Todos los personajes de Prince of Tennis son propiedad de Konomi Takeshi.

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Al llegar al departamento, lo primero que Syusuke vio fue a una enfermera. Después de hablar un par de minutos con Tezuka, la mujer tomo su bolso y se marcho.

-Debemos ir a dormir. En unas horas tengo que estar en clase. Por favor espera hasta que regrese.

Syusuke no dijo nada. Cansado por el largo viaje simplemente se dejo caer en el sofá que Tezuka preparo como cama improvisada.

Cuando despertó, una joven se acerco a saludarlo. Por su vestimenta dedujo que también era enfermera. La muchacha intento comunicarse con el, pero por desgracia Syusuke no entendía ni una palabra de alemán. Ella repitió sus palabras, acompañándolas con señas. Finalmente Syusuke comprendio el mensaje y se dirigió a la ducha, en donde ya estaba preparada una toalla limpia y su ropa. El agua caliente fue como una bendición para su dolorido cuerpo. Sin embargo, empezaba a preocuparle la salud de Tezuka.

Syusuke salio del baño y por primera vez, observo cuidadosamente el lugar. El departamento estaba compuesto por una pieza que se dividía en sala y comedor, una cocina, una recamara y el baño. En realidad era muy reducido, pero para un estudiante solo debería ser más que suficiente. La enfermera lo invito a sentarse a la mesa. Su desayuno lo esperaba ¿O era la comida? El Tensai miro el reloj en la pared. Era medio día. Después de comer se sintió tan soñoliento que no tuvo otra opción mas que volver a dormir.

Llanto. Syusuke abrió los ojos lentamente. Estaba cubierto por una manta y no había señales de la chica. Desde aquel desconocido dormitorio se escuchaba un llanto. Un tanto nervioso, llamo a la puerta.

-Adelante.

Dentro, el Tensai se encontró con una escena por demás inesperada.

-Disculpa. Te ha despertado, ¿verdad?

-Esta bien, hoy he dormido demasiado... Tezuka, ¿Quien es este niño?

-Su nombre es Kunihiko y es mi hijo.

Por un momento Syusuke pensó que estaba enloqueciendo. ¿Habia escuchado bien? Eso quería decir que Kunimitsu no estaba solo. Entonces, ¿Porque le pidió que viniera con el? Lleno de confusión, Syusuke se quedo atento al pequeño en la cuna.

-Tenemos mucho de que hablar.

Kunimitsu tomo al bebé en brazos, se sentó en la cama y comenzó a alimentarlo con un biberón.

-Ven, siéntate por favor.

Con cuidado, el Tensai se coloco a un lado de su ex capitán.

-Primero que nada, gracias por estar aquí. Y gracias por ese día en el restaurant de Kawamura, nunca lo he olvidado. Tú sabes que vine a este país porque deseaba convertirme en el mejor jugador de tenis. Estaba dispuesto a trabajar duro para lograrlo, pero hace dos años la lesión en mi brazo se agudizo. No había marcha atrás, o dejaba de jugar o me condenaría a un daño irreversible. Incluso la posibilidad de ser un lisiado me pareció poco ante la idea de renunciar a mi sueño. Estaba tan frustrado...

Syusuke escuchaba, conmocionado.

-Fue entonces cuando la conocí. Angela nació en Berlín pero se crió en Florencia, de donde es originaria su madre. Su alemán no era muy bueno y por eso el maestro me nombro su tutor. Era una estudiante excelente y en seis meses ya no tenia problemas con el idioma. Creo que fue el hecho de que teníamos un carácter tan parecido lo que nos unió. Disfrutaba mucho su compañía. Cuando me dio la noticia del bebé, me preocupe, sobre todo porque ambos éramos demasiado jóvenes para tal responsabilidad. Pero luego lo vi como una oportunidad. Crecí en una familia muy unida y siempre pensé que algún día me gustaría formar una igual, aunque nunca me imagine que seria tan pronto. Mis padres se sorprendieron mucho, pero me apoyaron. Mi abuelo estaba tan feliz. La familia de Angela no lo acepto. Su padre fue claro: el problema era yo. No tenía la más mínima intención de emparentar con una raza como la mía.

Para el genio, la simple idea era humillante.

-Con el paso de los meses la situación en su casa empeoro y empezamos a hacer planes para vivir juntos. Una tarde, cuando volvíamos de hacer unas compras, nos encontramos con Atobe. Estaba parado a mitad de la calle, totalmente empapado por la lluvia. Lo habían asaltado. Le quitaron todo, hasta el pasaporte. Lo traje aquí para que pasara la noche y al día siguiente lo llevamos a la embajada, en donde le dieron asilo. Antes de regresar a Japón me llamo. Menciono que estaba dispuesto a pagar el favor con lo que yo quisiera, no importaba si tuviera que traerlo del otro lado del mundo porque para el no había imposibles. Solo le dije que no era necesario y me despedí.

Tezuka dejo el biberón vacío sobre la mesita de noche.

-Un lunes, a mediados de Enero, Angela no asistió a la escuela. Me llamo a mitad de una clase para avisarme que estaba en el hospital. Aunque salí de inmediato, no logre llegar a tiempo. El parto fue prematuro y ella no sobrevivió.

Syusuke se quedo helado. Sus ojos no se apartaban de Tezuka, que con cariño acomodaba uno de los calcetines en el piecito del niño.

-Kunihiko solo tenía siete meses así que paso los primeros días en una incubadora. Mis padres ofrecieron ayudarme con su crianza, pero siendo un viaje tan pesado debíamos esperar a que creciera un poco más. Ahora esta al cuidado de dos enfermeras y en Julio lo llevare con mi familia.

-No se que decirte...lo siento mucho.

-En realidad, lo que lamento es no haber podido amarla.

-¿Que...no la amabas?

-No.

La mirada de Tezuka se fijo en Fuji.

-Siempre has sido el único.

Syusuke apenas podía creer lo que escuchaba.

-Pero habían pasado tantas cosas, tanto tiempo...supuse que jamás volvería a verte.

Tezuka extendió el brazo, alcanzando el pelo de Fuji.

-Hace dos meses recibí una carta de Kikumaru. Dijo que tu...que tu seguías esperando por mi.

Los dedos del mayor se deslizaban por las suaves hebras.

-Decidi que hablaría contigo cuando fuera a Japón, en el verano. Mientras tanto, contacte a Atobe para que me consiguiera un pasaje de avión y le pedí que en cuanto estuviera disponible te lo entregara personalmente, junto con el mensaje de que pronto iría. Unos días despues, Atobe me envió un mail con los datos del vuelo... y algo de informacion extra.

El ex capitán se detuvo en la punta del sedoso cabello.

- Debo admitir que nunca te hubiera imaginado junto a Yukimura Seiichi.

Syusuke frunció el ceño.

-Es tan desagradable, ¿Porque tiene que entrometerse en la vida de la gente? Ademas, ¿Que hay de malo con Seiichi?

Al escuchar la familiaridad con la que el Tensai se refería al otro ex capitán, Tezuka sintió una punzada, pero lo disimulo.

-Nada. De hecho fue otra cosa la que me alarmo.

Lentamente, la mano de Kunimitsu se traslado al hombro derecho del genio.

-Se lo que hizo Nioh.

Syusuke no pudo sostenerle la mirada. Como de costumbre, el Tensai se había preocupado más por los que le rodeaban, que por el mismo. Ni una sola vez había expresado el temor que lo invadía. Ese miedo que hacia que constantemente volteara hacia atrás mientras caminaba por la calle. Esa angustia que no lo dejaba vivir pensando que en cualquier momento, Masaharu aparecería para terminar lo que había empezado.

-Cuando Atobe llamo para avisarme que estabas herido, confeso que temía lo peor. Afortunadamente, los exámenes que te realizo su medico confirmaron que Nioh no había logrado su objetivo.

Syusuke seguía con la cabeza gacha, cuando noto que las rodillas de Kunimitsu rozaban las suyas. Tezuka acuno la mejilla del Tensai en su mano y con suavidad levanto su rostro.

-No he tenido paz desde ese día. Por eso le pedí a Atobe que cambiara el vuelo por el mas próximo posible y fui por ti.

-¿Porque no me explicaste todo esto antes?

-Mi plan inicial era que conversáramos en cuanto llegara a tu casa, pero habías salido. Tu hermano dijo que no sabía en donde estabas. No se porque me dio la impresión de que mentía.

Durante dos semanas, Syusuke había evitado a Yukimura para que no se enterase del incidente con Nioh. El Tensai considero que pasados los días, sus heridas ya no serias tan visibles y le seria mas facil exponer la situación. Aquella noche quedaron de verse en la casa de Seiichi. Le costo bastante trabajo, pero convenció a Yukimura de no ir tras su ex compañero y dejarlo como vegetal. Al final, lo único que Seiichi deseaba era disfrutar el tiempo con su precioso novio y terminaron entre las sabanas, haciendo el amor.

-Estaba con Seiichi. De ninguna manera Yuta te lo habría mencionado.

-Veo que la relación con tu hermano ha mejorado.

-Si, las cosas han cambiado mucho desde que te fuiste.

Syusuke se tomo un momento para contemplar a la criatura que dormía en el regazo de Tezuka. Era tan lindo.

-Fuji...

Solo un minuto de distracción y para cuando Syusuke se dio cuenta, los labios de Kunimitsu estaban peligrosamente cerca. Apenas tuvo tiempo de retroceder y esquivarlo.

-No, espera...

Kunimitsu se detuvo.

-Tezuka, debes entender que no es fácil...

-Lo se, perdóname.

Tezuka se puso de pie. Despues de depositar al bebé en la cuna y arroparlo adecuadamente, se volvió hacia Syusuke. Hincado sobre una rodilla, tomo una de las finas manos entre las suyas.

-Fuji, te he hecho venir para pedirte que te quedes conmigo. Tal vez te parezca absurdo, pero puedes estar seguro que te amo y que estoy dispuesto a entregarme en cuerpo y alma para hacerte feliz. Se que no soy nada de lo que habrías esperado y que los años de abandono resultan imperdonables, pero por favor, dame una oportunidad. Si lo que quieres es volver a Japón con los tuyos, lo entenderé. El pasaje ya esta listo y estarias de regreso el viernes. Piénsalo, te lo ruego. Ahora ve a descansar. Aun es de madrugada y si no te adaptas al horario pasaras toda la semana durmiendo de día y velando de noche.

Kunimitsu beso con suavidad la mano de Syusuke.

-Buenas noches.

-Buenas noches, Tezuka.

Una vez solo, Tezuka se vistió la pijama y se metió en la cama. Durante las últimas semanas, habia estado meditando la forma en que le diría lo sucedido a Fuji. Imaginaba que el Tensai, furioso, le gritaría lo despreciable que era y lo mucho que lo odiaba. En cambio, Syusuke había permanecido prácticamente en silencio, escuchando. El genio, tan impredecible como siempre.

Tezuka abrazo con fuerza la almohada. Anhelaba tanto tener a Fuji a su lado. Había sido así desde que cursaba el segundo grado, en Seishun Gakuen. Estaba encantado por los gráciles movimientos, la exquisita voz y los enigmáticos zafiros de su compañero de equipo. En ese entonces, Kunimitsu había sido presa de sentimientos encontrados. No solo se trataba de su primer amor, se trataba de alguien de su mismo sexo. Tras la convivencia y la observación, se convenció de no ser correspondido y aprendió a ocultar cualquier muestra de afecto.

Para el momento en que se entero de que era alguien especial para el Tensai, Tezuka ya habia elegido un camino que lo llevaría muy lejos. Kunimitsu no era insensible, le dolía dejar atrás a Syusuke. Sin embargo poseía la madurez suficiente para aceptar que solo el tiempo le diría si había futuro para ellos. En Alemania su vida había dado un giro de ciento ochenta grados y atravez de las tristezas y alegrías, solo hubo una constante. Ahora Tezuka estaba seguro que su amor de adolescencia, era mucho más que eso. Estaba a punto de recibir la respuesta que tanto había esperado, pero tenía miedo. Miedo de ser rechazado por la única persona ante la que era vulnerable, la que poseía el poder suficiente para destrozar sus ganas de vivir.

Tezuka se negaba a abrir los ojos. La luz que se colaba por la ventana ya iluminaba toda la habitación, pero el simplemente fingía no saberlo. Estaba agotado. A pesar de que era posible que una tercera empleada se hiciera cargo de Kunihiko por las noches, el pediatra del hospital se había negado rotundamente argumentando que como padre, debía tomar parte activa en el cuidado de su hijo. El resultado: las horas de sueño de Kunimitsu habían sido drásticamente mermadas. Y si a eso se le agregaba el montón de actividades escolares... Al menos esa noche había tenido un bonito sueño. Soñó que a su regreso de la escuela, se encontraba a Fuji durmiendo en el sofá. Solo de recordar el rostro angelical, sonrió, contento. Una risita.

Si, también se había reído.

-Tezuka...

Y si, también lo había llamado con ese tono aterciopelado.

-Tezuka...

Kunimitsu abrió los ojos de golpe.

-Tezuka.

Kunimitsu se dejo caer sobre su espalda, quedando boca arriba. Su corazón estuvo a punto de saltar de su pecho.