno, lo adoptó legalmente, creo que tiene derecho… —contestó G—… Aunque yo entiendo un poco el modo de pensar de Alaude.
—Bueno, pero nos dijiste que era mayor de edad —intervino Daemon—, no es un niño, creo que ese joven es capaz de tomar sus propias decisiones.
—Sí, pero entiendan… —interrumpió Knuckle—, ese joven es su única familia de sangre ahora. Y Alaude es muy posesivo.
—Al menos que les deje conocerse… —Lampo bostezó mientras comía—… A este paso temo que Primo vuelva a su actitud de antes.
—Yo temo que sea un desastre emocional… —comentó la tormenta mientras suspiraba—… Giotto parece muy obsesionado con Harry, y debo decir que hay un cierto aire de familiaridad en él. Como si lo hubiera visto en otro lado, pero no puedo recordar en dónde.
—Obviamente no creo que Alaude le deje venir aquí —Ugetsu terminó de beber su té y suspiró también—, yo creo que podemos hacer algo por Giotto por lo menos. Aprovechando que Alaude tiene asuntos en la CEDEF que le mantienen ocupado.
—Si Alaude se entera nos morderá a todos hasta la muerte —dijo Lampo, nervioso.
—Para cuando se entere, diremos que fue un encuentro casual… —Daemon comentó—, G ya lo ha visto, puede ir a visitarlo este fin de semana y podremos arreglar algo.
—Sé que los fines de semana cierra temprano su cafetería —dijo G—, suele ir al parque con su hijo.
—Haremos que Giotto vaya también —agregó el guardián de la lluvia—, Alaude no sospechará que fue arreglado porque no será en la cafetería, y el parque no está cerca de ahí.
—Ya puedo sentir el enojo de Alaude —Lampo estaba muy nervioso—. Es una mala idea, mala. No quiero que me muerda hasta la muerte. No cuenten conmigo.
—Eres un cobarde… —bufó G.
—¡Cállate tú, rosadito!
—¡¿Cómo me llamaste, mocoso?! ¡Y mi cabello es rojo! ¡rojo! ¡O es que eres tan tonto como para no saber la diferencia!
—¡Lampo Sama va a darte una lección!
—maa, maa… —intervino Ugetsu—, tranquilícense. No se maten en la mesa.
—La hora de los alimentos es sagrada… —agregó Knuckle—. Por favor tranquilos.
Giotto en su oficina intentaba no quedarse dormido, G era un malvado, no le dejaba salir hasta terminar con toda la pila de papeles en la mesa. De pronto, su intuición actuó y se estremeció un poco, algo le decía que muy pronto pasaría algo que cambiaría su vida.
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Y el ansiado fin de semana llegó, claro que no es que Harry lo supiera, o Alaude… o Giotto. Era sólo una pequeña conspiración de los guardianes para darle un poco de tranquilidad a su jefe. Así que esa tarde a medio día, comenzaron con su plan.
—Giotto… —llamó G entrando a su oficina—. ¿Terminaste con los papeles?
—Claro que sí —Giotto le miró resentido—, no me dejaste descansar hasta terminar.
—Bueno, pues ahora puedes hacerlo —G se recargó en el escritorio de su cielo.
—¿En serio? —Giotto arqueó una ceja—. ¿Qué mosca te picó? Nunca me dejas salir sin motivo.
—Bueno, después de todo lo que ha pasado, me gustaría pasar algo de tiempo con mi mejor amigo —G le sonrió—. Es un buen día y ya que los demás andan en ocupados, y somos los únicos aquí, deberíamos ir al parque.
—¿Al parque?
—Sí, al parque.
—¿Y por qué al parque?
—Me gustan los parques.
—¿Desde cuándo? —Giotto entrecerró sus ojos. Su intuición le decía que algo pasaba.
—Desde hace mucho. Deja de preguntar y vamos —G lo agarró del cuello y se lo llevó arrastrando.
—¡G, deja de arrastrarme, me estás ahogando! —Giotto se quejó, pero su guardián hizo caso omiso a los lloriqueos de su jefe.
Mientras tanto, en la cafetería Harry iba saliendo con Teddy en sus brazos; este iba muy entretenido con un pequeño pajarito amarillo de peluche que Alaude le había regalado. Era un día soleado y no hacía tanto calor; era agradable. Desde que Alaude le dijo que estaría ocupado con algunas cosas, él decidió ir al parque con su hijo como todos los fines de semana, a Teddy le encantaba el parque, así que su mamá decidió llevar algo de comida para ellos y pasar un buen rato los dos. Al llegar ocupó una de las mesas que siempre estaban ahí para la gente, dejó la comida que había traído mientras Teddy se entretenía sentado en el suelo jugando con su peluche sobre una manta.
Harry se agachó para cargar a Teddy y se sentaron bajo la sombra de un árbol que estaba convenientemente sobre ellos, justo al lado de la mesa. Harry sentó al bebé en sus piernas pero luego se detuvo, no sabía si era su paranoia pero se sentía observado. Por si acaso, lanzó un hechizo sin varita que era una alerta para malas intenciones. Hechizo creado por Hermione.
—¿Es él? —preguntó Daemon, mirando desde el otro lado del parque, ocultándose a él y a sus acompañantes bajo sus ilusiones.
—Lo es —contestó Knuckle—. Es el dueño de la cafetería.
—Me agrada —rió Daemon—. Se dio cuenta…
—¿De qué? —preguntó Ugetsu.
—De que alguien le observa —Daemon sonrió mientras miraba al joven de ojos verdes—. Está alerta, aunque no sabe quién le observa.
—Quiero irme… —Lampo comentó, nervioso. Daemon le había arrastrado junto con ellos—. Esto saldrá muy mal, muy mal, Alaude nos matará…
—Tranquilízate, Lampo —animó Ugetsu—. Alaude no aparecerá hasta pasadas las cuatro de la tarde. La CEDEF le mantiene ocupado.
—Ahí vienen… —Daemon miró Giotto acercarse caminando—. Debo admitir que esto es divertido, quiero ver la reacción de Giotto.
A pesar de que su intuición le dijo que G estaba tramando algo, por otro lado no se preocupó demasiado; era un buen día y Giotto se alegraba de estar fuera de esa oficina infernal, lejos de esa tortura llamada papeleo. Miró al cielo mientras caminaba y respiró profundamente, el parque estaba frente a ellos y notó que había muchas familias con niños pequeños jugando. Giotto sonrió ante la vista, esto era lo que él quería proteger. Casi en el centro del parque, había un gran árbol de roble muy alto y verde, Giotto inmediatamente lo comparó con el color de ojos de cierto joven, no… los ojos de él eran más brillantes, más vivos. G, mientras tanto miró de reojo a su amigo y fijó su mirada en el árbol, luego sonrió, ya sabía lo que estaba pensando.
—Es extraño… —dijo de pronto Giotto—… mi intuición me está gritando de que debo caminar hacia allá.
G observó el lugar al que se refirió y enseguida notó al joven sentado bajo el frondoso árbol y a un pequeño bebé que reía. G sonrió de nuevo, al parecer la híper intuición de Giotto también quería perseguir a Harry. El guardián de la tormenta se quedó parado y notó que Giotto tenía su mirada puesta en la persona que estaba sentada bajo el árbol y comenzó a caminar hacia él, G sólo se dio la media vuelta y se dirigió hasta los demás que observaban la escena.
Giotto lo notó, era difícil no hacerlo. Esos ojos fueron lo primero que notó desde la distancia, sus piernas no le obedecían, él quería irse pero al parecer su cuerpo decidió llevarlo hasta allá, se detuvo de pronto ante él, que subió la vista y le miró. Era extraño, su híper intuición estaba como loca, ansiosa y no sabía por qué, era una sensación muy rara, pero placentera.
—…Se ve más feliz… —la voz de Harry le sacó de su ensoñación. Giotto miró a Harry, que le sonreía. Quería grabar esa sonrisa en su mente—. Me alegro. Aquél día en la cafetería parecía una persona totalmente diferente, extraño… desconocido.
¿Desconocido?...
—¿Desconocido? —susurró Giotto, sin dejar de estudiar las facciones del joven delante de él.
—¿Quiere sentarse con nosotros? —Harry le preguntó, sin dejar de sonreír—. Me agradaría su compañía.
—¿Qué quieres decir con desconocido? —Giotto se sentó en el suelo frente a él, no podía ni aunque quisiera, apartar su mirada. Tenía una sensación de Déjà vu muy extraña. Como si ya hubiera vivido esto.
—Ese día en la cafetería, sentí algo extraño… —respondió Harry mirándolo intensamente—, yo sentía, sabía que ése que dejaba ver al mundo no era usted. Sentí que miraba a un desconocido, fue extraño… éste que veo ahora frente a mí, me hace sentir… nostalgia, este es el verdadero usted. Me hace pensar, porque no lo conozco como para asegurarlo.
—Creí que era el único… —contestó el rubio—… hay algo, que me hace sentir que te conozco. ¿Te había visto antes en algún lado?
—No… —dijo él—… Viví en Inglaterra toda mi vida antes de mudarme aquí.
—Creo que ese día en la cafetería no empecé bien… —Giotto le sonrió suavemente y le ofreció su mano—. Mucho gusto, mi nombre es Giotto di Vongola.
—Encantado, Giotto… —Harry sonrió—. Harrison Potter.
En el momento en que sus manos se tocaron, las llamas de Giotto y su híper intuición ronronearon con placer. G y los demás guardianes miraron atónitos lo que ocurría. Jamás había pasado algo así, no desde… ella.
Giotto estaba en shock, habían armonizado. Pero no era una armonización cualquiera, era una armonización de almas, y lo sabía porque Giotto y Fiorella pasaron por lo mismo cuando se conocieron, y cuando ella murió esa unión que sintió en sus llamas se desvaneció y ahora, volvía a resurgir, no como uno nuevo… sino como la misma armonización que había tenido con ella. Era…
Exactamente la misma.
Las llamas de Fiorella.
Harry miró sus manos, había un semblante extraño en su mirada. Esta sensación, era como si ya la hubiera tenido antes. Un recuerdo fugaz le vino a la mente:
—A veces eres un desconocido, Giotto… —dijo la voz de una mujer de cabellos castaños y ojos verdes. Ella rió—. En el campo de batalla eres diferente.
—Me llamaste desconocido la primera vez que nos presentaron, Fiorella —Giotto sonrió—. Recuerdo que me diste una bofetada cuando intenté pedirte un baile.
—Sí bueno, no puedes culparme… —ella se sonrojó—. Toda mi vida me tuvieron dentro de una caja de cristal por mis llamas raras y mi reacción ese día fue gritarte ¡desconocido! Y alejarme.
—Jajajaja —él rió, acercándose a ella Estaban en el patio de la mansión Vongola. Él la abrazó—. Pero gracias a esa bofetada, nuestras llamas armonizaron… así supe que eras mía. Y dime… ¿Ahora sigo siendo un desconocido?
—Eres mi lindo desconocido… —ella le sonrió y le besó dulcemente—. Quiero estar toda mi vida contigo, Giotto.
—Y lo estaremos… —Giotto le correspondió—. Mañana serás mi esposa. Mi pequeña flor.
Harry subió su mirada a Giotto, todavía estaba en shock. Había algo en su mente, algo… que quería salir.
—…Desconocido… —susurró para él mismo. Giotto le miró, había escuchado esa palabra.
…No era posible…
—Te dije… —Harry tenía una mirada extraña en su rostro, Giotto observó que sus ojos estaban desenfocados—… Que siempre volvería a ti, desconocido.
—…¿F…Fiorella?… —Giotto en un desespero le tomó del rostro y le hizo mirarle—. ¿Fiorella?... ¿Harry?
—¿Eh? —Harry parpadeó, regresando en sí. ¿Se durmió o algo así?—. Lo siento, creo que… me dormí, discúlpame Giotto.
—…¿re…recuerdas… algo? —la mirada de Giotto mostraba desesperación, pero Harry no supo por qué.
—¿Sobre qué? —preguntó confundido.
—…Nada… olvídalo… —Giotto le sonrió suavemente, pero era una sonrisa diferente, Harry notó que estaba llena de cariño y de un sentimiento que le hizo doler el corazón, tenía nostalgia pero no sabía por qué—. Me gustaría, si no te molesta… conocerte más… Harry.
Giotto miró al joven de ojos verdes. Era suyo, de eso no había duda… Era la misma sensación, tenía que saber más. Sus llamas estaban ansiosas por tocar a Harry, Giotto mismo anhelaba abrazarlo y saber cuál era su aroma, quería llegar a él, quería… lo quería, lo ansiaba.
…Era ella.
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Esa tarde Giotto y G llegaron a la mansión, con los demás tras ellos. Primo se paró en medio de la sala y tuvo que sujetarse a la pared ante lo que acababa de descubrir, G le miraba preocupado.
—Giotto… —llamó él—… ¿Armonizaron?
—G…. —Giotto le miró y G se sorprendió al ver que habían lágrimas en sus ojos—. No fue una armonización nueva, reparó la que ya estaba…
—¿De qué hablas? —preguntó
—Él tiene… las llamas de Fiorella. Mi unión con ella, que ya había desaparecido, volvió… lo sentí, mi intuición me gritó, que él… era…. Ella.
—…Eso… no es posible —G le miró sorprendido
—G, sé que lo viste… —Giotto le agarró de los hombros—… Me llamó exactamente como ella solía llamarme.
—Las reencarnaciones entre los usuarios de las llamas no son extrañas, sí suceden… —intervino Daemon frunciendo el ceño—. Y el aura que dio ese niño, era lo mismo que sentía cuando Fiorella estaba cerca. Sus llamas eran blancas, y se sentían muy puras. Las de Harry también se sintieron como ella, se sintió la misma firma de Fiorella en él.
Y ahora con eso, Giotto intentaría aún más que nunca acercarse a Harry. No iba a darse por vencido, esta vez él iba a protegerlo con su vida.
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Esa noche Harry no podía dormir. No podía dejar de pensar en esa tarde, esa sensación, su magia había estado muy… hiperactiva, casi no pudo controlarlo. Y luego Giotto, algo lo llamaba a él, Harry sabía que no había estado imaginando cosas, los ojos de Giotto se habían vuelto naranjas, como un fuego interno dentro de él que le llamaba. Harry se movió de lado en la cama y sin controlarlo se abrazó intensamente a la almohada, de pronto se sintió solo, miró el espacio vacío de su cama y supo que había algo mal con esa imagen, porque algo faltaba, alguien. Poco a poco cerró los ojos evocando de nuevo esos ojos naranja intensos, se quedó dormido rápidamente .
Harry se encontró en un espacio en blanco, parecido a King's Cross el día en que Voldemort le había disparado la maldición asesina, pero esta vez vio en el fondo un banco largo y había una persona durmiendo en ella, era una mujer. Tenía los cabellos castaños y tez pálida, sus manos estaban unidas entre sí en su torso pero había llamas blancas bailando lentamente sobre ellas, se acercó un poco más a ella pero ella no despertó. Los ojos de Harry se sintieron atraídos al collar en el cuello de la mujer, era una fina cadena de plata y tenía un dije formando un símbolo que estaba seguro era japonés.
—Significa "Cielo" —dijo una voz a sus espaldas. Harry volteó y de nuevo vio a la muerte.
—Creí que no te volvería ver hasta que muriera ¿estoy muerto acaso?
—No —respondió la muerte—, no pude evitarlo, sigues siendo mi favorito, solo vine a decirte unas cuantas cosas que quizá debí decirte antes.
—¿Quién es ella? —le preguntó—. Siento que la conozco…
—Eso es porque lo haces. Ambos se conocen muy bien.
—No entiendo…
—Ella eras tú en un tiempo pasado, el tiempo en el que estás ahora, ella es Fiorella Cervo —la muerte le sonrió—, Fue la prometida de Giotto Vongola.
—¿Qué? —Harry miró a la muerte sin creerlo—, pero… ¿por qué aparece ahora?
—Todo este tiempo ha estado dormida, pero ahora es necesario que aceptes esa parte de ti que ya fue… —la muerte se acercó a ella y le quitó el collar del cuello y se lo entregó a Harry—. Creo que esto es tuyo.
—¿Qué pasará con ella?
—Toca sus manos y lo verás —Harry se acercó, vacilante y extendió su mano hasta ese fuego blanco que veía danzar lentamente, cuando al fin la tocó, todo el cuerpo de ella se volvieron llamas y desaparecieron como si nunca hubiera estado ahí.
—¿Qué…pasó? —Harry se tocó el pecho, había algo cálido dentro de su corazón, se sentía… completo.
—Ella era parte de tu alma. Se separó de ti cuando Voldemort te atacó esa noche. Ella era tu magia. Por eso te costaba hacer los hechizos al principio. Siempre estuvo ahí, durmiendo siendo consciente de todo sin poder despertar, sólo era consciente cuando Giotto se acercó a ti en el parque, sé que lo sentiste. Quiero que sepas algo, Harry.
Harry le miró sin poder evitar llorar, se sentía completo finalmente.
—No fue casualidad que vinieras aquí —le dijo—. Este era tu destino.
Despertó bruscamente y se sentó en la cama. Volteó a mirar su reloj y vio que eran las 5:00 am, se preguntó sobre ese sueño y lo que significaba. Miró sus manos, no había fuego, ni nada. No había sido real… no podía. Harry se paró al baño y se humedeció el rostro, pero cuando se miró al espejo vio algo diferente… el collar de su sueño estaba puesto alrededor de su cuello, tocó vacilantemente ese símbolo y lo sintió.
Giotto.
Los recuerdos de Fiorella, o su yo anterior, le vinieron a la mente. Y entonces recordó todo sobre las llamas y también recordó quién la había asesinado. Harry se aferró más al collar de plata, porque sabía que esas personas sabían que había reencarnado… ellos querían sus llamas, ellos querían su magia.
Estraneo.
Y el que los estaba guiando hacia él, era alguien del mundo mágico.
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En el siguiente capítulo les daré pistas ;) a ver si pueden adivinar quién es la persona a la que se refiere Harry.
¡Gracias por leer!
Espero que les haya gustado, nos vemos en el siguiente capítulo.
