Beso Mojado( Harry's POV )

Vuelvo a mirar las agujas del reloj. Ya debe ser como la cuarta o quinta vez que lo hago de forma inconsciente, no se, a estas alturas ya he perdido la cuenta de mis actos. Dentro de poco se anunciará por megafonía la llegada del tren a la estación y no hay señal alguna de ella. No vendrá y lo sé. Sin poder evitarlo por el rabillo del ojo se me va la vista hacia el andén 9 y 3/4 dónde nos encontramos por primera vez y dónde mi vida cambio completamente.

No dejo de pensar lo doloroso que es tener que marchar de aquí, teniendo como último recuerdo vivido con ella una tonta discusión, en la que como idiotas ninguno de los dos quería dar su brazo a torcer. Traté por todos los medios de hacerla entender que este viaje de trabajo era necesario para nuestro futuro. Un futuro conjunto, ya alejado de todo peligro y con la familia que siempre quise tener. No sufro menos que ella cuando estamos separados. Desde el dia que todo el mundo mágico pudo volver a respirar en paz no me he separado ni un segundo de su lado.

En ese momento escucho de improviso un silbido fuerte y seco que me devuelve a la realidad indicando mi partida inminente. Una ráfaga de viento helado me golpea el rostro, con ambas manos me subo el cuello de la gabardina haciendo un intento de guarecerme en él y continuo observando absorto mi rostro reflejado... Miro al cielo y unas timidas gotas de lluvia empiezan a caer silenciosas resbalando lentamente por el cristal de la ventanilla del vagón que tenia en frente.

Entonces los veo. Para asegurarme aparto con la manga las gotas que fluyen libremente por los cristales de mis gafas. Vuelvo a fijar la vista más detenidamente y veo a mi espalda sus ojos chocolate reflejados en ese mismo cristal. Ginny. Esos ojos en los que podría ahogarme cada mañana y sentirme aun dichoso por ello. Estan clavados en mi. Me miran intensamente, callados, atravesandome a través de aquel cristal. El miedo me embarga por momentos, me paraliza, no soy capaz de darme la vuelta por temor a descubrir que desaparece y que no esta allí conmigo. Que todo es fruto de una ilusión.

Entonces veo como se acerca a mi. La lluvia va oscureciendo su cabello rojizo enmarcando su pálida tez mientras las gotas resbalan por su mejilla surcando cada una de sus pecas. Noto como recarga su cabeza en mi espalda empapada, encerrándome entre sus brazos. Su respiración esta agitada al igual que el ritmo de sus latidos. Sin pensármelo cierro mis manos entorno a las suyas y noto como tiemblan sus frios dedos entrelazados sobre los mios.

Me giro hacia ella al tiempo que me desprendo de la gabardina como medio para cubrir nuestras cabezas mientras busco con la mirada un lugar para guarecernos. Cuando por fin lo localizo, busco su mirada bajo la gabardina para emprender la marcha, pero su mano sobre mi pecho me detiene. Algo pasaba. No recuerdo haberla visto con unos ojos tan grandes y tan brillantes como en aquel mismo instante. Luego bajo la vista hacia sus labios tibios y húmedos que temblaban de frio. Los rozo entre las yemas de mis dedos delineando con ellos su contorno. Y repentinamente el instinto se antepone a toda mi consciencia. Se produce uno de esos momentos raros de la vida en los que en el fondo sabes lo que esta pensando la otra persona, en los que sólo sientes. La atraigo hacia mi rostro hasta presionar sus labios contra los mios. Nunca había experimentado una sensación más placentera, sientos sus labios mojados por la lluvía, cálidos y fríos a la vez, buscar el sabor anhelante del reencuentro y de la despedida.