Holaaa a todas y todos…. Como andan?? Pues ya regrese de mi viaje…me fue muy bien un poco de frio pero buenoo estuvo genial ….aqui llego con el cuarto cap un poco mas largo que los anteriores para que se entretengan jeje bueno pues ahí les dejo para que lean bye…
Disclaimer: ninguno de los personajes me pertenece (por desgracia ) todos pertencen a la querida J.K. Rowling y Warner…
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Cap. 4: ¿Colina de Conejitos?
Hermione se despertó a la mañana siguiente sintiéndose tan cansada como cuando se fue a la cama. Después de bailar con Harry, bailó con Viktor otra vez y terminaron en su casa con algunos amigos. Una de las cosas de las que se había dado cuenta es que no habían evolucionado demasiado y Hermione abandonó la fiesta sintiéndose contenta de su vida en Pórtland. No tenía novio en esos momentos, pero por lo menos tenía una piscina enorme.
Cuando regresó a su habitación del hotel se tiró en la cama y pasó toda la noche despierta, pensando en Harry y Fleur comportándose como cabras. Y cuánto más pensaba en ello, más enfadada estaba, hasta deseó que Harry estuviera frente a ella para poderle golpear. No se durmió hasta las 3:00 de la mañana y ahora, a las 8:30 estaba exhausta.
Se sentó en el borde de la cama y retiró la manta a un lado, llamó al servicio de habitaciones y pidió un café con unas tostadas. En la cocina la dijeron que el desayuno tardaría unos veinte minutos así que decidió ducharse. Y mientras el agua caliente le resbalaba por la cabeza, se preguntó por qué el que Harry se comportara con una cabra le molestaba tanto. Se dijo que quizá era porque esperaba más de él. Por lo menos debería tener mejor gusto con las mujeres. En verdad, Fleur todavía era guapa y eso que habían pasado diez años desde el instituto. Quizá Fleur se había vuelto una persona agradable, pero Hermione lo dudaba.
Alcanzó el shampoo y se lavó el pelo. Quizá su mente convirtió a Harry en algo que no era. Usó el prototipo del chico que había conocido, el chico que iba al cine con ella para que no tuviera que ir sola, para crear a alguien que quizá fuera igual durante toda la vida. Pero la gente cambia. Harry cambió. Se convirtió en… un hombre.
Después de ducharse se envolvió el cabello en una toalla y cepilló sus dientes. Un golpe en la puerta la asustó, se puso corriendo un par de braguitas beige. Cogió una bata blanca de seda y dijo «Un minuto» mientras metía los brazos por las mangas.
Tomó diez dólares de su monedero y corrió para atarse el cinturón en la cintura. A las nueve de la mañana pensó que el servicio de habitaciones estaba acostumbrado a ver a gente en bata. Pero cuando abrió la puerta, no se encontró con el servicio de habitaciones.
Harry estaba al otro lado, con aspecto fresco, limpio y muy descansado, como el de un hombre que se había pasado la noche intentando posturas sexuales de animales con la reina de la promoción. Su camiseta blanca estaba metida dentro de unos pantalones negros de esquí, y la palabra DYNASTAR estaba impresa en cada una de las mangas.
—Pensé que ya estarías lista. —dijo.
Hermione se miró a sí misma y se ató más fuerte el cinturón de su bata.
—Ojalá hubieras llamado antes.
—¿Por qué?
Le miró a los verdes ojos y pronunció lo obvio.
—No estoy vestida, Harry.
—Ya te he visto desnuda antes.
—¿Cuándo?
—Cuando las braguitas de tu bikini se bajaban.
—Tenía ocho años. Los dos hemos crecido desde entonces.
—Todavía eres bajita.
El servicio de habitaciones llegó y antes de que Hermione supiera lo que él estaba haciendo o pudiera protestar, Harry pagó al camarero e introdujo la bandeja con el desayuno dentro de la habitación. Puso la bandeja sobre una mesita al lado de la ventana y abrió las cortinas haciendo que la luz de la mañana inundara la habitación excepto el pequeño pasillo de la entrada en el que se encontraba Hermione.
Hermione se apoyó sobre la puerta y estudió su pelo oscuro cortado justo a la mitad del bronceado cuello. Su mirada recorrió los anchos hombros, la espalda, la estrecha cintura y el bonito y redondeado trasero. Su piernas siempre habían sido largas, su pies grandes y de pronto la habitación pareció ser mucho más pequeña. La limpia y fresca esencia de su piel se mezclaba con el aroma del café, y el estómago de Hermione se retorció de hambre, pero no sabía cual de los dos había sido el responsable de que tuviera hambre.
La visión del desayuno o la visión de Harry.
Entonces él se dio la vuelta y la miró, y ella lo supo. Su cara era devastadoramente atractiva, la simetría un poco más perfecta con la luz natural. Su piel parecía más suave y bronceada. Él parecía más… la palabra que le venía a la mente era moreno. La mezcla de sangre anglosajona de su padre e inglesa de su madre había creado una poderosa ilusión de pasión y control.
Se sentía desnuda delante de él. Se quitó la toalla del cabello y éste, mojado, le cayó por lo hombros cubriendo sus pechos y espalda.
—¿Por qué no estás esquiando con Fleur?
En lugar de responderle, sirvió el café.
—¿Te fuiste con Viktor anoche? — Preguntó a la vez que soplaba en la taza y bebía un trago.
—Fui a su fiesta pero era tan aburrida que me escabullí.
Bajó la taza y levantó sus oscuras cejas.
—Qué pena —dijo sonando muy poco convincente y caminó hacia ella, sus largos pasos acortando silenciosamente la distancia entre ellos. Parecía más relajado esa mañana. Más como el chico despreocupado con el que había crecido y menos como el hombre que había conocido la noche anterior.
En contraste con la aparente tranquilidad de Harry, los nervios de Hermione impactaban como la pistola de voltios que en ocasiones llevaba al trabajo. Le quitó la taza de la mano y le ofreció un billete de diez dólares.
—Toma esto.
—Guarda tu dinero Hermione.
En lugar de discutir, ella se acercó a él y le metió el dinero profundamente en el bolsillo de la cadera de sus pantalones de esquí. En el mismo segundo que deslizó la mano entre las finas capas de nylon y GoreTex se dio cuenta del error.
Harry se quedó congelado y ella sacó rápidamente la mano, pero ya era tarde. El aire entre los dos cambió, se volvió espeso por la tensión. Hermione escondió la mano tras su espalda, el calor de Harry todavía emanaba de sus dedos. Estaba segura de que él llevaba poca ropa y no sabía si debía disculparse o fingir demencia. Se decidió por la segunda opción, pero no podía mirarlo a los ojos. Le miró al pecho y preguntó, como si no se estuviera muriendo de vergüenza.
—¿Has venido aquí a servirme el café?
—Quiero que esquíes conmigo.
Le miró a la cara y la alivió ver que el la observaba como si nada hubiera pasado.
—Te dije que no sabía esquiar.
—Lo se. Te enseñaré.
—No tengo traje de esquí.
—Puedes alquilar lo que necesites.
Ella estaba a punto de discutir que no necesitaba nada porque no quería esquiar cuando el añadió.
—Yo pagaré por todo.
—No. No lo harás.
—Bien, no lo haré —dijo y miró su reloj de plata—. La tienda de alquiler abrió hace cinco minutos.
—¿Llamaste?
—Por supuesto. ¿Cuánto tardarás en estar preparada?
Hermione consideró sus opciones. Podía dejar que Harry la enseñara a esquiar o se podía quedar en el hotel esperando encontrar a alguien con quien hablar durante las próximas cuatro o cinco horas.
—Treinta minutos.
Harry echó un breve vistazo a Hermione. Se fijó en la bata de seda y en el pelo mojado, en su impecable piel y en las uñas de los pies pintadas de rosa.
—¿Puedes hacer que sean veinte? La tienda de alquiler se queda pronto sin las tallas pequeñas —dijo mientras pasaba a su lado y agarraba el picaporte de la puerta—. Te esperaré en el vestíbulo —dijo, y salió de la habitación hacia el pasillo seguido del aroma del champú de Hermione que dejaba una suave fragancia de coco y kiwi en el aire.
Harry se dirigió hacia el final del pasillo y entró en su habitación. La pared del fondo consistía básicamente en ventanas que daban a las pistas de esquí que había debajo y las cortinas estaban apartadas para dejar que la luz del día llenara la habitación. La luz incidía en las copas de cristal que había en el bar, disparando prismas multicolores sobre la gruesa moqueta beige.
Sus esquís estaban apoyados contra la chimenea de piedra. El traje de Hugo Boss que había usado la noche anterior colgaba del brazo de un sofá y la servilleta con el número de teléfono de Fleur se había caído de sus pantalones y estaba sobre la mesita de café de caoba.
A pesar de lo que le había dicho a Hermione, no había considerado la invitación de Fleur. Bueno, quizá la llego a considerar, pero no más de un par de minutos. Fleur Delacour eran tan hermosa como siempre, pero no se mentía a sí mismo pensando que sólo era su personalidad lo que a ella le había gustado. Y francamente, a él le gustaba ser el que iniciara la persecución.
Entró en el dormitorio y cogió del armario sus botas negras de esquí y metió los pies dentro. La mujer a la que quería perseguir en estos momentos estaba justo al final del pasillo. La noche anterior, cuando ella se le había acercado y le preguntó si quería bailar con él, no estaba tan seguro de hacer un viaje por el recuerdo con Hermione Granger.
Y entonces tomó a Hermione en sus brazos y cuanto más la sostenía, más seguro estaba que estaba manejando mal la situación con Hermione, así que decidió descubrir por qué le había fascinado y consumido durante su adolescencia. Mientras crecían, ella no había sido guapa, no hasta los primeros años de instituto y no como ahora.
Harry terminó de ponerse las botas y se levantó.
Iba a permanecer en el pueblo hasta la tarde siguiente y no tenía realmente planes, así que se debía a sí mismo averiguarlo antes de irse. Una parte de él pensaba que ella también se lo debía por todas las veces que se tuvo que sujetar las manos cuando lo que realmente quería era hacer que recorrieran todo su cuerpo. Quería saborear sus labios y su cuello, quería poner la boca sobre sus pechos y que sus manos descendieran por sus piernas.
Si era completamente honesto, tenía que admitir que una parte de su plan poco tenía que ver con la niña de su pasado y todo con la mujer que había abierto la puerta llevando el pelo envuelto en una toalla, las mejillas sonrosadas por la ducha y los pezones marcándose en la bata de seda. Se sentía atraído por la mujer que enrojeció cuando metió el dinero en sus pantalones de esquí y encontró más de lo que buscaba, al contrario que Fleur que metió su número de teléfono en su bolsillo mientras le contaba exactamente lo que quería.
Recordar la cara de Hermione en el momento exacto en que se dio cuenta de donde había metido la mano hizo que los labios de Harry se curvaran en una sonrisa. Cogió los bastones de esquí del rincón donde los dejó el día anterior. Si ella no era cuidadosa, la próxima vez que lo tocara, no sería un accidente.
El último día del año 2000 fue espectacular. El sol brillaba en un cielo casi despejado y la temperatura rondaba los treinta grados. Un tiempo perfecto para esquiar.
—¿Estás seguro de que no me voy a caer?
—Sí, y si lo haces yo te cogeré.
Incluso aunque Harry sabía lo que estaba haciendo, Hermione todavía estaba un poco insegura. Seguro, él le había ayudado a alquilar la ropa y el equipo adecuado, el largo bueno de bastones y esquís, pero ella no estaba tan segura sobre el telesilla.
La cola se movió un poco y Hermione plantó los bastones en el suelo y se dio un poco de impulso. Sólo habían dado unas cuantas lecciones antes de ponerse en la cola.
—¿No deberíamos intentar primero la «colina de los conejitos»?
—La colina de los conejitos es para miedosos.
En estos momentos ella podría vivir con eso.
—Con este traje es donde encajo —dijo refiriéndose a su traje de una pieza que se cerraba por la parte de delantera y se ceñía en la cintura. Era de un color azul claro y tenía el nombre Patagonia cosido en su pecho izquierdo.
—Estás mona —dijo Harry tratando de parecer sincero, pero su sonrisa era demasiado divertida. En contraste con Hermione, Harry no parecía un lerdo. Vestido completamente de negro parecía uno de esos esquiadores de los anuncios de Ray-Ban.
—Bueno, no dejo de pensar en la última vez que esquié y no puedo parar de pensar en que me voy a caer y romperme una pierna otra vez, sólo que esta vez cuando los chicos de la patrulla de esquí vengan a por mí, llevaré puesto un traje de conejito. —Se rascó la nariz con la mano enguantada—. Pienso en lo mucho que eso apesta.
Harry la observó a través de sus oscuras gafas de sol que le hacían imposible verle los ojos.
—Entonces no pienses en ello.
Ella frunció el ceño.
—Gracias, ojalá pudiera.
Se movieron un poco más en la cola y ella volvió a repasar las instrucciones que Harry le había dado sobre como montarse en la silla.
Mirar hacia atrás, coger la barra que está en la parte de afuera de la silla con la mano, y sentarse cuando la silla te dé en los muslos.
Fácil.
Para su sorpresa y calma, y con la ayuda de Harry sentarse en el elevador fue más fácil de lo que pensó. Permanecer en él, era más difícil. Sus botas y los esquís pesaban tanto que la tiraban hacia abajo. El resbaladizo traje tampoco ayudaba. Le entró el pánico y se sujetó a la silla.
—Me estoy resbalando.
Harry alzó los brazos por encima de sus cabezas y bajó la barra de seguridad. Hermione apoyó los esquís en la barra que había en la parte de abajo y se relajó mientras la silla los elevaba cada vez más arriba, por encima de las copas de los árboles cubiertos de nieve. La gente que había debajo parecían hormigas de colores y sólo el ruido del cable del telesilla llenaba el aire que rozaba sus mejillas.
—¿Qué tipo de detective privado eres? —preguntó Harry rompiendo el silencio.
Ella le miró, su pelo oscuro y traje negro contrastaban con el azul del cielo, sus mejillas se estaban volviendo rosas y los rayos del sol se reflejaban en sus gafas. Concentró sus pupilas y bajó la mirada hacia sus labios.
—Personas desaparecidas en su mayoría. —Le respondió—. A veces investigo fraudes de seguros.
Su boca formó la palabra «¿Cómo?»
—¿Investigar fraudes? Bien, vamos a ver, una compañía aseguradora asentada en el Este, necesita que algunos trabajos se realicen en Portland. Ellos llaman a mi oficina y me contratan para que investigue los daños de la póliza. Por ejemplo, el año pasado una mujer se cayó en el lugar de trabajo y supuestamente se dañó la espalda y quedó confinada a una silla de ruedas. Ella pidió el dinero del seguro pero nadie la vio caerse y no había cámaras de seguridad. La compañía de seguros me contrató para que la siguiera durante tres semanas.
—¿Eso no es peligroso?
—Aburrido generalmente. Pero al final la fotografié conduciendo coches de choque con sus hijos en Seaside.
—Siempre fuiste una cosita muy tenaz —sonrió, dejando ver el contraste de los blancos dientes con los broceados labios—. Pensé que querías ser enfermera.
Mirarle a la boca la revolvía el estómago, y se preguntó cómo seria besarle. Inclinarse y presionar sus fríos labios contra los suyos, besarle hasta que la temperatura cambiara y sus bocas se volvieran calientes y húmedas. Apartó la mirada y la dirigió a las copas de los árboles.
—Y tú ibas a ser médico.
Él se rió un poco y atrajo su atención hacia su boca nuevamente.
—Solías darme «polvos curativos» que hacías aplastando Smarties.
—Y tú solías darme inyecciones en el culo.
—Pero nunca te bajaste demasiado los pantalones. Todo lo que pude ver era la parte de arriba de tu trasero.
—¿Era por eso por lo que siempre querías ponerme inyecciones? ¿Querías ver mi culo?
—Oh sí.
—Estábamos en el colegio.
Él se encogió de hombros.
—No tengo hermanas y después de que se te bajaran las braguitas del bikini una vez, tenía curiosidad.
—Eras un pequeño pervertido.
Una nube tapó el sol y detrás de los cristales de sus gafas ella vio su mirada, traspasándola como si pudiera ver a través de su traje azul de esquí.
—No tienes ni idea —dijo y ella sintió algo caliente y liquido revolviéndose en su tripa. Harry Potter había querido ver su trasero. No era el pequeño e inofensivo amigo que ella siempre pensó. No el chico inocente que la ayudo a construir un fuerte en un árbol no muy lejos de la carretera de servicio que había cerca de su casa.
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Pues ahí lo tienen si quieren que siga dejen reviews porfaa…bueno pues les cuento que deberian bajarse el cd de Panic! At the disco esta buenisimo digamos que es la banda sonora de este fic jeje me encanta este grupo en especial la cancion Lying is the most fun a girl can have without taking her clothes off si un poco largo deberian ver los otros bueno byee cuidense dejen un review pelase!! Lleguemos a los 20 y actualizo….solo faltan 8 vamos chicas
P.S.: Gracias a Tonks1988junipersun y alexa-potter
